Libros escritos por Sai Baba

{SB 85} Vidia Vahini ( Sabiduria Suprema )

14.PUREZA Y AUTOSUFICIENCIA SON LA NATURALEZA DEL HOMBRE

( Impreso en castellano en La Sabiduria Suprema (Vidhya Vahini) cap. 14 )

PUREZA Y AUTOSUFICIENCIA SON LA

NATURALEZA DEL HOMBRE

Cualquiera sea la enseñanza sobre el nombre y la forma de Iswara o Dios, es algo que carece de importancia. No necesitamos disputar sobre estas distinciones o diferencias. Ya es servicio suficiente el dar instrucción sobre Dios. Los bharathiyas (hindúes) no aceptan el punto de vista que otros sostienen respecto de que el mundo y el universo del cual es parte se formaron hace algunos miles de años atrás y que terminarán por desaparecer en algún momento del futuro.

Tampoco aceptan la declaración de que el universo nació de la nada (sunya). No creen que prakriti o la proyección (naturaleza) surgió del vacío, sino que siempre ha sido plena y completa (purnam). No tiene ni principio ni fin; sólo tiene formas densas y sutiles. No es signo de esclarecimiento que, por no haber evidencia de la plenitud y totalidad de la Naturaleza, haya necesariamente que inferir que debía de haber un vacío en su principio. Hay otros niveles de existencia que considerar.

El hombre, por ejemplo, no es por completo el cuerpo; en el cuerpo denso tiene un cuerpo sutil, la mente y, además, otro cuerpo aún más sutil que la mente,..el Jivatma, el Alma individual o yo. Esta última no tiene ni principio ni fin; ni hay trazas en ella de muerte o de decadencia. Esta, es la verdad en la que creen los bharathiyas. Esta fé se basa en lo que declaran los Vedas mismos.

Cerramos los ojos cuando adoramos a Dios. No tratamos de descubrir a Dios fuera de nosotros alzando el rostro y mirando hacia arriba. Otros aceptan que sus escrituras fueron elaboradas por personas divinamente inspiradas, en tanto que los bharathiyas creen que los Vedas representan la auténtica voz de Dios que emerge de los corazones de los sabios.

Estudiantes: Aquel que se desprecia a sí mismo de día y de noche, por considerarse superficial y débil, jamás llegará a nada. Aquel que cree que tiene mala suerte y que es inferior, llegará a tener mala suerte y a ser inferior. Si, por el contrario, cultivan la conciencia de que son una chispa de Dios, que tienen como su realidad a la Divinidad misma, pueden llegar a hacerse realmente divinos y llegar a tener todos los poderes en la mano. Aquello que sienten es lo que llegarán a ser. Lo que domina es el cómo sienten. Esto constituye la base para todo lo que son. Tengan fe en el Alma, el yo. Esto representa un imperativo para el hombre. En ausencia de esto, el hombre está siendo reducido a un monstruo que se solaza en el vicio y la maldad. Sus antepasados lograron la prosperidad, la paz y la alegría y coronaron sus objetivos con el éxito únicamente por medio de esa fe. Cuando la gente la pierde, es seguro que cae, porque esa fe es el aliento mismo de la vida. Cuando se acaba la respiración, el hombre se convierte en un cadáver (savam). Con el aliento de esa fe se convierte en divino (sivam), igual que Shiva mismo. La fe en e1 yo es la expresión del principio de Shiva en el hombre, esta fe puede dotarle de todas las formas de poder y hacerle pleno e integral. Ello se debe a que el Alma, por su naturaleza misma, es autosuficiente y plena. No hay ninguna otra práctica espiritual que se requiera para realizar este estado.

También la pureza es nuestra naturaleza y también la autosuficiencia pertenece a la naturaleza del yo. La impureza y la insuficiencia le son ajenas al hombre. Los estudiantes no deberían ignorar ni olvidar este hecho. La verdadera educación debe despertar esta fe e infundir la conciencia de esta plenitud en cada actividad. Este es el objetivo esencial, el núcleo central del tipo correcto de educación.

Hay aún otra verdad que debemos mantener presente más que ninguna otra. Para los bharathiyas, la religión significa nada menos que vivencia, experiencia. Nuestra posición es que ningún logro vale la pena a menos de que uno se lo haya ganado por esfuerzo propio. Todo lo valioso ha de ser cultivado por uno mismo. La divina gracia es lo que le espera al empeño y a la práctica espiritual individual. Las doctrinas y preceptos de la religión han de ser asimilados por medio de la experiencia real. No es suficiente el aprenderlas para repetirlas luego como un loro.

La verdad ha de ser identificada; esto constituye el paso primordial. Mientras más pronto entendamos la verdad, más pronto desaparecerán los conflictos religiosos y las disensiones entre los credos. El Parathpara (el más allá del más allá), el Omniser, está más cerca de nosotros que lo más próximo; en realidad, toda otra entidad está mucho más alejada, aunque nos parezca muy cercana. Deben tomar conciencia de este hecho. Sólo así podrán aflojarse los nudos que mantienen atenazado al corazón.

En el vocabulario de Occidente, el hombre "entrega la vida", en tanto que en el lenguaje bharathiya el hombre "entrega el cuerpo". Los occidentales sostienen que tienen cuerpo y que estos cuerpos poseen Almas. Los bharathiyas, en cambio, proclaman que el hombre posee un Alma y que esta Alma está temporalmente encerrada en un cuerpo. Es por ello que consideran que las civilizaciones y culturas que se orientan hacia los placeres sensoriales y la gloria secular, se han levantado sobre bases de arena y podrán brillar sólo por un período muy breve antes de derrumbarse.

Estudiantes: La imitación jamás podrá convertirse en cultura. Pueden vestirse con ropajes reales y actuar el papel, sin embargo, ¿les convertirá en reyes esta imitación? Un asno recubierto de una piel de tigre no se convertirá en un tigre por ello. La imitación es signo de cobardía. No puede promover progreso alguno. De hecho, la tendencia a imitar y a copiar hace que el hombre descienda, gradualmente, hasta una condición lamentable. Deben poner todo su empeño en elevarse a sí mismos en cuanto a lo que son realmente. Deben sentirse orgullosos de ser bharathiyas y estar orgullosos de sus antepasados. Su loable heroísmo residirá en la jubilosa afirmación de ser un bharathiya, un hijo de Bharath, de la India. No deben imitar a otros ni copiar sus actitudes, sin dejar por ello de asimilar lo bueno que puedan aportar.

Debemos aprender de otros aquello que muestren de positivo. Sembramos semillas, las proveemos de una buena tierra, de agua y de abonos. La semilla germina y crece hasta llegar a convertirse en un árbol frondoso. El hecho de haberla puesto en la tierra no hará que se convierta en tierra, ni se convertirá en agua por absorberla, ni en abono por alimentarse de é1. De todos ellos sólo asimilará lo que pueda beneficiarla, y se desarrollará hasta llegar a convertirse en lo que es esencialmente: un inmenso árbol.

Ojalá ustedes también se desarrollen de esta manera. Es mucho lo que pueden aprender de otros. Aprendan sobre el Supremo y sobre los medios para alcanzarlo, aunque sea desde lo más bajo. Aprendan de otro sobre cómo realizar una práctica espiritual progresiva y satúrense con ella. Mas no busquen transformarse en esos otros. Esta es la enseñanza que es normal para el hombre: el Smrithi de Manú ( texto sánscrito en el hinduismo ). Esta es la lección que los estudiantes deberán entender, la primerísima y más crucial de las lecciones.