Libros escritos por Sai Baba

{SB 74} Geetha Vahini ( El Gita )

CAPÍTULO IV

( Impreso en castellano en El Gita (Gita Vahini) cap. 04 )

CAPITULO IV

Arjuna seguía abrumado por la duda. "¡Oh Señor!", clamó. "Tú dijiste que los cambios corporales son como las etapas de vigilia, de ensueño y de sueño. Pero nosotros no olvidamos nuestras experiencias cuando despertamos del sueño profundo. Sin embargo, las experiencias de los nacimientos anteriores quedan destruidas en la memoria por el incidente que llamamos muerte". Krishna replicó que no era posible traer a la memoria todas las experiencias, pero que sí era posible traer algunas, pues el Atma perduraba, aunque el vehículo cambiase.

Arjuna pasó entonces a otro tema, un tema que también molesta a muchos. Por eso es que Krishna dice: "El de mente firme (dhira) no es engañado por esto". Pero no dice que Arjuna no debería ser engañado por esto. El se propone enseñar a todas las mentes vacilantes. Krishna resuelve cada duda tan pronto como surge y así dijo: "¡Arjuna! Mientras pasa a través de las tres etapas, el intelecto (buddhi) de algún modo se las arregla para mantener algunos puntos bajo su dominio. Pero él también es destruido cuando la muerte alcanza al cuerpo. De un golpe, todo queda olvidado. La memoria es función del intelecto, no del Atma.

"Ahora considera esto: tú no puedes decir exactamente dónde te encontrabas en un determinado día hace diez años, ¿no es así? Pero tú existías ese día, hace diez años. De eso no hay duda. No puedes negar tu existencia entonces. Sucede lo mismo en el caso de la vida que viviste antes de ésta, aunque no tengas recuerdo de cómo ni cuándo. El hombre sabio no se engaña con tales dudas ni se agita por ellas.

"El Atma no muere; el cuerpo no permanece. ¿Crees que tu pesar por su posible muerte hará feliz al Atma de tus opositores? Eso es insensato. El Atma no deriva alegría ni pesar, suceda algo o no suceda. Deja que los sentidos se queden en su sitio; no hay razón para temer. Sólo cuando éstos entran en contacto con los objetos se producen las perturbaciones gemelas de la alegría y e1 dolor. Al escuchar a alguien que te difama, tú sientes ira y aflicción; pero tal agitación no ocurre si las palabras de tu difamador no llegan a tus oídos. Es el movimiento de los sentidos hacia los objetos lo que causa el pesar y su hermana gemela, la alegría.

"Sucede también con el calor y el frío; en la temporada de frío, añoras la tibieza; y en la temporada de calor, anhelas la frescura. El contacto del sentido con el objeto es exactamente igual. En tanto que el mundo esté ahí, el contacto objetivo no podrá evitarse; en tanto que la carga de nacimientos anteriores esté ahí, el complejo alegría pesar no puede evitarse. Sin embargo, uno puede dominar el arte, la disciplina, el secreto de evitarlos o de soportarlos sin molestia.

"¿De qué sirve esperar a que las olas se calmen antes de meterse en el mar? Nunca cesarán. El nadador prudente aprende a esquivar la acometida de la ola y el arrastre de la resaca. Pero el baño en el mar es esencial, ¡mas algunas personas evitan hasta eso porque son demasiado perezosas para aprender ese arte, Arjuna! Protégete con la armadura de la fortaleza (thithiksha) y los golpes de fortuna, buenos o malos, nunca podrán lastimarte.

"Fortaleza (thithiksha) significa mostrar ecuanimidad ante los opuestos, sostenerse valientemente ante la dualidad. Es el privilegio de los fuertes, el tesoro de los valientes. Los débiles se agitarán como las plumas del pavo real, siempre inquietas, sin estar fijas ni un momento. Se mecen como el péndulo de un lado a otro; una vez hacia la alegría, el siguiente momento hacia el pesar.

"Aquí debemos poner énfasis sobre un concepto. La fortaleza es diferente de la paciencia. Fortaleza (thithiksha) no es lo mismo que paciencia. Paciencia significa soportar algo, tolerarlo, aguantarlo, porque no hay otro remedio, pero tener la capacidad de dominarlo y, sin embargo, hacer caso omiso de ello... ésa es la disciplina espiritual. Tolerar pacientemente el mundo externo de la dualidad, con ecuanimidad y paz internas... lleva al Sendero de la Liberación. Soportarlo todo con analítico discernimiento es el tipo de paciencia que dará buen resultado."

(Viveka es la palabra que se usa para designar esta clase de discernimiento. Indica la capacidad de reconocer lo que se llama la naturaleza transitoria del mundo objetivo, es decir, del mundo de los objetos que "vienen y se van" y que no son eternos.)

"Generalmente, el hombre busca sólo felicidad y alegría. ¡Nada le hará desear la desdicha y el dolor! Considera a la felicidad y a la alegría como sus más allegadas amigas, y a la desdicha y al dolor como sus enemigos declarados. Esto es un grave error. Cuando uno está feliz, el riesgo de sufrir dolor es grande; el temor de perder la felicidad lo obsesiona. La aflicción conduce a la indagación, al discernimiento, al autoexamen y al temor de cosas peores que es de suponer podrían ocurrir y despierta a uno de la pereza y de la fatuidad. La felicidad, en cambio, hace a uno olvidar las obligaciones para consigo mismo como ser humano y arrastra al hombre hacia el egoísmo y hacia los pecados que este egoísmo hace cometer. El pesar vuelve al hombre alerta y vigilante.

"Así, el sufrimiento es un amigo de verdad, no así la felicidad, que agota la existencia del mérito que se había acumulado y despierta las pasiones más bajas. Por eso es en realidad un enemigo. En cambio, el sufrimiento en verdad abre los ojos e incita a pensar y a dedicarse a la tarea del propio mejoramiento. También proporciona a uno nuevas y valiosas experiencias. La felicidad, por el contrario, corre un velo sobre las experiencias que fortalecen la personalidad y le dan entereza. Por eso, las dificultades y las fatigas deben ser tratadas como amigas; o, por lo menos, no como enemigas y lo que es mejor, considerar ambas, felicidad y desdicha, como dones de Dios. Ese es el sendero más fácil para la propia liberación.

"El no saber esto constituye la ignorancia básica. Una persona así de ignorante está ciega; en verdad, la felicidad y la desdicha son como el ciego, quien debe siempre hacerse acompañar por alguien que pueda ver. Cuando se le da la bienvenida al ciego, forzosamente tiene que recibirse también al hombre que tiene vista, puesto que es el constante compañero del ciego. Así también, la felicidad y la desdicha son inseparables; no puede escogerse solamente a una. Uno se siente feliz en contraste con la aflicción." Así dijo Krishna a Arjuna, para enseñarle lo insignificante de toda dualidad.

Entonces Arjuna continuó: "¡Madhava! (¡Señor del Universo!) ¿Qué se gana con seguir tu consejo y conservar la ecuanimidad? La paciencia sería quizá el único resultado. No se recibe ningún beneficio, ¿no es así?" Krishna replicó: "¡Oh, hijo de Kunthi! Un héroe es aquella persona estable a quien no agitan los vaivenes de las rugientes olas del mar de la vida, la que no pierde la calma porque la ha convertido en parte de su naturaleza; la que se aferra a su disciplina espiritual, sin dar importancia a la atracción o a la distracción. Sabio es aquel que no se siente afectado por el siempre presente dualismo del mundo de los objetos y se le denomina `dhira'.

"`Dhi' significa inteligencia (buddhi); es la cualidad que hace de una persona un hombre perfecto. No es el traje ni el bigote lo que identifica al hombre. La hombría viene cuando se rechaza la dualidad. Para merecer la condición de hombre, antes se deberá obtener la victoria sobre los enemigos internos, más que sobre los externos. La proeza consiste en conquistar a esos enemigos gemelos que son la alegría y el dolor.

"Pues bien, quizá tengas alguna otra duda. ¡Tu corazón es un nido de dudas! Podrás preguntar aún: ¿qué se gana con la victoria? Se gana la inmortalidad, te lo aseguro. Las cosas del mundo no pueden conferir ese anhelado estado de Bienaventuranza. Todo lo que pueden dar es una felicidad relativa, no la Bienaventuranza absoluta. Cuando te elevas por encima de la alegría y del dolor, ¡la Bienaventuranza es absoluta, plena! ¡Oh Arjuna! Tú eres un hombre entre los hombres. Por tanto, no necesitas de esta mezquina victoria sobre tus enemigos mundanos. Tú mereces la Bienaventuranza de la Inmortalidad." Así diciendo, Krishna empezó a hablarle de la ciencia del Alma (Atma) y de la no Alma, (Anatma) la disciplina por la cual uno puede distinguir cada una.

"El conocedor del Alma (Atmajñani) no queda ligado a los resultados del karma; solamente aquellos que incurren en acciones sin conciencia del Atma (su verdadero ser, inalterado por lo que hacen, sienten o piensan) quedan sujetos. Como aquel que ha aprendido a nadar, el sabio (jñani) puede introducirse sin peligro en el mar de la actividad mundana. Si tú no sabes nadar y a pesar de ello te metes en el mar, las aguas te tragarán y tu muerte será segura."

Esto explica por qué Krishna le enseñó a Arjuna la ciencia clave del Conocimiento del Alma (Atmajñana). El Atma no mata ni muere. Aquellos que creen que mata o muere no se dan cuenta de su naturaleza. El Atma de Arjuna no mata; el Atma de Bhishma o Drona no muere, ¡el Alma (Atma) de Krishna no incita! Matar y morir son sólo fases de la dualidad de causa y efecto. El Atma no puede ser la causa ni la consecuencia de ningún karma; es incapaz de cambiar (nir vikara).

"'Hay seis formas de cambio o modificación (shad vikaras); a saber: nacer, existir, crecer, cambiar, declinar y morir. El nacer (janna) es cuando `no se era' y luego se `es'. Cuando se `es' y luego `no se es' se llama muerte o `no ser' (maranam). El nacimiento puede ocurrir en seres orgánicos, no en cosas inorgánicas. Pero el Atma no tiene órganos. El Atma no nace; entonces, ¿cómo podría morir? ¿A quién mata? Es nonata, eterna.

"Así como una persona desecha su ropa vieja y se pone una nueva, el morador del cuerpo (dehi) desecha uno y se pone otro. El cuerpo es para el individuo lo que el vestido es para el cuerpo. Si comprendieras la verdadera naturaleza del Atma, entonces no te dejarías dominar por el pesar. Las armas que esgrimes pueden lastimar sólo al cuerpo material; no pueden lastimar la inalterable Atma. Acepta esto como una verdad y renuncia a esa desesperación tuya.

"El más elevado deber de un guerrero es mantenerse del lado de la justicia (Dharma) y eliminar la injusticia (adharma). ¡Considera tu buena fortuna! Tienes en este campo de batalla contrincantes tan dignos como Bhishma y otros. Este mismo Bhishma, en el pasado, peleó contra su propio gurí, el brahmín que le enseñó todas las artes, el gran Parasurama mismo, primordialmente con el propósito de cumplir con su deber de guerrero. Y ahora tú, como un cobarde, tienes miedo de empuñar las aneas contra tales campeones. Un guerrero cumple con su deber cuando sostiene la causa del Dharma (Rectitud) contra viento y marea. Ese es el sendero del progreso.

"Kshatha significa dolor y el kshatriya o guerrero es aquel que salva a los seres del dolor. Una oportunidad como ésta, de emprender una guerra en favor del Dharma (los dictados de Dios) y en contra de las fuerzas del adharma (la injusticia), se presenta muy rara vez al hombre. Tú has recibido esta bendición, como guerrero (kshatriya), al poder participar en esta batalla por el Dharma (Dharmayuddha). Tan sólo imagina el mérito que obtendrás por el servicio que estás a punto de prestar al mundo. La guerra que se emprende con el fin de establecer la paz (shanti) y la abundancia (sankhya) en el mundo se llama Dharmayuddha, y ésta es una lucha de esa clase, en la cual la justicia lleva las de ganar.

"Los Kurús no han tratado de evitar ninguna falta, ninguna injusticia y ningún vicio. Insultaron a los ancianos, desampararon a los virtuosos, deshonraron a los castos e hirieron la dignidad de los buenos. Incontables son sus fechorías. Ahora ha llegado el momento de la retribución; están a punto de ser llamados a responder por todos sus crímenes. Y si, precisamente, en esta hora te conduces como un cobarde, acarrearás el deshonor sobre tus padres, tus hermanos y, en verdad, sobre toda la casta de los guerreros.

"Tú imaginas que es pecado participar en una guerra. Cometes un error muy grande. El pecado se comete al desaprovechar la oportunidad que se tiene de destruir al malvado, prolongando la agonía del virtuoso. Si abandonas tu Dharma ahora... corres el riesgo de caer en la perdición. Aférrate a él y el pecado no te tocará. Mantén la mente firme; no cedas ante ninguna de las dualidades del mundo." A partir del verso treinta y uno de este capítulo, Krishna habla de esto en los ocho versos siguientes.

Uno debe efectuar toda actividad con la mente firme frente a la fortuna, sea favorable o adversa. Esto es lo que Krishna aconsejó en el verso (sloka) treinta y siete. El treinta y nueve es un verso de transición, ya que después de decir: "Te he descripto los principios del autoconocimiento", Krishna advierte que proseguirá con la enseñanza del Yoga de la Sabiduría (buddhi Yoga) y pide al discípulo que le escuche con todo cuidado.

Cuando el deseo de obtener el fruto de la acción es abandonado con plena conciencia intelectual, entonces dicha actitud se convierte en lo que Krishna llama el Yoga del Intelecto o Sabiduría. El intelecto tiene que ser depurado y entrenado; de otra manera, resulta imposible abandonar el apego a los frutos de la acción y continuar haciendo cosas, ya sea como deber o como afición. Un intelecto así depurado recibe el nombre de Yoga de la Sabiduría (Yoga buddhi). Cultívalo y luego a través de él, libérate de la esclavitud del karma*. Por cierto que tú, el verdadero tú, estás por encima y más allá del karma.

Podrías decir que quieres desistir del karma antes que practicar la difícil disciplina de renunciar a sus frutos. Pero eso es imposible. ¡No! Es inevitable. Forzosamente tiene uno que aceptar un karma u otro. "Ni por un momento puede uno librarse del karma", dice Krishna en el tercer capítulo del Gita.

"¡Arjuna! Toda acción (karya) o actividad (karma) tiene un principio y un fin. Pero el karma sin deseos (nishkama karma) no los tiene. Esa es la diferencia entre los dos. Cuando el karma se hace con la mirada puesta en su fruto, entonces uno tiene que sufrir la pérdida, el dolor y hasta el castigo. Pero el karma sin deseo te libera de todo.

"Si deseas los frutos del karma seguirás naciendo una y otra vez, aprisionado por ese deseo; abandónalo y quedarás liberado de esa cadena. La práctica de esta clase de renunciación acaba con el estado de esclavitud. La principal es mantenerse fiel al objetivo. La meta es el karma y no su fruto. Permíteme decirte que el deseo de obtener el fruto de tus propios actos es un indicio de tendencia rajásica (rajoguna), que no es propia de ti. Y si prefieres permanecer inactivo eso es una indicación de inercia o tamas que es peor aún que lo rajásico. El Señor ha establecido cuatro mandamientos: el primero ordena `hacer', y los otros tres, `no hacer'; el primero insiste en el cultivo de la fuerza; y los demás disponen que se evite la debilidad."

Por supuesto, no fue Arjuna el único que recibió estos consejos; la humanidad entera los necesita y a ella van dirigidos. Arjuna es sólo el representante del "hombre". Los estudiosos del Gita deben aprender esta primera lección: el Gita es, primordialmente, para todos los buscadores.

Otro punto que debe enfatizarse es éste: el Gita está dirigido al hombre, no a los pájaros ni a las bestias, tampoco a los dioses (devathas). El hombre actúa motivado por el deseo de obtener los frutos de la acción; si sabe que un acto no va a producir frutos, entonces no lo ejecuta. La utilidad, la ganancia, el premio, el resultado, esto es lo que busca el hombre. Pero esta regla no se aplica a quienes toman el Gita en sus manos para beber el néctar del mensaje del Señor. No todos anhelan ese néctar; pero si tú lo deseas, es evidente que aspiras a la felicidad eterna, a la eterna liberación. Entonces, tienes que pagar el precio: abandonar el deseo por el fruto de la acción, y poner todo a los Pies del Señor.