Libros escritos por Sai Baba

{SB 78} Prasnotara Vahini ( Preguntas y Respuestas )

1. El cuerpo y los sentidos

( Impreso en castellano en Prasnotara (Prasnotra Vahini) cap. 01 )

I.- EL CUERPO Y LOS SENTIDOS

PREGUNTA: ¿Por qué se dice que el cuerpo humano está compuesto de cinco elementos?

RESPUESTA: Porque es producto de esos cinco elementos.

P.: ¿Cuáles son exactamente los cinco elementos?

R.: Son el éter, el aire, el fuego, el agua y la tierra.

P.: ¿Dónde se originaron éstos?

R.: Cada elemento subsecuente se originó en el precedente.

P.: ¿Cuál es la causa del primero y por ende de los cinco?

R.: Brahman (Dios), el inmutable, el permanente, la base.

P.: ¿Cuál es la relación entre estos cinco elementos y el cuerpo humano?

R.: En Brahman (Dios) se originaron el esfuerzo (yatna) y el cosmos (mahat); de éstos nació el éter (akasha); del éter nació el aire (vaya); del aire, el fuego (agní); del fuego, el agua (jala), y del agua, la tierra (pritví). El cuerpo humano es el resultado de la combinación de los últimos cinco.

P.: ¿En qué forma persisten estos elementos en el cuerpo?

R.: Cada elemento a su vez se ha vuelto quíntuple y ha entrado en la composición del cuerpo.

P.: El primero, el éter, ¿en cuáles cinco se ha convertido?

R.: En el conocedor, en la mente, en el intelecto, en la conciencia y en el ego.

P.: Hablando de ellos como de su manifestación "en el cuerpo, ¿cómo se les llama?

R.: Se les reconoce como los "sentidos internos°.

P.: Y ahora, ¿cuáles son las cinco formas del siguiente elemento, el aire?

R.: Samana, ubicado en el ombligo y esencial para la digestión; uyam que circula o está difundido por todo el cuerpo; udana, aquél que se encuentra en la garganta y se eleva; prana, el aliento vital; y apana, el que va hacia abajo y sale por el ano.

P.: Y en el cuerpo, ¿cómo se les llama?

R.: Los cinco aires vitales.

P.: ¿Y el elemento fuego?

R.: Ah, ese elemento se convirtió en los órganos de los sentidos: el oído, la piel, el ojo, la lengua y la nariz.

P.: ¿Y cómo están señalados?

R.: Como los sentidos de la percepción.

P.: Dime, ¿cuáles son los cinco en que se convirtió el elemento agua?

R.: En la voz, el tacto, la forma, el gusto y el olfato.

P.: ¿Tienen éstos también algún nombre especial?

R.: Sí, se les conoce como los cinco elementos sutiles.

P.: Queda el elemento tierra... de los cinco. ¿Cómo se manifiesta en el cuerpo?

R.: Como los órganos vocales, las manos, las piernas, los genitales y los órganos excretorios.

P.: ¿Y a éstos cómo se les conoce?

R.: Como los sentidos de la acción.

P.: En vez de considerar este cuerpo humano, constituido así por los elementos, como una sola unidad, los vedantinos dicen ¡que hay muchas unidades en él! ¿Es verdadera esta aseveración?

R.: No hay muchas; pero sí hay tres. ¡Algunos dicen que hay cuatro!

P.: ¡Ahl ¿Cuáles son? ¿Cómo se llaman? ¿Cuál es la cuarta?

R.: El cuerpo denso, el cuerpo sutil y el cuerpo causal. Algunos sostienen que hay además un cuarto cuerpo, llamado el cuerpo supercausal.

P.: ¿Qué es exactamente lo que se entiende por cuerpo denso?

R.: Significa el cuerpo constituido por los veinticinco principios elementales ya mencionados por mí.

P.: ¿Y qué es el cuerpo sutil?

R.: Es el conjunto de los cinco sentidos de percepción, los cinco elementos sutiles, los cinco aires vitales, la mente y el intelecto. Estas diecisiete categorías se combinan para sustituir el cuerpo sutil.

P.: ¿Se denomina a esto cuerpo sutil solamente, o tiene también algún otro nombre?

R.: ¿Y por qué no ha de tenerlo? Lo tiene. Se le conoce también como taijasa, el que se origina o consiste en la luz (tejas).

P.: ¿Y está señalado como propio de algún estado?

R.: Sí, lo está.

P.: ¿Y cuál es el nombre de ése?

R.: El estado de sueño.

P.: ¿Quieres decir que el cuerpo denso no tiene asignado ningún estado?

R.: Por supuesto que lo tiene.

P.: Dime el nombre de ese estado.

R.: Ese es el estado de vigilia.

P.: ¿Cuál es el causal?

R.: Aquel donde la conciencia está asociada al conocedor, el principio consciente.

P.: ¿Cómo se le conoce?

R.: Como mente universal.

P.: ¿Y su estado?

R.: Es el estado de sueño profundo o inconsciencia total.

P.: Dime también, ¿qué es lo que quiere indicarse por cuerpo causal, el cuarto cuerpo?

R.: Es la conciencia pura, sin mezclarse con ningún principio elemental, el eterno testigo, el autorrefulgente. Se refieren a él como cuerpo supercausal.

P.: ¿Tiene un nombre, como el resto?

R.: Sí, se le conoce como Hiranyagarbha, el Huevo Aureo o material etéreo del cual se formó el universo.

P.: ¿Y su estado?

R.: No tiene, está más allá de todos los estados de conciencia y por eso se le describe como espíritu imperecedero.

P.: Volviendo al cuerpo denso, ¿cuáles son los productos específicos atribuibles a los cinco elementos que se han unido para formarlo?

R.: De la tierra derivan los huesos, la piel, la carne, las venas y el pelo.

P.: ¿Y del agua?

R.: La sangre, la orina, la saliva, la flema y el cerebro.

P.: ¿Y del fuego?

R.: El hambre, la sed, el sueño, la pereza y la camaradería.

P.: ¿Y el elemento aire produce...?

R.: La actividad, el movimiento, la rapidez, la vergüenza y el temor.

P.: El elemento éter en el cuerpo debe similarmente ser responsable de algunas consecuencias.

R.: Sí, de la lujuria, la ira, la codicia, el orgullo y la envidia.

P.: El hombre tiene muchos afanes, ¿no es así? ¿Tienen algo que ver las consecuencias de su composición con sus afanes?

R.: Pareces tener algunas dudas. La razón de toda su agonía es este grupo de groseras cualidades. Los afanes, por otra parte, no son tantos aunque parezcan serlo y son tan sólo de cuatro clases.

P.: ¿Qué son los cuatro afanes?

R.: El cuerpo, la mente, la riqueza y el sexo; aunque hay otros, pero todos al final de cuentas se basan en estos cuatro.

P.: El hombre, en su vanidad, se pavonea ciegamente por todas partes; ¿qué es este egoísmo que así lo impulsa? ¿Cuántas variedades de egoísmo hay?

R.: Hay cuatro clases: vanidad de linaje, vanidad de riqueza, vanidad de juventud y vanidad de erudición. Aunque hay además otros tipos, pueden agruparse principalmente en éstos.