Libros escritos por Sai Baba

{SB 77} Prashanti Vahini ( La Paz Suprema )

CAPÍTULO 3

( Impreso en castellano en La Paz Suprema (Prashanti Vahini) cap. 03 )

Todos están capacitados para obtener la Paz Suprema, beneficiándose de ella, pues todos son hijos de Shanti y aunque la progenie sea grande, ella es madre en igual medida para todos: viejos y jóvenes, débiles o poderosos. Cuando la llaman deben dirigirse a ella como a su madre. Los niños educados en Shanti evitan todos los dolores y tristezas, toleran todas las variedades de la felicidad y, por último, recuestan sus cabezas en el regazo de su "madre" con seguridad total.

Para gozar de tan perfecta seguridad se debe tomar el Sendero de la Devoción total, dedicándose por entero al Señor: ése es el único camino. El Camino del Conocimiento es posible solamente para uno en un millón, está más allá del alcance de todos. ¿Es posible negar el cuerpo y el mundo objetivo, tan patente para los sentidos, repitiendo "neti, neti" ("esto no es, esto no es")? Y, a menos que esto sea posible ¿cómo puede aplicarse el argumento de "esto no es"? Bajo las condiciones presentes, el Camino del Conocimiento (Jñanamarga) es sin duda muy dificil. Además, el Camino de la Acción (Karmamarga) tampoco es de tránsito fácil, ya que está igualmente sembrado de dificultades.

Para triunfar es necesario trabajar con el espíritu correcto: Amor y Devoción (Prema y Bhakti). Así también el Camino del Yogas (Yogamarga) tiene muchos obstáculos; por eso el Camino de la Devoción (Bhaktimarga) es el más suave, más orientado hacia la meta y el que proporciona mayor Bienaventuranza.

Nadie puede definir el Camino de la Devoción como esto o aquello; es imposible describirlo completa y exactamente, puesto que hay distintas formas de experimentarlo. Cada devoto obtiene Bienaventuranza en base a su experiencia individual. A través de la experiencia de otros devotos puede, a lo sumo, conseguir aliento y guía, pero la vivencia cambia de una persona a otra, eludiendo así toda comparación o descripción. Si alguien es capaz de describirla mediante ejemplos o estableciendo límites, pueden estar seguros de que dicha experiencia no es real.

El Alma limitada está sumergida en el ilimitado amor del Señor y ¿cómo pueden las palabras describir lo que las Upanishads llaman "akhandaikarasa", o sea, el ininterrumpido flujo unidireccional de dulzura? El hombre no puede expresar en su lenguaje tal estado de infinita devoción. Solamente mediante los signos externos que se detectan por los sentidos uno puede saber que el devoto se encuentra en el estado de Bienaventuranza; pero ¿quién puede estimar la profundidad de tal júbilo? Eso no tiene relación alguna con los sentidos. La devoción tiene que ser producto de la experiencia propia. Las grandes almas pueden iluminar un poco el camino con el ejemplo de su vida . Ustedes pueden con su ayuda transitar algo del camino, pero recuerden siempre que las palabras fallan cuando se acercan al más allá. Son útiles sólo para los propósitos del mundo objetivo; pero se vuelven instrumentos sin valor en las regiones de la vivencia, donde son imposibles las comparaciones. Sin embargo, consideren los siguientes ejemplos.

Una de las mejores mujeres devotas, Maitreyi, comparaba a la mente de un devoto con un lago inmóvil; cuando toda la agitación cesa, la mente se vuelve inactiva, inefectiva. Kapilamaharshi compara a la devoción con el flujo de un arroyo. Los arroyos y los ríos fluyen ininterrumpidamente hacia el mar. Así, desde el momento del nacimiento, el devoto anhela llegar hasta el océano de Gracia del Señor. La devoción es esa relación eterna, no importa cuál sea la tarea por ejecutar o el camino a seguir; la mente descansa sólo en la meta: llegar al Señor. En el Devibhagavatham también se dice que la devoción es como el flujo de aceite de un recipiente a otro; ejemplo similar al del río.

Sankara caracteriza a la devoción de manera diferente en el Shivanandalahari. Como el trozo de hierro que es atraído por el imán, el ser individual es atraído por Dios y se pega firmemente a El. Todas las modificaciones de la mente se disuelven a los pies del Señor. Ramanuja, por su parte, explicó que devoción y meditación, ejecutados con amor, son esencialmente lo mismo. A pesar de las diferentes interpretaciones, dichas opiniones son correctas debido a que se basan en vivencias que no pueden ser negadas. Estos ejemplos no agotan el repertorio de la devoción, ya que la devoción es de mil formas, mil torrentes que buscan llegar al océano de la Gracia Divina. El objetivo de todas esas formas de devoción es la unión del Alma individual y Dios, absorción que es toda una experiencia.

Mucha gente se descorazona porque tiene miedo de que a pesar de su esfuerzo tal unión esté más allá de su alcance durante esta época de Kali yuga (la edad del mal), pero esto sólo es debilidad. No se trata de un problema acerca del camino del yoga adoptado; cualquiera sea el escogido, si uno tiene fe en sí mismo y en los Sastras (Escrituras), llegará al objetivo. Hay quienes pretenden tener fe en ambos, pero en el fondo de su corazón dudan, porque cada uno descubre la medida de su fe, de acuerdo a los resultados obtenidos, y si la experiencia de comunión está ausente, se debe a la ausencia de la fe en los Sastras y en sí mismo, ya que ambos deben encontrarse en uno como el aliento mismo de la vida. Sólo entonces podrán triunfar en su práctica espiritual y alcanzar la unión con Dios. Por supuesto que aquellos que no tienen fe no tienen prácticamente nada y no pueden beneficiarse del consejo. La actual situación mundial se debe a que el hombre perdió la fe en sí mismo y en los Sastras; incluso aquellos que claman tener fe no se comportan de acuerdo con ellos y no los apoyan. Consecuentemente, la bondad y la cualidad sátvica (equilibrio, pureza) han desaparecido de este mundo donde los malos hábitos y la degradación ganan terreno día a día. Para que esta atmósfera sea transformada, y el mundo disfrute de seguridad y paz, cada creyente, cada persona piadosa y temerosa de Dios debe cultivar tanto la fe en sí como en los Sastras (Escrituras) y practicar en su vida diaria las enseñanzas contenidas en estos últimos. Naturalmente, algunas modificaciones tendrán que hacerse de acuerdo con el lugar, el tiempo y los individuos, pero la estructura fundamental y el significado persistirán. Es decir, los medios por los cuales los ideales serán alcanzados pueden ser adaptados, pero los ideales se conservarán intactos.

Un niño enfermo y atormentado por la fiebre puede rehusar tomar una píldora pero puede desear una banana. ¿Saben qué hacer en esta situación? No renuncien a la píldora, insértenla dentro de la banana y ofrezcan la fruta al niño para que se la coma. Así su deseo se verá satisfecho y la fiebre bajará. Lo fundamental no se ha descartado y ha permanecido sin cambio; sólo cambió la forma de administrarlo.

Así también, en medio de los malos hábitos y comportamientos de las mentes de hoy en día, de nada sirve a los Sastras expresarse en un lenguaje con el que las personas no estén familiarizadas. Pueden ser explicados en lenguaje sencillo e inteligible; el mensaje fundamental no se verá afectado por esto y será comprendido, experimentado y disfrutado por todos. En consecuencia, su fe se hará más fuerte y la paz se establecerá con base en ella.

De esta manera, cada creyente practicará las enseñanzas de los Sastras y demostrará con su experiencia personal la dulzura de estas vidas dedicadas, para que los demás puedan apreciar la verdad y el valor de sus ideales y disciplinas. Algunos personajes, autoproclamándose grandes, declaman sobre los Vedas, los Sastras y el Alma. Citan deliberadamente ejemplos y metáforas contenidas en las Escrituras, pero con su conducta opacan lo dicho en los discursos. ¿De qué sirve llenar el resto del cuerpo con conciencia vital cuando los ojos están cerrados? No se avanza ni un solo paso hacia adelante. De igual manera, con el ojo de la fe en los Sastras cerrado, ¿qué puede uno concretar a la hora que se le pide llevar a cabo alguna tarea?

Por lo mismo, de ahora en adelante los lectores que sean aspirantes en el plano espiritual, deben tratar de comprender el significado básico de los Sastras, que son una guía sagrada para el camino; si no se cree en ellos, la realidad los eludirá. Para entenderlos, uno debe tener paz y fortaleza. La Paz es una gran asistente en ello. Si los grandes personajes tan sólo explicaran a los ignorantes, en lenguaje simple y comprensible, el descontento y la inquietud desaparecerían, la fe en Dios aumentaría y la concordia se establecería entre los hombres. Fomentar los Sastras será alimentar el bienestar del mundo.

Para nutrir a las Escrituras "habla la verdad"; para alimentar al mundo, "habla dulcemente". Si ambas se observan y practican, no habrá necesidad de disciplinas mayores. Pero únicamente en una atmósfera de Shanti (Paz) estas máximas sagradas pueden ponerse en práctica.

Para obtener la calma son esenciales el esfuerzo constante y la concordia; como también lo son para nutrir a los Sastras. Cuando Shanti se adquiere, todo es concordia (sama-rasa); la naturaleza íntima de la Paz. Si cada hombre es provisto de Paz y Ecuanimidad, se establecerá una era de fe, libre de comportamientos, actitudes y hábitos de carácter no sástricos.

Con este propósito tiene que ser adiestrado un ejército de aspirantes de todos los ashrams y centros de devoción que estén trabajando en varios lugares. Esta responsabilidad les cabe principalmente a quienes colaboran en la organización del ashram, ya que ellos deben tener fe en sí mismos a fin de poder adiestrar a ese ejército con base en principios sólidos.

De otra manera las cosas van a confundirse más. Los mayores y los llamados grandes personajes, son responsables, por su conducta, de la evidente pérdida de fe en los Sastras y en sí mismos y la consecuente discordia e inquietud de los hombres. Por lo tanto, ellos son los que tienen que estar preparados para restaurar y restablecer la Paz.

La devoción es la fuente madre de la Paz, y si todos la siembran en sus corazones con constante cuidado y dedicación, una cosecha de bondad y concordia podrá recogerse. El Camino de la Devoción es el mejor bajo las actuales condiciones.

Es precisamente por esto que el Bhagavatha está saturado de devoción. Sin la devoción el Señor no puede ser comprendido; el poder de Dios, aunque grande e importante, si intenta proteger y preservar al mundo deberá asumir la forma humana, porque sólo con dicha forma El podrá ser escuchado, honrado y amado por todos. Aquellos que no tienen devoción considerarán a esa forma como meramente humana, ya que no pueden entender el Principio Absoluto.

Juzgando apropiadamente, Bharathadesa (la India) es el más sagrado de todos los países. El significativo sacrificio y el Yoga, originados en este país, así como la forma de vida que practica su gente, no se encuentran en ningún otro lugar o en la historia de cualquier otra civilización. El cultivo intenso del espíritu, y esta literatura espiritual de tanta ayuda, nacieron de las experiencias de los habitantes de esta tierra. Por eso la India tiene el primer lugar en este campo; de aquí provienen los cuatro Vedas, los seis Darshanas, los dieciocho Puranas, los Bhashyas de los Maestros y, sobre todo, las disciplinas y métodos de disciplina espiritual expuestos por las grandes almas, quienes han respondido a muchos interrogantes como los siguientes: ¿Qué es lo que significa la vida? ¿Quién es Dios? ¿Qué transformaciones ocurren en el ser individual al morir?, etcétera. Ningún otro lugar es más apto para los sabios iluminados y las grandes almas que este país donde han alcanzado la gama entera de la Bienaventuranza espiritual. Este país jugó el papel principal en esparcir la doctrina de la No violencia enseñada en el budismo; además fue Bharathadesa la tierra que dio nacimiento a Buda. Cuando la experiencia espiritual, la esencia de los Códigos de Moral de la Justicia Eterna de esta tierra sagrada está siendo atesorada por otros países, ¿qué decir acerca de aquellas personas que no se dan cuenta de estos valores, sino que están empeñadas en estrangular su esencia y secarla?

Por lo tanto, ¡despierten, ustedes que aspiran a dedicarse a la disciplina espiritual! ¡Embébanse en la práctica espiritual! ¡Fortalezcan su fe! ¡Cultívenla! ¡Hagan de Shanti su posesión segura! ¡Saturen sus vidas con Bienaventuranza (Ananda)! ¡Disfruten de la visión del Espíritu, la chispa Divina Interna! ¡Despierten y no se retrasen!

A la mente no hay que permitirle vagar a su capricho; debe ser controlada sin compasión. ¿Por qué? Si es posible, uno debe apuntar hacia su destrucción, es decir, hacer que la mente se mantenga alejada de los objetos sensoriales. Sólo después de haberlo logrado el hombre puede alcanzar su identidad real, o sea, el estado llamado Liberación. Entonces, todas las variedades de problemas, tormentos y dudas, llegarán a su fin y el hombre vencerá el dolor, la ilusión, la ansiedad; se establecerá en la sagrada calma de Shanti.

Primero deben renunciar a todos los impulsos turbios y cultivar solamente los puros. Después traten poco a poco de renunciar incluso a estos últimos y de dejar a la mente en blanco, apartada del mundo objetivo. Entonces la Paz alcanzada será refulgente, bienaventurada y asociada con la Sabiduría; ésta es sin lugar a dudas la experiencia del Dios Supremo.

El aspirante espiritual que quiere alcanzar esta Paz tiene que llevar una vida virtuosa, sobreponiéndose a todos los obstáculos iniciales. Shanti es una montaña de roca que puede soportar las avalanchas continuas de tentación del mal. Esta Prashanti (Paz Suprema) no necesita ser buscada en ninguna parte; emana de la propia conciencia interna misma, y es la base de la necesidad de liberación, la raíz más profunda de la meditación y un prerrequisito para el estado en el cual el hombre experimenta su total unión con Dios (nirvikalpa samadhi). Establecida en Shanti, la realidad puede ser conocida, experimentada, y los impulsos aquietados.

La Bienaventuranza de la realización del Ser, es proporcional a la declinación del sentimiento del yo y de la identificación con el cuerpo físico.

No ajusten su conducta de acuerdo con la opinión de los otros. En cambio, sigan con valentía, alegría y constancia los dulces y placenteros impulsos de su mente sátvica (pura), conciencia despierta y su propio ser interno. Asóciense con aquellos que están dotados de la verdad; aprovechen cada segundo de su vida en forma útil. Cuando sea posible hagan servicio a los demás; ocúpense de asistir al enfermo, pero cuando lo estén haciendo no tengan en cuenta cuál va a ser el resultado ni el acto del servicio en sí, tampoco a la persona a quien se le está proporcionando. El servicio se vuelve sagrado y puro si uno ignora tanto el bien como el mal repitiendo, en el silencio de su corazón, el mantra (fórmula mística) que más les agrada.

No emprendan un trabajo o misión por la presión momentánea de un impulso; aunque parezca muy respetable, no deben dejarse arrastrar por él. En este sentido tienen que estar siempre alertas, firmes y fuertes.