Libros escritos por Sai Baba

{SB 77} Prashanti Vahini ( La Paz Suprema )

CAPÍTULO 4

( Impreso en castellano en La Paz Suprema (Prashanti Vahini) cap. 04 )

Una actitud alegre ayuda a que la Paz se desarrolle; por lo tanto el aspirante espiritual debe cultivarla. La naturaleza del aspirante ha de estar libre de pompa y exhibicionismo; tiene que asimilar el secreto del carácter y la fortaleza de voluntad. Sólo podrá demostrar la verdad de la frase: "El hombre es de la naturaleza de Shanti" conduciéndose con inteligencia y cuidado. El tiempo, por ejemplo, es muy valioso y no debe ser desperdiciado en pláticas inútiles. Las conversaciones deben ser placenteras y dirigidas al punto de interés. Sólo entonces podrán ser corteses y simples y, consecuentemente, Shanti se volverá firme.

Si todo se dedica al Señor, no habrá lugar para la preocupación, el dolor, o aun para la felicidad; ya que de esta forma se deshacen del apego y su paz nunca será perturbada. Cuando ideas como "yo", "mío", "tú", "lo tuyo", etc., atrapan a la mente, Shanti sufre una recaída.

El amor es esencial para cultivar la actitud de ofrecerlo todo a Dios y cuando se funde en uno mismo con la fe lo llamamos devoción. Cultivando la devoción todos los días obtendrán gozo en ello; además, poseyendo una mente llena de equilibrio, alcanzaremos una visión de ecuanimidad, la convicción de que todos son esencialmente lo mismo. La vida espiritual no es un asunto de charla sin sentido: es la vida real vivida en el Alma, es la experiencia de la Ananda pura ( felicidad suprema ) y no es más que otro nombre con que se designa a la vida plena.

Para una vida llena de Shanti es necesario cumplir las promesas sin olvidarlas, ser corteses, tener buena educación y ser imparciales en los acuerdos. Se debe estar sumergido en el océano de devoción tan inconmovible como los Himalayas. Por ello, exterminen del jardín de su corazón los arbustos espinosos de la codicia, la ira, los celos y el egoísmo; el malvado engendro del "yo" y "lo mío" arránquenlo de raíz tan pronto como vuelva a retoñar. Estas disciplinas son para obtener Shanti.

Primero tienen que convencerse de que ustedes son el Alma Universal e Inmortal; esta certeza hará más fácil todo el sendero espiritual. Si, en cambio, se apasionan por la ilusión de ser el cuerpo, los sentidos, o solamente el ser individual, cualquier práctica espiritual que realicen será una fruta verde podrida que no creció ni maduró en el dulce fruto de la Paz ni aún en el transcurso de muchas vidas. Para experimentar que son la encarnación de la Paz deben comenzar por tener fe en ello ustedes mismos. Renuncien a la teoría de que ustedes son el cuerpo o los sentidos y esto los conducirá a la renunciación de los impulsos e instintos; cuando éstos desaparecen, ustedes adquieren autodominio y obtienen Shanti.

Shanti también puede ser definida como el verdadero amor al Señor, a la verdad y a la virtud; es por esto que hace posible la realización del Señor, y de ahí que su única meta sea El, Dios. Adhiéranse firmemente al deseo de realizarlo en esta misma vida; manténganse inmunes a la lujuria y a la codicia, al placer y al dolor, a la alabanza y a la burla; a todos los pares de opuestos en general. Esta fortaleza es la que conduce a la Liberación.

Convénzanse de que el propósito del nacimiento humano es alcanzar al Señor por medio de la adoración; de que toda experiencia, conocimiento y acción tienen ese único fin. Lo que comemos y oímos debe serle dedicado, el nombre del Señor es como una montaña de azúcar; acérquense a ella, ténganle fe, pruébenla por todos lados y experimenten la Bienaventuranza; el mejor devoto es el que está permanentemente embebido en esta Ananda (Bienaventuranza).

Hay devotos que viven al lado de la montaña, disfrutando por cierto tiempo de la Bienaventuranza de tener siempre en la mente el Nombre del Señor; mientras que en otros momentos experimentan los objetos del mundo; estos devotos pertenecen a la clase media. Algunos, entre el resto, dedican una cuarta parte de su tiempo al Señor y las otras tres al mundo; ésta es la clase más baja de devotos. Además, hay otros que toman refugio al pie de la montaña (el Nombre del Señor) cuando les llegan calamidades, pero que se alejan de ella tan pronto termina la crisis. De las cuatro clases de devotos la mejor es la de quienes se adhieren firmemente al camino y disfrutan de la Bienaventuranza a lo largo de toda su vida. La Paz es la mejor compañía para seguir este sendero; con esta ayuda pueden hacer sagrada su propia vida y cumplir el propósito fijado para ella.

Sin embargo, tenemos que aclarar un punto con más cuidado. Cuando el cuerpo sufre de fiebre o cuando la mente está distraída en alguna cosa, no se percibe el sabor de lo que se come. De la misma manera, cuando se pronuncia el Nombre del Señor y el corazón está manchado por la ignorancia o si la mente está distraída, no se es consciente de la dulzura del Nombre Divino. Tan pronto como se colocan un trocito de azúcar en la lengua, pueden saborear su dulzura; igualmente, tan pronto como el corazón tiene Devoción, Paz y Amor, surge Ananda.

Si, en cambio, los amargos defectos de la lujuria, la ira y la envidia crecen en el corazón, la cosecha será el miedo, la ansiedad y la pereza. Deben haber notado cómo la grulla camina silenciosamente y se para inmóvil en el agua para atrapar a un pez; si zambullera toda la cabeza o chapoteara torpemente, ¿podría atrapar al pez? De igual manera nunca se podrá alcanzar al Señor en forma de Verdad, Rectitud, Paz y Amor si el alboroto de la lujuria, la cólera y el egoísmo domina el corazón.

La Bienaventuranza que trasciende toda felicidad mundana se alcanza si se practica una simple disciplina espiritual, que puede ser el recordar constantemente el Nombre del Señor, y como consecuencia de ello se obtiene Shanti. Por medio de la repetición del Nombre del Señor se superan las tendencias perjudiciales de la naturaleza inferior del hombre. Sepan ustedes que el Absoluto Universal es la meta del hombre; así pues, controlen que la mente no se distraiga de este objetivo, que está en la esencia de todos los Sastras; o sea que en la práctica de tal disciplina se practican todos los Sastras.

Piensen que los kauravas disfrutaban de las buenas consecuencias de las acciones que habían hecho en otras vidas; pero mientras hacían esto, ejecutaban malas acciones. Por otro lado, los pandavas sufrían las consecuencias de las malas acciones hechas en vidas pasadas, mientras en ésta hacían buenas acciones. Esta es la diferencia entre los sabios y los ignorantes. Así, cuando sufran calamidades, sepan que son una consecuencia de sus propias acciones en vidas anteriores, jamás culpen ni reclamen a Dios, no le tengan "rencor" ni presten atención al problema o tormento como tal, ocúpense en el servicio a los demás o en otras acciones meritorias; continúen confiando en el Nombre del Señor como un soporte: eso es actuar a la manera de los pandavas, es decir, de los sabios. Ahora bien, para fortalecer esta actitud, Shanti es de gran ayuda. Por otra parte, al complacerse en la felicidad nacida de las buenas consecuencias de las acciones no se sientan tentados a cometer malas acciones.

Deberán esforzarse por efectuar aún más actos meritorios; sólo entonces podrán hacer su vida más pura y alcanzar la presencia divina: ésta es la lucha que corresponde al carácter más elevado. Establézcanse en la Paz a través de ese carácter y alcanzarán la Liberación; es éste el secreto de una vida plena, el deber de todo individuo.

¿Qué es exactamente la Liberación? Es el equilibrio o la paz que se obtiene mediante la limpieza del hombre interno; es el ejercicio de negar las impresiones que uno recibe a través de la vista, el oído, la lectura, el aprendizaje, la acción y el logro de cosas.

Una persona que sufre una agonía física insoportable no siente interés por ninguna diversión, ¿no es así? De la misma manera, un aspirante y devoto sincero no puede demostrar interés por el teatro de placeres y pasiones banales que es el mundo. Estos deseos inferiores deben ser examinados y eliminados porque son ellos la raíz de toda miseria. La pasión es el producto de la ilusión que habita en la mansión de raja (actividad febril) y la renunciación, en cambio, reside en el satvaguna (equilibrio). La pasión, la ignorancia y el egoísmo nacen de la ilusión y, mientras que la pasión trae como consecuencia la muerte, el resultado del desapego es la liberación y la sabiduría. El ascetismo más elevado, o sea el voto más difícil, consiste en establecerse firmemente en el desapego, y para lograrlo hay que ser constantes e intentar una y otra vez. Como los niños que aprenden a caminar, darán algunos pasos inseguros, tropezarán y caerán, pero tendrán que levantarse con una sonrisa y comenzar de nuevo. La Paz es esencial para mantener esa perseverancia; recuerden: los fracasos no son obstáculos que bloqueen el camino, sino peldaños hacia la victoria.

Apéguense al Alma, descansen, refúgiense y mediten en ella permanentemente. Luego, todos los lazos se soltarán por sí solos, porque el nudo que los ata al Señor o al Alma tiene el poder de liberarlos de todos los otros nudos.

Los desapegados sienten amor real hacia todo, amor que es puro y también divino, es la encarnación de Shanti (la Paz). Uno puede alcanzar al Señor si se deshace de toda pasión o apego y pone en práctica la disciplina explicada anteriormente.

Desapego no significa renunciar al corazón, al hogar, al poder o, inclusive, a reinos; es la comprensión de la Divinidad inmanente a todo, la desaparición de los distintos nombres y formas, la dicha de experimentar en cada cosa y todo lugar a la Divinidad que es su realidad. Este es el significado correcto del axioma: "La renunciación es igual a menos apego". Tan pronto como uno conoce el mundo del nombre y la forma se ata a él mediante el apego. ¿Cómo puede haber desapego cuando la mente está embebida en pensamientos, sentimientos y experiencias propias del mundo objetivo? Algunos dicen haber renunciado a todo; sin embargo, están llenos de eso mismo y por lo tanto no puede decirse que sean desapegados. No hay duda alguna de que para la adquisición de ese espíritu puro de desapego, la paz es muy necesaria.

El océano es uno e indivisible; pero se le llama Mar del Norte aquí y Mar del Sur allá; análogamente, el Señor, como un océano de Gracia, es uno; pero se le asignan varios nombres de acuerdo con la época. Así como los ríos sagrados que fluyen en todas direcciones buscando el océano, los seres humanos buscan al Señor a través de las variadas disciplinas espirituales y, finalmente, se funden todos en Krishna (Dios).

La humanidad podrá ser feliz sólo a través de la unidad y no de la diversidad. La felicidad estará fuera de su alcance y la Paz no podrá ser experimentada si los pensamientos y sentimientos fluyen en cauces de discriminación y división. Sin Paz, el hombre no tendrá la oportunidad de ser feliz. ¿Qué importa la dirección del río si consideramos como meta última el único e indivisible océano? Todos los ríos se disuelven en el mismo mar, ¿no es verdad? Para los aspirantes espirituales y devotos que adoptan el sendero del Yoga, o el de Devoción, Paz, Rectitud, Verdad y Amor, cuando al fin alcanzan el océano de Gracia, desaparecen el nombre, la forma, las diferencias y quedan bendecidos por la unión en el mar de Shanti (Paz).

La unidad siempre debe tenerse presente; nunca fomenten ideas de diferencia, nombres y formas de Dios distintos o caminos divergentes para alcanzarlo. Tales ideas son obstáculos para obtener la Ananda (Bienaventuranza); evítenlas y desarrollen la visión ecuánime: recuerden que la Paz es la vía real para fortalecer esa visión y alcanzar el océano de Gracia. Para disfrutar esta Paz la humanidad deberá ser controlada y dirigida por los ideales de la Rectitud. Esto se basa tanto en la mutua tolerancia familiar como en una conducta individual pura y equilibrada, o sea deseos de agradar a todos. Esta conducta de por sí posee un encanto; para mantenerla eviten los deseos de herir, insultar o causar pérdida y miseria a los demás. Encuentren así la manera de reformarse; practiquen este tipo de vida, desistan de lastimarse a sí mismos, manteniéndose siempre por el camino de la verdad, que es el camino de la belleza y la conducta encantadora.

La grandeza de corazón es indispensable y se le puede adquirir teniendo:

1) Una motivación inherente y

2) Devoción en todas las acciones.

La devoción provee humildad, miedo al pecado y fe en las Escrituras. Además, estas cualidades borran la pequeñez de la mente, y el hombre de esta manera ensancha su corazón. Por lo tanto, aspirantes, primero dirijan sus esfuerzos hacia la fe en Dios y el miedo al pecado. Estas dos disciplinas les proporcionarán mansedumbre, y eso es Shanti.

Algunas personas que no han tenido la experiencia y que no practican lo que predican, declaran que para obtener Shanti hay que conservar la existencia mundana a cierta distancia, pero eso no es Shanti sino todo lo opuesto. Si una semilla obtenida de un árbol se planta, ¿no crecerá otro árbol? Pero si no quieren que la semilla germine, tendrán que cocerla o quemarla. De la misma manera, los impulsos y pasiones que germinen tienen que quemarse en el fuego del discernimiento; y entonces la verdadera Paz podrá emerger. En cambio, si uno escapa sólo de las responsabilidades de la vida en sociedad, Shanti no podrá ser disfrutada, simplemente porque no llegará nunca; pero si los impulsos se controtan y eliminan, no hay necesidad de huir. Uno debe tratar de cultivar la Verdad, la Rectitud, el Amor y la Ecuanimidad con lo que tiene, sin preocuparse por lo que adolece, tratando en la medida de lo posible de reducir y eliminar impulsos, pasiones y odios.

Esta es la verdadera tarea del hombre, el propósito real del nacimiento humano. Si las cualidades mencionadas anteriormente son cultivadas y practicadas por cada persona, ya no habrá más envidia entre los hombres, cesará el egocentrismo, se respetará el interés ajeno y se restablecerá la paz en el mundo. Si ustedes mismos no están en paz, ¿cómo van a instalar paz en el mundo? Aquellos que son entusiastas de la paz mundial primero tienen que aprender a experimentar y disfrutar esa paz por sí mismos, para luego esparcirla sobre el mundo que los rodea y ayudar a establecerla.

En todas partes uno puede escuchar los gritos: "¡Paz en el mundo! ¡Paz en el mundo!", pero el número de personas que pueden decir cómo obtener esa paz es muy reducido. Nadie sabe siquiera ilustrar lo que se entiende exactamente por Shanti o Paz. Porque si en algún momento se hubiera adquirido o experimentado la Paz, no existirían los problemas y confusiones en el mundo; si tienen la Paz, no pueden estar conscientes de su ausencia. Shanti significa desapegarse de las actividades de los sentidos. ¿Cómo puede tal Shanti ser esparcida y establecida por alguien que no la ha obtenido? La Paz puede sentirse, pero es imposible intercambiarla de una persona a otra. Lo único que puede hacerse es enseñar el camino a otros, contarles de su dulzura. No es posible que otros sacien su hambre si los que comen son ustedes.