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Discursos dados por Sai Baba

Discurso del 16/04/93

16 de Abril de 1993

Sai Sruti, Kodaikanal

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Encarnaciones del amor:

En el mundo hay diversas formas de conocimiento, como el conocimiento de la literatura, de la escultura, de la danza y de la música; pero el mejor y el más noble es el conocimiento del Uno Mismo (Atma). El conocimiento mundano, físico, les ayuda en la vida cotidiana y también para ganarse un nombre, pero solo el conocimiento del Uno Mismo les da autosatisfacción, les da la bienaventuranza del Uno Mismo y la paz mental.

Toda persona lucha y hace un gran esfuerzo, de la mañana a la noche, hasta que se va a dormir, para llevar adelante una vida, que es el reflejo de la verdadera vida, es el reflejo del verdadero propósito de la vida. Debemos tomarla como el eco del verdadero objetivo de la vida. El conocimiento mundano no es más que un reflejo, un eco y una reacción. El conocimiento del Uno mismo es eterno, y es la verdad misma.

El conocimiento del Uno Mismo no puede ser ganado mediante la acción física. Los discípulos de Shankara investigaron diversos métodos para mejorar la matemática. Shankara dijo: “¡Oh, incauto, cuando se aproxime tu fin y estés por abandonar este cuerpo, na hi na hi rakshati dukrin karane (Bhaja Govindam, verso 1), la repetición no vendrá a tu rescate!”. Toda persona debe cultivar el sentimiento de caminar por el sendero de la verdad y llegar a la Divinidad. El hombre debe esforzarse por adquirir el conocimiento del Uno Mismo (Atma jnana).

En el mundo hay personas ricas, personas de carácter, personas fuertes, educadas, intelectuales, etc., pero no hay nadie con el conocimiento del Uno Mismo. Todos se esfuerzan trabajando duro para el cuerpo, en anticipación de la felicidad y el placer. La bienaventuranza del Uno Mismo (Atma ananda) y la paz del Uno Mismo (Atma shanti) no están disponibles en el mundo. La dicha que obtenemos de las personas, de los placeres sensuales y de los objetos es solo temporaria, y la paz es una paz momentánea. Tenemos que experimentar la paz que es permanente. Cuando desarrollemos la visión interior podremos tener paz. Todo está en nuestro interior. El conocimiento del Uno Mismo, el conocimiento de la no dualidad, el conocimiento de Brahman, todo está presente en el interior de cada persona. Tenemos que hacer un esfuerzo por aumentar el valor de la persona.

En primer lugar, el hombre experimenta la vida natural. Gradualmente, a través de prácticas espirituales y refinamiento, debe sacar a relucir, manifestar, los valores interiores. ¿Cómo hacerlo? Supongamos que en primer lugar tenemos un diamante en bruto, que así no tiene valor. ¿Cómo adquiere valor? Cuando se lo corta formando muchas caras. De la misma manera, las cualidades humanas interiores, los valores humanos, deben extenderse en la sociedad. Debemos hacer las prácticas espirituales adecuadas. Tenemos que lograr un refinamiento.

¿Qué significa el refinamiento? Tomemos por ejemplo el arroz en bruto. Nadie puede comerlo en su estado natural. O el algodón; en su forma original no puede usarse para vestir. ¿Qué hay que hacer? Hay que eliminar la cáscara del arroz, hay que triturarlo, hervirlo y agregar los materiales apropiados; solo después de esto podemos comerlo. Tenemos que darle unas cualidades que lo hagan apto para ser comido. Eso es el refinamiento (samskara). Tomamos cosas que existen, y para hacerlas convenientes para la vida cotidiana, las refinamos. Después, podemos incorporarlas para experimentar la dicha en esa experiencia.

No podemos vestir el algodón tal como es naturalmente. Tenemos que convertirlo en hilo, el hilo debe ser tejido para convertirlo en tela, y solo entonces podemos usarlo como una camisa. La camisa ha pasado por mucho refiamiento previo. El valor del algodón surge después del refinamiento.

Una bolsa de arroz en bruto tiene un valor de 300 rupias. Pero si se elimina la cáscara y se pule el arroz, este tendrá un valor de 800 rupias. ¿Qué significa esto? El valor ha aumentado, gracias al refinamiento.

La vida humana es el material en bruto. El cuerpo con sus cinco sentidos, y la mente con sus pensamientos y aberraciones, solo exhiben la forma humana, pero el hombre no está sujeto al valor de la forma. Con la consciencia, la capacidad de discernimiento y los pensamientos, se le adjudica un valor superior.

Una caña de bambú y una caña de azúcar parecen iguales, pero el valor de la caña de azúcar es más elevado. El bambú se evalúa según su altura y su peso, pero la caña de azúcar se evalúa según su dulzura, no por la caña en sí. De la misma manera, el ser humano no se evalúa según el cuerpo, sino por la dulzura del sentimiento divino en su interior.

Si la caña de azúcar se guarda tal como es, se seca, el jugo se pierde y pierde su valor. Hay que refinarla, y para eso hay que molerla, aplastarla, exprimir el jugo, ponerlo en un recipiente y ponerlo sobre el fuego; entonces se hará permanente, en forma de azúcar.

El hombre debe ser capaz de resistir, de soportar los problemas y dificultades. El placer es un intervalo entre dos dolores. No se puede obtener azúcar pidiéndoselo a la caña. Hay que estrujarla y exprimirla.

El diamante solo adquiere valor después de ser pulido y cortado en muchas caras. Una roca redonda es cincelada a martillazos por el escultor para darle la forma de una estatua. El ídolo que proviene de la roca recibe adoracion, mientras que la roca nunca es adorada. Nuestro cuerpo es como una roca; tienen que refinarlo, solo después de eso podrán alcanzar la toma de consciencia (sakshatkara).

La práctica espiritual es el acto de la escultura. El ídolo es extraído de la roca. En los Vedas se dice Tat twam asi, es decir “Aquello (Dios) y tú son lo mismo”. “Aquello” es manifestado. Una roca que yace en una colina es cincelada por el escultor como un ídolo de Krishna. A medida que cincela, caen al suelo trozos de piedra, pero nadie se interesa por ellos. En cambio, toman el ídolo, lo llevan al templo, lo instalan allí y le ofrecen todo tipo de adoración. El ídolo que recibe adoración y los trozos de piedra pertenecen a la misma roca.

Si preguntan a los trozos de piedra: “¿Por qué cayeron ustedes aquí? ¿Por qué aquel trozo de allá recibe adoración?”, los trozos responderán: “Ese ídolo y nosotros somos uno y lo mismo. Por tener forma, él recibe adoración. Por no tener forma, nosotros yacemos sobre la colina”. La forma (sakara) es importante, aunque la naturaleza de ambos sea una y la misma.

Como primera medida debemos seguir tres caminos: Bhakti (devoción), Sraddha (constancia) y Viswasa (fe). Con ellos tres, el hombre puede refinarse bien y llegar a ser un ideal divino. Para desarrollar la devoción, la constancia y la fe, el hombre de be tener fe en sí mismo. Fe en sí mismo primero, y más tarde fe en Dios. En primer lugar, ustedes deben tener confianza en sí mismos. Fe en sí mismos y fe en Dios, ese es el secreto de la grandeza. Esto tiene un gran valor. Si el hombre no tiene fe en sí mismo, no tendrá fe en nadie. La fe, la fe, la fe en uno mismo es lo más importante.

Este es mi pañuelo. El pañuelo está separado de Mí. Este es mi cuerpo. El cuerpo está separado de Mí. Entonces, ¿quién soy? El hombre tiene que indagar con claridad, y llegar a la conclusión de que él no es el cuerpo, que no es la mente y que no es el intelecto ni los sentidos de la percepción. No es nada de esto, en absouto. Todos ellos son solo sus instrumentos. Utilizando esos instrumentos el hombre puede dar forma a su naturaleza. Si tenemos un pincel y pintura, debemos tener también la capacidad de pintar bien.

Un cuchillo también es un instrumento, pero tienen que darle un uso apropiado. No por tener un cuchillo pueden dar cuchilladas a todo el mundo. Eso sería darle mal uso, y tendrían que afrontar el castigo. Para utilizar un cuchillo deben tener autoridad. Les doy un pequeño ejemplo.

En una angosta calle hay una casa de empeños y un café. Entre sus propietarios surge una riña y comienzan a pelear. El de la casa de empeños esgrime un cuchillo y da un pequeño corte al otro. Brota la sangre, y la policía acude de inmediato, haciéndose cargo del caso. ¿Qué significa este hecho? El que utilizó un cuchillo no tenía autoridad para herir al otro.

Tenemos a un médico, que anuncia públicamente: “Mañana es el día de la operación”. Toma un filoso cuchillo, acuesta al paciente sobre una mesa y le corta profundamente el abdomen, haciendo una operación quirúrgica. Con suerte, la operación será un éxito, pero aunque no lo fuera, no hay un error de parte del médico. ¿Cuál es la razón? El medico tiene el derecho de operar con un cuchillo. Solo quien tenga este derecho puede operar. Quien no lo tenga, no puede siquiera mostrar el cuchillo. Cada uno debe ganarse su derecho.

Alguien dice que es un aspirante espiritual (sadhaka). ¿Cuándo adqurió ese derecho? Si ustedes hacen prácticas espirituales (sadhana) disfrutando de sus resultados, cuando maduren en ese camino, tendrán el derecho de hablar a otras personas. Ese sería su derecho. Sin embargo, hoy luchamos por los derechos, pero no nos hacemos cargo de las responsabilidades. Los derechos y las personalidades son como dos alas, dos ruedas, dos manos, o dos piernas. Cumplan con su deber, poniendo empeño. Tienen derecho a la acción, pero no a las consecuencias o resultados de la misma. Si hay alguna recompensa a la cual no aspiran, les llegará naturalmente.

Si cumplen bien con su deber, ese deber les dará autoridad. Si no lo hacen, ¿cómo recibirían una recompensa? No sería adecuado. Primero hagan el trabajo, después se convertirá en adoración. Avancen por el camino del trabajo, de la acción (karma). El camino del trabajo es dificil. El camino del trabajo, tanto como el de la devoción o el de la sabiduría, los tres llegan finalmente al mismo lugar. Les daré un pequeño ejemplo.

Cuando se viaja en tren con trasbordo, con cambio de trenes para poder llegar a destino, se experimentan problemas y molestias. Así es el camino del trabajo (karma marga). En cambio, el camino de la devoción (bhakti marga) se parece a viajar en un vagón directo, que es enganchado a diversos trenes para llegar a destino, sin que uno deba apearse. El camino de la sabiduría también se parece a viajar en vagón directo; no hay necesidad de cambiar de coches.

Con la sabiduría, la comodidad está asegurada. ¿De qué modo? No hay diferencias: ustedes y Yo somos uno. Todo es uno. Dios está en ustedes, con ustedes, a su alrededor, debajo de ustedes y encima de ustedes. Entonces, ¿adónde ir, de dónde venir? Aquí, allí, dondequiera que miren, solo existe el Uno. Hay solo la unidad, eso es jnana. La no dualidad es la sabiduría. La visión de la unidad es la sabiduría, no así la diversidad. En el camino de la sabiduria se debe tomar consciencia de la unidad en la diversidad, y de la inmortalidad.

Los Upanishads dicen: “La visión no dual es la sabiduría”. Vean la unidad en todo. No conviertan la unidad en diversidad, no la fragmenten en pedazos; reúnan todo. Hay dos ejemplos al respecto.

Supongamos que compran dos metros de tela para hacerse una camisa. El sastre corta en pedazos esta pieza única de tela; es decir que el uno se convierte en muchos. El mismo sastre que convierte al uno en muchos, con ayuda de la máquina de coser los unifica nuevamente. La aguja unifica; la tijera corta en pedazos. Lo que corta es la mente, y lo que unifica es el intelecto (buddhi). Si mantenemos en sus posiciones adecuadas a la mente y al intelecto, aunque la mente transforme al uno en muchos, el intelecto los unifica. Una vez que el sastre ha unificado todo, ustedes pueden vestir la camisa y tener la experiencia.

Los muchachos modernos llevan un espejo y un peine, y también las chicas, en un pequeño bolso donde llevan incluso el jabón. Los jóvenes, en un bolsillo el espejo y en el otro el peine. ¿Para qué? Con el movimiento del día o por el viento, puede ser necesario mirarse al espejo y corregir el peinado, y también limpiarse el rostro y embellecerlo.

Pero lo importante no son el espejo ni el peine mundanos. Tengan el espejo del intelecto y el peine del discernimiento. Con ellos lucirán bien, nunca parecerán feos. Si les faltan estos dos artículos no pueden verse; entonces, ¿cómo embellecerse? ¿Qué se entiende por embellecerse? Es utilizar la mente y el intelecto para lucir bien.

Sin pureza de corazón, ¿de qué sirve adorar al Señor Shiva? Sin pureza del Uno Mismo, ¿para qué todas las prácticas y rituales? Sin la pureza de los recipientes, ¿dónde está el placer de cocinar? Los recipientes deben estar limpios. Si hay pureza, la adoracion al Señor Shiva dará resultados. Sin pureza del Uno Mismo, todas las tradiciones son inútiles. Antes de todo embellecimiento debemos purificarnos. Eso es yoga.

Yoga significa control de los sentidos. Todo individuo debe observar si se encamina hacia Dios, o hacia la naturaleza. Si va o no por buen camino. Ustedes tienen que estar atentos todo el tiempo: “¿Hacia dónde va la mente?” Este es el principal deber del intelecto (buddhi). ¿Qué hace el intelecto? Vigilar a la mente. Si el intelecto vigila a la mente, podrá controlarla. Por lo tanto, el intelecto está por encima de todos los sentidos. El intelecto es el amo de todos ellos. Si el amo actúa de modo impropio, los sirvientes no lo escuchan. El amo debe ser perfecto.

¿Quién es el amo? ¡El intelecto! Quien tiene intelecto es un intelectual. Sin intelecto, no sirve de nada creerse inteligente. Hoy en el mundo, todos los individuos que integran “la inteligencia” están plagados de dudas, de pies a cabeza, al punto que no tienen fe en sí mismos. Eso no es inteligencia. ¿Qué es la inteligencia? La capacidad de rectificar los propios errores, sin señalar los errores ajenos.

“¿Qué uso estoy dando a mis palabras?” “¿Qué cosas veo?” “¿Qué hago?” “¿Qué pienso?”. Debemos vigilar continuamente. Esta vigilancia es la auténtica práctica espiritual. Sin esta vigilancia, ¿de qué sirven las prácticas espirituales?

Cierran los ojos y se sientan en meditación. Su concentración debe dirigirse a un objetivo. ¿En quién se ponen a meditar? ¿Quién tiene que meditar? Los aspirantes deben hacerlo. El que medita, el proceso de la meditación y el objeto de la meditación deben ser uno solo. Esta unidad entre los tres es la auténtica devoción y meditación.

Alguien dice: “Estoy meditando en Dios”. “Yo”, “Dios” y “meditación”, estos tres deben unificarse en una trinidad. La unidad de esta trinidad es la auténtica meditación. Se sientan a meditar: está Dios por allá, y la mente corre para todos lados. ¿Están meditando? ¡No! ¿En qué meditan? Meditan en el mundo. Deben meditar en el Señor. Pueden meditar también en el mundo, si consideran al mundo también como divino.

El universo entero está lleno de Vishnu, Dios. Mediten con este sentimiento. No hay ningún error en esto. Aquí hay una toalla. Tomen la toalla como Dios, y elévenla. Este vaso es Dios; elévenlo. El micrófono es Dios, elévenlo. Dios es la toalla, Dios es la mesa, Dios es el micrófono, Dios es el vaso. No deben pensar que están bajando a Dios. Deben estar elevando estas cosas. Esto es la verdadera meditación: lo que está abajo es elevado. Pueden adorar a una foto como a Dios, pero no a Dios como una foto. Dios no es una foto, pero la foto también es Dios. Este es el camino que debemos seguir.

En esta práctica, todas las cosas son meditación. Consideren que todo es la forma de la Divinidad, esto es auténtica sabiduría. Deben tener sentimientos amplios, nunca mezquinos. Háganlos más y más amplios cada vez. Dios tiene Sus pies en todas partes, tiene cabezas y oídos en todas partes. Puede oírlo todo. Por lo tanto, todo es divino. Los Upanishads nos han enseñado esta amplitud de miras. Los Upanishads no significan la recitación de unos slokas. El Bhagavad Gita no significa memorizar algunos slokas. Significa solo captar la esencia del texto, debemos experimentar el sabor. Esta es la verdadera práctica espiritual.


Traduccion SBd