Libros escritos por Sai Baba

{SB 79} Prema Vahini ( Sobre el Amor )

La Necesidad de la Sabiduría Eterna

( Impreso en castellano en Sobre el Amor (Prema Vahini) cap. 13 )

LA NECESIDAD DE LA SABIDURIA ETERNA

¿No se han entrenado los hombres por sí mismos en incontables artes, habilidades y ciencias? ¿No han inventado multitud de máquinas? ¿No han acumulado muchas toneladas de conocimiento? No obstante, no han logrado la paz mental que es tan esencial para la felicidad. En cambio, con cada día que pasa, esta sabiduría está sumiendo al hombre en aguas cada vez más profundas y la paz se está retirando de él más y más.

La razón puede expresarse de esta manera. Estas artes y ciencias tienen sólo valor transitorio; estas máquinas proporcionan comodidad terrenal; todo este conocimiento es acerca de cosas temporales, transitorias. Esta sabiduría no revela a uno el secreto más íntimo del Universo. Hay un secreto, que si se conoce, pone al descubierto todos los secretos; si ese problema es resuelto, todos son resueltos; hay un nudo que, si se desata, todos los nudos son desatados. Hay una ciencia que, si se domina, se dominan todas las ciencias. Esa ciencia clave es la Sabiduría Eterna (Sanathana Vidya).

Si ha de ser destruido un árbol, se deben cortar sus raíces; es inútil tratar de aniquilarlo arrancando sus hojas una por una. Eso lleva demasiado tiempo; además, puede ser que no resulte. Los antiguos videntes védicos conocían esta Sabiduría, pero los hindúes se sienten avergonzados de tenerlos como sus parientes y amigos. Ellos vieron a Dios a través de sus esfuerzos ascéticos y ganaron su gracia. Expusieron la ciencia que tan audazmente descubrieron. Investigadores de otros países estudiaron estos libros y dijeron que la India había iluminado un camino para todo el mundo. Este es un hecho bien conocido. La lámpara ilumina la casa, pero precisamente alrededor de su base forma un círculo oscuro. La India no conoce ni se interesa por ese tesoro. ¿Podemos atribuir esto al juego del destino y quedarnos quietos?

En épocas pasadas, los hindúes llevaban a cabo sus ritos diariamente, sentados en un lugar purificado, rodeados de santidad y sumergidos en el estudio y la práctica de las enseñanzas de los Vedas y los Upanishads. Además, registraron sus experiencias para guiar a otros y para traer esas experiencias de nuevo a sus propias conciencias. Luego, sus hijos y sus nietos pusieron esos libros en el altar y los adoraron debidamente. Actualmente, por negligencia los han reducido a polvo o fueron usados como combustible; las hojas de palma se han desintegrado y las ratas las han comido.

Sin embargo, ansiosos estudiantes de Occidente han analizado estos restos y se han percatado de que contienen vestigios de incomparables fuentes de iluminación e inapreciables perlas de sabiduría, los levantan con reverencia por encima de sus cabezas y los aclaman como el precioso legado que la India les ha dejado a ellos y a sus hijos. Se los llevan allende los mares, con alegría en sus ojos y gratitud en sus corazones.

Revelaré ahora lo que los hijos de la India han estado haciendo. Estos ni abren las páginas ni estudian su contenido; ni siquiera se interesan en esos libros. Solamente uno en un millón los lee; sin embargo, aun este es ridiculizado como un mentecato y como un excéntrico. Se mofan de los libros, los tildan de ser un conglomerado de mentiras y leyendas y arguyen respecto de la historicidad de los libros y sus autores. Desechan el sánscrito porque es una lengua "muy difícil de aprender" y transfieren su tesoro a estudiosos de otros países. ¡Qué espectáculo tan triste es este! Habría alguna compensación si dedicaran cuidadosa atención al estudio de su lengua madre; pero aun ni esto hacen. Hay descuido; descuido en todas partes.

No, yo no condeno la felicidad temporal. Siento alegría cuando la gente está feliz. Pero, por favor, no crean que esta felicidad es permanente. Desearía que estudiaran todas las artes y ciencias para adquirir la felicidad temporal. Pero quiero que todos recuerden que esta felicidad no es permanente.

La felicidad permanente puede obtenerse sólo a través de la sabiduría: la de los Upanishads. Esa es la ciencia de la realización de Dios, que es la enseñanza de los santos y sabios. Solamente eso puede salvar al hombre y concederle la paz. No hay nada más elevado que eso; este es un hecho incontrovertible. Cualquiera sea su alegría y sufrimiento, cualquiera sea la materia en que se hayan especializado para vivir, mantengan sus ojos en la sabiduría de Brahma, el Espíritu Universal, Dios. Si sólo se agudiza la inteligencia, sin el desarrollo y la práctica de las virtudes, y si simplemente se almacena información en el cerebro, el mundo no puede progresar y su bienestar estará en peligro.

Sin embargo, actualmente parece que la gente está perdiendo la fe en las virtudes, a causa de que el sistema educativo no asigna ningún lugar para la enseñanza o entrenamiento espiritual. La verdadera educación no corrompe ni pervierte las virtudes hermosas de los muchachos y muchachas; no se contenta con llenar el cerebro con cosas confusas y sin ningún valor. Sólo una educación que proporcione completa libertad para el florecimiento de todas las virtudes que distinguen al ser humano es beneficiosa.