Libros escritos por Sai Baba

{SB 79} Prema Vahini ( Sobre el Amor )

Un Buen Carácter es la Joya de la Vida Humana

( Impreso en castellano en Sobre el Amor (Prema Vahini) cap. 29 )

UN BUEN CARACTER ES LA JOYA

DE LA VIDA HUMANA

Uno debe realizar en este mismo cuerpo, antes de que la muerte cobre su cuota, la Verdad Eterna y la relación entre el hombre y esa Verdad. El Kathopanishad exhorta: "¡Levantaos! ¡Despertad! ¡Obtened la iniciación de los grandes!" Quienes están agitados por las dudas acerca de qué aceptar y qué rechazar; quienes están cegados por la ilusión y los que no pueden distinguir entre la oscuridad y la luz, la muerte y la inmortalidad, todos ellos deberían acercarse a grandes personas que puedan enseñarles el sendero para comprender la Verdad Eterna, la autoiluminación base de toda la Creación. Entonces, este mundo y el cielo ¡se fundirán en el mismo fulgor! Con el propósito de esta realización, el hombre deberá tener un profundo anhelo y una práctica severamente disciplinada. El mismo nacimiento humano es la consecuencia de incontables buenas acciones y no debería ser desperdiciado; esta oportunidad debería aprovecharse plenamente. Como dice el Kenopanishad: "La joya en la mano no debe desecharse". Si hay muchas oportunidades de salvarse ¿no es una gran pérdida el no pensar en las formas de escaparse? Para todos aquellos que son verdaderamente animales en forma humana, esclavos del orgullo y de rasgos animales, este conocimiento, a su debido tiempo, es lo más importante; la demora es estéril. Es tan insensata como empezar a cavar un pozo cuando la casa está en llamas. Por lo tanto, el discernimiento individual se esforzará por todos los medios a su disposición en comprender los principios que yacen latentes para dominar las enseñanzas de los grandes hombres que han practicado el sendero espiritual y traer todo esto, tanto como sea posible, al área de la propia experiencia. Sin este esfuerzo, si uno desecha el sendero y lo desperdicia, ¡es un insulto al nombre mismo de la especie! En lugar de ser esclavizado por lo evanescente y lo falso y perder un tiempo precioso en su persecución, dediquen cada minuto al descubrimiento de la Verdad, la contemplación del Dios Eterno y Siempre Verdadero. Tal dedicación es la verdadera función del alma. El empleo del tiempo en apetitos ilusorios es la rémora del mundo. ¡Uno no debe caer víctima de los lujos venenosos, de las atracciones del mundo o los engaños de la belleza seductora! ¡Un día, todas estas escenas fascinantes desaparecerán, como una historia revelada en sueños!

Sea lo que fuere que haga feliz al hombre, para hacerlo crecer y volverlo grande, la educación y todo lo demás son cosas que no le proporcionan ninguna utilidad para su progreso espiritual; estas cosas lo conducen únicamente a su decadencia espiritual. Esa es la razón por la cual este es el mundo de la ilusión. La Verdad, sin importar en qué Maya esté sumergida, solamente brillará más refulgente, pues tal es la naturaleza de la Verdad. ¿Cómo podemos decir que el mundo objetivo, que sufre modificaciones a cada minuto, disminuyendo y gastándose, con la irregularidad de aparecer y desaparecer, sea la Verdad Eterna? De este modo, la característica del practicante espiritual es la consecución de la Verdad, no la búsqueda de lo irreal en este mundo evanescente. En este mundo falso no puede existir el verdadero vivir. Sólo puede existir un vivir irreal. El verdadero vivir consiste en la realización de Dios. Todo hombre debe tener esto presente en su mente, en cada instante de su vida.