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14 de Abril de 1993
Sai Sruti, Kodaikanal
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Encarnaciones del amor:
Aquellos que tienen un corazón compasivo, aquellos cuyas palabras están llenas de verdad, aquellos que utilizan su cuerpo al servicio de los demás; tienen su vida santificada. Jamás podrá dominarlos ninguna fuerza maligna.
Por más que se muela la madera de sándalo, solo da fragancia. Por más que se mastique la caña de azúcar, solo da dulzura. Por más que se caliente el oro en el crisol, solo da un brillante resplandor.
De la misma manera, un auténtico devoto puede enfrentar toda clase de problemas, dificultades y acusaciones, pero nunca abandona a Dios. Sigue a Dios con total entrega. Dios prueba a sus devotos de distintas maneras. Todas estas pruebas son como peldaños que lo conducen a un nivel superior. Un auténtico devoto, para demostrar la santidad de su vida y la profundidad de su fe, lleva una vida sagrada, una vida totalmente nueva. Por lo tanto, cuando enfrenta problemas y dificultades, resiste y avanza. Esta es la manera de cumplir su objetivo.
El cuerpo se nos da para hacer sagrado el tiempo. El tiempo es la forma misma de Dios; aham evaksayah kalaha (Bhagavad Gita 10:33). En el Gita, el Señor dice: “Yo soy el tiempo infinito”. El tiempo es infinto. El tiempo no tiene medida. El tiempo es todo dulzura. No solo es infinito; también es ilimitado. En ese tiempo infinito e ilimitado, el hombre tiene una duración finita. Para experimentarlo, el hombre en la vida cotidiana lo limita a horas, días, meses y años. La Divinidad está más allá del tiempo; el cuerpo, que es limitado, experimenta el tiempo de modo limitado.
Dios se manifiesta en cada persona como una chispa. Para reconocer dentro de sí mismo a la divinidad como su propio “yo”, el hombre recurre a ciertas prácticas espirituales. Imaginen un vidrio claro y limpio; para convertirlo en un espejo se le aplican sustancias químicas en la cara posterior. De la misma manera, el corazón es puro y claro como un vidrio; cuando se aplica amor divino al intelecto, este puede reflejar a la Divinidad como un espejo.
En el infinito océano se originan infinitas olas. No hay dos olas idénticas, pero en todas está presente la misma agua de mar. En este mundo hay un número infinito de seres, con diferentes nombres y formas. Aunque los nombres y formas son todos diferentes, en todos está presente la chispa de la divinidad, y todos están compuestos de sat-chit-ananda. Cuando tenemos estos sagrados sentimientos, no damos cabida a ideas mezquinas e insignificantes.
Dios se manifiesta en el hombre, de tres maneras: bhur, bhuva y suwaha. Bhur significa este mundo material, la Tierra, es decir la forma de los objetos. La segunda es Bhuvaha, el principio vital o prana, que es vibración. El tercero, suwaha, es prajna, la sabiduría, que es radiación. Mediante prana, la vibración, se hace que el cuerpo material se mueva y trabaje. En cada persona está Dios, manifestándose como materialización, vibración y radiación.
El hombre está compuesto por materia. Cuatro baldes de agua, un balde de cal, dos jabones, un poco de hierro, plomo, fósforo —el mismo que viene en una caja de fósforos—, etc. Juntando todo esto, se forma el cuerpo. Todo esto es solo materia. El cuerpo es inerte. Lo que hace mover este cuerpo inerte es la fuerza vital, prana shakti, mediante la vibración. Las hojas de un árbol no se mueven por iniciativa propia, sino por la presión del viento.
Para que las vibraciones hagan mover un cuerpo, es necesaria la radiación, y la conocemos con el nombre de consciencia. La consciencia ocupa un lugar especial en el cuerpo. Dios hace funcionar el cuerpo de cada persona en forma de la consciencia. Cuando comprendemos esta parte de la espiritualidad, no podemos andar por caminos que no sean sagrados.
La naturaleza de la mente es muy peculiar: no tiene cualidades propias. Una hoja de papel de diario no tiene olor propio, pero si con ella envolvemos flores de jazmín, la fragancia del jazmín atraviesa el papel. Si con el papel envolvemos pakodas, el papel tendrá el olor de las pakodas. Si envolvemos pescado seco, el papel olerá a pescado seco. El olor del papel depende de sus relaciones.
Nuestra mente se parece a este papel. Es pura y sagrada, sin características. Debido a la ilusión del cuerpo, debido a los apegos, la mente puede asumir la forma del apego y la posesividad. Cuando pensamos en un objeto material, la mente asume la forma de esa materia. Cuando esta misma mente se orienta hacia la vibración, se conduce como el principio vital, y la vida se hace sagrada. Cuando esta misma mente se orienta hacia la radiación, asume la forma de Brahman.
La mente es responsable de la esclavitud o de la liberación. Cuando hacemos que se desvíe hacia lo material, el mundo, la mente asume la forma de la materia. Cuando se desvía hacia prajna, la consciencia, toma la forma de Brahman.
El cuerpo es la raíz de todo, es muladhara. La trinidad se basa en el cuerpo. Los tres atributos, es decir los tres gunas, están presentes en el cuerpo. El cuerpo es la base de los tres mundos. Bhur, bhuvah y suvaha están presentes en el cuerpo.
A pesar de que todo está en nuestro interior, luchamos buscando a Dios en el exterior. Esto es ignorancia. El hombre es Dios; Dios no está separado de él. Cuando el hombre se vuelve hacia su propia naturaleza pura e inmaculada, allí se manifiesta la Divinidad.
Encarnaciones del amor: cuando indagamos todo con claridad, el universo entero está presente en el corazón de cada persona. Por eso, no debemos perder el tiempo. No debemos malgastarlo permitiéndonos actividades erróneas, olvidando nuestra responsabilidad. El cuerpo humano es limitado, sujeto al tiempo y al espacio. Tiene el tiempo, puede actuar, de modo que la responsabilidad es suya. En cada persona brilla la Divinidad en todo su esplendor, pero la persona olvida a Dios y cree en el mundo, llevando una vida irreal. Toda nuestra vida actual es artificial, alejada de la verdad. Este mundo está destinado a declinar gradualmente. Es solo una combinación de materia, y ¿cuánto durará esta irreal materia? En lugar de centrar nuestra mente en la materia debemos orientarla hacia la espiritualidad. Debemos cultivar la devoción y la entrega al Señor.
En este mundo, la causa de todos los problemas es la falta de confianza en uno mismo. Hemos perdido la autoconfianza. Quien ha perdido la confianza en sí mismo no puede creer en nadie. En primer lugar, debe tener autoconfianza. La autoconfianza confiere autosatisfacción. Para esta mansión de la vida, la autoconfianza forma los cimientos. La autosatisfacción son las paredes. Después podemos colocar el techo, que es el autosacrificio. Cuando está instalado el techo, podemos vivir allí dentro, y esto es la autorrealización. Autoconfianza, autosatisfacción, autosacrificio y autorrealización.
Todo está contenido en uno mismo. El uno mismo es la forma del Atma. La identificación con el cuerpo no es uno mismo. Uno mismo está más allá del cuerpo. El desprendimiento es nuestra verdadera identidad. Tenemos que huir de la identificación con el cuerpo. Tenemos que considerar al cuerpo como un instrumento mediante el cual saciar nuestra sed.
El agua está contenida en este vaso (Swami muestra un vaso). Sin la base del vaso, no podemos disponer del agua aquí. El cuerpo es un recipiente, y el néctar de la Divinidad es el agua. Para experimentar el agua hacemos las prácticas espirituales. A través del camino de la acción, el camino de la devoción y otros, podemos experimentar a la Divinidad.
Hay nueve formas de devoción: escuchar (sravanam), cantar (kirtanam), repetir el nombre del Señor (Vishnosmaranam), servicio a los pies del Señor (padasevanam), adoración (archanam), salutaciones (vandanam), servidumbre a los pies del Señor (dasyam), amistad con el Señor (sneham), entrega al Señor (Atmanivedanam).
Para purificar el corazón, en primer lugar hay que escuchar. No es suficiente con escuchar; aquello que fue escuchado debe ser cantado. No es suficiente con cantar; hay que pensar en ello, en el corazón. No es suficiente con pensar; hay que servir con las manos. Hay que dedicarse a buenas acciones con la mente, la palabra y el cuerpo (trikarana suddhi). Esto se llama pureza del corazón. El sentimiento del corazón, que se expresa hacia fuera, es la palabra. La palabra expresada es lo que la mano practica. Gracias a la armonía entre mente, palabra y cuerpo, la vida humana resulta santificada y purificada. Para que este cuerpo pueda hacerse sagrado, ha sido proporcionado el tiempo.
A este tiempo, hoy lo llamamos “año nuevo”. No es nuevo para nosotros, es antiguo. Ya lo hemos pasado muchos, muchos años. Cada vez lo tomamos como nuevo. Algunos siguen el sistema solar, otros siguen el sistema lunar, pero en ambos el tiempo es el mismo. Hoy hemos despedido al año llamado Angirasa, y damos la bienvenida al nuevo año, llamado Srimukha. Sri es muy sagrado. De las ocho formas de riqueza de Dios, Sri es importante.
El sonido, el movimiento, la luz, la dicha eterna, la ilusión, etc. La última de las formas es srimayi. Sri es el símbolo de la auspiciosidad, de todo lo que es bueno. No solo eso; también confiere la eternidad. A las formas de Dios que tienen este cuerpo temporario, anteponemos esta palabra “sri” antes de su nombre, para darles eternidad. Dios ha venido a la Tierra en forma de una encarnación. Las encarnaciones tienen sus nombres. Para dar permanencia al nombre, se le añade Sri, como en el caso de Sri Rama y Sri Krishna. Sri indica inmortalidad. Se confiere inmortalidad a un cuerpo temporario. El cuerpo está lleno de huesos, de suciedad y de enfermedades, realmente necesita de la vida después de la vida. No puede atravesar el mar de la vida.
Oh, mente, nunca tomes el cuerpo como permanente. Entrégate a los pies del Señor. El cuerpo de cualquier persona es temporario. El cuerpo de Dios, que es temporario, recibe el título de Sri antes de su nombre. Este título Sri se utiliza para para los cuerpos descendidos. En el caso de Iswara (otro nombre de Shiva), ¿quiénes son sus padres? ¿A quién le ha nacido? Él no es descendido. Él tiene todas las formas de riqueza: la salud es riqueza, la bienaventuranza es riqueza. Por tener todas las formas de riqueza, es llamado Iswara. Él no tiene cuerpo, por eso, nadie dice “Sri Iswara”. Solo lo llaman “Iswara”.
Igualmente, Sankara (otro nombre de Shiva) es en sí mismo auspiciosidad. No se le agrega ninguna otra auspiciosidad, y por eso, nadie dice “Sri Sankara”. Estos nombres no tienen formas, por lo cual nadie usa para ellos el agregado “Sri”.
El nombre de este año nuevo es Srimukha. Significa “aquello que otorga el brillo de la dicha a cada rostro”. Este año no está lleno de felicidad; tendrá algunos problemas. El placer y el dolor se sucederán cada día. No necesitamos temerles. A quien tiene fe en Dios nunca lo molestarán el tiempo ni la acción. Manteniendo la autoconfianza, demos la bienvenida a este año nuevo con sentimientos sagrados. Los problemas llegarán. Nunca se obtiene placer del placer; el placer solo proviene del dolor. Si sufrimos ahora, significa que seremos felices a continuación. Cuando hay oscuridad, a su lado está la luz. El placer y el dolor son como la luz del sol y la sombra. Para que exista la sombra, tiene que existir la luz del sol. Debemos tener ecuanimidad en el placer y en el dolor.
Si se ganan la gracia de Dios, ustedes pueden tener todo tipo de felicidad. Pero hoy el hombre lucha por la felicidad mundana, los placeres mundanos, el confort mundano, y como consecuencia padece sufrimientos. No es esto lo que debería conseguir. Trabaja incesantemente, pero desea todo aquello que no merece. En este mar de la vida, en la posición de jefe de familia, que era su meta, solo el nombre del Señor vendrá a su rescate. Este es el único faro. Habiendo este faro, ¿por qué pierden el rumbo? El faro no se apaga nunca, es eterno, brilla continuamente.
En este año debemos tener valor y energía. Debemos participar en buenas actividades. Sintamos que Dios reside en nuestro corazón; no necesitan buscar a Dios en otra parte. ¿Por qué buscar a Dios? Habría que buscarlo si estuviera en un solo lugar, pero Él tiene pies en todas partes, tiene oídos en todas partes, se instala en todas partes. ¿Para qué buscar? Esta búsqueda es un signo de ignorancia.
Prajnana, la consciencia, es la forma misma de Dios. Esa vibración, ese principio vital, es Dios. Ustedes mismos son Dios. Si tienen este sentimiento, alcanzarán seguramente la divinidad. No esperemos un nuevo año. No necesitamos esperar una nueva vida. ¿Qué necesita hoy el mundo? No una nueva educación, ni una nueva cultura, ni una nueva religión. Queremos hombres y mujeres con virtudes. Necesitamos corazones sagrados. Solo cantando el nombre del Señor es posible tener un corazón sagrado. No den cabida en su corazón a sentimientos irreverentes. Vivamos una vida pura e inmaculada. No dañen a nadie, de ningún modo.
Vyasa escribió los dieciocho textos. Nadie puede leer el total de los dieciocho textos, pero podemos tener la esencia de todos esos textos, en solo dos frases: “Ayuda siempre” y “Nunca lastimes”. Con ellas podemos hacer que nuestra vida sea sagrada.
Usen la lengua adecuadamente. Pueden hacerlo pronunciando buenas palabras. No deben usar nunca palabras hirientes. Deben hablar suave y dulcemente. Estas son las principales cualidades de un hombre. Jayadeva dijo. “Oh, lengua, eres virtuosa. El objetivo de tu vida es percibir a Dios. Eres sagrada. Hablas con palabras delicadas, suaves y sagradas. Tenemos dos ojos, de modo que podemos ver dos objetos diferentes. Tenemos dos oídos, de modo que podemos oír dos sonidos diferente. Tenemos dos manos, de modo que podemos hacer el bien con una y el mal con la otra.
Sin embargo, lengua, tú eres una sola. Pruebas tu divinidad al pronunciar solo una palabra, la verdad. La verdad es una, no dos”. Digan la verdad, no den cabida a la falsedad. Si los invade la falsedad significa que tienen una lengua doble. Solo las serpientes tienen una lengua doble. Ustedes no son serpientes. Ustedes tienen en sí a la Divinidad. Digan la verdad, hagan feliz al sagrado corazón.
No siempre podrán ustedes agradar, pero siempre pueden hablar agradablemente. La verdadera belleza y la verdadera dicha consisten en santificar nuestros sentidos.
El adorno de la mano es la caridad. La verdad es el verdadero adorno del cuello. Para el oído, el mejor adorno es escuchar a Dios, y nunca escuchar a la injusticia. ¿Qué otro ornamento necesitan? No necesitan ponerse un collar en el cuello: hablen con la verdad, esa es la verdadera joya. El adorno para las manos no son las pulseras, sino la caridad. Para las orejas, el ornamento no es escuchar chismes, sino escuchar cosas buenas. ¿Qué otra joya pueden necesitar? Estas son las verdaderas joyas, y son la auténtica belleza.
Teniendo esa belleza pueden obtener la bienaventuranza. La belleza y la bienaventuranza no están separadas. La belleza es bienaventuranza. La dicha es el néctar de la vida. Debemos comprender y experimentar la dulzura de la bienaventuranza. Oír lo bueno, decir lo bueno y hacer lo bueno son los tres adornos que debemos tener.
Encarnaciones del divino Atma: el año Srimukha ha comenzado. De ahora en adelante debemos utilizar los oídos para escuchar cosas buenas. Debemos decir palabras buenas. Debemos hacer buenas acciones. Mediante estas acciones, debemos tener pureza de corazón, tomándola como la meta de la vida. Pensando en el Señor, hagamos sagradas nuestras vidas.
Swami bendice a la audiencia y concluye su divino discurso. En el año que comienza, que todos sean prósperos y serenos con el corazón espiritual, para que no tengan ninguna dificultad. Este país solo puede ser protegido por la plegaria. Ningún gobierno puede protegerlo, ningún soldado, ningún ejército, ninguna bomba, ninguna espada. Hay un solo protector, que es Dios mismo. Para obtener la protección de Dios, los devotos deben ofrendar sus plegarias. Solo mediante la plegaria pueden ganarse fácilmente la gracia de Dios. Loka samastha sukhino bhavantu. Tengamos sentimientos divinos. Que todos en el universo sean felices. |