Libros escritos por Sai Baba

{SB 75} Jnana Vahini ( La Senda del Conocimiento )

El conocimiento del Alma se logra a través de la práctica espiritual

( Impreso en castellano en La Senda Del Conocimiento (Jnana Vahini) cap. 11 )

EL CONOCIMIENTO DEL ALMA SE LOGRA A TRAVÉS DE LA PRÁCTICA ESPIRITUAL

El conocimiento que se deriva del simple oír el Vedanta no puede ser llamado conocimiento directo. Puesto que el error de tomar una cosa por otra no se elimina con el solo proceso de aprendizaje, según vemos en la práctica, ¿cómo podemos tratar a tal conocimiento como directo o auténtico? No, no es posible, es sólo conocimiento indirecto.

Claro está que oyendo acerca de la Encarnación de Dios el cual es Ser, Conciencia y Bienaventuranza únicamente, uno puede ser capaz de visualizarlo o imaginarlo; pero eso no basta: se tiene que ver verdaderamente a Dios, el testigo de las cinco envolturas del individuo (anamaya, pranamaya, manomaya, vijñanamaya y anandamaya).

Por los Sastras ustedes deben saber que quien posee cuatro brazos y además la caracola, la rueda, la maza y el loto en cada una de sus manos es Vishnu; quizá ustedes estarán visualizándolo de esa manera en la meditación; pero, a menos que ustedes lo hayan "visto" realmente con su propia "vista", el conocimiento adquirido por el estudio de la iconografía no puede ser nunca honrado como la percepción directa. Dado que a la forma de Vishnu se le considera diferenciada y externa cuando se aprende a través del estudio de los Sastras, lo que ustedes obtienen es solamente una deducción indirecta y no una vivencia directa. A pesar de todo, una persona que ignora el hecho de que Dios es su propio ser (ni diferente, ni aparente), no podrá realizar por sí mismo a Brahman tan pronto como oiga la exposición del axioma: "Tú Eres Eso", el cual revela la Verdad primordial.

Ustedes pueden poner en duda si el conocimiento obtenido de los Sastras sobre cosas ajenas a ustedes, como el Cielo, el Universo, etc., tiene algún valor. Pero no deberían hacerlo, porque los mismos Sastras, a través de grandes revelaciones, afirman que ustedes son el Brahman mismo, que son fundamentalmente Dios y nada más. De este modo los mismos Sastras advierten que ¡la experiencia directa no es conseguida por la mera audición o lectura de las grandes revelaciones!

El progreso del aspirante espiritual es de esta índole. El razona lo que ha oído con fe y cuidado hasta que comprende las características del Alma en forma indirecta; entonces, para traer ese conocimiento hasta el campo de la experiencia real, el aspirante practica el método de considerar todo bajo los aspectos de la mente.

El Alma está presente en todo lugar y en todas las cosas, inalterada, omnipresente como el éter; el Alma está aún más allá del éter; puede decirse que es el éter de la Conciencia o Conciencia Universal, y se le denomina "lo que está más allá". Esto se describe en los Srutis como "Este Ser es desapegado". El Alma no es afectada ni tocada por nada; desprovista de agitación o de actividad, está más allá de todo. Ustedes no deberían dudar si es ilimitada o no. Ella está más allá de los tres límites de espacio, tiempo y causa. Ustedes no pueden afirmar que el Alma esté en un lugar y en otro no, puesto que ella no está limitada por el espacio. Tampoco pueden afirmar que ella existe en un momento y en otro no, puesto que no está limitada por el tiempo. El Alma lo es todo, no hay nada que no sea Alma y no tiene limitación de objetividad, nombre o forma. El Alma es plena y libre. Comprender esto es el más completo Conocimiento, la Verdad Suprema. Sin embargo, aquí puede surgir una duda: Si el Alma es inmanente en todo, como el éter, ¿será también una transformación, un cambio en el Universo? No. Existir, nacer, crecer, cambiar, declinar y morir son seis transformaciones, pero el Alma es lo universal, es el eterno testigo, el conocedor del éter y de los otros elementos y, por consiguiente, no tiene ningún cambio, es "sin modificaciones" ("nir vikara").

Cuando se afirma que el Alma es "sin cambios" ("nirvikara") significa que algunas otras cosas están sujetas a modificaciones, razón por la cual puede surgir otra pregunta: ¿Cómo puede entonces usarse la palabra no dualidad? En cierto modo, algunas cosas tienen modificaciones y otras no. Sin embargo, cuando no hay nada además del Alma es erróneo hablar de una entidad de dos capas: no hay tales, ¡es sólo una! No puede surgir ninguna duda posible acerca de esto.

¿Cómo puede decirse que no hay nada fuera del Alma? La razón es que ella es la causa de todo lo que existe y, desde este punto de vista, no puede haber distinción entre la causa y el efecto: la causa no puede "ser" sin el efecto y el efecto, a su vez, no puede existir sin la causa.

Algunos podrían estar enredándose en esta duda: ¿Cómo puede el Alma ser la causa universal? El Alma es la causa universal porque es el vidente universal. "Lo que ve" es la causa de toda la alucinación de este mundo, el vidente "crea" el brillo en la madreperla; las diversas escenas del mundo de los sueños son creaciones del vidente, y lo mismo pasa con la multiplicidad de sensaciones que se experimentan durante la vigilia. El Alma, el vidente, es el instrumento.

El mundo es una ilusión que, de acuerdo con el juego de maya, parece estar sujeto a la evolución e involución de nombres y formas hasta que su totalidad es disuelta en la purificación universal; el mundo es también una ilusión que desaparece cuando ilumina la luz del Conocimiento, de la misma manera que durante el día desaparece la ilusión de la serpiente que se confundía con una soga. Luego, entonces, el Conocimiento de que el Alma lo es todo satisface y colma a la conciencia. ¡El Alma es única!, los Srutis también lo afirman. El Alma es eterno regocijo y plena Bienaventuranza. Para ustedes, una cosa puede aparecer más atractiva que otra, según sean los apegos y afectos sensoriales que engendran la ilusión y la avidez; esto mismo puede compararse a un perro cuando roe un hueso y se lastima la lengua y la sangre que de ella mana se mezcla con el hueso, lo condimenta y le da un sabor adicional. Sin embargo, si el perro consigue otro hueso, renuncia al primero y corre tras el nuevo. Así, lo que hace el Alma es colocar sobre los externos y evanescentes objetos su Bienaventuranza inherente y así dotarlos de un cierto atractivo.

Las cosas materiales se consideran fuentes de placer, pero en realidad no es así: ellas solamente dan pesadumbre. Este afecto siempre cambiante hacia las cosas vistas por medio del ojo así engañado es muy limitado. En cambio, el apego por el Alma no sufrirá ninguna modificación, aun cuando los sentidos y el cuerpo se derrumben. El Alma subsistirá e infundirá Bienaventuranza, porque es ilimitada e indestructible. Cada cual está atado a su Ser o Alma, que es de la misma naturaleza de la Bienaventuranza del Alma Suprema. Por esta razón también se describe como de la naturaleza de Sat, Chit y Ananda (Ser Conciencia Bienaventuranza). Estas tres, ¿son cualidades o características del Alma? ¿Son su misma esencia, su naturaleza? De aquí podría surgir una duda que puede disiparse con el símil del fuego. El calor, el color dorado y la luminosidad son la naturaleza de este último, no sus atributos. De la misma manera, SerConciencia Bienaventuranza no son atributos, sino la propia naturaleza del Alma. El fuego es único y el Alma es también única a pesar de que ambos aparezcan como diferentes. Otro ejemplo es la fluidez, la frescura y la falta de color y sabor no como características sino como la naturaleza propia del agua; más aún, el agua es la misma en cualquier lugar, y en cualquier estado físico que se encuentre.

El Alma es única, lo incluye todo; conociéndola, se conoce todo. El Alma es el testigo de las cinco cubiertas del individuo: anamaya, pranamaya, manomaya, vijñanamaya y anandamaya. Podría preguntarse, ¿cómo puede ser conocida? El Alma es Conciencia y todo lo demás es inerte. Sólo el Alma puede saber; nadie más es capaz de saber o conocer y el Alma sabe que todo lo demás es Alma. ¿Puede un jarrón "conocer" el éter que contiene en su interior? Aunque no lo sepa, el éter está ahí a pesar de todo.

Pero el Alma en el hombre conoce incluso lo que es inerte para los sentidos. De esta forma el cuerpo, la casa, el campo, el pueblo, el país, son todos "conocidos"; así también las demás cosas invisibles, como el cielo, etc., son también comprendidas.

A pesar de que la multiplicidad de cuerpos, casas, países, etc., es inexistente, éstos aparecen debido a que son creados por las tendencias de la mente; aparecen simplemente en la pantalla como varios y diferentes. No obstante que en los sueños uno experimenta una gran diversidad de sensaciones, al despertar uno está consciente de que se trata sólo de creaciones de la propia mente; esto es claro para la conciencia testigo en el sueño. En forma similar, las experiencias de la vigilia también son, cuando mucho, meras imágenes mentales. La investigación de la Verdad y la Unidad que existe detrás de todo es el deber de todo buscador del Conocimiento, su característica verdadera.

Algunas personas afirman que han obtenido la realización. ¿Cómo puede esto tomarse como verdadero? Cuando uno entiende que es Dios, de acuerdo con el precepto "Yo Soy Brahman", el individuo que está en el "yo" es una entidad mutable. ¿Qué posibilidades hay de que él mismo pueda comprenderlo? Un menesteroso no puede darse cuenta de que él mismo es un monarca; así, una entidad mutable como el hombre no puede comprender al Brahman Inmutable o afirmar que él es Brahman.

Aquel individuo que se llama a sí mismo "yo", reflexionando sobre este problema verá que el "yo" es el inmutable y siempre vigilante Alma. Por otro lado, aquel que siempre se olvida de su naturaleza verdadera se cree afectado por los cambios debido a su evidente ignorancia; sin embargo, cuando él voluntariamente dirija sus pensamientos hacia su identidad, sabrá que "yo no soy mutable; yo soy el testigo en el ego"; ese ego que sufre continuos cambios. Entonces, desde ese nivel él continuará el camino hacia la identificación con el inmutable vidente o testigo, es decir, él mismo. Después de lograda tal experiencia no habrá dificultad en realizar el "Yo Soy Brahman". Pero, ¿cómo puede decirse que el "testigo" es el que realiza el "Yo Soy Brahman"? ¿Quién es el que realmente lo realiza? ¿El "testigo" o el individuo que se denomina a sí mismo "yo" y que sufre modificaciones? Si contestamos que el "testigo" es quien comprende, la dificultad estriba ahora en que él es el testigo del "yo" y, por lo mismo, no tiene egoísmo o idea de "yo". De otro modo, si se dice que es el "yo", ¿cómo puede él ser también el testigo? El, como "yo", estará sujeto a transformaciones; entonces ¡el "testigo" se convierte en mutable también! y no podrá tener ideas como "Yo Soy Brahman"; ni podrá nunca entender el "Yo me he convertido. en Brahman". De aquí que no tiene sentido decir que el "testigo" realiza el "Yo Soy Brahman".

¿Entonces, quién es el que realiza esta verdad? Se hace necesario decir que es el individuo, el "yo", quien lo realiza, porque la práctica de la meditación acerca de la identidad de Brahman es llevada a cabo por el ignorante para liberarse de las cadenas de la ilusión. El "testigo" ("Sakshi") no tiene ignorancia ni tampoco tiene el Conocimiento y, por lo tanto, carece de la necesidad de librarse de ambos; sólo el ignorante necesita tomar medidas para desprenderse de ellos. Las cualidades de la ignorancia o el Conocimiento se vinculan con el individuo, no con el "testigo". Esto se demuestra en la experiencia real, ya que el "testigo", el cual es la base aparente del Conocimiento y la ignorancia, está desprovisto de ambos, mientras que el individuo está fuertemente atado a ellos.

Algunos de ustedes podrán dudar acerca de la forma en que llega a ser posible esta distinción. ¿Conoce el "testigo" al individuo, al "yo" que cambia, se transforma y se agita? Y a todo esto, ¿quién es este testigo? Otros podrán decir: "Nosotros no nos hemos dado cuenta de él". Pero, sobrellevando las penas de la ignorancia y buscando consuelo en el estudio del Vedanta, uno deduce que debe haber un "observador", no afectado por las circunstancias. Este es el "testigo" o Alma, al cual uno está conociendo por razonamiento. Enseguida, el Alma será reconocida por medio de experiencias genuinas, cuando la imposición de la ilusión del mundo sea eliminada a través de la disciplina espiritual.

Así pues, la experiencia del Conocimiento es adquirible solamente por el individuo, porque únicamente él sufre ignorancia. Por lo tanto, es el individuo y no el "testigo" el que llega a "Yo Soy Brahman". Después de que se vislumbre ese Conocimiento, el sentido del "yo" desaparecerá. El individuo se convertirá en Brahman.

Ahora bien, ¿quién es "ese que vio"? ¿Qué es lo que fue visto? ¿Cuál es la visión? En la afirmación "yo vi" se encuentran estas preguntas latentes. Sin embargo, según nuestro problema, decir "yo vi" no tiene sentido, no es correcto. Decir "yo he conocido" es también erróneo. ¡Con sólo ver una sola vez al inmutable, el cambiante individuo no puede ser transformado en "testigo" o Alma! ¿O acaso puede el mendigo que ha visto solamente una vez al rey, transformarse en rey? De igual manera, el individuo que ha visto solamente una vez al "testigo" o Alma no puede convertirse en él inmediatamente. El mutable individuo no puede realizar el "Yo Soy Brahman" sin primero haberse fusionado con el "testigo". Si se dice que el individuo, que no tiene idea de su sustrato básico; puede, por razonamiento, realizar a Brahman, ¿cómo puede entonces declarar tal cosa con tantas palabras? Cuando uno se ha convertido en rey, la realeza es reconocida por las otras personas y no afirmada por el rey mismo, ¿no es así? Pues de otra forma eso sería signo de tontería y carencia de entendimiento.

Estando atrapado en los remolinos del cambio es muy difícil, casi imposible, realizar la experiencia de unidad, donde se es el observador de todas las escenas que transcurren. Por lo tanto, al principio el individuo tratará de practicar la actitud de un observador, de manera que pueda tener éxito en el conocimiento de su naturaleza brahmánica esencial. Y es que la simple oportunidad de ver al rey dentro de su palacio no ayudará al mendigo a adquirir fortuna o poder. Igualmente, el individuo no sólo tendrá que "saber" acerca del "testigo" o Alma eterna, pura, consciente, libre y llena de gloria (más etérea que el cielo y más allá del conocedor, lo conocido y el conocimiento) sino que, además, deberá convertirse en el "testigo", sin lo cual continuará siendo simplemente individuo y no Dios.

De hecho, en tanto que el "yo" persista, el estado de "testigo" es inalcanzable. El "testigo" es el Alma interna de todas las cosas, el "inmanente", la personificación de SerConciencia Bienaventuranza. No existe nada más allá o fuera de esto. El decir que tal plenitud es el "yo" equivale a una expresión sin sentido. También es falso llamarla la "visión". Los Srutis tampoco consideran al individuo de la misma naturaleza que Dios. Más bien establecen como la más importante similitud en este sentido al éter de un jarrón y al de otro. El éter de un jarrón es el mismo éter de una olla; el éter de aquél es el mismo que llena todo y en todas partes; es el pleno, eterno, inmanente éter. El viento en un lugar es el viento en todas partes, la luz del Sol en un lugar es la luz del Sol en todas partes; Dios en una imagen es Dios en todas las imágenes. Este tipo de identidad tiene que ser plenamente comprendida. Asimismo, el testigo dentro del cuerpo es el mismo testigo que está en todo; sin embargo, el Sruti no afirma que el individuo sea Brahman, tal como podría indicarlo el precepto "Yo Soy Brahman". Admite sólo una identificación restringida y limitada, es decir, que el sentido del "yo" del individuo tendrá que ser desterrado por medio del razonamiento para que Brahman sea revelado y surja el Conocimiento de "Yo Soy Brahman". Este es el proceso limitado de identificación del "yo".

Al seguir siendo un individuo uno no puede captar la esencia de Dios: el mendigo tiene que olvidar su cuerpo para reconocer que él mismo es el rey; así el hombre tiene que sobrepasar al cuerpo humano, base de su personalidad egoísta, a fin de realizar su naturaleza Divina.

La personalidad tiene que ser sometida por medio de la devoción, la disciplina interior y la adquisición de lo Divino. Entonces surgirá el conocimiento de que uno es Divino. Las limitaciones del individuo tienen que ser antes vencidas, sólo así podrá surgir la cualidad de Brahman.

Por supuesto que uno puede tener un vislumbre de la esencia de Brahman durante el sueño profundo, cuando está libre de toda agitación mental. El sueño se transforma en sueño profundo y allí el individuo hace la siguiente reflexión: "¿Viajé todo este tiempo por diversas regiones, sometido a multitud de experiencias? ¿No fue todo una fantasía? Nunca estuve envuelto en algo como esto: yo estuve feliz soñando, indiferente a todo". Así como una persona se recupera de una intoxicación o se libera de una enfermedad, o como un mendigo que obtiene fortuna se olvida de su pasada pobreza, el ser humano realiza en su ser lo Divino y se regocija con la Divina Bienaventuranza.

Al experimentar la identidad con el Señor, el individuo afirma: "Yo Soy Brahman. ¿Hacia dónde ha volado el cambiante mundo? ¡Cuán engañado estuve para ser atrapado en las redes del `yo' y el Universo; el pasado, el presente y el futuro no existen en absoluto! Yo soy la Encarnación del Ser, la Conciencia y la Bienaventuranza, exento de los tres tipos de diferencia". De esta manera él estará sumergido en la gloria de Brahman. Esta es la culminación del Conocimiento.

El individuo puede realizarse sólo cuando se sobrepone a todas sus limitaciones, de las cuales la mente es la más grande. La mente pasa por dos etapas cuando es destruida: destrucción de los esquemas y patrones mentales, y aniquilamiento total de ella misma. Las agitaciones de la sustancia mental son llamadas "rupas". Después llega el estado de equilibrio donde existe la Bienaventuranza del Ser y Conciencia, y en donde también la mente sin formas, desaparece. La aniquilación de la mente es de dos clases: la de los moldes de la mente y la de la mente misma. La primera se aplica a los santos liberados aún en vida; la segunda a los que adquieren la Liberación transcorpórea. Por ahora sólo es posible que una persona pueda gozar la Bienaventuranza derivada de las experiencias de identificación con Brahman.

Concluyendo, la mente es una limitación para el individuo y tiene que ser conquistada; la conciencia del cuerpo debe desaparecer. Tiene que ser cultivada una fe firme en el Conocimiento; entonces el engaño podrá disolverse y todo sentimiento del yo se esfumará. En todo momento actuará sobre el individuo el resorte del Ser Conciencia Bienaventuranza. Este constituye la verdadera autorrealización. Los Preceptores también profundizan en esta disciplina y habitan dentro de la Bienaventuranza, y ésta es justamente la Verdad.

Para estar en condiciones de reflexionar acerca del Alma, uno tiene que estar dotado de "las cuatro cualidades". La maestría en los Vedas y Sastras, el ascetismo, la perfección en los rituales, la dedicación a la Repetición del Nombre, la caridad y el peregrinaje no ayudarán en la obtención de esa cuádruple facultad. Solamente la ecuanimidad, el autocontrol, la abstención de los sentidos y la inmutabilidad conferirán el título, nunca la casta, el color o la posición social. Los Vedas establecen claramente: "Ya sea un erudito versado en todos los Sastras o un iletrado; ya se trate de un niño o de un joven, un viejo, un célibe, un padre de familia o un asceta o un renunciante; o bien sea un sacerdote, un guerrero, un comerciante, un trabajador manual o incluso un hombre o mujer "sin casta", estará capacitado si posee "las cuatro cualidades". La sola lectura de los Sastras no lo hace a uno apto; la obtención de "las cuatro cualidades" es esencial. Entonces puede surgir otra duda: ¿Cómo puede una persona que no ha leído los Sastras alcanzar "las cuatro cualidades"? Mi respuesta es: ¿Cómo puede obtenerlas una persona que los lee? El que conoce los Sastras actúa con un espíritu de dedicación al Señor, obtiene purificación mental y con esto adquiere renunciación y otras cualidades en medida creciente. Y, por otro lado, ¿cómo pueden ser cultivadas éstas por alguien que no conoce los Sastras? Bueno, es posible estar "calificado" para el Conocimiento del Alma en esta encarnación sin haber estudiado los Sastras, debido sobre todo a la influencia benéfica de los frutos acumulados en vidas pasadas con las buenas acciones y por las buenas influencias educativas.

Ahora bien, ¿cómo y cuándo los esfuerzos en encarnaciones previas son recompensados y como resultado de ello uno es dotado con las cuatro cualidades? ¡En esto el estudio de los Sastras no ayuda! De igual manera, existen personas que están inválidas o impedidas por los efectos negativos de karmas pasados (ley de causa y efecto de las acciones realizadas) y por eso no obtienen el fruto directamente del estudio de los Sastras. Sin embargo, en la medida en que el carácter y las inclinaciones de la mente son controladas, los afortunados que se adhirieron a las buenas acciones en vidas pasadas están ahora en ventaja. El estudiante cuya indagación se ve impedida por tendencias inherentes pasadas ("samskaras")es tan desafortunado como el aspirante que ha fallado en desarrollar una inclinación espiritual de la mente debido a sus acciones en vidas previas.

Y bien, pues, aun cuando alguien haya dominado los Sastras, si no ha practicado la disciplina espiritual no podrá percibir la esencia del Alma de la vida. Por supuesto que el que ha entendido las Escrituras tiene grandes oportunidades de realizar más firmemente las prácticas espirituales; de hecho, el mérito en vidas anteriores aparece ahora como una aguda sed de liberación, como un sincero esfuerzo de aproximarse a un gurú, como una denodada lucha para tener éxito en la disciplina espiritual y llegar a complacerse con la realización del Alma. El éxito favorece a aquellos que tienen fe más que a ningún otro. Sin fe, el impulso de interpretar lo que se ha leído en los Sastras estará ausente y la erudición pesará como un lastre en el cerebro.

En vista de que el desapego es una de las cualidades para la realización del Alma, los eruditos y quienes no lo son están igualmente aptos para ello. ¿No es cierto que sólo a través de la práctica espiritual puede ser conocida y realizada el Alma? Entonces, ¿para qué molestarse en el conocimiento y dominio de todos los Sastras? Concluyendo, para conocer el Ser son indispensables los Sastras, pero una vez conocidos, resultan innecesarios. Por otro lado, todo lo que es deducido de los Sastras es sólo experiencia indirecta, y la percepción directa no es posible obtenerla por otro medio que no sea la disciplina espiritual. Sólo una comprensión directa es Sabiduría.

¿Qué es exactamente la indagación en la naturaleza del Alma ("atmavichara")? No es el estudio de los atributos del Alma, como dicen los libros, sino el análisis de la naturaleza del Yo que yace desnudo de las capas que lo envuelven a través de un concienzudo examen dirigido hacia el interior; no es el examen ("vichara") del mundo externo tangible, o la erudición dirigida hacia la interpretación de los textos sagrados: es la penetración analítica del secreto del Alma, adquirida por el agudo filo del intelecto.

Pero ahora podría preguntarse: ¿Es entonces imposible realizar el Alma a través del estudio de los Sastras? Sí, es imposible. El Alma es de la naturaleza del Ser ConcienciaBienaventuranza: trasciende el cuerpo denso, el cuerpo sutil y el cuerpo causal; es el testigo durante la vigilia, el sueño y los estados de sueño profundo. ¿Puede el conocimiento profundo de los significados de estas palabras dar la visión directa del Alma? ¿Cómo tiene entonces que ser visto? Desenvolviendo las cinco envolturas que cubren la personalidad, rehusándose a cada una de ellas, experimentando el "esto no" y traspasando lo más profundo hasta el sustrato del Alma, el Brahman que todo el tiempo aparecía en variadas y múltiples formas.

Alguna cosa perdida dentro de una casa tiene que ser buscada dentro de la casa misma. ¿Cómo puede ser recobrada buscando en el bosque? El Dios escondido por las cinco envolturas tiene que ser buscado dentro del cuerpo de las cinco envolturas, no en el bosque de la erudición védica.

Aunque si bien Brahman no puede ser descubierto en los Sastras, estos textos pueden informarles acerca de las cinco capas que los envuelven y de sus marcas de identificación y características y, de esta manera, por el ejercicio del intelecto es posible alcanzar la Verdad del Alma. Entonces podrían preguntarse: ¿Cómo puede alguien no versado en los Sastras adquirir el dominio de este proceso de análisis y su consumación? El puede aprenderlo de un gurú o de un aspirante experimentado; sin embargo, hay que insistir nuevamente en un hecho: el principio del Alma está más allá del alcance aun del más profundo erudito que haya aprendido los Sastras. Este principio sólo puede ser realizado por la experiencia directa. Por esta misma razón se afirma que hasta los viejos tienen que acercarse a un gurú, a una persona que tenga por sí misma la visión del Alma. Sin la guía de un maestro así no puede realizarse el Alma. Aun lyarada tuvo a Sanathkumara como gurú, Janaka tuvo a Suka y así otros muchos santos tuvieron sus respectivos gurús. Cuando uno tiene la Gracia del Señor, el maestro se vuelve a menudo innecesario. El hace todas las cosas conocidas. Maitreyi, la esposa de Vajnavalkya, y las iletradas Lila y Chudala son ejemplos que demuestran esta verdad. Sin estudios prolongados de los Sastras estas mujeres de tiempos pasados aprendieron el Conocimiento del Alma del maestro y tuvieron éxito. Por supuesto que no importan los conocimientos que alguien tenga; si él es bendecido con la Gracia del Señor, puede tener, en verdad, una visión del Alma, aunque no tenga las cualidades comúnmente requeridas.