Libros escritos por Sai Baba

{SB 77} Prashanti Vahini ( La Paz Suprema )

CAPÍTULO 9

( Impreso en castellano en La Paz Suprema (Prashanti Vahini) cap. 09 )

Para los que han calmado por completo las agitaciones, todo es Dios. Básicamente, para este propósito sirve más el Jñana Yoga que el Raja Yoga; al menos ésa es la opinión de los conocedores de Brahman; dicen que ése es precisamente el objeto a conocer, a ser alcanzado.

Pero de acuerdo con la sabiduría de las Upanishads, el conocimiento directo de Brahman puede ser obtenido a través de la práctica de las ocho etapas del Yoga: 1) yama, 2) niyama, 3) asana, 4) pranayama, 5) prathyahara, 6) dharana, 7) dhyana y 8) samadhi.

1) Yama o abstinencias incluye no violencia, verdad, no robar, celibato y no aceptación. Este significado es el usual, pero yo la definiría como la renunciación al apego del cuerpo y los sentidos.

La entidad de Brahman no tiene nombre, forma, cualidades, alegría, dolor o modificaciones, es eterna y su naturaleza es Sat Chit Ananda (Existencia Conciencia Bienaventuranza). Pero aparece en toda la Creación como resultado de la ilusión y con todas las cualidades, nombres, formas, transformaciones, nacimiento, decaimiento, alegrías y tristezas. Esta apariencia tiene un fin así como muchas otras limitaciones; aparenta estar siempre moviéndose y por lo tanto se describe como rueda de nacimientos y muertes. Así, la entidad de Brahman que aparece en forma colectiva engaña incluso a grandes eruditos y sabios.

El esplendor de la Divinidad se manifiesta de diferentes maneras en toda esta multiplicidad; por eso hablamos de individual y colectivo, o sea una colección de individualidades. Por supuesto que lo particular es una superimposición sobre Brahman, es como ver una serpiente en lugar de la cuerda, un lago en un espejismo. Los tres cuerpos: el cuerpo material, el cuerpo sutil y el cuerpo causal son en sí una superimposición para el que conoce a Brahman. Decir que es real o irreal es incorrecto, porque es aparente; en eso se confunde el hombre ignorante, la ilusión le hace pensar que el ciclo de nacimientos y muertes es eterno y una fuente de felicidad.

Debido a que los hombres se identifican falsamente con el cuerpo sufren con los lazos del apego a la madre, al padre, a la esposa, a los hijos, a los parientes y a los amigos. No se dan cuenta de que no son cuerpo ni sentidos, que son Brahman, el sostén, el soporte del cuerpo triple; pero esto sólo se adquiere a través de la constante contemplación de Brahman, cuya naturaleza es Sat Chit Ananda (ExistenciaConocimiento Bienaventuranza) por medio del incesante discernimiento entre lo inmutable y jo efímero, por la asociación con los buenos, el servicio a los sabios y la adquisición de la pureza e inteligencia.

El establecimiento del intelecto en esta conciencia significa la renunciación real del cuerpo y los sentidos o yama, según mi definición anterior.

Se debe terminar con sentimientos tales como la felicidad en los tiempos buenos y la tristeza en los malos o confundir el dolor del cuerpo y de los sentidos como propio. Poco a poco se tiene que renunciar a la identificación con el cuerpo y los sentidos. Esta es la señal de que uno va adquiriendo el dominio del cuerpo y los sentidos; el cuerpo es la base del Yoga del Conocimiento.

2) Niyama~ (disciplina de la pureza) es un estado lleno de alegría, en el que siempre se practica austeridad o repetición del Nombre, según se menciona en el Raja Yoga. Sus componentes son: pureza externa e interna, alegría, austeridad, estudio y entrega a Dios.

Sin embargo, yo lo explico de otra manera. (yiyama es la condición de Amor puro a la Divinidad, siempre y bajo cualquier circunstancia. "Es la clase más elevada de Amor". Sólo cuando se profesa este Amor firme hacia lo Absoluto se obtendrán del Raja Yoga o entrega al Señor, pureza externa e interna, alegría, austeridad, estudio y entrega a Dios. Cuando se alcance el control de los sentidos, la Bienaventuranza y la Paz se volverán posesión del hombre a través de la fuente de toda paz y felicidad, la entidad del Eterno Absoluto Universal, el estado de la más alta Bienaventuranza, que no se derivan de los áridos objetos materiales. "El es dulzura", "Dios es Bienaventuranza", dicen las Vpanishads. Es en y por Dios que el mundo material tiene una ínfima gota de alegría. Sin el sostén de Brahman, que es la dulzura y alegría en su plenitud, toda esta apariencia evanescente no podría ser tan placentera para los materialistas. El mundo sería terriblemente amargo sin esa dulzura esencial. El océano de néctar es la causa de la pequeña dulzura que brindan los objetos materiales. Aquellos que están situados en piyama (disciplina de la pureza), se caracterizan por asociarse con los que conocen a Brahman, discuten con ellos sobre la naturaleza del Absoluto en una actitud humilde y fervorosa, con la ansiedad por realizar la Verdad y Amor sin vacilación hacia el Señor. Tampoco afectarán a estas firmes personas la burla o el elogio, no se alterarán por el viento, el Sol o la tormenta, v el honor o el deshonor; ellos seguirán el camino de la emancipación, libres de todo apego, excepto el de realizar y así alcanzar el Estado de Bienaventuranza o Unión con el Brahman fundamental.

Quien ya ha realizado el nivel de niyama estará dispuesto a sacrificar todo por la adquisición de conocimiento, irá donde sea para escuchar un discurso sobre Brahmán, obedecerá toda instrucción de los sabios, se reunirá con los que puedan enseñarle la ciencia de la ultraconciencia como con sus amigos íntimos. Sobrellevará cualquier obstáculo con tal de realizar sus anhelos. Estas son las características de la persona que ha alcanzado piyama.

3) Asana o postura firme. Uno debe sentarse en una posición fija, es decir, debe evitar moverse o ladearse. Pero esto solo no constituye la verdadera asana, aunque uno se siente como una roca con todas las articulaciones dobladas.

Asana significa tanto firmeza fisica como júbilo interior que florecen en el corazón. Así pues, cualquiera sea la pose que adopte el aspirante de Yoga, debe ser firme y cómoda, como lo aconsejó Patanjali. Yo les digo lo mismo, pero de otra manera: una asana mejor y más satisfactoria es aquella en la cual uno no es afectado por el mundo externo, es la que se adquiere con la práctica de una vida moral acreditada en el mundo de acuerdo con el sendero védico. Es, en otras palabras, la falta absoluta de interés por las cosas que no se relacionan con el Absoluto Universal o Dios. Cuando alguien desagradable se acerca a ustedes, no hay necesidad de buscar pleito, mofarse de él o exhibir su descontento; basta que continúen haciendo su propio trabajo sin afectarse por su presencia. Dejen seguir su camino a aquellos cuyo comportamiento ustedes desaprueban; déjenlos solos; ésta es la actitud de indiferencia, naturalidad. Después del nacimiento del Amor hacia lo Absoluto, el aspirante adquiere este sentimiento hacia todas las cosas del mundo. Para ser más exactos, uno tiene que tratar de pensar siempre en la realidad de Brahmán o Dios y en lo vano del Universo. Se debe evitar la camaradería con los malos y la excesiva amistad con los buenos. Estos afectos desviarán al aspirante del camino centrípeto, la senda introspectiva, por el camino exterior. Renuncien al apego de lo momentáneo, a las cosas revestidas con el adorno del nombre y de la forma; una vez obtenida esta actitud de desinterés adquirirán la paz estable, el autocontrol y la pureza mental, y junto con ellos, firmeza y estabilidad en el asana.

4) Pranayama (control del aliento). Generalmente se denomina así al control o regulación de la inhalación y la exhalación. Yo lo explico de la siguiente manera: el control de los pranas (aires vitales) es posible sólo para aquellos que consideren al Universo como irreal. Por ejemplo: podemos ver ornamentos de oro en distintas variedades y estilos; todos, por supuesto, del mismo material; sin embargo, nos gusta uno más que otro, varía nuestra preferencia. Les hemos dado nombres y formas de acuerdo con las necesidades, las modas, los gustos y los deseos; pero estamos todavía atados a una ilusión sin sentido, que nos ciega a la realidad. Aun cuando los ornamentos se idearon, se manufacturaron, se usaron; si finalmente se les funde siguen siendo oro, ¿no es así?

Asimismo, muchos nombres y formas aparecen y reaparecen en este mundo, nacen, crecen, se destruyen. Pero aquello que es el sustrato esencial persiste en y a través de estos cambios, permaneciendo eterno. Así como las formas múltiples crean la ilusión y despiertan sentimientos de odio y amor, así también estos nombres y formas engañan creando ataduras. Nos hacen creer que son ellas las fuentes del placer. Pero, ¿no nos dicen los Vedas (Escrituras) que el Universo no es sino Brahman, sin comienzo, infinito, inmaculado, siempre puro? Declaran que los ornamentos son fases transitorias, pero que sólo el oro es eterno, real y verdadero. Por lo tanto, deben considerar todo como Brahman o Dios, sólo Brahman. Adviertan que toda esta apariencia es producto de la maya (ilusión), practiquen incesantemente este tipo de discernimiento, evidenciando un gran interés en conocer la realidad, y manténganse siempre alertas para reconocer la verdad de que todo es Dios.

En la etapa ilusoria, el mundo parece real y Brahman aparece como una maquinación sin sentido. En el estado de inteligencia benevolente, el Universo se visualiza en su forma correcta, es decir, como algo irreal. El hada de la ilusión los vence con sus encantos y sus flechas de mentira y oropel y únicamente los que poseen la visión del Brahman Universal pueden eludir hábilmente los engaños. Tales personas saben que la diversidad de nombres y de formas surgieron hace poco tiempo y que pronto desaparecerán. También en el Gita se dice: "Estos, oh Bharata, aparecen sólo en el medio" (II 28).

El mundo está sujeto a evolución e involución. Para entender esto no se necesita esperar hasta el fin del mundo; es suficiente con que corrijamos el ángulo de visión. Esta es la puerta hacia el conocimiento real. Ese es el verdadero control de los aires vitales (granas), la conciencia de la irrealidad del mundo o "mithya".

El genuino maestro de pranayama mirará al mundo como frases escritas con lápiz hace muchos años; es decir, como algo indescifrable, confuso, ininteligible.

Sabiendo que Brahman lo es todo, el maestro de pranayama genuino nunca se sentirá atraído por los objetos que lo rodean, ni le importarán cuán atractivos sean ahorros, riquezas o propiedades. Para él todos serán irreales, sin ningún valor provechoso. Esta convicción es considerada como la mejor característica del verdadero pranayama.

5) La lengua gusta, el ojo mira, el oído oye, la piel siente y la nariz huele. Cada sentido actúa de esta manera durante toda la vida ¿no es así? Los sentidos tienen que alejarse del mundo objetivo y volcarse hacia la conciencia mental interna o la inteligencia conocida como Chit. Este proceso es denominado por Patanjali en sus Yoga Sutras como prathyahara (retirarse hacia la propia conciencia interna). Sin embargo, también lo definiré de otra forma: el verdadero significado de prathyahara es la actividad interna de la Chit (conciencia), es decir, la perpetua percepción interior de la fuerza directriz de todos los sentidos.

Cuando la parte mental se da cuenta de que todo el Universo nace de maya (la ilusión) y es mantenido por ella, retirará sus sentidos del mundo sensorial y dejará de actuar egoístamente. La naturaleza general de la mente es dudar, agitándose en la búsqueda de paz y felicidad. Cuando se percata de que las cosas que perseguía son transitorias y sin sentido, se avergüenza y se desilusiona. Entonces comienza a iluminar y clarificar la conciencia.

El aspirante que ha alcanzado este nivel observará al mundo externo como una pantomima. Su percepción interna le dará tanta alegría y felicidad que se arrepentirá de todo el tiempo que desperdició en la búsqueda de placeres sensoriales. Así pues, el ejercicio correcto al retirarse hacia la conciencia interior (pratyahara) es la visión directa, aguda y concentrada de la mente hacia el Alma.

6) Patanjali ha explicado que cuando la conciencia interna se fija en un punto es denominada dharana (concentración); pero yo diría que es más bien la actitud sin desviaciones de la mente, su carácter sin vacilación. Si la mente renuncia al apego de los objetos externos, si se satura con el arrepentimiento por su necedad anterior y se llena de remordimiento, renunciación y comprensión; si promueve directamente el desarrollo de cualidades progresivas de la mente y el corazón, estará apta para unirse con el ideal, contemplará sólo el ideal y tal atención es lo que debe entenderse por dharana o concentración.

Dondequiera que la conciencia vague, instrúyanla a encontrar solamente a Brahman. En todas las ideas e imágenes que puede formar y concebir, enséñenle a hallar a Brahman.

Traten a su mente como a un niño pequeño. Edúquenla, prepárenla para ser más sabia, condúzcanla por buenos caminos, conscientes de que los objetos que se perciben son sólo productos de la propia ilusión; erradiquen todos sus miedos y centren su atención en la meta. Nunca forcejeen con ella; cederá más ante la educación suave y la paciencia. Corrijan su indocilidad mediante el desapego. Destruyan su ignorancia con la instrucción en el Conocimiento del Alma. Fortalezcan su interés hacia la realización de Brahman. Háganla renunciar a la atracción de lo efímero, los espejismos creados por la imaginación y la fantasía, y vuélvanla hacia adentro, lejos del mundo externo. Por estos tres métodos la concentración (dharana) se afianza firmemente.

Durante el estado de vigilia, así como en el del sueño y todos los demás procesos de imaginación y razonamientos mentales en los que se tejen coloridas imágenes, la mente tiene que observarse y educarse. Es preciso hacerla fluir uniformemente como el agua de un canal, en una sola dirección; hacia Brahman y sólo Brahman. Esto es verdadera dharana o concentración.

7) El Conocimiento (Jñana) que fluye en una sola dirección es meditación (dhyana). Ya he descrito previamente sus características. Dhyana (la meditación), en pocas palabras, es el morar de la conciencia ininterrumpidamente en conocimiento volviéndose de tal modo encarnaciones de la Sabiduría. Todo esto es Brahman. El océano de néctar es néctar en todas partes; ya sea en el pozo, en el tanque, en el río o en el océano, el agua es agua. Análogamente, cuando todo es Brahman, todo es la misma esencia apareciendo bajo múltiples nombres y formas. El espacio (éter) está presente tanto adentro como afuera de la vasija, a pesar de que parece haber dos tipos de espacio: el interior y el exterior.

Dios también, aunque aparezca como varios cuerpos de características individuales propias, es uno y sólo uno. Dhyana (la meditación) nos lleva a experimentar ese único Brahman evitando todos los sentimientos de diferencias y discriminación.

Esta es la esencia de la experiencia de la meditación sin importar las variaciones dadas entre los individuos.

8) Cuando se desecha la forma y sólo se experimenta el significado, se crea el samadhi . Esta opinión de Patánjali puede también explicarse de otra forma: Cuando la persona que medita se olvida de sí misma y del hecho de que está meditando, penetra en samadhi; es decir, cuando el sujeto se fusiona con el objeto de la meditación, es samadhi.

La meditación se realiza a sí misma, se vuelve completa y se transforma en samadhi. La meditación sigue su curso con empeño y esfuerzo, el samadhi llega espontáneamente. Se trata de la culminación de la disciplina óctuple.

Cuando uno sabe que no hay la más mínima diferencia entre el ser individual y el Alma, que son uno y lo mismo, se ha realizado el más alto samadhi, el fruto de la más elevada meditación y el momento más amado por los yoguis. Samadhi es el destructor de la ignorancia, la evidencia de la Gracia de Dios. Una sed permanente por conocer el Alma como el todo debe ser incitada y bienvenida porque es el sendero para aclarar cualquier duda.

Samadhi es de dos tipos, savikalpa y nirvikalpa. En el primero, la naturaleza triple del conocimiento (el conocedor, el acto de conocer y lo conocido) todavía persistirá. El segundo es cuando se llega a vivenciar que el conocedor es Brahman, el acto de conocer es Brahman y lo conocido también es Brahman; entonces ya no hay más agitación o actividad.

Samadhi es como el océano hacia donde fluye toda disciplina espiritual. Los siete ríos de yama, niyama, asana, pranayama, prathyahara, dharana y dhyana confluyen en samadhi, en donde toda huella del nombre y la forma desaparece. Quien sirve y quien recibe el servicio, el que medita

y aquel en quien se medita son uno. Todas las deidades se disipan y se destruyen: uno no sentirá la experiencia, es decir, no será consciente de lo que está experimentando. Samadhi será sólo uno mismo, nada más. Si hay algo más, no puede ser samadhi, sino un sueño, una fantasía, una visión pasajera. Samadhi no puede admitir otro que no sea Brahman.