Libros escritos por Sai Baba

{SB 79} Prema Vahini ( Sobre el Amor )

El Dios Interior es Uno y Solamente Uno

( Impreso en castellano en Sobre el Amor (Prema Vahini) cap. 18 )

EL DIOS INTERIOR ES UNO

Y SOLAMENTE UNO

Los Vedas, los Sastras y los mensajes de los grandes sabios, todos han proclamado uniformemente y sin ninguna posibilidad de duda, desde aquel entonces hasta hoy, que el Alma Suprema está presente e inmanente en todas las cosas. Así también hay cuestiones, como la relación entre "el que es servido", "el que sirve" y "los medios del servicio", por ejemplo, la naturaleza (Prakriti), que han sido objeto de discusiones interminables. Todo creyente ha escuchado los versos del Bhagavatha en el cual el gran devoto Prahlada declara, como resultado de su propia experiencia, que el Alma Universal, el Dios Interior, el inmanente a todo, no necesita ser buscado por todos lados y que El está muy cerca del mismo buscador.

El está aquí. El no está aquí. Abandonen tales dudas; Escucha, ¡oh Caudillo de los Danavas! Donde buscas y donde ves, ¡ahí... y ahí... El está!

La gente dice que Dios tiene una naturaleza o característica particular, que tiene una forma particular. Estas aseveraciones son verdaderas solamente al grado en que la imaginación y conjetura pueden aproximarse a la verdad; no son la verdad fundamental. Tales concepciones son válidas hasta donde llega el conocimiento práctico terrenal; no pueden ser consideradas como conocimientos válidos de lo Absoluto, a causa de que es imposible verlo o hablar acerca de El.

A pesar de esto, sin embargo, los devotos y aspirantes han estado forjando, cada cual de acuerdo con el nivel de su propio progreso interno, alguna u otra forma de la Divinidad, como base de su devoción. Ellos adoran al Alma Suprema como existente en alguno de los lugares de origen de Rama o de Krishna; o la hallan en lugares donde existe alguna imagen o pintura y en ninguna otra parte más. Ellos adoran la forma en sí misma como lo Absoluto. Naturalmente no es erróneo hacerlo así. Sólo que los devotos no deberían proclamar que sólo su credo es la verdad, que aquellos nombres y formas que ellos le han asignado o atribuido son los únicos nombres y formas de la Divinidad y que todas las otras formas y nombres son indignos e inferiores. Se debería comprender que los nombres y formas que son los ideales de otros, son tan queridos y sagrados para aquellos como son para uno los nombres y formas preferidos.

Cuando una forma es idealizada así, realmente llega a ser un símbolo de lo universal; pero, ¿cómo puede un mero símbolo de lo universal convertirse del todo en lo universal mismo? Consciente siempre de esto, cada uno deberá adquirir, sin dar cabida al odio insensato, la visión de que todas las formas de lo ideal son igualmente válidas y verdaderas. Sin esto, es imposible realizar lo Absoluto. Todas estas formas burdas de lo ideal están plenamente saturadas con el Principio Divino. El sabor del vasto océano lo encuentra uno, completo y sin disminución en cada gota de sus aguas; pero esto no quiere decir que la gota es el "océano". Aunque reconocemos a la "gota" y al "océano" como entidades separadas, la naturaleza y sabor de ambos son idénticos. De igual manera, el Dios interior y la forma burda y el nombre que el Absoluto asume a través de los cuales El es realizado no son entidades separadas; son idénticas.

Para describir esta Existencia Pura, Omnipenetrante, Omnincluyente, el tema y método dependen de los principios del orador y los gustos del oyente. Cuando el nombre individual o forma adoptada por el devoto son transformados en lo Sin Atributo y lo Sin Forma se le llama Brahman; cuando este mismo Brahman (Dios) aparece con atributos y formas, es denominado Rama, Krishna, Vishnú o Shiva. ¿No concuerdan los seguidores, incluso de otras religiones, en que cuando el devoto alcanza el éxtasis de la unión mística, toda distinción entre él y Dios desaparece? Los filósofos y devotos de otros países y otras creencias también aceptan, sin objeción, que esta experiencia sin distinción puede ser lograda mediante la Suprema Devoción a Dios. Aun si queda alguna pequeña traza de diferen< ia, esta es a causa del propio gusto y deseo del individuo y n: ) de algo especialmente básico. Es solamente cuando el nombre y la forma entran en juego, que se designa diferentemen' > como: la naturaleza, lo Absoluto y el devoto. Cuy ido ya n ) hay nombre ni forma, entonces ya no surge duda ni discu ión alguna de si es masculino, femenino o neutro. Fntonce~ cualquier descripción se acomoda para algo que está por encima y más allá de la imaginación; puede atribuírsele cualquier nombre y forma. En verdad, Aquello no tiene atributo ni forma. Es Omnipenetrante, Omnipresente. Cuando esta Omnipresencia sutil es venerada sistemáticamente a través de una forma física burda, dotada de atributos, el devoto realizará claramente su naturaleza a través del mismo Sadhana . Para conceder el conocimiento de este Sadhana (esta práctica) y esa Verdad y para bendecir a los devotos con esa felicidad, el Absoluto Sin Atributo encarna en este mundo, asumiendo nombre y forma, y da oportunidad a todos los seres encarnados para tener experiencias concretas y alegría. A través de estas experiencias, las encarnaciones facilitan la comprensión de que el Absoluto es el Dios interno y el Alma Universal, el Omnipenetrante, el Alma interna de todas las cosas de la creación. El Señor Krishna mostró que Su propia forma contenía la creación entera. Hasta que viera cómo el Señor Krishna contenía en Su forma burda la creación entera, el mismo Arjuna no podía comprender que Krishna era el Dios Interior.

El amor, el amante y el amado, los tres son uno y lo mismo. Sin amor no puede haber amante. Aun si existen ambos, el amor y el amante, sin el amado el amor no tiene ninguna función. De los tres, el Amor es el ingrediente principal. Aquello que está saturando principalmente y uniformemente todas las cosas, eso es lo Absoluto (Paramatma). Por lo tanto, no hay diferencia entre estos tres. En los tres, el amor es discernible como el Dios interno (Sarvantaryami), el inmanente a todo, ¿no puede entonces comprenderse que todo es la forma misma de lo Absoluto (Paramatma Swarupa)? No hay duda de que sí puede ser comprendido. Todo está impregnado de Amor. Por lo tanto, podemos declarar sin vacilación que el Alma Universal es el Amor mismo. En la creación entera, en todas las cosas vivas, el Amor se manifiesta en varias formas. La naturaleza del Amor no puede alterarse, aunque se la conozca bajo diferentes nombres, como ternura, afecto, devoción, aprecio, etc., según la dirección en que se lo canalice. Sin embargo, cualquiera sea la forma, la esencia no puede alterarse. Sobre la base de este conocimiento y experiencia, la conclusión se vuelve clara, que lo Absoluto es la Realidad Subyacente, el Alma interna de todas las cosas creadas.

Aquello que enseña el más elevado conocimiento de esta unidad es conocido como no Dualidad (advaita); aquello que enseña el principio del amante y el amado, del Alma ¡ndividual y de Brahma, es conocido como Dualidad (dvaita); aquello que enseña acerca de los tres, amor, amante y amado (prakriti, jiva y Brahman), es conocido como No Dualidad Calificada (Visishtadvita). Pero estos tres son uno. El niño que nace se convierte en el estudiante, el estudiante se convierte en padre de familia; sin embargo, los tres son uno y la misma persona, ¿no es así? Mientras que las maneras y los efectos cambian en varias formas, él permanece el mismo. De la leche surgen la mantequilla y la nata agria. La leche, que lo contiene todo, es No Dualidad. La mantequilla, que contiene las dos categorías, es Dualidad; después de separar aquella, la nata agria restante es No Dualidad Calificada. Sin embargo, aunque sus sabores difieren, el color de los tres es siempre el mismo. Esto, que es lo mismo en todo, es el Dios sin atributos (Nirguna Brahman).