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Discursos dados por Sai Baba

{SB 19} (30 discursos 1986)

05. 09/03/86 Los Valores Humanos son para todos

Los Valores Humanos son para todos

( Impreso en castellano en Mensajes de Sathya Sai, Tomo 19 cap. 5 )

Los Valores Humanos son para todos

9 de Marzo de 1986

El heroísmo de palabra ha crecido; El heroísmo en la acción ha declinado hasta desaparecer.

La vida ostentosa está a la orden del día; Éste es el dilema del estudiante actual.

La vida del hombre está marcada por la procesión de los días y las noches. La salida del Sol en el Este y su ocaso en el Oeste son experiencias de cada día. Pero si notamos que la Tierra es un globo que gira alrededor de sí mismo y alrededor del Sol, estos fenómenos tienen una realidad diferente. Direcciones como Este y Oeste y Norte y Sur, y el aparente movimiento del Sol se ven como equivocados. Similarmente, cuando estamos sentados en un tren en movimiento, nos movemos junto con el tren, aunque nosotros mismos permanezcamos estacionarios. Aunque la Tierra está girando a una velocidad de varios cientos de kilómetros por hora, no estamos conscientes de su movimiento. Simultáneamente, se está moviendo en su órbita alrededor del Sol a 66.000 millas por hora, llevando consigo todas las cosas que están encima de ella.

La Tierra parece firme e inmóvil, mientras que el Sol y los planetas y estrellas parecen estar girando alrededor de la Tierra. Aunque la realidad científica es una cosa, estamos guiados por la experiencia diaria, en la cual la realidad es diferente. Hasta el científico que sabe acerca de los movimientos de la Tierra, usa el lenguaje de la experiencia diaria con referencia a direcciones como Este y Oeste y la salida y puesta del Sol.

La creación entera es un conglomerado de partículas atómicas.

Estas partículas son ondas de energía. Todas ellas emanan de la misma fuente de energía. Ni siquiera el científico que conoce todo acerca de los electrones busca la fuente primigenia de toda la energía: el Principio Supremo o Paratattva.

“El Uno determinó volverse Muchos” El poder de la energía (shakti) es incalculable. Una piedrecilla tirada en un vaso de agua causa ondas en la superficie. Una tempestad en el mar tiene el poder de hundir un barco. Ambas son manifestaciones del poder de las partículas atómicas bajo variadas condiciones.

Diferentes combinaciones de átomos dan como resultado objetos de diversas clases como el cobre, el oro o el oxígeno, que tienen utilidades y valores distintos. Pero la energía primordial que se manifiesta en distintas clases de átomos y objetos es una y la misma. Los Vedas indican esta verdad cuando declaran: “El Uno determinó volverse Muchos” (Ekoham Bahushyam), y “La Realidad es una, los sabios la llaman por muchos nombres” (Ekam Sat Viprah Bahuda Vadanthi).

Si el universo es él mismo la manifestación de la energía primaria, una, todo en él es también expresión de esa energía. Por ejemplo, una pared que nos parece un bloque sólido puede verse como una vasta congregación de diminutas partículas, cuando se la examina a través de un microscopio. El espacio vacío entre las diferentes partículas también puede verse.

La afirmación védica sobre la verdad básica De modo que hay una diferencia entre la apariencia de los objetos tales como los observamos en la vida diaria y su realidad interna.

Pero la apariencia externa se basa en la realidad interna. Es la verdad básica de lo interno la que nos permite experimentar lo externo. La base es el poder de la energía primigenia que está en la materia. Esta verdad básica fue proclamada en la afirmación védica que dice: “Es más sutil que lo más sutil, y más vasto que lo más vasto” (Anoraniyam Mahatho Mahiyam). Esto significa que lo sutil puede volverse lo inmenso.

Todas las experiencias en la vida diaria son variaciones en las formas de la Realidad básica; no son diferentes de ella. La experiencia de esta Realidad básica revelará cómo los cambios en la energía primaria traen el surgimiento y la desaparición de sustancias materiales. Esta experiencia es el Uno solo, sin diferencias.

Esto puede ilustrarse con las matemáticas. Todos los números hasta el infinito son simplemente multiplicaciones del número primario uno. Uno más uno se vuelve dos, dos más uno se vuelve tres y así sucesivamente. Sin el uno, ninguno de los demás números tendría base.

De todo esto debe quedar claro que hay un poder primordial que es la base de todo lo que ES. Hasta que se haya entendido esta verdad, podemos imaginar que somos unos sabelotodos. Con esta presunción, el hombre declaró: “Yo soy el único que lo sabe todo” (“mameva pandithaha”). Después de realizar alguna investigación, encontró que había un poder más grande que él. Entonces declaró: “Yo también soy un pandit ” (“Mamam cha pandithaha”).

Después de una mayor indagación, se dio cuenta de que en el mundo había un poder aún más grande que él y declaró: “El pandit es uno que ve todo de manera igual” (“pandithaha samadarshinaha”).

Más adelante, llegó a la conclusión de que: “Yo no sé nada” (“mamam na panditaha”).

Las señales de una persona verdaderamente educada Para realizar su propia Divinidad, el hombre debe emprender este proceso de indagación. Aquel que pretenda saberlo todo debe ser tratado como un total ignorante. Antes de que Buda alcanzara el nirvana, sus discípulos se reunieron a su alrededor y le preguntaron qué etapa habían alcanzado ellos en su viaje espiritual. Buda tomó un puñado de las hojas del árbol debajo del cual estaba sentado y dijo: “Hijos, ¿pueden contar todas las hojas en todos los árboles en todas las selvas en toda la Tierra? Lo que han aprehendido es igual a sólo el puñado de hojas en Mi palma, comparado con lo que queda por conocer (es decir, todas las hojas en todas las selvas)”.

Hoy nos preocupamos por la educación en Valores Humanos.

Desde mi punto de vista, el cultivo de los valores humanos es por sí solo una educación. Unicamente aquel que trata de comprender los valores humanos de la verdad, la conducta correcta, la paz, el amor y la no violencia de manera apropiada, que practica estos valores y los propaga con celo y sinceridad, puede ser descripto como una persona verdaderamente educada.

Desde luego que existen las obligaciones y compulsiones relativas a la propia vida diaria y los deberes que deben cumplirse con la familia y con otros. Para estos fines y para ganarse un sustento, uno puede tener que asumir alguna ocupación u otra. El conocimiento de las ciencias naturales puede ser requerido para este fin.

Pero junto con esto, es esencial adquirir conocimiento relativo a los valores humanos.

El cuerpo de cada uno es un taller Todos tienen derecho a adquirir el conocimiento de los valores humanos. El Director Narender mencionó que estos valores deben ser practicados por las personas en el hogar, en la fábrica y en la oficina. Pero esto no es suficiente. Cada uno debe practicar siempre los valores de la verdad, la acción correcta, la paz, el amor y la no violencia.

El cuerpo de cada uno es un taller. Es una máquina. Los miembros y órganos son partes integrantes de la máquina. Cada órgano comparte los dolores y alegrías de las otras partes. El cuerpo demuestra la unidad orgánica de cada miembro y órgano. Si entendemos plenamente la operación de este taller humano, no tendremos necesidad de estudiar ningún otro taller. Cuando la mente desea adquirir un objeto, digamos, una fruta en un árbol, todos los demás órganos, los pies, las manos, etc., cooperan para obtenerlo.

Después de comida la fruta, el estómago ayuda a digerirla y suministra sangre al corazón para su distribución al cuerpo entero.

En el proceso, cada miembro u órgano ha cumplido su deber en armonía con los otros. Esta clase de cooperación y armonía debe lograrse en nuestra vida diaria también.

El funcionamiento de los varios órganos del cuerpo es una lección sobre cooperación y ayuda mutua. Esta clase de cooperación mutua y unidad podría ser experimentada en nuestras acciones diarias. Por ejemplo, cuando van caminando, sus ojos pueden advertir una espina en el camino. Por un misterioso proceso de comunicación de los ojos a los pies, sus piernas automáticamente evitan la espina. Si el pie hubiera pisado la espina, se hubiese lastimado y podría empezar a sangrar. Inmediatamente, por el mismo misterioso proceso, los ojos experimentan el dolor causado por la espina y las lágrimas comienzan a fluir de ellos. Esto demuestra la conexión notable de amor entre los ojos y los pies. Es esta clase de amor espontáneo la que constituye la marca de la humanidad.

Es cuando ustedes experimentan el sufrimiento de otro como el suyo propio, que su valor humano se manifiesta.

Las lecciones que se aprenden del cuerpo Nuestros sentidos y miembros demuestran estas cualidades humanas y sirven como excelentes maestros para nosotros. Hay numerosas lecciones para aprender del cuerpo. Está ocupado en una variedad de acciones como el instrumento para todas las actividades.

Para hacer cualquier cosa, se requieren conocimiento y destrezas. El cuerpo debe ser mantenido en una condición apropiada para este fin. Todas sus partes, de la cabeza a los pies, son igualmente importantes y deben ser cuidadas con amor y esmero.

El amor debe ser el principio gobernante de su vida. Sólo entonces podemos santificarla.

Pueden pensar que el programa de Educación en Valores Humanos fue lanzado sólo hace cinco años. Pero de hecho, lo inicié hace casi cincuenta años. Cuando Yo estaba viviendo en la casa de Subbama Karnam (en Puttaparti) solía cantar una canción:

Con Satya, Dharma, Shanti y Prema Realiza el viaje de tu vida, oh, hombre; El karma yoga es tu deber; Recordar al Señor es el gran secreto y el sadhana es la marca del devoto.

Prosigue, oh, hombre, en el peregrinaje de tu vida con Satya, Dharma, Shanti y Prema.

Cultiven Brahmananda en sus corazones Tomen el corazón como un vasto campo. Usen la mente como un arado. Traten las gunas (cualidades) como los bueyes, y la inteligencia (viveka) como el látigo. Con estas ayudas, cultiven el campo de su corazón. ¿Cuál ha de ser la cosecha que han de cultivar en él? Satya (la verdad), Dharma (la acción correcta), Shanti (la paz) y Prema (el amor) son las semillas, la devoción (bhakti) es la lluvia, la meditación (dhyana) es el abono, y la bienaventuranza suprema (Brahmânanda) es la cosecha.

Ésta es la tarea hoy en día. Cultiven el corazón para obtener una cosecha de verdad, rectitud, paz y amor. Esta cosecha debe cultivarse en sus corazones y debe ser compartida con otros.

Nuestra vida es como un bloque de hielo que se está derritiendo de a poco. Antes de que se acabe, dedíquenlo al servicio de los demás. La Educación en Valores Humanos está diseñada para preparar a cada uno para esta vida de servicio dedicado.

Puede haber dudas acerca de este programa. No se debe dar lugar a fútiles controversias. Los valores humanos deben considerarse como requisitos básicos para cada ser humano. Al difundir el mensaje de estos valores al mundo, todos deben cooperar los unos con los otros y actuar en armonía. Cualquiera que sea la experiencia en la vida diaria, la verdad interna básica no debe ser olvidada.

“La realidad es una, aunque puede tener nombres diferentes”.

Ahora tienen el Comité Sathya Sai de Servicio, el Grupo Sathya Sai de Bhajans, la Rama de Servicio Sai, el Círculo de Estudio Sathya Sai, la Rama de Mujeres Sathya Sai y la Fundación Sathya Sai para la Educación. Todas éstas pueden ser organizaciones distritales, pero la base de todas ellas es Sathya Sai. Deben tener esto siempre en mente.

Los Valores Humanos están ausentes en el mundo de hoy Hoy en día, todos son atraídos al programa de Educación en Valores Humanos. La razón es que se han dado cuenta de que el mundo se halla en un estado deplorable debido a la ausencia de tales valores. El Director Narender se refirió a las monstruosas armas letales en los armamentos de las naciones y el peligro de una guerra nuclear o de una “Guerra de las Estrellas o Galaxias”, y dijo que en esta situación crítica, la promoción de los valores humanos era supremamente importante. Pero, en verdad, no son estas bombas y misiles lo que nos amenaza. Nuestras malas cualidades son un problema mucho más serio. La razón es: si las bombas son usadas, pondrán fin a la humanidad y nada quedará. Pero las malas cualidades en el hombre están devastando las vidas de la gente, todo el tiempo. Esta calamidad es peor que las otras. Si deseamos eliminar las malas cualidades como el odio, la envidia, el orgullo y la ostentación, debemos utilizar la verdad, la acción correcta, la paz, el amor y la no violencia como los instrumentos de limpieza.

Junto con la educación mundana, deben cultivar los valores humanos y emprender la disciplina espiritual. El aceite le da vida a una lámpara para mantenerla ardiendo. El amor es como el aceite, anima toda la vida. Pero ¿pueden hacer que arda una lámpara teniendo un contenedor, una mecha y aceite? Necesitan que alguien encienda la mecha. Similarmente, debe haber alguien para hacer una guirnalda aunque tengan las flores, el hilo y una aguja.

No pueden hacer una joya con oro y gemas, sin un joyero. De la misma manera, para enseñar valores humanos, que son como gemas preciosas, necesitan maestros competentes y dedicados que practiquen estos valores.

Para difundir la EVH a todos los niños es necesario que se contacten las autoridades educativas de los gobiernos para que puedan enviar a sus maestros al entrenamiento. Pero una cosa debe tenerse clara en la mente. Cualesquiera que sean las relaciones que puedan tener con las autoridades, su asociación primordial con Sathya Sai debe permanecer inafectada. El Trust de EVH ha sido creado como un ente registrado para asegurar que los contactos con las autoridades son mantenidos sobre una apropiada base reconocida.

Practiquen la economía Einstein fue el más grande entre los científicos de nuestros días. Él descubrió la profunda verdad acerca de la relación entre la materia y la energía. Mostró que todo en el universo estaba compuesto de energía. Einstein carecía de costosos equipos como los que existen en los laboratorios modernos, para hacer sus investigaciones.

Todo lo que él tenía era un lápiz, papel y un cesto para papeles de desecho. Vivía de acuerdo con el lema: “Una vida simple, altos estudios”. Hoy en día, lo que vemos es ostentación y lujosas comodidades en las instituciones educativas; los estudiantes quieren sillas acolchadas; el personal quiere salones con aire acondicionado. Los científicos quieren costosísimos equipos para sus investigaciones.

Debemos observar una estricta economía en las instituciones educativas Sathya Sai. Es muy difícil obtener dinero. De allí que debe tenerse sumo cuidado para evitar gastos innecesarios y superfluos en equipos u otras cosas que sirven sólo para aliviar las labores del cuerpo docente. El uso excesivo de computadoras y calculadoras está plagado de peligros. Vuelven a los estudiantes abyectamente dependientes de la máquina, haciendo que no confíen en sus habilidades. Deben tener muy presente que la computadora más avanzada es el cerebro humano. Tenemos que adiestrar a nuestros niños para que hagan el uso apropiado de sus cerebros.

No es suficiente adquirir equipos costosos y sofisticados para la educación. Debemos saber cómo se logra un uso pleno y efectivo de ellos. Sólo entonces será fructífero y justificado el dinero gastado.

Al cultivar los valores humanos, debe ponerse también énfasis en evitar que se dilapiden el dinero, el alimento y el tiempo. Hasta los maestros han de ser entrenados en este aspecto.

La verdad es el principal valor humano En asuntos relativos a desembolsos, mi actitud es estricta. Para algo que sea legítimo y esencial, estoy dispuesto a ofrecer hasta lakhs (1 lakh = cien mil rupias) de rupias. Pero escatimaré dar hasta un céntimo de rupia para algo innecesario e inútil. Esto es debido a que el dinero origina todos los males del mundo. En todas partes se está haciendo un uso extravagante y dispendioso del dinero. No quiero que tal cosa suceda en las instituciones Sathya Sai, que deben servir como modelo para otras. Quiero asegurarme de que cada actividad relacionada con las instituciones Sai sea llevada a cabo de manera ejemplar.

Yo estoy siempre feliz. Pero lo que me duele es cuando alguien pronuncia una mentira. Si se cometió algún error, admítanlo. Para encubrirlo con una mentira hay que inventar muchas otras mentiras.

En mi opinión, entre los valores humanos, la Verdad es primordial.

No hay dharma más grande que la Verdad. Una vez que empiezan a decir falsedades, todo lo que hacen queda manchado por la falsedad. De ahí que la Verdad sea el aliento vital del hombre.

Cuando se va la Verdad, se va la vida.

El deber de los maestros Ateniéndose a la Verdad, deben hacer de la acción correcta, la paz, el amor y la no violencia, los pilares indicadores para su vida.

Como maestros deben tratar de impartir la más excelsa educación a los niños, a un costo mínimo y promover que lleven vidas puras y nobles. No deben adherirse a consideraciones en cuanto a las horas de trabajo. Cuando sea necesario, tienen que estar preparados a quedarse durante horas para aclarar las dudas de sus estudiantes y ayudarlos a terminar sus tareas. Éste es su deber.

No han de limitarse a impartir solamente los cinco valores humanos. Deben también crear un ambiente que sea conducente a la práctica de los valores básicos. Si tienen dedicación y devoción, serán capaces de enfrentar todos los retos en el cumplimiento de sus deberes.

Si los maestros desempeñan su papel de manera apropiada, la nación puede transformarse. De todas las malas prácticas entre los estudiantes debe culparse a los padres y a los maestros. Los padres les permiten a los hijos que se descarrilen en el hogar, debido a su equivocado afecto. En tiempos antiguos, los hijos tenían tan gran respeto y amor por sus padres que eran renuentes a separarse de ellos. Hoy en día es a la inversa. La razón es que los padres no aplican en los niños la disciplina junto con el amor. Los maestros deben establecer contactos con los padres para que estos últimos también practiquen los valores humanos y reformen a sus hijos. Las autoridades del Trust de EVH deben arreglar reuniones entre maestros y padres para este fin.

Estos tres elementos —el Trust de EVH, los maestros y los padres— deben trabajar en cooperación a favor de los niños y velar para que los valores humanos sean promovidos no sólo entre los estudiantes, sino en toda la comunidad.

Discurso de Clausura en el Seminario de EVH, Prashanti Nilayam, el 9-3-1986.

El verdadero criterio para la conducta moral es la armonía entre la profesión y la práctica de uno. La moralidad consiste en actuar de acuerdo con las reglas de conducta correcta establecidas por la sociedad en un momento y lugar particular para un individuo o grupo. Si no hay ninguna conexión entre lo que uno profesa en sus palabras y en sus acciones, la moralidad no puede existir.

—BABA