Libros escritos por Sai Baba

{SB 77} Prashanti Vahini ( La Paz Suprema )

CAPÍTULO 8

( Impreso en castellano en La Paz Suprema (Prashanti Vahini) cap. 08 )

Una mitad de la vida humana se desperdicia en dormir y la otra en la satisfacción de deseos estúpidos. En la inanición de la vejez, la ignorancia de la niñez y la adolescencia en la miseria, el tormento y la enfermedad. Podrían dedica su tiempo a actividades más valiosas y no malgastarlo en 1< vana persecución de tos placeres sensoriales. Empleen esto: valiosos años en la contemplación de la gloria del Señor, para fijar su mente en sus pies de loto con más firmeza y transportarse por encima del vasto océano de nacimientos y muertes.

Por lo tanto, recuerden con amor y devoción el Nombre del Señor, en todo momento y bajo toda condición. Ese nombre es el rayo que pulverizará las montañas de sus pecados, la cura infalible para la enfermedad del materialismo. Sin duda ese nombre los dotará de paz.

El Nombre de Dios es como la refulgencia del Sol naciente que disipa la oscuridad de la ilusión; es tan luminoso como universal y sagrado. No malgasten este sagrado nombre ni por un instante; no dejen pasar ni un segundo sin traerlo ala conciencia. Recuerden su dulzura cuando era repetido por Prahlada y subyugaba los corazones de los seres demoníacos que lo escuchaban. Los hijos de los demonios repetían el Nombre junto con Prahlada y, guiados por él, comenzaron a cantar y a bailar con júbilo armándose con flechas para defender a su líder.

El Nombre del Señor, que purifica el carácter demoníaco hasta transformarlo en néctar, es en verdad el cielo de Shanti para el mundo entero. Sólo merece ser llamado devoción el acto de repetir ese Nombre incesantemente, el amar a esa forma y a ese nombre con intensidad. La devoción significa el amor más grande y puro hacia Dios; todos pueden adoptar esta devoción; la puerta del Yoga devocional está abierta para todos. El único pasaporte que se requiere es el deseo de Liberación (moksha), pues tal deseo posibilita al hombre gozar de su herencia.

Por supuesto, ese Amor sólo nacerá después de conocida la gloria y el esplendor del Señor, como así también sus cualidades innatas: omnisciencia, omnipotencia e inmanencia en toda la Creación. Cínicamente aquel que profesa un Amor de esta naturaleza, y que vive siempre en el Señor, podrá liberarse.

La expresión "Conocer a Dios" significa amar a Dios. El conocimiento sin devoción produce odio, induce al despreciable poder; y además es indigno de ser llamado así porque no es más que mera ignorancia. El conocimiento se instala sólo a través de la devoción. ¿Cuál es la característica de un sabio? Es el Amor, la posesión de Amor cada vez más firme. Cuando la devoción o el amor a Dios comience a crecer, la ignorancia irá desapareciendo. La devoción y el odio no pueden coexistir, son contradictorios; en cambio, la devoción y el amor son de la misma naturaleza.

El hombre materialista está infectado por el amor hacia los objetos sensoriales; pero ese mismo amor, cuando asume la forma de devoción o amor a Dios, conduce a la comprensión de la Suprema Personalidad de Dios. La palabra "rasa" indica atracción hacia los objetos mundanos, pero también significa un deseo vehemente por gozar de la realización de Dios.

Las consecuencias del karma disminuirán si se sufren desde ahora en esta vida, aunque luego nacerán de nuevo. Pero los frutos de la devoción nunca disminuyen, siempre perduran. La Liberación perdura, no tiene fin; y es la devoción la técnica ideal para que los hombres la logren. Es la disciplina espiritual por excelencia: todas las demás técnicas espirituales derivan de la devoción.

Devoción y conocimiento son como los bueyes de un arado; ambos tienen que tirar al mismo tiempo y en la misma dirección, haciendo la carga más ligera para el otro. Mientras el conocimiento tiene que trabajar por el incremento de la devoción, ésta tiene que contribuir al crecimiento de aquél.

Gracias a esta ayuda y colaboración mutua las gopis (vaqueras devotas de Brindavan) obtuvieron la Liberación; además su devoción hacia el Señor Krishna las dotó del último conocimiento. Ahora bien, la esencia de la devoción, así como del conocimiento, es la Paz y el tipo más alto de Paz es la Paz Suprema. La Paz Suprema conduce a la gloria de la refulgencia espiritual, y de ahí a la suprema refulgencia de la más grande revelación.

El conocimiento es concomitante de la devoción, es parte de ésta. El amor es más benefactor cuando se concentra en Dios y produce el más grande agrado. No atará al hombre a la Tierra, lo llevará de la mano por el camino de la liberación, y automáticamente lo liberará de todo tipo de lazos y apego. Uno tiene que esforzarse por evitar las malas compañías, porque no son éstas las que promoverán el sentimiento de desapego.

Los que siguen el Camino de la Devoción son más afortunados y superiores que aquellos que se adhieren al del Karma, Conocimiento o Yoga. El devoto es mejor que el yogui, el asceta, el erudito y el aspirante que siguen la disciplina del karma. Esta es la razón por la cual Krishna le aconsejó a Arjuna que se volviera un gran yogui; además le dijo: "De los yoguis, el que medita en el ser como parte de mí, en forma constante, está practicando la más elevada devoción". Seguidamente, Arjuna le preguntó: "De aquellos que te adoran en esta forma y piensan en ti como indestructible, imperceptible, etc., ¿quién ¡oh Señor!, ha triunfado más en el Yoga?" A esto, Krishna replicó: "Quienquiera que fije su mente en mí, me adore, se afirme y se recree en esto, habrá logrado el más grande éxito".

De modo que en asuntos espirituales relacionados con Dios, la fe es siempre esencial. La fe no tiene limitaciones, por lo que sus resultados no declinan. Los frutos de todos los actos hechos con miras a la realización de Dios dependen de las prácticas espirituales.

Cuando Brahman mismo es el objeto se vuelve conocimiento. La devoción florece completamente cuando se llevan a cabo sin interrupción el escuchar lecturas de las Escrituras, el reflexionar sobre lo escuchado y meditar sobre estas cosas almacenadas en la memoria. En vez de eso, los devotos a menudo tratan a Dios con un espíritu de regateo comercial. Esta actitud debe eliminarse y quienquiera que sea no deberá pedir a su Dios otra cosa que no sea devoción o amor. Si él lo hace no es un verdadero devoto. El flujo ininterrumpido de amor hacia los pies del Señor es verdadera entrega. Sólo tal entrega garantiza y asegura la Paz, la Shanti genuina.

La enseñanza es de dos clases: indirecta y directa. La primera es la que se efectúa por medio de los Vedas y los vedantas, deducción e inducción, razonamiento e inferencia. Cuando este entendimiento se experimenta y realiza, se vuelve directa. El Absoluto Universal, que es Verdad, Conocimiento y Bienaventuranza, es evidente por sí mismo, por lo que su comprensión a lo más es sólo indirecta. Visto desde cierto ángulo, Brahman no conoce ni directa ni indirectamente; es único, más allá de ambos. Para obtener el conocimiento directo del Absoluto, el primer requisito es la práctica espiritual. Su primer paso es el servicio con entrega y fe completas que se ofrece al verdadero maestro. Este, a su vez, deberá instruir siempre al aspirante en forma sencilla sobre la naturaleza de Brahman. Cuando el discípulo asimila esta enseñanza, se vuelve conocimiento indirecto. A su vez, este conocimiento indirecto puede transformarse en conocimiento directo a través de la constante reflexión. El conocimiento indirecto es tan cambiante como las letras que se dibujan sobre el agua, mientras que el conocimiento obtenido en la forma directa es indeleble como las letras esculpidas sobre la roca.

Cuando se escucha decir "caballo", la figura de este animal se dibuja en la mente; si la palabra es Brahman sucederá lo mismo, la naturaleza de éste aparecerá en la conciencia. Los versados en los primeros principios de la disciplina espiritual le llaman a lo anterior meditación. Para encontrar la estabilidad en la meditación el aspirante debe cultivar el control de los sentidos y las pasiones, y no olvidar la actitud de la renunciación a los frutos del trabajo.

Quien sea un seguidor de estas virtudes, puede ver fácilmente con el ojo mental la forma de Brahman tan pronto como oye la descripción de su naturaleza. Y reiterando lo dicho anteriormente, la renunciación a los frutos de las acciones debe conservar su carácter de esencial. Cuando este desapego está bien arraigado, la conciencia se vuelve pura y el alejamiento de los sentidos del mundo objetivo se hace posible.

También el Yoga es de dos variedades: Raja Yoga (Yoga referente al desarrollo de los poderes psíquicos y a la unión con el Supremo) y Jñana Yoga (Yoga del Conocimiento). En el Raja Yoga existen ocho pasos a seguir, unos externos y otros internos: éste es el sendero. En cambio, en el Jñana Yoga no existen etapas externas. Por otro lado, ambos Yogas tienen como finalidad aquietar las agitaciones surgidas en todos los niveles de la conciencia.