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17 de Abril de 1993
Sai Sruti, Kodaikanal
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Más que emprender austeridades, más que recorrer centros de peregrinación, más que la meditación (dhyana), la buena compañía (satsanga) es lo más noble. Quien piensa correctamente desea estar en buena compañía y servir a los buenos. ¿Qué es la buena compañía? No es solamente escuchar a los devotos, a los aspirantes y a sabios. Nadie en el mundo hace el esfuerzo de comprender el significado de satsanga, la buena compañía. Considerábamos que la buena compañía era buscar la compañía de personas buenas, charlar y comentar cosas buenas. Eso no es satsanga, la buena compañía.
Sat significa aquello que es invariable en el pasado, el presente y el futuro. Eso es la Divinidad, Aquello que no cambia con el tiempo. Aquello que es ecuánime en todos los tiempos, Aquello que no puede ser oculto por la historia. Sat significa la Divinidad. La vida humana en compañía de la Divinidad es el verdadero satsang o buena compañía. Este sentimiento continuo, al que se dedica la vida entera, es satsanga o la buena compañía.
¿Qué es Sat, o Tat? Es la Divinidad. Estar en compañía de Tat, la Divinidad, es satsanga. No es estar con otras personas, ni con alguna sociedad, ni con cualquier compañía. Satsanga es solo una. Es la unión invariable, eterna, sin atributos, sin forma, inmortal, infinita, con Sat, la Divinidad. Eso es satsanga o la buena compañía.
Toda persona debe tener estas tres importantes cualidades: 1) Damyata, el control de los sentidos, 2) Dana, la caridad, y 3) Daya, la compasión. ¿Para qué debemos tener estas tres cualidades? En la vida humana hay divindad, humanidad y la cualidad demoníaca: una combinación de estas tres cualidades. La compasión (daya) es una noble cualidad que transforma la cualidad demoníaca en cualidad humana. Cuando hay compasión, la cualidad demoníaca cambia y se convierte en la naturaleza humana.
La caridad, a partir de la vida humana, es aquello que los llevará hacia la Divinidad. Eso es dana. El control de los sentidos, damyata, en base a la Divinidad, los lleva al supremo esplendor que lo impregna todo. Este esplendor omnipresente se encuentra en cada milímetro de espacio, en cada célula, en todo. En la ciencia, muchos han experimentado que es anoraneeyan mahathomaheeyan (más pequeño que lo más pequeño y más vasto que lo más vasto). En el Vedanta también se dice: “Es lo más pequeño del microcosmos, y también lo más grande”. Como lo más pequeño está el neutrón. Alrededor del neutrón encuentran los protones y los electrones girando en sus órbitas, tal como los planetas giran alrededor del sol.
Los neutrones son minúsculos. Toda la materia existe a partir de lo más pequeño, es una combinación de átomos. El mundo entero es el efecto del neutrón. En el Vedanta se dice que Aquello “es del tamaño de los neutrones”. La forma del neutrón es la Divinidad. La Divinidad del neutrón se ha difundido por todo el universo. La Divinidad, que está presente en la más pequeña de las formas, está presente en todas partes. La Divinidad que está en todas partes, también está presente en ustedes, en una diminuta forma.
El Vedanta dice: “La Divinidad que está dentro de ti y fuera de ti es la misma Divinidad”. ¿Qué significa Brahma? Brahma significa la Divinidad que está presente en el hombre de pies a cabeza. La misma Divinidad está presente en todas partes.
El control de los sentidos, la caridad y la compasión deben seguir en todo momento. Momento a momento debemos controlar nuestros sentidos. En todo momento debemos sacrificar: esto es dana o caridad. Se inhala el aire, y un momento después se lo sacrifica. Cuando no lo sacrifican, el cuerpo seguramente enferma y los pulmones se arruinan. Cuando ingieren alimentos (ahara), lo ingerido debe ser sacrificado. De lo contrario, el vientre enferma. Solo mediante el sacrificio se alcanza la inmortalidad.
La compasión no debe cambiar de momento a momento; es permanente en toda circunstancia. Hoy la vida humana es como un periódico. Si hoy reciben un periódico y lo leen de punta a punta, mañana no leen el mismo periódico. Mañana, el periódico de hoy es un desperdicio. Sin embargo, el ser humano lee una y otra vez el mismo periódico. ¿Qué significa esto? Que nace de nuevo una y otra vez. Si el hombre nace una vez, debe tratar de asegurarse de no volver a nacer.
Si leen un periódico una vez, no deben volver a leerlo. Han visto el mundo una vez, lo han oído todo, lo han experimentado todo. ¿Para qué leer el mismo periódico? Hagan un esfuerzo por cerciorarse de no nacer de nuevo. El hombre nace y muere, nace y muere. Esto no es apropiado para un ser humano. ¿Por qué debe renacer una y otra vez? ¿Cómo ocurre esto? Nacemos y morimos por causa de nuestros pensamientos. Debido a la semilla obtienen la planta. De nuevo la semilla, de nuevo la planta. Así ocurre en la vida humana.
Los pensamientos son semillas, por las cuales el hombre renace. Debemos asegurarnos de que no haya tales semillas. Eso es damyata, el control de los sentidos. ¿Qué significa este control? ¿Es solo un freno? Significa desviar los sentidos hacia Dios. Es imposible para cualquiera controlar los sentidos: los ojos ven, los oídos oyen, la lengua saborea, ¿cómo sería posible controlarlos a todos? Por eso, el poder de los sentidos tiene que ser desviado hacia Dios.
“Veo; no me dejo engañar, no veo el jagath o mundo, sino a Jagadishwara, el Señor mismo. A quien veo es propiamente a Dios. Oigo, y nada más importa, oigo el sonido de Dios. Saboreo ¿qué saboreo? Saboreo el amor divino”. Tenemos que hacer un esfuerzo por transformar todo en divino. Solo así puede lograrse el control de los sentidos.
El hombre tiene hambre. Toda persona con hambre debe comer, algunos comida costosa, o comida inferior si son pobres. Las formas y variedades de la comida pueden ser diferentes, pero el hambre es la misma. Cuando ustedes quieren comer, deben procurarse la comida. No es suficiente con tener los materiales, hay que cocinarlos antes de poder comer.
Se suele decir: “Quiero la liberación”. ¿Obtienen ustedes la comida solo con decir “quiero comida”? Así como se necesita la comida para saciar el hambre, para la liberación se necesita un intenso amor a Dios. “Necesito la liberación, pero no necesito amar a Dios”. ¡Qué tontería! Si tienen que satisfacer el hambre, y dicen “no quiero comida”, ¿cómo van a satisfacerla? Para alcanzar la liberación deben tener un intenso amor a Dios. Eso es la verdadera práctica espiritual (sadhana).
Para cultivar ese intenso amor, tenemos que seguir algún camino. Hay nueve caminos. Sravanam (escuchar), Kirtanam (cantar), Vishnosmaranam (pensar en el Señor), Padasevanam (servir), Vandanam (obedecer), Archanam (adorar), Dasyam (servir al Señor), Sneham (ser amigos del Señor) y Atmanivedanam (entregarse al Señor). Entre los nueve caminos, ustedes deben seguir uno. Algunos afortunados siguen los nueve, para no equivocarse. Alaben a Dios, sirvan a Dios, merezcan el amor del Señor. Piensen en Él. La meta es una sola.
Todo ser humano debe hacer meditación (dhyana). ¿Qué es la meditación? Esta es la opinión de Swami: en el mundo, desde que el hombre se levanta por la mañana hasta el anochecer todos los trabajos que emprende merecen ser llamados meditación. Si un estudiante lee un libro, esto es meditación educativa; si no pudiuera concentrarse en el libro, no podría leer. Luego, leer es también meditación. Si escribe, eso también es meditación; para escribir línea tras línea, palabra tras palabra, se requiere concentración. “¿Dónde está la sal?”. “¿Dónde está la pimienta?”. Tienen que ver esas cosas, aderezar la comida y comer. Comer también es meditación.
Si conducen por la ruta, conducir también es meditación. Si no se concentran no pueden conducir, y si lo intentan habrá un accidente. “¿Quien va delante?”, “¿A qué velocidad voy?”, “¿Cómo está la dirección?”, “¿Cómo están los frenos?”. Tienen que concentrarse en todas estas partes del auto. Así, caminar, conducir, comer, escribir, todo es meditación. Es meditación conduciendo, meditación caminando. Todos son procesos de meditación.
Sin embargo, meditar en Dios es la meditación divina. Debemos entrar en el proceso de la meditación divina. Lamentablemente, en el camino también llegan pensamientos diversos, y entonces la meditación es mixta. En temas mundanos no cabe el error en la meditación, por ejemplo si caminan. Pero si tienen el sentimiento de la meditación divina, no tiene que haber meditación mixta.
Hay cuatro tipos de aspirantes: yasthikas (personas realizadas), asthika (personas religiosas), nasthikas (ateos) y asthika-nasthikas.
En primer lugar, yashikas. El Señor ingresa en el corazón directamente desde el momento de nacer. Como hicieron Vidura, Prahlada, Dhruva y Bhishma, piensan en el Señor continuamente, como primer paso. El segundo paso es frecuentar las buenas compañías y los mayores, escuchando sus enseñanzas y leyendo textos. A través de esto se desarrolla el amor a Dios; son acciones asthika.
Loa ateos, nasthikas. En todo momento piensan en “yo” y “mío”. Nada que ver con Dios. Creen que no hay Dios; dicen “yo soy Dios”. Si indagan con claridad, eso no es ateísmo. Sin conocer la realidad, ellos dicen “yo soy Dios”, y eso es correcto, todos ustedes son Dios. Si viene un mendigo y dice: “Madre, estoy solo, no tengo nada. Dame algo de comer”, las palabras del mendigo son correctas: “no tengo nada”. Anaadi, no tengo principio, no tengo fin. De modo que él se considera la Divinidad.
Una vez, cerca de Kabirdas había unos tejedores que vendían saris. Siempre pensaban en el Señor, repitiendo: Ram, Ram, Ram, Ram, Ram… Incluso en el proceso de tejer repetían el nombre del Señor Rama, y también daban comida a quien llegaba a ellos. Sin embargo, no podían avanzar más que esto.
Kabir es un gran santo, sin duda, pero estaba aquejado por la pobreza. Un día, llegaron soldados del rey llevando un palanquín con frutas, alimentos, ropa, etc. Kabir no tenía ningún amo, era anatha (sin amo); no tenía nadie que velara por él. El rey había dicho: “Entreguen todas estas cosas a esa persona”. Kabir había tomado su baño en el río, y regresando a su hogar vio el palanquín, es decir una litera acarreada por seres humanos.
Kabir dijo, bromeando:
—¿Quiénes son ustedes? En mi casa todos están bien, no quiero este palanquín llevado por seres humanos.
Él pensó que lo único acarreado por seres humanos es un cadáver, pero todos en la casa estaban bien. Los soldados dijeron:
—Nuestro rey ha enviado todas estas cosas, porque tú no tienes nada, eres muy pobre.
—¿Así que el rey les dijo que entregaran todo a anatha, el pobre? ¡Yo no soy anatha! Tengo natha (amo), y es Rama mismo. No soy anatha, alguien sin amo. Rama es el único que no tiene amo, de modo que Él es anatha. Dénle todo esto a Rama.
¡Qué nobleza y amplitud de sentimientos!
Por consiguiente, en el mundo nadie es anatha, sin amo. Dios es el amo de todos los amos, es el amo de todos. En el mundo, a veces, bajo determinadas circunstancias, decimos “soy pobre, no tengo a nadie”. Pero en todos está la Divinidad. Esa Divinidad que está en nuestro interior, tenemos que sacarla a relucir. Eso es la meditación. Tenemos que volver la visión hacia el interior, en un esfuerzo por descubrir la naturaleza del Uno Mismo, que lo controla todo. Entonces la vida humana no tendrá preocupaciones, problemas ni dificultades; Dios se ocupará de todo.
Si alguien les pregunta de qué viven, tal vez ustedes digan: “Tengo una casa, me da una renta y con eso vivo”. Si le preguntan a otro, podría decir: “Tengo cierta suma en el banco, y vivo del interés que produce”. Otro puede decir: “Recibo una pensión, y me ajusto a eso”. Otro más podría decir: “No tengo nada, pero mi hijo me envía dinero, con el que vivo” ¿Son adecuadas estas respuestas? ¡No! Eso es sabiduría mundana. La verdadera respuesta es: “Vivo por la gracia de Dios. Sin ella, yo no podría vivir en este mundo”.
¿Qué tiene de especial ganar dinero? ¿Es por el dinero que todos viven? ¡No! Vive quien recibe la gracia de Dios. Nadie dice la verdad de que está viviendo sobre la Tierra por la gracia de Dios. Hay que tener ese panorama amplio, no debemos basarnos en lo mundano. Eso son nubes pasajeras; que vienen y se van.
El rey Dhritharashtra tenía mucho dinero, tenía cien hijos, gobernaba a cientos de miles de personas, pero no tenía paz interior (shanti). Aunque descansaba en una hermosa cama, se sentía como si estuviera acostado sobre una cama de fuego. ¿Por qué razón? ¿Acaso la comodidad le daba felicidad? ¡No! Porque su mente estaba vuelta hacia el mundo. Está la preocupación por el dinero, la familia y los hijos. Por estas preocupaciones, el hombre está siempre intranquilo. Ustedes tienen que cumplir con sus tareas y ocuparse de su familia. Cumplan con su deber, pero acaten este mandamiento de Dios: “Soy un guardián, soy un guardián; estoy aquí como un guardián para cuidar a mi familia”. De hecho, nadie es hijo, nadie es madre.
Eso es lo que dijo el santo Suka. Suka abandonó su hogar, y su padre Vyasa corrió tras él, diciendo:
—Hijo, no puedo estar alejado de ti ni por un momento. Eres mi hijo, y yo soy tu padre.
Cuando Vyasa dijo esto, Suka se volvió y le dijo:
—Tú no eres padre, ni yo soy hijo. Ambos nacemos de la bienaventuranza. Tú también provienes de Brahman. Brahman proviene de Brahman, de modo que no se trata de hijos o padres. Ambos nacen de la bienaventuranza. Brahmavid bramaiva bhavathi: quien conoce a Brahman se convierte en Brahman mismo. Tú y yo somos Brahman. Te estás preocupando solo por causa del apego al cuerpo.
El hijo enseñó al padre esta sabiduría. Cuando no tenemos esta sabiduría, ¿qué clase de upadesa (instrucción espiritual) podemos esperar?
Somos la forma misma de la sabiduría. Somos la forma misma de la verdad, la infinitud y la dicha (satchidananda), que expresan el poder divino. Esto es la consciencia lúcida (chaitanya), cuya naturaleza lo impregna todo. Por más que se pretenda ocultar algo, no se lo puede ocultar. Si se vierte agua, siempre cae hacia abajo; el fuego, aunque esté en un pozo, se desplaza hacia arriba. El fuego de la sabiduría siempre sube, no puede ser ocultado por más que se lo intente. Esta sabiduría está dentro de ustedes. Tienen que seguir el mandamiento de Dios; solo así se origina el fuego. Cuando vivimos de acuerdo al mandamiento de Dios, Él se hace cargo de todo. ¿Por qué preocuparse?
Un aldeano tenía que ir a otro lugar por tren. Empacó todo su equipaje, compró un pasaje, y con ayuda de alguien, subió al vagón. Ingenuamente, seguía manteniendo sobre la cabeza el atado con su equipaje. La persona sentada a su lado le preguntó:
—¿Por qué llevas tu equipaje sobre la cabeza?
—El pobre tren tiene que llevar muchos vagones, con mucho equipaje pesado. ¿Por qué molestarlo?
—Tonto, aunque lo lleves sobre la cabeza, es el tren el que los lleva a ti y a tu equipaje.
En nuestro viaje, ustedes y su equipaje son transportados por Dios. Ustedes no están llevando la carga.
Hay otro ejemplo para esto. En tanto ustedes estén centrados en lo exterior, hay debilidad, y están sujetos a sufrir. La visión interior les dará toda la fuerza, y la debilidad desaparecerá. Un individuo había hecho un paquete con su comida, y se dirigió al bosque a buscar leña. Después de recorrer mucha distancia, sintió hambre y falta de fuerzas. Llegó a un río y abrió su paquete, comió y bebió agua del río. Hasta entonces había sentido la carga del pesado paquete de comida, pero después de comer, recobró fuerzas sació su hambre, y se sintió muy satisfecho. La misma comida ya no era una carga, y la debilidad había desaparecido.
Cuando cambiemos la visión externa por la visión interior, todo el sufrimiento desaparecerá. Ya no habrá miedo, ustedes serán intrépidos. La visión externa es una carga; la visión interior es la fuerza. Para ganar fuerzas, la visión externa debe ser transformada en visión interior. En una carreta tirada por un caballo, si ponen el caballo dentro de la carreta ¿creen que podría tirar de ella? No, tienen que dejar el caballo en el suelo y sentarse ustedes en la carreta. El cuerpo es como una carreta. Siéntense dentro de ella, y hagan que la mente, que es el caballo, quede fuera. Así su viaje será confortable. ¿De qué modo estamos viajando hoy? Estamos poniendo la mente, que es el caballo, dentro de la carreta. Por lo tanto no hay quien tire de ella y enfrentamos toda clase de dificultades.
Otro ejemplo. Si estamos de pie sobre una roca, no podemos moverla a un lado. Solo si nos bajamos de allí podemos empujarla a un lado. Si estamos de pie sobre la esfera del mundo, ¿cómo podríamos hacerla a un lado? Tenemos que bajarnos de la esfera del mundo, y entonces podremos empujarla. Cualquier truco que quisiéramos usar fracasaría. Tenemos que usar como base la materia, y desde allí empujar esta esfera.
En lenguaje vedántico esto se llama renuncia, o vairagya. Esto no significa abandonar a la esposa y a los hijos. El auténtico sacrificio es abandonar todos los malos pensamientos; eso es auténtico yoga. Todo debe ser entregado a Dios. Hagan su trabajo, vayan a la oficina, hagan casar a sus hijos. Háganlo todo sin errores, y con el sentimiento del Señor. No den cabida al ego y el apego (ahamkara y mamakara). Para todas las dificultades, los responsables son estos dos sentimientos: “yo” y “mío”. El sacrificio es mantener a raya a ambos.
La meditación es un proceso fácil, pero lo hacemos difícil y agotador. ¿Cuán difícil es sostener algo en la mano? Lo fácil es soltarlo (Swami lo demuestra con Su pañuelo). Dejarlo caer, soltarlo, es fácil. Ustedes sufren porque tratan de sostener. La inmortalidad solo se alcanza con sacrificio. Esa es la verdadera dicha.
Antiguamente había muchos cazadores de monos. Tenían una vasija con un cuello estrecho, y dentro ponían algún alimento apreciado por los monos. Cuando un mono metía la mano, tomaba todo el alimento posible y lo mantenía en el puño cerrado. La mano había entrado fácilmente por estar vacía, pero luego era grande porque sostenía el alimento, y no podía salir de la vasija. El mono suponía que allí dentros había alguien que sujetaba su mano. Como no podía arrastrar la vasija, el mono quedaba atrapado. Si hubiera soltado su presa, habría escapado fácilmente.
En este universo hay una vasija, y los placeres mundanos son aquel alimento. Al mantenerlo sujeto, la humanidad pasa a tener una mente de mono[1], y así queda atrapada. Si soltara su botín, podría escapar fácilmente. Esto es la renuncia.
Ahora hablamos de renuncia en el ámbito espiritual. Los ejemplos previos son del ámbito natural, ninguno de ellos es especial. El beneficio de esta renuncia no se obtiene en relación a lo material, sino en base al propio comportamiento. Cantando el nombre del Señor, tomándolo todo como el trabajo del Señor, debemos esforzarnos por vivir esta vida en paz y con felicidad. Todo lo que hagamos debemos hacerlo con amor. En este mundo no hay nada más grande que el amor. El amor puede estar tan cerca o tan lejos como ustedes crean. Si están cerca del amor alcanzarán el estado supremo, pero si están lejos del amor enfrentarán la corte suprema, por cometer errores y faltas. Gracias al amor, el corazón se hace liviano, y ese es el estado supremo. Los jóvenes no están reconociendo esta verdad. Todos y cada uno deben desarrollar el amor.
[1] Juego de palabras en inglés, entre “mankind” (humanidad) y “monkey mind” (mente de mono).
Traduccion SBd
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