Libros escritos por Sai Baba

{SB 82} Sathya Vahini ( La Senda de la Verdad)

18. Actividad y acción

( Impreso en castellano en La Senda de la Verdad (Sathya Vahini) cap. 18 )

18.- ACTIVIDAD Y ACCIÓN

Los países del mundo se incluyen en dos categorías: países cuyos habitantes se dedican a actividades motivadas espiritualmente (karma bhumi) y países en los que sus habitantes siguen los caminos de los sentidos, carentes de todo propósito superior que los guíe (bhoga bhumi). Tales categorías enfatizan los ideales de la gente en cada era. Bharat o India corresponde a la primera, pues la gente ha descubierto el objetivo correcto de toda actividad, o sea la glorificación de Dios, del residente interior y exterior.

El karma es inevitable e inmanente en cada pensamiento. Es de dos tipos: material y espiritual, conectado con este mundo (loukik) y extraído de los Vedas o de los mandamientos de las escrituras (uaidik). El karma que únicamente sustenta la vida es material. El uaidik, que eleva lo humano hasta lo Divino, se basa ya sea en los Vedas o en textos posteriores, como los Shastras o los Smritis. Pueden ser de cualquiera de los siguientes tres tipos: mental, emocional o físico. También son determinados por las actividades a que se ha dedicado el individuo, ya sea en vidas previas o en la actual. Las consecuencias de los actos realizados en vidas anteriores y que afectan a la actual se llaman prarabdha; el karma en el que uno está sumido en la actualidad y que necesariamente afectará el futuro, se llama agami; el karma acumulado que el individuo desarrolla lentamente en una vida tras otra se llama sanchita.

Los textos de los Srutis y los Smritis de la India han procedido, por ende, a clasificar el karma sobre la base de las consecuencias que desata en la vida del individuo. Se trata de un vocablo conciso y tajante y todo el mundo lo emplea libremente. Sin embargo, la idea y los ideales que conlleva son de gran importancia para el género humano. No es simplemente algo físico, es también mental, oral y manual. Cada uno puede encontrar en él tanto valor como su razón le permita.

El karma abarca todas las actividades del hombre: las mundanas, las relativas a las escrituras y las espirituales. En verdad, las tres están entretejidas. El karma mundano implica mérito y demérito; el relativo a las escrituras está saturado con la experiencia de generaciones de buscadores virtuosos; el espiritual se orienta a la purificación del corazón para que el Dios interior pueda reflejarse en él. Es una corriente que va fluyendo con rapidez cada vez mayor, haciendo girar la rueda de la vida y manteniéndola incesantemente activa.

Karma significa movimiento o aquello que impulsa el movimiento. El aire se mueve en el espacio; el movimiento del aire genera calor: es la fricción que produce este movimiento lo que hace que se manifieste este calor latente. Los seres vivientes son capaces de mantener la temperatura del cuerpo mientras inhalen y exhalen el aire. Cuanto más rápida sea la respiración, mayor es la temperatura del cuerpo. El calor es característica del fuego. El fuego es el origen del agua: el sol, como puede observarse, hace que se formen nubes. Las partículas de agua se mezclan con otros elementos y luego se condensan y endurecen para conformar la "tierra" (el suelo, el terreno). La tierra produce y nutre las plantas y los árboles, los cuales, a su vez, nutren al hombre para mantenerlo sano y vigoroso. Estas plantas producen los granos de los que el hombre vive y el líquido seminal que da origen a la progenie es el don de los granos alimenticios. Así es como se genera y se mantiene funcionando el karma de la creación. De esta forma resumen los Smritis el proceso.

En pocas palabras, el karma puede observarse aquí como movimiento, como progreso, como evolución y como efecto hereditario.

Resulta natural y razonable esperar que este vasto flujo, este movimiento constante, debe tener algo fijo e inmóvil como base y sustentación. Y es esto, justamente, lo que se denomina como Alma o Parabrahman. El primer movimiento vibratorio en esa base se produjo cuando el Parabrahman se hizo Parameshwara y expresó sus tres anhelos: sabiduría (jñana), deseo (iccha) y voluntad (kriya). Ese movimiento en sí se conoció como el primer karma, el karma del Ser transformándose él mismo en devenir, el "llegar a ser"; el karma de srishti, la actividad creadora.

La importancia del karma reside en que requirió del triple aspecto de la Divinidad: Brahma (el que crea), Vishnú (el que preserva y sustenta) y Maheshwara (el que disuelve y destruye). Es la ley del karma la que rige los movimientos de los astros, los planetas, las galaxias. La misma ley es la que dirige y controla todo lo que sucede en todos los mundos. Es inescrutable en su esencia misma. Nadie podría penetrar en el tiempo y el espacio si no existiera el karma. El qué, el porqué, el cuándo y el cómo de los hechos es algo que se sitúa más allá de la capacidad del hombre de poder predecir con precisión; ha sido establecido desde la eternidad hasta la eternidad.

Aunque uno se puede referir a la ejecución de un trabajo o al desempeño de una actividad como karma, no hay trabajo o actividad en que uno se ocupe que no sea también, por ello, karma. Al observar a una persona silenciosa y quieta, sentada sin moverse ni hacer nada, inferimos que no desempeña actividad alguna. ¿Cómo puede decirse que está realizando karma? ¿Qué significa, entonces, el decir "no realiza ningún trabajo", "no se dedica a actividad alguna"? Esta declaración sólo significa que "ella está ocupada en mantenerse lejos de cualquier trabajo o actividad". Entonces, se puede afirmar que los hombres a veces están ocupados en algún trabajo y a veces también lo están en mantener el trabajo apartado de su atención. Vale decir, están realizando ya sea karma o akarma. Si la persona no está sumida en el karma que realiza o atada a él, y cumple como su deber, como su forma de adoración o culto, y si no se apega a los frutos de su acción, podrá practicar el akarma dentro del karma. Esta es la más alta forma de práctica espiritual.

El primero de los actos con los que comienza la trayectoria de un ser viviente es "la respiración y la vibración de los aires vitales". Cuando se piensa en ello, resulta maravilloso cómo se produce. Es un misterio asombroso. Ningún ser humano decide, en el momento de iniciar la vida terrenal, inhalar y exhalar el aire existente en torno a él. Simplemente procede a hacerlo, sin que íntervenga su volición o su deseo. Y no sólo el hombre, sino también todo organismo viviente da evidencia de esta sublime maravilla. Puede que surja una duda y alguien inquiera: "Mas ¿cómo puede sucederle algo al hombre sin que lo sepa o lo decida?". Lo mejor es responder a esta duda confesando que el hombre no es capaz de desentrañar estos secretos. Incluso si se intenta contestar con un "la naturaleza es la causa", sigue pendiente la pregunta: "¿Y qué es exactamente la naturaleza?". El respirar comienza cuando se inicia la vida; se trata de un acto natural y automático. Sin embargo, esto no es más que expresar lo mismo con otras palabras. Nada se explica con eso. Muy bien podemos aceptar que ignoramos cómo sucede, aunque sea un proceso absolutamente esencial. Resulta en verdad sorprendente que el acto de respirar sea un misterio incluso para la persona que respira.

Si reflexionáramos sobre el hecho de que los yoguis ejercen su voluntad y detienen el latido de su pulso y el proceso de inhalar y exhalar el aire, podemos darnos cuenta de cómo el poder de la voluntad induce el karma. Y podemos inferir que el karma no es algo que esté simplemente suspendido en el aire. A menos que nos convirtamos en hacedores, los actos no pueden surgir. El axioma del Nyayashastra dice: "Según 1o que uno sabe, así desea; según lo que uno desea, así actúa". Los Vedanta

Sutras proclaman también la misma verdad: "Aquello en lo que descansa la atención es lo que se desea". "Aquello en lo que descansa el deseo, es por lo que se actúa". "Aquello por lo que se realizan las acciones, eso es en lo que uno se convierte".

La naturaleza manifiesta del individuo es moldeada por el deseo. Este se conforma de acuerdo con sus esperanzas, aspiraciones, tentativas y logros. Aun su propia vida futura es delineada por él mediante sus decisiones y obras. La fuerza que ejerce sobre él su "razón" y que orienta su voluntad en direcciones específicas, se conoce como "naturaleza". Una vez que uno llega a descubrir que el propio nivel de inteligencia es el factor primordial de las propias inclinaciones y deseos, resulta fácil aplicar los medios con los que puede liberarse de los lazos de la "naturaleza" (prakriti).

Generalmente, karma se conoce como "trabajo". Puede denominarse así a todo tipo de transacciones y acciones. Para el trabajo no existen niveles como inferior o superior. ¡Todo trabajo es sagrado si se realiza para la preservación y elevación de la vida! Esta es la razón por la cual el karma es alabado como supremamente sacrosanto y deseable y como cargado de consecuencias ya sea benéficas o perjudiciales.

Los hindúes atribuyen la buena o mala suerte, la alegría o el pesar, el placer o el dolor, a los inevitables frutos del karma y por ello algunos han tildado de indolentes y holgazanes a aquellos que se abruman y hunden por la desgracia, la enfermedad o el pesar. Esta es una visión parcial y rígida que ignora los principios guía y la filosofía que subyacen en el karma, y lo conoce únicamente cuando se refleja en las actividades materiales mundanas. Este punto de vista se adopta y enfatiza para ayudar al progreso de algunos sectores, nada más.

Saquen algunos ejemplos de sus propias experiencias. El empleado que trabaja en una oficina, el campesino que vive de su actividad, el cargador que depende de su fuerza física para ganar un magro medio de vida, el herrero, el alfarero, el carpintero, el lavandero, el barbero, todos ellos están conscientes de las tareas que les corresponde desempeñar y del sentido del deber con que tienen que llevarlas a cabo. Saben que sus vidas no pueden fluir llanamente si cada uno no responde con dedicación a lo suyo. Por ello se dedican a su trabajo de la mejor manera en que su inteligencia, talento y aspiraciones les permiten. ¿Qué necesidad hay de impulsar a esta gente para que asuma más actividades, de advertirla o de estimularla? Debemos preocuparnos de ello sólo cuando sean incapaces de cumplir con sus deberes o se muestran reacios a realizarlos.

En el caso de Arjuna, que vacilaba respecto de su deber y se negaba a entrar en batalla al sentirse obnubilado por un sentimiento de renuncia, Sri Krishna le dijo: "No tienes sino que concentrarte en un acto y llevarlo a cabo lo mejor que puedas. Actuar y sólo actuar es el deber que se te impone". Así rezaba el dulce e inmortal consejo del Señor. Se trata de una máxima que muchos citan. Sin embargo, cabe señalar que este consejo fue dado en el contexto de la restauración de la justicia. Se refiere a actividades aprobadas por las sagradas escrituras y los Shastras, y no a actividades mundanas, sensoriales y animales, como el procurarse alimento, abrigo y pareja.

Dharmaraja y otros se encontraban inmersos en cuestiones mundanas y eran expertos en enfrentar situaciones mundanas. Constantemente se ocupaban en seguir y promover los deberes y responsabilidades establecidos para las cuatro castas de la sociedad y las cuatro etapas de la vida. ¿Por qué, entonces, debían ser impulsados y persuadidos o aconsejados para entrar en batalla? Krishna le aconsejó únicamente a Arjuna tomar su arco y sus flechas, presentándole varios argumentos: "Naciste en la casta guerrera; por las normas sociales, a esta casta se le ha confiado un deber social: luchar contra la injusticia. Entrar en batalla en contra de la maldad es tu responsabilidad. No debes desertar de tu deber ni descartar esta carga. El hombre está sujeto a las inclinaciones que ha implantado en él la naturaleza. No obstante, considera lo siguiente: el hombre siempre debe estar empeñado en una u otra actividad; no puede, ni por un instante, vivir sin ello. Por eso, es mejor que actúes ahora, según la tendencia y la habilidad impresas en ti por tus ancestros y tu herencia". Esta es la lección que le enseñó la senda de la casta o clase a la que pertenecía (el Kula Dharma).

¿Es que "trabajo" connota únicamente aquellos actos por los cuales uno se procura alimento u otras cosas similares? Los aviones, los barcos, las fábricas, los hospitales son producto del trabajo. De ellos también se podría decir que son sólo un "trabajo" material y mundano. Este tipo de trabajo es importante para el vivir. Y la vida feliz aquí es una preparación para el avance espiritual en el más allá. Mientras más defectuosas sean las actividades en las ocupaciones mundanas, menor será el éxito que alcancen el individuo, la sociedad y la nación. Respecto de estos puntos no puede haber dos criterios. Sin embargo, los hombres no se empeñan tan eficiente y entusiastamente en el progreso espiritual como lo hacen en cuanto al éxito y la fama en el mundo. Esto es realmente una lástima.