Libros escritos por Sai Baba

{SB 79} Prema Vahini ( Sobre el Amor )

Semillas para los Vástagos de la Devoción

( Impreso en castellano en Sobre el Amor (Prema Vahini) cap. 19 )

SEMILLAS PARA LOS

VASTAGOS DE LA DEVOCION

La actitud del adorador y del adorado es la semilla de "la devoción (Bhakti)". Primeramente, la mente de los adoradores es atraída por los dones especiales del objeto de la adoración. El trata de adquirir para sí mismo estos dones especiales. Esto es el Sadhana (la práctica espiritual). En las etapas iniciales de la práctica, la distinción entre el adorador y el adorado es completa, pero a medida que el Sadhana progresa, este sentimiento disminuirá, y cuando se alcance la realización, no habrá ninguna diferenciación. Cualquiera sea el objeto de la adoración que uno haya captado, amado y buscado mediante la práctica espiritual debe tenerse la certeza (fe firme) de que el Espíritu Divino en el hombre es el Alma Universal. Hay solamente un deseo digno de ser sustentado por quien transita la senda espiritual, y ese es la realización de Dios, Iswara o la visión misma de la forma de Dios. No hay lugar en la mente para ningún otro deseo. Esa es la razón por la cual Kunthi Devi oró de esta manera al Señor Krishna: "Permitid que tengamos siempre, oh Padre del Universo, aflicción y miseria, con tal de que Tú nos concedes Tu Darshan; el Darshan que destruye el renacimiento".

El devoto que desea al Supremo y busca alcanzarlo, debe tener esta actitud mental. Entonces, indiferente a la alegría y a la pena, sin ninguna preocupación acerca de la propia satisfacción, se empeñará en el Sadhana (disciplina espiritual) con firmeza, sin interrupción y con convicción, y después de comprender la realidad, tendrá completo contentamiento.

Desde este punto de vista, no hay mucha diferencia entre un Ser Liberado en Vida (Jivamukta) y un Devoto; ambos están más allá del egotismo, de la naturaleza humana con sus tres atributos y del deber de su clase social y profesión. Sus corazones estarán llenos de compasión y de impulso por hacer bien al mundo. Es su Bienaventuranza en Brahman la que lo impele a actuar en esta forma. Tal Devoto no tendrá deseos, puesto que los deseos son producto de los sentimientos del "yo" y de lo "mío". Solamente después de arrancarlos de raíz es que una persona se convierte en un Devoto, ¿no es así? Por lo tanto, no puede haber lugar en él para el deseo. El es un Devoto, la encarnación misma de la naturaleza inmortal. Un Devoto así no puede abrigar otro deseo que no sea el de la dulzura de la Bienaventuranza.