Libros escritos por Sai Baba

{SB 79} Prema Vahini ( Sobre el Amor )

La Prosperidad de Ayer y la Pobreza de Hoy

( Impreso en castellano en Sobre el Amor (Prema Vahini) cap. 33 )

LA PROSPERIDAD DE AYER Y LA POBREZA

DE HOY, AMBAS SE DEBEN A LAS

ACCIONES DE LOS LLAMADOS "GRANDES"

Cada hombre deberá dirigir su vida de tal forma que no cause ningún daño a cosa viviente alguna. Este es el deber supremo. También es deber primario de todo aquel que ha tenido oportunidad de este nacimiento humano, dedicar una parte de sus energías, ocasionalmente, a la oración, a repetir el Nombre de Dios, meditar, etc.; debe llenar su vida con la verdad, la rectitud y con buenas obras que sean de servicio a otros. Una vida de paz. Se deberá temer hacer actos que sean nocivos a otros o acciones que sean pecaminosas, como se está temeroso de tocar el fuego o perturbar a una cobra. Uno debe tener tanto apego y perseverancia en realizar buenas obras, en hacer felices a otros y en adorar a Dios, como ahora tiene en acumular oro y riquezas. Este es el Deber del hombre. Es para vigorizar este tipo de bondad que el mismo Señor encarna en forma humana. Pero la pregunta puede surgir: ¿Cómo puede una cosa no existente ser vigorizada y desarrollada? ¡En verdad, estas cualidades no son inexistentes; ahí están, en el hombre! Cuando estas cualidades inherentes declinan y se marchitan, el Señor llega con el propósito de promoverlas y provocar la declinación de las fuerzas que trabajan en la dirección contraria. Precisamente para hacer claro este propósito, Sri Krishna dijo mientras enseñaba a Arjuna, en la tercera edad del mundo (Dwapara Yuga):

Parithranaya sadhunam

Vinasaya cha dushkritham

Dharmasamsthapanarthaya

Sambhauami yuge yuge.

Eso quiere decir: ¡Todas las encarnaciones del Señor son para la protección y la promoción de los Santos! Esta palabra Santo no se refiere a una sola religión, clase social, familia, etapa de vida, comunidad o ¡ni siquiera a una sola especie, como la humana! Se refiere a todas las religiones, a todos los niveles de vida, a todas las razas, a todas las criaturas. El Señor ha revelado en el Gita Su mente universal. Es con motivo de este mensaje universal que el Gita ha llegado a ser tan esencial y tan famoso. ¿Por qué? El mismo Sr¡ Krishna ha declarado en múltiples ocasiones y lugares que El es sumiso servidor de Sus devotos. ¡Un ejemplo de esto es Su aceptación para ser el Auriga de Arjuna!

Si la cultura del hombre común resulta de tal elevación, cada uno puede juzgar por sí mismo, ¡cuánto más purificado y santo será el carácter de aquellos que están empeñados en ejercicios espirituales y en la permanente contemplación de Dios! Para ambas clases de gente, la cualidad de su carácter es el criterio importante.

Hay una gran diferencia entre los que estuvieron entregados ala contemplación de Dios en el pasado y los que lo están en la época presente. Primero es necesario captar la grandeza de quienes antes estuvieron "absortos en la contemplación de Brahman". A causa de que esta grandeza no ha sido alcanzada por los hombres santos de la presente época, es que la pobreza ha sobrevenido. En el pasado, esta grandeza era realizada y ellos estaban sumergidos en experimentar santidad. Puede suscitarse la pregunta de por qué tales sentimientos santos no surgen ahora; pero es que ellos no están ausentes. ¡Para que el fuego aumente o disminuya, el combustible es la única causa! No hay ninguna otra razón. ¡Mientras más combustible hay, mayor es la iluminación! ¡En toda la humanidad, cada individuo tiene el derecho incontestable de alimentar su fuego con combustible! El fuego tiene la fuerza de dar luz, es su verdadera naturaleza. Así también, el fuego del discernimiento del aspirante y practicante espiritual, el fuego del cual emana la luz de la sabiduría, el combustible de la renunciación, de la tranquilidad, de la verdad, de la misericordia, de la tolerancia y del servicio desinteresado tiene que ser empleado constantemente; cuanto más lo empleen, más eficaces y refulgentes podrán volverse los aspirantes. Solamente los árboles que crecen en suelo fértil pueden dar buenos frutos. Los que crecen en suelos salinos serán pobres. Así también, es solamente en los corazones inmaculados donde estos sentimientos, poder y dones santos pueden brillar con esplendor. La diferencia que existe entre quienes estuvieron absortos en la contemplación de Dios y los que, en el presente, están absortos en ella, es precisamente la siguiente: los de hoy día están practicando la misma Meditación y la misma Sílaba Sagrada que en el pasado; la diferencia surge en la declinación del autocontrol en lo que respecta al campo de la práctica espiritual. Cuando el número de Grandes Hombres Santos dedicados a la constante meditación en Dios en lugares solitarios declinó, entonces muchos sufrimientos descendieron sobre el mundo. Los que existen hoy están perjudicando su "Contemplación", ellos mismos, al provocar la acumulación de todos los obstáculos para llevar a cabo su práctica, al dejarse esclavizar por las viles alabanzas y por la fama, al estar siendo engañados por las ilusiones y por el desasosegado esfuerzo por ganar gloria y expandir las instituciones que han fundado. Pero aquellos que anhelan establecerse en la "Contemplación" deben buscar la soledad y practicar Meditación y Repetición del Nombre a horas establecidas, y adquirir concentración mediante ejercicios espirituales y estar siempre ansiosos de realizar acciones que traerán el bienestar a todos los seres, siempre dedicados a ejecutar el trabajo sin ningún interés por los frutos que surjan de él. Es solamente cuando tales hombres vienen a la Tierra que cesa todo el sufrimiento. Esta es la señal del Kritha Yuga (primera edad del mundo).

Así como en el mundo hay doctores bondadosos que dirigen instituciones médicas aquí y allá, curan a los enfermos y sirven a los afligidos, si tuviéramos también ashramas (ermitas, moradas de ascetas) de personajes santos, expertos en el tratamiento y curación de la enfermedad de los nacímiéntos y muertes, entonces la gente podría ser curada de las aflicciones de la ignorancia, la mentira, la inmortalidad y el autoengrandecimiento. La ignorancia produce la maldad y puede ser curada solamente por la medicina de la Liberación con dosis suplementarias de medicamentos de Tranquilidad, Fortaleza, Autocontrol, etc. ¡En lugar de esto, los "grandes hombres" de hoy en día les dan a aquellos que piden su diagnóstico las medicinas que ellos exigen y las drogas que sus pacientes apetecen! ¡Por lo tanto, ellos se vuelven instrumento de sus seguidores y por causa del nombre y la fama, se comportan como doctores comandados por sus pacientes! ¡Los así llamados "grandes" caen en la perdición, aun antes de que ellos mismos saboreen la felicidad, a causa de su debilidad y torpeza, convirtiéndose en presa de los engaños de la codicia por nombre y fama! La razón principal de la pobreza contemporánea se debe a que estos santos y "grandes hombres" de la actualidad no han comprendido este hecho y no actúan en consecuencia.

Esa esencia sagrada tiene que ser experimentada y realizada. Las necesidades egoístas tienen que ser sacrificadas. Debe haber esfuerzo constante para hacer el bien a otros. El deseo del hombre debería ser el de establecer el bienestar del mundo. Lleno el corazón con todos estos sentimientos, uno debe meditar en Dios. Este es el sendero correcto. Si esos "grandes hombres" y aquellos con autoridad se empeñan de esta manera en el servicio de la humanidad y en promover el bienestar del mundo, los ladrones de la pasión, el odio, el orgullo, la envidia, los celos y la vanidad no invadirán la mente de los hombres; las divinas posesiones del hombre, como el Deber, la Rectitud, la Piedad, la Verdad, el Amor, el Conocimiento y la Sabiduría estarán a salvo de todo daño. La policía y las autoridades pueden vencer solamente a enemigos externos; no tienen poder para destruir a los enemigos internos; encontrarán la tarea imposible. No son las autoridades indicadas para eso. El enemigo interno, los seis enemigos que operan dentro del hombre (lujuria, ira, codicia, apego, arrogancia y envidia) pueden ser arrancados de raíz solamente por las enseñanzas de los hombres buenos, el amor a Dios, el conocimiento de Dios y la compañía de los santos y los grandes. Precisamente como cuando la policía y las autoridades responsables de aprehender a los ladrones se vuelven dependientes de ellos, el mundo sufrirá daño a manos de los hombres malvados, si los que están "absortos en la contemplación de Dios" y los "grandes Santos" abandonan el sendero del bienestar del mundo y se vuelven víctimas del goce de los sentidos y de la ambición por ganar nombre y fama; el mundo llegará a estar envuelto en oscura ignorancia y el Deber y la Rectitud serán destruidos. Ahora, ambos son como se describen. De ahí también el aumento diario de sufrimiento. El mundo entero reposará en paz y alegría solamente el día en que estos grupos asuman las actitudes justas y, con el bienestar de todos en el corazón, ponderen la omnipotencia de Dios. Estos dos son los gobiernos para los dos estados del hombre: los maestros espirituales son los gobernantes del estado interno; las autoridades administrativas son los gobernantes y los gobernadores del estado externo. Si estos dos grupos actúan y se dirigen adecuadamente, ambos estados funcionarán para crear felicidad. La culpa de haber causado la presente miseria debe ser, por lo tanto, compartida por ambos. Es en tales épocas que el Señor resuelve conceder felicidad a todos los estados y suprimir la ignorancia y la injusticia. Para aclarar esto es para lo que el Señor dijo en el Gita:

Yada yada hi dharmasya glanirbhauathi Bharatha.

Abhyuthanamadharmasya thadatmanam sirjamyaham.

Oh Bharatha, siempre que el Dharma declina

y el Adharma levanta su cabeza, entonces me hago nacer.

Hablando con verdad, aun para el advenimiento de Dios, las plegarias de los grandes actúan como invitación. En el mundo externo, cuando los individuos necesitan cualquier servicio o ayuda se acercan a los gobernantes y les manifiestan sus necesidades. Así también, en el estado interno, cuando no hay posibilidad de lograr y adquirir Devoción, Caridad, Paz y Verdad, los hombres grandes y buenos que desean lograrlas oran al Señor dentro de ellos mismos. Entonces, escuchando sus plegarias, El mismo viene al mundo y derrama profusamente su gracia sobre ellos. Este hecho es bien conocido por todos. ¿Acaso no encarnaron Rama y Krishna porque el Señor atendió las plegarias de los sabios? Muchos han leído esto en el Ramayana y el Bhagavatha. ¿Por qué hasta Ramakrishna, habiendo nacido divinamente, rogó a Kali (porque El no podía realizarlo) para que enviara a alguien que pudiera predicar al mundo entero la Rectitud, el Deber y la Virtud que extirparan la injusticia y el egoísmo? Esto es conocido por todos los que han leído la historia de Su vida. Por lo tanto, las plegarias deberán ser ofrecidas repetidamente para la realización de la tarea. Nadie deberá desesperarse y abandonar las plegarias, si no logra el advenimiento del Señor. En el estado externo, ¡con cuánta frecuencia una persona tiene que escribir y cuánto tiene que deambular, con objeto de que se haga su trabajo, y al final puede que no fructifique del todo!

Ahora, ¿cómo llega uno a conocer la consecuencia de los anhelos del alma? Puesto que esto no puede ser conocido, uno tiene que orar hasta que haya sido establecida la felicidad en el mundo.

La felicidad del mundo es el signo de Su venida; si esto es comprendido, entonces es fácil conocer al Avatar inmediatamente. Es entonces cuando la religión de Verdad, la religión de Compasión, la religión de Conocimiento y la religión de Amor crecerán y prosperarán. Por lo tanto, hasta que estas hayan arraigado firmemente, la gente debe continuar sus plegarias. Esa es la responsabilidad de la gente. El camino trazado por los hombres santos tiene que ser reparado de cuando en cuando por cualquiera de los que lo recorren o por aquellos que reclaman autoridad sobre él. Esto es lo que se llama enseñanza.

Es con motivo de estas reparaciones que el Señor envía ocasionalmente a algunos individuos autorizados, sabios y personajes divinos. A través de las buenas enseñanzas de estos, el sendero abierto por los Hombres Dioses del pasado es nuevamente evidente y llano. De tal modo, cuando la voluntad del Señor, las necesidades de los santos y las enseñanzas de grandes personas producen su efecto combinado, la felicidad del mundo estará asegurada y no decrecerá. Si toda la humanidad orara al unísono porque esa inquietud, esa injusticia, ese desorden y esa falsedad sean transformados en paz, verdad, amor y servicio recíproco, las cosas ciertamente llegarán a ser mejores. Ahora, no hay otro camino. La preocupación es inútil. Esta no es ocasión para la desesperación. Por lo tanto, abandonen la búsqueda de otros medios; los hombres deben procurar orar, servir a otros y tener amor mutuo y respeto. No deberán demorarse más tiempo; así, adquirirán inmediatamente contentamiento y alegría.

La gente dice que "el servicio al hombre `es' el servicio a Dios". Esa es una declaración verdadera. Pero aunque el servicio a la humanidad es santo, a menos que se fusione en un ideal más grande, los hombres no se beneficiarán, no obstante lo enorme del servicio. La simple repetición del lema es inútil si el servicio es realizado sin fe en la divinidad del hombre y con un ojo en el nombre, la fama y los frutos de la acción de uno. Cualquier acción que uno emprenda, si uno tiene constantemente como compañera la contemplación del Señor, y si uno tiene fe en la divinidad esencial del hombre, entonces la declaración acerca de que el servicio al hombre y el servicio a Dios es lo mismo, se justifica. Sin pensamientos en Dios, ¿cómo puede originarse el servicio al Señor? Entonces, tal discurso es simplemente exhibicionismo. No estaré de acuerdo con eso. En cambio, cualquier cosa que se haga con la mente puesta en Dios, a lo largo del sendero de la Verdad y de acuerdo con los aspectos del Deber y la Virtud, tiene que ser considerada como Servicio al Señor, y cualquier cosa que se haga por nombre, fama y para el fruto consecuente, no será considerada como Servicio a Dios.

En verdad, aquellos que están sumergidos en la contemplación ininterrumpida del Señor no necesitan ninguna otra tarea. El fruto de sus mismas plegarias puede hacer santo al mundo. Pero no todos pueden empeñarse de esta manera; y así todos deben esforzarse por prepararse para ese nivel, purificando la mente y disminuyendo sus determinaciones. Los santos que han logrado esto pueden realizar las cosas por sí mismos. Otros no pueden captar la identidad del "servicio al hombre" y del "servicio a Dios".

Pero esto no quiere decir que uno pueda quedarse tranquilo. El captarlo depende del destino de cada uno, de las acciones pasadas y de su práctica espiritual. Hasta que eso suceda hagan Meditación y Repetición del Nombre para que la mente llegue a ser libre de las oleadas de sentimiento y se colme con la Forma Divina; también lleven a cabo acciones para el bien de otros; consagren su tiempo al servicio del mundo, sin tomar en cuenta los resultados que de ello surjan; de este modo podrán llegar a ser bendecidos. De otra manera, aunque el cuerpo pueda estar inactivo, la mente estará muy ocupada actuando por su cuenta. ¡Tales hombres caen presa del Karma , a pesar de que no están haciendo nada! Cuando una persona tiene su mente fija en la Contemplación de Dios y la Consecución de la Verdad, aunque su cuerpo y sus sentidos estén al servicio del mundo, no serán afectados por ellos; aunque ellos hagan Karma, no obstante no son hacedores de Karma. La lección del Bhagavad Gita está basada en esto. El corazón de la persona que no se esfuerza por cultivar su mente con pensamientos santos, seguramente será el paraíso del mal y de la perversidad. Esto tienen que grabárselo en la mente todos aquellos que aspiran a la salvación, que buscan la atención centrada y que esperan ascender a la grandeza. Para realizar este conocimiento del Alma Suprema, la casta no es el medio, ni el monaquismo, ni los ritos, ni la erudición obtenida por el estudio de los Sastras. Estar "Absorto en la Contemplación" es el único medio.

Es esto también lo que el texto del Upanishad enfatiza:

Nasramam karanaam mukheh, darsanani na karanam

Thathaiua saruakarmani jnanameuahi karanam

"Solamente el Conocimiento Supremo en la causa de la Liberación; no lo es la renunciación, ni el celibato, ni el retiro, ni la filosofía."

Para establecerse uno en la contemplación del Señor Omnipresente, no hay limitaciones de tiempo ni de espacio. No hay ningún lugar santo o tiempo especial para esto. ¡Dondequiera que la mente se regodee en la contemplación de lo Divino, ese es el lugar sagrado! Cuando quiera que se haga eso, ¡ese es el momento auspicioso! Ahí entonces uno debe meditar en el Señor.

Esa es la razón por la cual ya antes se ha dicho:

lya kala niyame yathra, na desasya sthalasya cha

Yathraasya ramathe chitham, tathra dhyane na keuatam.

"Para meditar en Dios no hay ni tiempo ni lugar fijos. Cuando y donde la mente así lo desee, entonces y ahí es el tiempo y el lugar".

El mundo puede lograr la prosperidad a través de aquellas almas disciplinadas cuyos corazones son puros y que representan la sal de la Tierra. Todos deben orar desde este preciso momento para el advenimiento de tales hombres, tratar de merecer las bendiciones de los grandes y olvidar los sufrimientos del día, en el esfuerzo por promover el bienestar del mundo.