Libros escritos por Sai Baba

{SB 82} Sathya Vahini ( La Senda de la Verdad)

17. ¿Color y casta?

( Impreso en castellano en La Senda de la Verdad (Sathya Vahini) cap. 17 )

17.- ¿COLOR Y CASTA?

El dharma hindú y sus normas de vida se basan en las castas (varna)y las etapas de la vida (asrana). Tomemos primero el principio de castas en la religión. La palabra maya utilizada en las discusiones del Vedanta ha sido, generalmente, objeto de indiferencia, de descuido y de crítica. Lo mismo ha sucedido con varna. Tanto las castas como las distinciones basadas en ellas son condenadas como artificios del hombre. Maya es condenada de manera similar, como contraria a toda razón, por el hecho de despreciar al mundo tildándolo de ilusión. El Smriti declara: "Los cuatro varnas son creados por mí". El Sruti dice: "El brahmín emergió del rostro, los kshatriyas surgieron de los brazos, etcétera". Resulta claro que varna es creado por el Señor. No obstante, si se difunde que el sistema de castas ha producido desastrosas distinciones, la falla reside en la equivocada interpretación de la palabra.

¿Existen hoy genuinas castas en la sociedad? ¿Qué significa esto, exactamente? ¿Se hace algún intento por descubrir esta incógnita? No. Varna es sólo una palabra. Cada palabra tiene un significado, de modo que esta también debiera significar algo, ¿no es así? Para probar la existencia de los árboles, basta con la palabra "árbol". La palabra no es más que un sonido, pero indica que algo existe. El término "elefante" es prueba de la existencia de ese animal. Así también, cuando se escuchan los sonidos "gato", "perro", "zorro", se presentan las formas de esos animales ante los ojos de la mente. Los sonidos estaban allí incluso antes que nosotros. Nosotros nacemos entre la maraña de sonidos; no los originamos. Cuando existe el deseo de crear el sonido y darle la forma de una palabra con sentido, requerimos de grupos de hombres y de cosas. Así, a cada palabra de uso habitual debe adjuntarse un significado: no le podemos imponer el significado que elijamos. Las palabras y sus implicaciones ya están allí, incluso antes de nacer nosotros. Simplemente las usamos, cuando así lo deseamos y cada vez que las necesitamos.

La palabra implica lenguaje. En sánscrito se dice pada. Cada objeto en el mundo se denomina un padarta, una "palabra significado". El monte es una acumulación de tierra que se indica con la palabra "monte". De manera similar, las palabras brahmín o sudra nos informan que había personas que respondían a ellas. La pregunta ¿Quién es un brahmín? o ¿Quién no es un brahmín? resulta ahora irrelevante. Lo que se da a conocer es únicamente la concepción de "palabra" y de "significado". Todo el cosmos está incluido en la "palabra" y, el "significado", es sólo nombre y forma. (El nombre viene a ser la palabra y la forma, el significado).

Los Srutis lo declaran así: "Nombre y forma son una sola unidad indivisible; al igual que Shiva y Parvati, lo activo y lo inerte, el objeto y la imagen, la luna y la luz de la luna. No obstante, para tratar con el mundo, la palabra cobra una importancia primordial. La palabra surge del pensamiento; el pensamiento es moldeado por la experiencia; la experiencia depende del deseo, y el deseo emana de la ignorancia, el desconocimiento, la ilusión, la falta de sabiduría, la naturaleza el mundo , todo lo cual, por su parte, se basa, fundamentalmente, en lo Divino.

Desde el momento en que la base es el Divino Señor, que es el esplendor de la sabiduría, el depositario de la gloria innata, no deberían dominarnos la oscuridad de la ilusión, la ignorancia y lo ilusorio del mundo. Donde está presente la luz no queda lugar para la oscuridad. El Señor ha declarado: "Yo me convertiré en muchos", y esa volición dio lugar al cosmos y lo está dirigiendo por siempre.

Por ello, nombre y forma son los resultados de esa voluntad y no de alguna voluntad humana. Sería una absurda presunción que el hombre se arrogara el haberlos originado. El Señor Todopoderoso únicamente lo ha querido así. Esa es la razón por la que se le designa como El Supremo. Entonces, para el interrogante: "¿Existe Dios?", la prueba irrefutable de que así es, la constituye la existencia misma de la palabra "Dios".

El mundo consiste en una multitud de objetos y cada uno de ellos tiene un nombre. Nadie ha descubierto cómo y por qué esos nombres se asociaron a esos objetos; tampoco es posible explicarlo. Incluso si se llevara a cabo el intento, el resultado no podría ser sino una conjetura y no la verdad, de modo que es mejor concluir que ha descendido divinamente. Las palabras que se utilizan entre el nacimiento y la muerte, o que son corrientes antes del nacimiento y después de la muerte, palabras que designan a la madre y los hijos, palabras como justicia (dharma) o injusticia (adharma), cielo (swarga) e infierno (naraka), ciertamente no son artificios humanos, sino designios divinos. Los Vedas constituyen la autoridad para esta declaración.

Consideremos un punto. ¿Puede alguien citar un solo ejemplo, ya sea de este mundo o de algún otro, de una sola palabra que no transmita un significado? No. Es algo imposible. Cada palabra tiene un significado, el cual denota una decisión de Dios. Sólo cuando llegan a reconocer esto, pueden los hombres comprender el misterio de la vida.

Es así que cuando se declara que el brahmín se manifestó desde el rostro, o que las cuatro castas fueron creadas por Mí, ¿no afirma esto también que hay castas que son denotadas por la palabra y personas que podrían ser descriptas como ejemplos de esa palabra o representativas de ella? ¿No es cierto que estas declaraciones dejan en claro que el Dios mismo que las creó, las agrupó como castas a partir de sus tendencias y actividades?

De modo que la palabra varna puede entenderse con todos sus contenidos sólo si se inquiere en profundidad sobre ello con un pensamiento puro. El significado más común entre la gente y el más utilizado respecto de varna es "color". Mas no son muchos los que saben cómo llegó este término a asociarse con tal significado. Debe conocerse esto para poder entender la verdadera importancia de esa palabra. En la palabra varea, la raíz vr implica "descripción, elaboración" y también el proceso de contar. Las raíces r y rn, que forman palabras como ramana, significan "goce", "placer", etcétera. Por lo tanto, varna significa "aceptar con placer, después de una elaborada consideración".

En lo que concierne al "color", el blanco, el rojo y el negro son los colores básicos; los restantes no son sino derivados. El blanco simboliza la tendencia sátvica, el rojo la rajásica y el negro la tamásica. Ese es el misterio de la creación. Los individuos nacen de acuerdo con las tendencias que albergan, a las que aspiran y las que adoptan. Y así, las castas en las que nacen son determinadas por ellos mismos y no por alguna autoridad exterior. La particular tendencia que elijan cultivar dependerá de su nivel intelectual. Se cree generalmente que los deseos son los que dan forma a la inteligencia. La inteligencia moldea las actividades y las actividades deciden el carácter y la naturaleza de la vida. Esta es la interpretación correcta de la expresión "Guna Karma Vibhagasah". En tanto que los textos del Sruti y el Smriti señalan de manera muy detallada las causas que conducen al nacimiento, la vida y la muerte del individuo en castas, religiones, familias y sectores particulares, las personas que son incapaces de entenderlas elaboran teorías que les resultan satisfactorias, de acuerdo con su propia y limitada inteligencia.

¿Qué otra cosa representa esto, que no sea pura ignorancia? Podría ser también un orgullo egoísta para demostrar que lo saben todo, porque ¿no es el egoísmo mismo producto de la ignorancia? La conclusión a que se llega es que casta, posición social, familia y aun la religión misma son determinados por guna y karma. No son atribuibles a la intervención humana. Así lo declaran los Vedas. Ellos afirman que todo ha sido establecido de este modo por la Voluntad Divina.

Bharat ha sido denominada también Karmabhumi o Karmakshetra, la sagrada tierra de la actividad orientada hacia Dios. Todos los hombres, de todas partes, son peregrinos que buscan el camino hacia esta tierra sagrada. El karma es el sine qua non de Bharat; predica la divinidad de la actividad y transforma toda actividad en un perfeccionamiento espiritual. Esta es la razón de las denominaciones por las que se conoce a Bharat.

Las sagradas escrituras de este país (Srutis) proclaman de viva voz que el individuo es el arquitecto de su propio destino, de su alta o baja posición en la sociedad, de su riqueza o su pobreza, de su libertad o su servidumbre.

"Cualquiera que sea la forma que la persona ansíe mientras está viva en este mundo, esa será la que obtenga después de la muerte"; esto es lo que declaran los Srutis. Así pues, es claro que es la acción lo que decide el nacimiento y que la riqueza o la pobreza, el carácter y las actitudes, el nivel de inteligencia, las alegrías y pesares de esta vida son méritos acumulados durante vidas previas. Cabe inferir, por lo tanto, que resulta inevitable que la próxima vida del individuo se desarrollará en consonancia con las actividades que hayan sido impulsadas por el nivel de inteligencia de la persona en la actualidad. Hay personas que aun proviniendo de cuna noble se dedican a malas acciones. Otras, que han nacido en castas consideradas bajas, se orientan hacia acciones buenas. ¿Cómo puede suceder esto? Este es un problema que a menudo nos preocupa. Hay personas que nacen como brahmines y actúan mal, en otras palabras, descienden a niveles rajásicos y tamásicos. Y personas nacidas en las castas inferiores se elevan hasta el nivel sátvico y llevan a cabo buenas obras. Los brahmines del tipo que mencionamos no son sino brahmines a causa del nacimiento y no por virtud de sus obras. Los otros son bajos únicamente por su nacimiento, mas no en absoluto en virtud de sus actos. Los Vedas exigen la concordancia del nacimiento con la conducta en las castas.

Son raras en el mundo las personas dotadas de una naturaleza sátvica pura. En su mayoría, el carácter sátvico está coloreado por rajas. Tales individuos, pese a haber alcanzado un nacimiento noble, se involucran en actividades rajásicas. Por sus actos demuestran que pertenecen a una casta mixta. Los Vedas no han ignorado tales ejemplos de naturaleza mixta y los efectos consiguientes en la casta. Los Vedas son imparciales; no hay prejuicios contrarios o favorables a ninguno, en ellos. No elevan a un grupo de personas o descartan a otro, sólo proclaman la verdad de lo que existe.

Consideremos un ejemplo. Kausika fue un guerrero (kshatriya), o sea una persona de naturaleza rajásica. Sin embargo, como producto de sus obras en vidas previas, habían entrado en su conciencia tendencias y actitudes sátvicas, de modo que vivió adhiriéndose estrictamente a la verdad. Se transformó a sí mismo y sublimó su conciencia hasta un estado puro. El mantra que recitaba y que emanaba de ese nivel de conciencia suyo, es el Gayatri. Se le conoce como Viswamitra, el mitra de todo el uiswa, porque se transformó en alguien que deseaba y buscaba el bien de todo el mundo. Los brahmines aceptaron y aclamaron ese mantra como un don divino, lo han venerado y recitado obteniendo inmensa dicha de ello. Por lo tanto, Kausika fue un guerrero por nacimiento mas se convirtió en un brahmín, en virtud de sus obras, siendo aceptado como tal por los Vedas que provienen de la voz de Dios. Resulta claro, en consecuencia, que los Vedas proclaman la senda para todo el género humano, libres de prejuicios, de parcialidad o sentido de distinción. Sólo prestan atención a los pensamientos y actos del individuo.

Puede ser que los pensadores modernos alberguen alguna duda al respecto. Esto es muy natural. Veamos cuál es esta duda. Cuando se dice que la Voluntad Divina estableció las castas, ¿no sería lógico que existieran en todos los países? Es obvio que no deberían limitarse sólo a este país, Bharat. Pero no existe regla alguna respecto a que todo lo que sea creado deba encontrarse necesariamente en todas partes. Esta es una expectativa imposible de satisfacer.

Es natural que deban establecerse restricciones y preferencias que conciernan al proceso de vida e incluyan un código correspondiente a cada región, su atmósfera y su clima, sus peculiaridades y especificidades. No hay regla alguna que establezca que los árboles que crecen en Bharat deban encontrarse también en otros países. No podemos argüir tampoco que las estrellas que ocupan el cielo también deban existir sobre la tierra. No hay ninguna obligación para que los peces que viven en el agua deban también vivir en las montañas.

Sólo Dios sabe y decide lo que corresponda que le suceda a alguien, dónde y por qué. Todos los demás son impotentes. Sucesos como el nacer son determinados por circunstancias de espacio, de tiempo, de causación y otras de este tipo. No están sujetos a nuestras necesidades o reacciones, ya sean favorables o desfavorables. Por este motivo, la mera observación y el estudio de lo que es patente no llevará sino a confusiones respecto de las castas. Estas dudas serán inevitables, ya que son generadas por el ego. El núcleo de la realidad es algo separado y distinto de las fabricaciones del ego. Cuando la gente comienza a actuar de acuerdo con los caprichos de la imaginación y a expresar todo lo que le venga en mente, no podemos hacer otra cosa más que caracterizarla como modelo de la más crasa ignorancia.