Libros escritos por Sai Baba

{SB 79} Prema Vahini ( Sobre el Amor )

La Justicia Eterna es la Madre Divina de la Humanidad

( Impreso en castellano en Sobre el Amor (Prema Vahini) cap. 17 )

EL SANATHANA DHARMA

(LA JUSTICIA ETERNA) ES LA

MADRE DIVINA DE LA HUMANIDAD

El Sanathana Dharma es la madre de todas las religiones, de todos los códigos éticos y de todas las leyes morales. Cuando se llegan a reunir y juntar las leyes morales que apoyan todas las religiones y la verdad que hay en todas ellas, podremos tener una imagen del Sanathana Dharma. De este mundo; y Bharatha (lndia) es el hogar donde nació la Madre. ¡Oh, cuán afortunados son los Bharathiyas (hindúes)! ¡Cuán sublimemente espléndido es este país!

El mundo en su totalidad es el cuerpo del Señor y Bharat es ese singular órgano del cuerpo, el ojo. Sin el ojo, el cuerpo no es amo de si mismo. ¿No es así? Puede decirse nuevamente que Bhatat ha sido embellecido por las dos cejas, los Vedas y los Sastras. A causa de esto puede declararse sin duda que el Samskara obtenido por los Bharathiyas no ha sido logrado por la gente de ningún otro país. El Sanathana Dharma, el cual enseña la verdad de todas las religiones y la tolerancia hacia todas las creencias, es el Dharma (deber moral) de toda la humanidad. Originados en diferentes áreas, fluyendo a través de varios caminos, los ríos al final llegan al océano; así también, originados en diferentes países, practicando diferentes formas de Dharma, la gente alcanza el océano de la presencia de Dios a través de diferentes modos de adoración. El Sanathana Dharma es el punto central en el que todos esos variados caminos convergen, moviéndose desde diferentes direcciones. Los seguidores de las diversas religiones pueden practicar el Sanathana Dharma siendo veraces en el lenguaje, evitando los.celos y la cólera y actuando siempre con corazón amoroso. Todos aquellos que así practiquen el Sanathana Dharma y sin titubear lo logren tienen derecho a llamarse "Bharathiyas".

La religión hindú es la única que ha logrado y mantenido una posición fundamental entre todas las religiones, desde tiempos muy remotos, y se estableció permanentemente. El único pueblo que ha sobrevivido sin ser destruido en todo el período histórico es el hindú. En esta religión, más que en ninguna otra, la gente ha practicado una vida de amor, igualdad y gratitud. Los hindúes han logrado su Dharma (virtud) a través del descubrimiento de principios filosóficos y a través de los Vedas (Escrituras). Ellos han absorbido la esencia de los Vedas, que no tiene principio ni fin. Una tierra tan santa es una verdadera mina espiritual. Al igual que las entrañas de la tierra revelan en cada área minas de diferentes metales, en este país se ha hallado la mina del Sanathana Dharma, la esencia de todos los principios, de todos los Sastras, todos los Vedas y todos los Upanishads.

A causa de la buena suerte de los Bharathiyas, junto con la riqueza del Sanathana Dharma, que es como un hogar para ellos, desde ese momento y para ese mismo propósito, líderes, pensadores, apóstoles y maestros han surgido de esta misma tierra. También de este mismo país surgieron videntes, karmayoguis altruistas, hombres sabios, almas realizadas y personajes divinos conectados con esta religión. Es a través de estas personas que la sabiduría espiritual avalada por la experiencia fluyó en todo el país. En esta forma, cargada con esencia, el Sanathana Dharma progresó a través del mundo. Sin embargo, sea cual fuere el país al que se haya propagado, el hogar original es el mismo Bharat. Vean al mundo hoy: máquinas, vehículos, aparatos de algún nuevo tipo u otro surgen en un país y son exportados a otros, pero sus lugares de origen no pueden ser olvidados. Tales vehículos y aparatos son manufacturados solamente sobre la base de la experiencia. Nada puede hacerse sin base. Así también, del Sanathana Dharma nació Bharat (India), y gente de otros países se benefició con sus aguas a través de los grandes personajes y los libros que ellos compusieron. Por ello, la base del hogar original no puede ser ignorada. Eso es imposible. Sin embargo, es motivo de gran preocupación ver hoy en este país, el lugar de nacimiento de aquellas personas santas que cultivaron y nutrieron este Dharma (código de conducta) sagrado, que nuevos métodos son aceptados como el Dharma de uno y que el Sanathana Dharma mismo es asignado y relegado a un lado para la gente de otros países, por las personas mismas que ni siquiera han probado la dulzura del Dharma (virtud), que no han aprendido su significado y que lo han sofocado en disputas vacías. La razón de esto es, naturalmente, la ausencia de guías adecuados que puedan enseñar el camino. Pero aun cuando hay tales guías, la gente sucumbe a estos métodos modernos y se adhiere a ellos. Aunque su propia moral es el Sanathana Dharma puro, como carece de fascinación en su presentación exterior, no es tomado en cuenta. La verdad no tiene necesidad de tales decoraciones. El saber es lo importante. La razón básica de esto es el hecho de que los hombres de hoy día son motivados por el capricho y la fantasía. Ha llegado a ser un hábito el rechazar la realidad y aceptar el Dharma de otro. Este es un gran error. Es contrario al Dharma (deber) que los Bharathiyas se dejen atraer por las formas externas y por la apariencia exterior. Ningún otro Dharma tiene ni tendrá la verdad y el amor más elevado, por encima y más allá del contenido en el Sanathana Dharma. El Sanathana Dharma es la verdadera encarnación de la verdad. Es la herencia de todo. No puede haber límites para la santidad. La santidad es una, sin segundo; ¿no es así?

Aquellos que han logrado la liberación en esta vida por su adhesión al Sanathana Dharma; que han obtenido la gracia de Dios; que han comprendido la naturaleza de la verdad; que han logrado la realización, son todos 13harathiyas. Los Bharathiyas han adorado a aquellos que han alcanzado ese nivel santo, sin distinción de casta, credo o sexo. La santidad de ese nivel convierte en cenizas todas las limitaciones. Es solamente mientras se alcanza ese nivel que resulta imposible considerarlo a todo como igual. De este modo, es necesario decidirse audazmente por la realización del Sanathana Dharma. Este es el derecho por nacimiento de los Bharathiyas.

Si examinamos la historia desde sus comienzos, podremos saber en detalle quiénes fueron los grandes personajes que nacierori en,determinados lugares de la India. Encarnaciones, personalidades divinas y seres que alcanzaron la liberación, como Rama, Krishna, Balarama, Janaka y Parikshit; rajayoguis como Viswamitra, todos se originaron entre los kshatriyas. Sabios brahmánícos, grandes filósofos, eruditos en los Sastras, reveladores de los himnos védicos, nacieron en la casta de los Brahmines. Las Escrituras Sagradas como los Sutras, predominan en los libros épicos como el Bharatha y el Bhagavatha. Entre los grandes devotos de Dios se cuentan, en gran número, miembros de las castas más bajas. Para lograr la santidad sin ser afectado por el mundo y para alcanzar la Realidad Suprema, la práctica espiritual de cada uno es importante; otras cosas como la casta o la clase social no serán obstáculo alguno. Pero uno deberá merecer la gracia requerida para ello; deberá llegar a ser regular y disciplinado en las prácticas.

Estos santos Bharathiyas, sin embargo, traen ahora interminable desgracia a la religión hindú: al descuidar los principios de la vida de los grandes personajes antes mencionados, al no estudiarlos y no seguir sus instrucciones, al modificar su manera de vivir para acomodarse a los tiempos cambiantes (y como indica el dicho: "La hora de la rutina trae pensamientos malvados"), al volverse esclavos del nombre y de la fama y del deseo insaciable de poder y posición, y de una ansiedad para promover la prosperidad de sus mujeres y progenie a través de medios egoístas. Sin embargo, no son pocas las personas que amen todo con igual medida, que estén libres de egoísmo, que estén empeñadas en la promoción del bienestar de todos, que se han dedicado al servicio de la humanidad y que lo sacrifican todo. Pero ellas son trabadas, dejadas de lado; no son apreciadas ni se las ubica en posiciones elevadas, por temor de que ya no haya entonces lugar para los malvados, los pervertidos y los injustos.

No obstante lo ancho y profundo del océano, cuando la tierra tiembla debajo, las aguas se separan, y cuando la conmoción se apacigua, ellas recuperan su posición original. Así también estos hombres buenos se mantienen alejados sin ser atrapados durante el terremoto de la injusticia, la iniquidad, el egoísmo y la ostentación y tan pronto como se disipa la confusión, ellos vuelven a entrar en el mundo. La autoridad evanescente y la autoglorificación no pueden ser permanentes. Se dice: "Crecerás solamente para declinar". La actual falta de paz es decadencia, no crecimiento. Por lo tanto, observen cómo los Bharathiyas que desde el principio crecieron en los caminos justos, con sentimientos puros, con autocontrol y reverencia para el buen nombre, que se nutrieron de la leche de los pechos de los Vedas, de los Sastras y de los Upanishads, que dieron acogida y honraron aun a razas expulsadas de sus propios países y les manifestaron amor en igual medida, hoy, por el amor al poder y a sí mismos, acusan a sus propios hermanos, y envidiando impacientemente la prosperidad del otro, embaucan a sus propios hermanos; enloquecidos por el egoísmo voraz, mantienen apartados a sus verdaderos favorecedores, persiguen solamente el fin egoísta propio, multiplican las malas cualidades hasta ahora desconocidas en la sociedad hindú, siguen senderos y caminos de vida equivocados y se convierten en el blanco de conflictos y descontento, a causa de la ausencia de miedo al pecado, temor de Dios, de disciplina, de reverencia y fe. ¡Todo esto es completamente increíble!

¡Hermanos hindúes! ¡Hijos de Bharat! ¡Seguidores del camino de la justicia! ¿Adónde se han ido las valerosas cualidades de antaño? La verdad, la tolerancia, la moralidad, la disciplina, ¿cuándo las aceptarán? Levántense, despierten, establezcan una vez más el Reino de Rama resplandeciente con las mansiones de Verdad, Rectitud y Paz. Amen a sus hermanos Bharathiyas. Practiquen el Sanathana Dharma. Extingan las ardientes llamas de la ignorancia, de la intranquilidad, de la injusticia y de la envidia en las aguas del amor, la dulzura y la verdad. Desarrollen el sentimiento de reciprocidad. Barran todos los celos y la cólera. Recuerden la ordenanza de los santos, las características de los más eminentes y del Reino de Dios. Cada uno deberá darse cuenta de sus propias faltas y comprender que no hay ningún beneficio en buscar faltas en los demás. Eso es simplemente pérdida de tiempo; eso también engendra disputas. Por lo tanto, abandonen ese rasgo de carácter. Si esta oportunidad es desaprovechada, ¿qué más puede hacerse? No se den por vencidos ante la tristeza, sino digan "basta" a todas las injusticias del pasado. Arrepiéntanse sinceramente y caminen en el sendero de la oración a Dios, de las buenas acciones y del amor fraternal. Establezcan el eterno Reino de Rama.

La revista "Sanathana Sarathi" ha sido fundada para ganar este Reino; su ejército ayudará a este esfuerzo por la palabra y la acción. ¡Impelan ese carruaje hacia adelante! Ciñan sus ijares y emprendan la peregrinación hacia Dios, o sea, la peregrinación hacia Narayana. Todos los Bharathiyas son hijos de una sola madre, cuyo nombre es el Sanathana Dharma. Rediman la deuda que tienen con la madre. No son hijos que olvidan a la madre. No puede ser bueno quien dice que la madre es mala. La leche de sus pechos es el verdadero alimento de su vida. El dador de esta vida, el padre de todo, es El Alma Universal (Paramatma).

Todos son hijos de los mismos padres. De esta manera, sin vituperarse ni acusarse mutuamente, sin desear el mal a los parientes y amigos, comprendan que sus hermanos tienen el mismo apego a los objetos que ellos aman que el que ustedes tienen hacia las cosas que aman. No se debe hallar falta en lo que otro ama, ni debe uno reírse de ello. Se ha de actuar al contrario: debe intentarse amarlo. Estas son las características de la verdad y el amor de los Bharathiyas.