Libros escritos por Sai Baba

{SB 83} Sutra Vahini ( Sabiduria )

3. LA ASPIRACIÓN A LA LIBERACIÓN

( Impreso en castellano en Sabiduria (Sutra Vahini) cap. 03 )

O3. LA ASPIRACIÓN A LA LIBERACIÓN

(Mumukshuthwam)

seguidamente, consideraremos mumukshthwam - la aspiración a la liberación o moksha. Esta aspiración no puede emanar de la opulencia, ni la erudición que se pueda ganar con grandes gastos de dinero. No puede emerger de la riqueza, la progenie, o ritos y ceremonias recomendados en las escrituras, o actos de caridad, para alcanzar moksha (liberación de la pena y adquisición de la bienaventuranza) Puede venir solamente de la conquista de ajñana (la ignorancia). Una persona quizás pueda dominar todos los sastras junto con todos los comentarios escritos por los expertos. Podría propiciar a todos los dioses para la ejecución de los modos prescritos de adoración y ceremonias; pero éstos no pueden conceder el favor de la liberación. Todos están motivados a ganar beneficios y dádivas, aparte del supremo conocimiento (jñana). Solo el éxito en el camino de la sabiduría puede conferir la liberación. Una persona podría tener todos los artículos necesarios para cocinar una comida, pero si el fuego no está disponible, ¿cómo puede prepararse la comida? Así también el Atma Jñana (la conciencia del Atma como única realidad) no es ganada si uno no declara poder lograr mukti o liberación. Si uno no se baña en las aguas de los ríos sagrados, ¡qué diremos del pez y otras especies acuáticas que consumen todas sus vidas en los ríos! Si se cree que gastando años en cavernas montañosas se conducirán a la liberación, lo que hace el ratón, ¿qué lograrán las bestias salvajes? ¿Si, por medio de prácticas ascéticas como ingerir raíces y tubérculos y mascar hojas para el sustento del cuerpo, para alcanzar la liberación, el requisito de las cabras que se alimentan de hojas y los cerdos que escarban tubérculos, también logran la liberación? Cuando nos emplastamos de cuerpo entero con ceniza esto es tomado como ascetismo, pues bien, ¿pueden los perros y burros que se revuelcan en los montones de ceniza reclamar la liberación? Estas creencias y prácticas son signos de un entendimiento pobre. Uno debe concentrase en alcanzar el Atma Jñana, la Percepción de la Eterna Realidad Átmica Universal.

La palabra atha, con la que comienza el primer sutra, significa “después”, “en lo sucesivo” y luego de indagar sobre sus consecuencias, encuentra que involucra la adquisición de estas cuatros realizaciones- viveka, vairaguia, las seis virtudes y el anhelo por la liberación.

La siguiente palabra también es athah, siendo tha suave, en lugar de ser acentuada como en la primera palabra. Athah significa por “esta razón”. La investigación debe ser hecha después: ¿por qué razón? Porque ningún examen de los textos de sastras, ejecución de ritos y ceremonias, ni a través del estudio objetivo, ni por el proceso de aprendizaje, por ejemplo, de otros hombres, puede percibir al Supremo, Brahman, de seguro. Porque objetos e individuos, ritos y actividades son transitorios. Sufren de descomposición y destrucción. A lo mejor pueden ayudar en la limpieza de la mente, eso es todo. El karma no puede liberarnos de la ignorancia básica o premiar la conciencia de la realidad como Brahman. Uno tiene que ser consciente de esta limitación, para ganar el derecho de indagar dentro del misterio de Brahman, la fuente y el centro del Cosmos.

Este, el primerísimo sutra, enfatiza una lección: aquel que consagra su vida a ganar el conocimiento del Atma que es su propio ser, debe poseer virtudes santas y ellas deberán modelar su conducta y contactos sacrosantos. Porque ningún conocimiento puede ser más elevado que un carácter virtuoso. Carácter es poder, realmente hablando. Para la persona que ha dedicado años a la adquisición de un aprendizaje elevado, un constante buen carácter es una cualidad indispensable. Cada religión enfatiza la misma necesidad, no como una condición de credo especial sino como la base de la vida espiritual y de la conducta misma. Aquellos que llevan vidas en esas líneas nunca pueden dañar. Serán premiados con mérito sagrado.

Las virtudes son el medio más efectivo para purificar la conciencia interior del hombre en todos los niveles. Impulsan a la persona a descubrir qué y cómo hacer. Solo esos que se han ganado un destino bueno pueden reclamar su excelencia en la discriminación. Y la adherencia a esta determinación es la balsa que puede llevar al hombre a través del océano de fluctuación y miedo, el bhava sagara. El hombre virtuoso tiene un lugar en la región de los liberados. Cualquiera sea la actividad residual que una persona tiene por fuerza que ocuparse, el impacto de esa actividad no afectará al hombre virtuoso. Puede sumergirse en Brahman, la Encarnación de la Suprema Bienaventuranza.

Una persona tiene que haber ejecutado una variedad de rituales y sacrificios védicos; tiene inclusive que exponer el contenido de una variedad de escrituras sagradas que él ha dominado; debería ser una persona dotada de prosperidad, poseedor de gran riqueza y acopios de granos; tiene que o debe enseñar los Vedas y las disciplinas complementarias con la debida explicación de sus significados; pero si esas personas no tienen carácter moral, no tendrán un lugar donde Brahman es enseñado y aprendido. Esta es la lección que este sutra transmite.

Porque, el estado de ecuanimidad, tan esencial en el progreso espiritual, solo puede ser ganado cuando el intelecto es limpiado de la mancha de los apegos y envolvimientos engañosos. Carente de aquella serenidad, el intelecto o buddhi no puede proseguir en la pista de Brahman. ¿Porqué? El término virtud es solo otro nombre para la inteligencia que sigue los impulsos del Alma, del Ser que es nuestra realidad. Solo aquel que posee esta virtud puede ganar el conocimiento del Atma, de la verdad. Y una vez que la conciencia es ganada no puede ser atrapado por la delusión y el deseo nunca más. Éstos no pueden tocarlo.

Deseo y apego a los objetos deseados y los planes para asegurarlos son los atributos de los seres individualistas, el sentido de mí y lo mío, y las emociones de lujuria y cólera originadas en el complejo cuerpo-mente, no del Ser o Atma que reside en el cuerpo. Solo cuando este complejo se conquista y erradica la verdadera virtud puede emanar y manifestarse.

El sentido de hacedor y disfrutador o agente podría parecer que afectan al Atma pero no son parte de la genuina naturaleza del Atma. Las cosas son reflejadas y producen imágenes pero el espejo no es manchado o afectado por esta razón. Queda tan limpio como antes. Así, también el hombre virtuoso podría ser sujeto a la contaminación de las actividades debidas a la devolución de acciones de vidas previas, pero no pueden estropear u obstruir su naturaleza o actividad actual. El jivi o individuo tiene como sus atributos básicos genuinos: pureza, serenidad y alegría. Está entusiasta con sus cualidades.

Un pájaro volando en lo alto del cielo necesita dos alas. Una persona sobre la tierra necesita dos piernas que lo lleven; un aspirante deseoso de alcanzar la mansión de moksha, la morada de la liberación, necesita renunciación y sabiduría, renunciación de los deseos mundanos y sabiduría para estar conciente del Atma. Cuando el pájaro tiene una sola ala no se puede remontar en el cielo, ¿verdad? De la misma manera, cuando tiene solo renunciación o sabiduría, no puede llegar al Ser Supremo Brahman. El sentido de mío es el vínculo de apego ilusorio. ¿Cómo puede uno agarrarse de lo que acaricia como mío? Algún día, hay que entregar todo lo que se tiene y partir, solo y con las manos vacías. Este es el destino ineludible.

Uno tiene que entregar estas relaciones asumidas y apegos artificiales a través de un riguroso análisis de su naturaleza y entregarlas tan rápido como sea posible. Esto es lo que el mundo enseña como la lección de la renunciación. El apego brinda miedo y egoísmo. Solo el ignorante puede adherir a tales prácticas mundanas. El sabio nunca puede inclinarse ante los requerimientos del deseo objetivo. Todo es momentáneo. Todo es transitorio. Entonces, busquen identificarse con la Verdad eterna, y adherirse a las virtudes inmortales que representa el Atma. Esos son los hombres realmente virtuosos, los candidatos merecedores de alcanzar Brahman.