Libros escritos por Sai Baba

{SB 75} Jnana Vahini ( La Senda del Conocimiento )

Cualidades y atributos: Los gunas

( Impreso en castellano en La Senda Del Conocimiento (Jnana Vahini) cap. 03 )

CUALIDADES Y ATRIBUTOS: LOS GUNAS

Hay cuatro tipos de sabios conocedores de Dios: el Brahmavid, el Brahmavidvara, el Brahmavid vareeyaan y el Brahmavidvarishta, los cuales se diferencian de acuerdo con el desarrollo de la cualidad sátvica pura y equilibrada en su Ser. El primero, Brahmavid, ha alcanzado el cuarto nivel llamado "patyapathi". El segundo, Brahmavidvara, ha llegado al quinto, el estado de "A samashakti". El tercero ha obtenido el sexto estado, la "padaarthabhavana" y el cuarto, Brahmavidvarishta, está situado en el séptimo grado, "turiya" o el estado del perpetuo "samadhi".

El Brahmavidvarishta está liberado y, aunque vive en su cuerpo, tiene que ser persuadido y aun forzado para tomar

algo de comida o bebida. El no se compromete a ningún trabajo relacionado con el mundo; está inconsciente de su cuerpo y sus exigencias. Sin embargo, los otros tres perciben todo esto con intensidades variables, y además estarán envueltos en trabajos mundanos, hasta el límite apropiado a su nivel espiritual. Estos tres tienen que lograr la destrucción de la mente ("manas"), proceso que consta de dos etapas: la destrucción de las agitaciones y aun de sus formas y apariencias ("swarupanaasa"), y la destrucción de las agitaciones solamente ("arupanaasa"). En este punto los lectores podrían tener una duda, pues preguntarán: ¿quiénes son aquellos que han conquistado y aniquilado la mente? Aquellos que no tienen apegos ni odios, ni orgullo ni celos, ni ambiciones. Aquellos que están libres de las ataduras de los sentidos son realmente los héroes que han ganado la batalla contra la mente. Esta es su señal.

Estos heroicos personajes estarán libres de todas las agitaciones. Todo aquel que haya destruido las agitaciones de la mente, e incluso sus contornos y formas, habrá eliminado los dos gunas* tamas y rajas (inercia y pasión) y brillará con el esplendor del satva puro. Por la influencia de esa cualidad pura irradiará Amor, caridad y misericordia en cualquier parte en que se presente (en el individuo ya liberado, aun este satva guna estará ausente). El satva guna tendrá como sus inconfundibles acompañantes el esplendor, la Sabiduría, la Bienaventuranza, la Paz, la hermandad, el sentido de igualdad, la confianza en sí mismo, la santidad, la pureza y cualidades semejantes. ünicamente aquel que está saturado de esto, puede atestiguar la imagen del Alma dentro de sí. Solamente cuando lo sátvico se mezcla con lo rajásico y lo tamásico es que aquél se vuelve impuro y se convierte en la causa de la ignorancia e ilusión. Esta es la razón de la esclavitud del hombre.

La cualidad rajásica da la apariencia de existencia a lo no existente, lo cual ensancha y profundiza el contacto de los sentidos con el mundo exterior, crea afectos y apegos y, así, por medio de los impulsos de la alegría y la tristeza (unos por obtenerlos y los otros por evitarlos), sumerge al hombre más y más profundamente en la actividad. Las actividades engendran a los demonios de la pasión, la furia, la avaricia, la fatuidad, el odio, el orgullo, la vanidad y el engaño. ¿Y la cualidad tamásica? Bueno, ésta nubla la visión y disminuye el intelecto, acrecentando la pereza, el sueño y el embotamiento de la razón y conduciendo al hombre a lo largo del camino equivocado, lejos de su meta. ¡Esto hará aun que uno vea lo que "n0 se ha visto"! Si se está sumergido en la inercia, uno dejará de beneficiarse hasta de sus propias experiencias reales. Esto descarriará hasta a los eruditos, porque la erudición no confiere necesariamente fuerza moral y, atrapados en los tentáculos de esta impureza (tamas), los eruditos no pueden llegar a conclusiones correctas. Aun los sabios más juiciosos que se vean envueltos en esta ignorancia (tamas) serán atacados por muchas dudas y temores y poco a poco arrastrados hacia los placeres materiales, en perjuicio de la sabiduría que habían ya ganado. Ellos mismos empezarán a identificarse con sus propiedades, esposas e hijos, y con otras cosas pasajeras del mundo... y más aún: ¡confundirán lo verdadero con lo falso y lo falso con lo verdadero! ¡Vean qué gran embaucador es tamas!

Tamas es una fuerza de sobreposición que tiene maya* y que le oculta al individuo o alma individual lo universal que él es, Sat Chit Ananda (Ser Conciencia Bienaventuranza) en contemplación constante de Dios.

Todo este Universo con sus muchas manifestaciones, nace de la atribución o apropiación de multiplicidad donde existe únicamente la unidad. Cuando la evolución es absorbida dentro del proceso de involución ("pralaya"), los tres gunas quedan en perfecto equilibrio o balance ("saamyaavastha"). Entonces, por la voluntad de la Voluntad Suprema o Dios, el balance es alterado y la actividad empieza, creando las consecuencias. En otras palabras, el Universo se crea, se desarrolla y se despliega. Este es el estado llamado "desequilibrio" ("vaishamya"). De este modo surgen, debido a maya, desde el sutil inconsciente interior y el subconsciente, hasta el denso cuerpo físico exterior. A maya puede llamársele "el poder de superimposición de lo particular sobre lo universal", y ésta es la razón por la cual se refiere uno a todo ello como lo "inanimado", el ser falso. Es como un espejismo en el cual se sobrepone agua y vegetación a la arena del desierto. Y solamente a través de la visión de Dios o el Alma puede la maya ser destruida.

El afecto que uno siente hacia los parientes, la alegría obtenida cuando se alcanzan las cosas que uno anhela y la satisfacción que resulta cuando se ha hecho uso de ellas, son las ataduras que la conciencia se impone a sí misma. Aun el dormir y el soñar son agitaciones que tienen que ser trascendidas para que el Alma pueda ser visualizada y realizada. En el sueño, el elemento de la ignorancia persiste, el sentimiento del "yo" y lo "mío" produce una serie interminable de actividades y agitaciones en los diferentes niveles de conciencia.

Pero así como un soldado solitario, situado en una posición ventajosa, puede atacar con éxito a cientos de soldados enemigos que vienen en una sola fila a través de una estrecha barranca, así puede uno bloquear cada agitación al tiempo que surge en la conciencia y aplastarla. El valor para hacer esto puede obtenerse a través de la habilidad que deriva de un buen entrenamiento. Todas las agitaciones deberán cesar en el momento en que uno inquiera: ¿Quién soy yo? Esta fue la práctica espiritual que Ramana Maharshi realizó y enseñó a sus discípulos y es también la más fácil de todas las disciplinas. Primero tiene que haber deseo de procurar el propio bienestar ("subhechchaa"). Esto llevará al estudio de libros sobre Dios y sus principios, a la búsqueda de la compañía de los hombres buenos, al alejamiento de los placeres sensoriales y a la sed de Liberación. Aun el mantra "Mahavaakya Aham Brahmasmi ("Yo soy Brahman") tiene una pizca de ignorancia adherida a él: el "aham", "yo", considerado como separado pero idéntico. El Aham es tan persistente que sólo desaparecerá a través de una incesante meditación sobre lo que implica la Real Identidad Divina ("thatvamasi") y el que todo lo abarca, el Alma o Brahman (Dios). Este es el estado de discriminación ("vicharana o Bhumika"), que prosigue al estado de desear procurar el propio bienestar ("subhechchaa"). Por tales medios la mente puede ser controlada y enfocada rápidamente a la contemplación de Brahman. Cada estado es un paso en los peldaños de la elevación progresiva de la mente de lo concreto hacia lo sutil y de lo sutil hacia lo no manifestado. Este es el estado final ("Thanumanasi").

Los tres estados antes mencionados y las disciplinas que conllevan destruirán todos los deseos y los anhelos e iluminarán el Conocimiento de la Realidad. Entonces la mente se volverá completamente santa y saturada con la Verdad. A esta condición se le denomina como el estado de no apego o no relación ("a samashakti"). En otras palabras, todo contacto con el mundo exterior e incluso con el propio pasado es suprimido. No se pone atención a lo exterior ni a lo interior; el aspirante espiritual alcanza un estado en que ningún objeto puede provocar sensación alguna en su conciencia. El buscador perfecto siempre estará inmerso en la Bienaventuranza del Alma. No se dará cuenta de la trinidad de "el que ve", "lo visto", y "la visión". Este es el cuarto estado ("turiya"), el estado del más allá.