Libros escritos por Sai Baba

{SB 85} Vidia Vahini ( Sabiduria Suprema )

9.EL CONOCIMIENTO ES LIBERTAD

( Impreso en castellano en La Sabiduria Suprema (Vidhya Vahini) cap. 09 )

EL CONOCIMIENTO ES LIBERTAD

Los beneficios que podamos obtener de cualquier cosa siempre serán proporcionales a la fe que pongamos en ella. El culto a los dioses, las peregrinaciones a lugares sagrados, la entonación de mantras*, al igual que el recurrir a los médicos, nos brindarán beneficios únicamente en la medida de la fe que hayamos puesto en ellos. Si asistimos a la conferencia que dicte alguien, cuanto más creamos en él en cuanto conocedor y exponente de la materia de que trate, más clara y directamente podremos sopesar el tema y más profundamente podremos comprenderlo. Para el desarrollo de la fe y el crecimiento de la comprensión, el requisito esencial lo representa la pureza del corazón, puesto que constituye la base misma del pensamiento y de los niveles de conciencia. Así, por ejemplo, si llegara a emprenderse el autoanálisis y la investigación del Alma en momentos en que uno esté sumido en diversos compromisos mundanos y materiales, el esfuerzo resultaría estéril y vano, ya que no habría sido generado por una voluntad plenamente centrada en él.

En primer término, deberá procederse a retirar la conciencia del mundo de los objetos para volverla hacia el interior, hacia la percepción consciente del Alma. Las

* Fórmulas místicas de alto contenido vibratorio.

semillas no pueden sino germinar en una tierra bien labrada y, de igual manera, la simiente de la sabiduría del Alma, Vidya, puede germinar en la tierra del corazón sólo cuando ésta ha sido cultivada eficientemente.

No se den por satisfechos con sólo escuchar consejos. Deberán reflexionar después sobre todo aquello que han escuchado, y todo lo que de esta manera haya llegado a grabarse en la mente deberá llegar a expresarse más adelante en los pensamientos, las palabras y las acciones. Esta es la única manera en que la verdad puede llegar a constituirse en un tesoro dentro de! corazón; sólo así podrá llegar a circular por las venas y llegar a manifestarse en todo su esplendor a través de ustedes.

Todos estos días en que han estado escuchando discursos y conferencias, han llegado a convertirse en cansancio, malestar y locura. Para muchos, el haberlos escuchado significa pensar que ya lo saben todo. Pero el verdadero propósito de la búsqueda de la verdad es lograr la liberación para uno mismo; el anhelo deberá ser profundo y persistente. Entonces el ansia de conocer y de experimentar la verdad puede llegar a convertirse en un yoga, un proceso de unión.

En el yoga la unión se produce entre el Dharma (rectitud) y la Divinidad. Cuanto más prosperen en el ser humano males como la lujuria, la ira, etcétera, más decrecerá en él la Divinidad. Es decir, que su fe en el Alma declinará proporcionalmente a la rapidez con que se desarrollen estos males.

La fe es sumamente importante: la fe en que la realidad de uno es el Alma, constituye el verdadero Vidya. Una vez que declinan y desaparecen la lujuria, la ira, etcétera, puede desarrollarse y afirmarse la fe en el Alma y en la validez de la indagación espiritual.

El desapego representa el cimiento mismo para la obtención del conocimiento de Brahman (del Absoluto Universal). Incluso para una edificación pequeña se requerirá de cimientos estables y firmes, ya que, en caso contrario, correrá el peligro de derrumbarse a corto plazo. Cuando hay que elaborar una guirnalda necesitamos de hilo, aguja y flores . ¿no es así? Así también, cuando se busca adquirir la sabiduría, son esenciales la devoción (el hilo), el desapego (la aguja) y la concentración en un solo punto (las flores).

No hay nadie en el mundo que no ansíe la victoria, y nadie desea la derrota; todos ansían la riqueza y nadie desea lía pobreza. Sin embargo, ¿cómo es posible lograr la victoria y la riqueza? Se requiere meditar sobre ello para descubrirlo, aunque no necesitemos darle muchas vueltas para encontrar la solución. De acuerdo con el Mahabharata, Sanjaya le reveló el secreto al rey Dhritharashtra: "Donde se encuentran reunidos tanto Krishna, el Señor del Yoga, como Arjuna, el que empuña el arco, se encuentra asegurada la victoria y se logrará la riqueza". ¿Qué más necesitamos después de este consejo? No hay necesidad de enfrentar la triple lucha física, mental e intelectual para obtener la victoria. No hay necesidad de sentirse perturbado o angustiado; no se requiere bregar por la fortuna y la prosperidad. Busquen refugio en Dios, empuñen el arco del coraje, es decir, enarbolen un corazón puro. Con ello basta. La victoria y la fortuna serán suyas. Mas, al perseguirlas, no dejen de recordar que no son sino sombras, cosas insustanciales. Les será imposible atrapar a su propia sombra, aunque el Sol la proyecte enfrente de ustedes y la persigan durante un millón de años, ya que siempre les rehuirá y se mantendrá fuera de su alcance. Si se vuelven de cara al sol, empero, ¡vean lo que sucede!... La sombra quedará a sus espaldas y les seguirá en lugar de precederles, caminará sobre sus huellas como una esclava. A esta sombra deben considerarla como símbolo de maya (ilusión). Mientras sigan a maya, Dios será ignorado y se mantendrá oculto. No podrán lograr su visión. Estarán enredados en la maraña de nacimiento y muerte y se mantendrán siempre esclavizados. Es justamente de esta atmósfera de dependencia de la que uno debe liberarse. Mas si todo nuestro empeño se orienta hacia los placeres sensoriales, no estaremos demostrando sino signos de una ignorancia absoluta.

Los que están esclavizados deben hacer uso de toda su habilidad y energía para liberarse. Esto resulta crucial para cualquier otro logro, todo lo demás no es sino incidental. Sin embargo, en la actualidad la gente se encuentra inmersa en búsquedas y afanes secundarios, olvidando lo fundamental. Pero deben tratar de recordar en todo momento que son el Alma y no distintos elementos reunidos como un cuerpo.

Un rey tenía en su palacio, como mascota, a un loro Rama que vivía en una jaula de oro. Era alimentado con dulces frutas y se le servían néctares para calmar su sed. Todos los días, la reina en persona le traía su alimento, lo acariciaba y le hablaba con cariño. ¿Disfrutaba el loro Rama de su regalada vida? En absoluto. Siempre se le veía triste... ¿y por qué razón? Nada le importaba su jaula de oro, ni las frutas y dulces bebidas, ni le enorgullecía que fuera la reina misma a alimentarlo. No le prestaba atención a ninguna de las bondades de su vida. Su único anhelo era el que un día pudiera posarse entre las ramas verdes de un árbol en medio del bosque. Su cuerpo recibía un trato principesco en el palacio real, pero su mente volaba hacia el tupido bosque en donde había sido capturado un día. Había nacido en la selva, en un verde árbol, y pensaba que era mejor ser libre en su medio, como un pájaro insignificante, que ser mimado, acariciado, alimentado y admirado por reyes y reinas, encerrado en una jaula. Si solamente el hombre lograra despertar su conciencia, seguramente sentiría nostalgia por su hogar, que es el Alma Suprema Universal (Dios) y se alejaría del mundo de los objetos, en donde es un extraño.

Ya sea por razones políticas o de otra clase, hay personas que son arrestadas y mantenidas en detención con el objeto de resguardar la paz y el orden del país. Puede que en el lugar de confinamiento el alojamiento sea confortable, la comida buena y que se les dé un tratamiento especial de acuerdo con su posición, ya sea política o social, pero en torno a la prisión y en los jardines habrá guardias que se mantendrán siempre alertas: Cualesquiera sean las consideraciones con que se les trate, las personas no dejarán de ser prisioneros y no hombres libres.

De manera similar, la persona confinada en el mundo y en la vida que se vive en él, no debería sentirse contenta de poder consumir toda una variedad de comidas exquisitas o de poder disfrutar toda clase de lujos raros. No debería regocijarse ante las comodidades sensoriales de que puede gozar, no debería enorgullecerse de los amigos y familia que posee. En todo momento debería darse cuenta y estar consciente de la verdad: que está, realmente, en una prisión.