Libros escritos por Sai Baba

{SB 79} Prema Vahini ( Sobre el Amor )

Para un Aspirante Espiritual, el Hoy es Suyo,¿el Mañana?

( Impreso en castellano en Sobre el Amor (Prema Vahini) cap. 20 )

PARA UN ASPIRANTE ESPIRITUAL,

EL HOY ES SUYO; PERO, ¿EL MAÑANA?

¡Yama es tan omnipresente como Shiva! Yama está asociado con el cuerpo. No puede afectar al Alma Individual. Shiva está asociado con el Alma Individual; pero no permitirá que el cuerpo subsista cualquier lapso. El cuerpo es el vehículo esencial para que el Alma Individual comprenda su verdadera naturaleza. Sin embargo, ¿quién sabe cuándo se volverá el blanco de la atención de Yama, el amo del cuerpo? ¿Quién sabe cuándo este cuerpo quedará atrapado por las sogas de la muerte? El Alma Individual, cargada con este cuerpo de fácil destrucción, debe captar la advertencia arriba mencionada y debe mostrarse ansiosa de fundirse con Shiva en cualquier momento, ¡en ese preciso momento! Ningún momento que haya transcurrido puede hacerse volver. La gente, usualmente, se demora en hacer algunas cosas, de hoy a mañana y de ayer a hoy. Pero las tareas del Sadhana no son de tal naturaleza. Para ellas no hay ayer ni mañana. ¡Este preciso momento es el momento! ¡El minuto que ha transcurrido está fuera del alcance de ustedes; así también, el minuto que se acerca no les pertenece! Solamente aquella Alma Individual que se ha grabado esta comprensión en su corazón puede fundirse con Shiva. Sin asimilar esta verdad en el corazón, el Alma Individual se sumerge en objetivos de hoy y mañana, basados en la presunción de que el cuerpo es todo lo importante; de esta manera pone los fundamentos para el apego a lo mundano; y, consecuentemente, nace una y otra vez con cuerpo y ¡continúa recibiendo el Darshan (la visión) de Yama! ¡Es derecho del aspirante espiritual tener el Darshan de Shiva y no el de Yama! El no lo deseará ni aun pensará en ello. Solamente aquellos que tienen esta relación del cuerpo y del Alma Individual son hombres. Y aquellos que han comprendido este principio no flaquearán en lo más mínimo en su Sadhana. En estos días, el hombre está contento visualizando y experimentando placeres efímeros. No tiene descanso. Transcurre las noches durmiendo y los días comiendo y bebiendo; crece y crece, hasta que en su ancianidad la muerte lo acosa. Entonces no puede decidir adónde ir o qué hacer; todos sus sentidos se han debilitado; nadie ni nada puede rescatarlo; así, él acaba como carne sumisa en las mandíbulas de la muerte.

Qué triste es que esta vida humana, preciosa como un inapreciable diamante, haya sido mal utilizada hasta el punto de una desgastada moneda carente de valor. De nada sirve el arrepentirse después de desperdiciar el tiempo sin beneficio, sin meditar en Dios ni practicar Sadhana (disciplina espiritual) alguna para realizarlo a El. ¿Cuál es la utilidad de planear un pozo cuando la casa está en llamas? ¿Cuándo se va a empezar a cavar? ¿Cuándo estará disponible el agua? ¿Cuándo va a ser extinguido el fuego? ¡Es una tarea imposible! Si al principio hubiera un pozo disponible, ¡qué útil sería en tales ocasiones críticas! Empezar a contemplar a Dios durante los últimos momentos es como empezar a cavar el pozo. Por lo tanto, si de hoy en adelante uno se ocupa en la contemplación de Dios, se estará en buen paraje cuando se acerque el final. ¡Empiecen hoy el Sadhana que tiene que ser hecho mañana! ¡Empiecen ahora el Sadhana que tiene que ser hecho hoy! Nadie sabe lo que nos depara el próximo momento. Por lo tanto, no debe haber demora para empeñarse en el Sadhana que tiene que hacerse. También es necesario vigor físico para este Sadhana, de modo que el cuerpo tiene que ser atendido; sin embargo, el exceso de atención causa daño. Debe ser atendido con gran cuidado en la medida de lo esencial.