Libros escritos por Sai Baba

{SB 79} Prema Vahini ( Sobre el Amor )

Las Palabras de Hoy son sólo las Palabras de Ayer

( Impreso en castellano en Sobre el Amor (Prema Vahini) cap. 23 )

LAS PALABRAS DE HOY SON SOLO

LAS PALABRAS DE AYER

Durante el Treta Yuga, segunda edad del mundo, cuando Narada le preguntó a Ramachandra acerca de la naturaleza y características de sus servidores y de los aspirantes espirituales, El contestó lo siguiente:

¡Escucha, oh parada! Los hombres que son Mis servidores están llenos de amor. Ellos siempre permanecen firmes en la Rectitud; hablan la verdad, sus corazones se derriten de compasión. Carecen completamente de injusticia, siempre evitan el pecado; sus naturalezas están. bien fundadas, renuncian alegremente a todo. Comen con moderación y constantemente están empeñados en hacer el bien a otros; no son egoístas, no están preocupados por las dudas y no prestan oídos a la lisonja. Ellos están ansiosos de escuchar que se alabe la bondad de otros; tienen carácter fuerte, hermoso y santo. Los aspirantes espirituales (Sadhakas)son los que se esfuerzan por adquirir tales cualidades y poseen tal carácter. Ahora les diré acerca de aquellos que me son queridos. Cualquiera que esté empeñado en la repetición del Nombre del Señor, prácticas ascéticas y voto religioso, quien tenga autocontrol o disciplina, cualquiera que tenga fe, paciencia, camaradería, bondad y alegría, así como amor puro hacia Mí, me es querido.

Ahora les hablaré acerca de Mis devotos verdaderos. Cualquier persona con discernimiento, desapego, humildad y juicio correcto, que esté consciente del conocimiento de la realidad, cualquiera que esté sumergido siempre en la contemplación de Mi juego, cualquiera que more en Mi nombre en todo momento y bajo todas condiciones y quien derrame lágrimas de amor siempre que escuche el nombre de Dios de cualquier labio, es Mi verdadero devoto.

De esta manera contestó Sri Rama a Narada. De este modo, Dios protegerá en todas formas y en todo momento a aquellos que lo adoran con amor completo e inmaculado, así como una madre protege a sus infantes, una vaca salva del peligro a su ternero y los párpados protegen a los ojos, sin ningún esfuerzo y automáticamente. Cuando el infante se convierte en un adulto, la madre no pondrá mucho cuidado en su seguridad. Así también, Dios no pone mucha atención en aquel que ha alcanzado el Conocimiento Supremo. El devoto provisto de buenas cualidades es como un infante de Dios. No tiene otra fuerza, excepto la fuerza de Dios. Para aquel que ha alcanzado el Conocimiento Supremo, su propia fuerza es suficiente. Por lo tanto, hasta que uno pueda confiar en sus propias fuerzas, debe ser un infante en las manos de Dios, como un virtuoso, ¿no es así? Nadie puede llegar a ser un devoto de Dios sin forma, sin haber pasado por la etapa anterior. Por lo tanto, deberán crecer como los infantes en el regazo de la madre y, subsiguientemente, llegar a alcanzar el Conocimiento Supremo, para que puedan confiar en sus propias fuerzas y ser libres. Sin embargo, ambos tienen la misma fuente de fortaleza, la madre. En verdad, afortunados son aquellos que realmente captan este secreto del sendero de la Devoción, desarrollan apego, fe, entrega, autocontrol y adoración centrada en el Señor y vigorizan los rasgos de su carácter, transformándose a si mismos en infantes de Dios, que obtienen todo como El lo desea.

Por lo tanto, todos aquellos que anhelan ser servidores de Dios, amados por El o devotos dedicados sólo a El, deberán tomar el sendero y el nombre correspondientes y actuar y vivir en consecuencia; el devoto deberá desarrollar las características de devoción arriba mencionadas; el que pretende ser querido y amado por el Señor deberá seguir el amor a Dios; el que quiera dedicarse sólo a El tiene que entregarse completamente a Dios. El mero leer y mover la lengua no son de utilidad alguna. La Bienaventuranza es precisamente el resultado de la acción. No depende de castas, raza o sexo.

Aun en aquellos días, cuando Sri Rama vino a ver a Sabari (famosa yoguini), mientras Sri Rama estaba alegremente compartiendo el festín de raíces y frutas seleccionadas y reservadas por Sabari para El, después de que ella misma hubiera probado cada platillo, le preguntó de la siguiente manera: "¡Señor! No soy sino una mujer; además soy pobre de intelecto. Sobre todo, soy de nacimiento humilde. ¿Cómo puedo alabarte? ¡No sé qué hacer ni cómo!" Entonces, Sri Rama sonrió y dijo: "Sabari, Mi misión es tener parentesco sólo con la devoción. No tengo parentesco con raza ni con casta alguna. ¿De qué utilidad es poseer estado, riqueza y carácter sin devoción? Como la nube que no contiene lluvia, que vaga en todas direcciones en el cielo, esta gente sin devoción está a merced de los vientos, no obstante lo mucho de casta, riqueza, poder y fama que pueda poseer. Los devotos llegan a Mí a través de nueve senderos; cualquiera de ellos los conduce hasta Mí". Entonces Sabari rogó a Sri Rama que le diera los nueve senderos, y Sri Rama respondió:

"1) El escuchar, 2) el cantar, 3) la recordación del Señor,

4) el servicio a los Pies del Señor, 5) el prosternarse, 6) el honrar, 7) el servicio, 8) el apego a Dios, 9) el ofrecerse a Dios.

"Si el devoto practica sinceramente cualquiera de estos senderos, él puede alcanzarme. Estoy estrechamente relacionado con estas nueve formas de Devoción. Esa es la razón por la cual tú has podido obtener tan fácilmente esta oportunidad de verme, de tocarme y de hablarme, una oportunidad que aun los yoguis encuentran difícil de obtener; has realizado hoy el propósito de tu vida. ¡Ve! Las palabras de hoy son solamente las palabras de ayer".