Libros escritos por Sai Baba

{SB 79} Prema Vahini ( Sobre el Amor )

El Equipo que Deberá Reunir un Aspirante Espiritual

( Impreso en castellano en Sobre el Amor (Prema Vahini) cap. 32 )

EL EQUIPO OCIE DEBERA REUNIR

UN ASPIRANTE ESPIRITUAL

Toda persona es capaz de cometer errores, sin enterarse de ello. No obstante lo brillante del fuego o la luz, algo de humo emanará de él. Así también, cualquier buena acción que un hombre pueda hacer tendrá mezclada con ella una pequeña huella de mal. Sin embargo, deberán hacerse esfuerzos para asegurar que el mal sea minimizado, que lo bueno sea más y lo malo menos. Naturalmente, en las actuales condiciones, puede que no tengan éxito en el primer intento. Deben pensar cuidadosamente sobre las consecuencias de cualquier cosa que hagan, hablen o ejecuten. En cualquier forma que deseen que otros los honren o los amen o se comporten con ustedes, en la misma forma deberán comportarse con los otros y amarlos y honrarlos. Solamente entonces ellos los honrarán. En cambio, sin que honren y amen a otros, si se quejan de que ellos no los están tratando apropiadamente, será esta, con toda seguridad, una conclusión errónea. Además, si solamente aquellos que aconsejan a otros acerca de "qué principios son justos, qué es lo verdadero y lo falso, qué conducta es la mejor", etc., siguieran ellos mismos los consejos que dan, entonces no habría ninguna necesidad de dar tales consejos. Aprenderán la lección simplemente observando su propio comportamiento. Por otra parte, si el Vedanta (Escrituras) es repetido como loros a otros, sin ninguna intención de ponerlo en práctica en la propia conducta, no únicamente se embauca a otros, sino algo aun peor, se embauca uno a sí mismo. Por lo tanto, deben ser como desean que los otros sean. No es de la naturaleza de un practicante espiritual buscar las faltas en los otros y esconder las propias. Si sus faltas les son señaladas por alguien, no disputen ni traten de probar que no está en lo cierto y no tengan rencor contra él. Reflexionen cómo es la falta y enderecen su comportamiento. En cambio, razonar para su propia satisfacción o para vengarse de la persona que se la señaló, no son ciertamente los rasgos de carácter de un aspirante espiritual o devoto.

El aspirante siempre deberá buscar lo verdadero y lo alegre; deberá evitar todos los pensamientos vinculados con lo falso, lo triste, lo depresivo. La depresión, la duda, la arrogancia son como demonios para el aspirante espiritual. Cuando la devoción de uno está bien establecida, aun si estos aparecen, pueden ser fácilmente desechados. Ellos, únicamente, dañarán la práctica espiritual; sobre todo, lo mejor es que el aspirante esté en todas las circunstancias alegre, sonriente y entusiasta. Aún más que devoción y conocimiento es deseable esta actitud pura. Aquellos que la han adquirido merecen alcanzar la meta primero. Esta cualidad de alegría en todo tiempo es el fruto de lo bueno realizado en nacimientos anteriores. Cuando una persona está siempre preocupada, deprimida, dudando, nunca puede alcanzar la felicidad, no obstante cualquier disciplina espiritual que pueda llevar a la práctica. La primera tarea de un aspirante espiritual es el cultivo del entusiasmo. Mediante el entusiasmo puede obtener cualquier variedad de Bienaventuranza. Nunca se envanezcan cuando sean alabados; nunca se depriman cuando sean vituperados. Sean un león espiritual, indiferente a ambos. Uno debe autoanalizarse y corregir las propias faltas; esto es lo más importante.

Aun en asuntos relacionados con la realización de Dios, uno tiene que ser cuidadoso. A pesar de cualquier inconveniente que uno pueda encontrar, debe tratar de continuar con su propia práctica espiritual, sin ninguna interrupción o modificación de las disciplinas. Uno no deberá cambiar el Nombre que ha amado, estimado y seleccionado para su recordación. La concentración es imposible si se cambia el Nombre de vez en cuando. La mente no logrará centrarse en un solo punto. Toda práctica espiritual (Sadhana) tiene este estado centrado en un punto, como su meta última; de este modo, evitando la constante adopción y rechazo de nombres y formas del Señor, un solo nombre debe usarse a lo largo de la repetición y de la meditación, y uno tiene que tener también la firme convicción de que todos los nombres y formas de Dios no son sino el Nombre que uno está repitiendo y la Forma en que uno medita. Ese Nombre y esa Forma no deben dar el más ligero sentimiento de disgusto o desafecto. Tomando todas las pérdidas, sufrimientos y preocupaciones mundanas como simplemente temporales y transitorios, percatándose de que toda la repetición y meditación es solamente para vencer tal congoja, el practicante espiritual deberá mantener separadas las dos cosas, sin mezclar aquello con esto ni esto con aquello. El debe comprender que la pérdida, el sufrimiento y la preocupación son externos, pertenecientes a este mundo, y que la repetición del hombre del Señor y la meditación son internos, pertenecientes al reino del amor por Dios. Esto es lo que se llama devoción fiel; la otra variedad, en la cual el aspirante espiritual selecciona un Nombre y una Forma y después de algún tiempo los desecha por otro Nombre y Forma, es llamada devoción infiel.

No es una falta si se ha hecho por ignorancia; pero una vez sabido que es malo y nocivo se deben continuar la meditación y la repetición con ese Nombre y Forma fielmente; si luego son cambiados, ciertamente es malo. Perseverar fielmente en el Nombre y Forma es el voto más elevado y la más alta austeridad. ¡Aun si son ancianos los que aconsejan, no abandonen el sendero probado por la mente de ustedes! Naturalmente, ¿qué ancianos les sugerirán que deben cambiar el nombre del Señor y abandonar el Nombre que adoran? No tomen en consideración a aquellos que les digan lo que deben hacer, así sea un anciano; considérenlos como estólidos. Nuevamente, cuiden hasta donde sea posible, que la hora y lugar de meditación y repetición del Nombre no sean cambiados. Algunas veces, como cuando se viaja, si llega a ser necesario cambiar el lugar, cuando menos la hora deberá ser mantenida inalterada. Aun si uno está en un ferrocarril, un autobús o en algún otro ambiente inconveniente que lo rodea a la hora especificada, uno deberá al menos recordar mentalmente la Meditación y Repetición hechas por uno mismo, a la misma hora, en el pasado.

De esta forma, acumulando riqueza espiritual uno puede llegar a ser el amo con toda seguridad y alcanzar el Alma Suprema.