Libros escritos por Sai Baba

{SB 74} Geetha Vahini ( El Gita )

CAPÍTULO XVIII

( Impreso en castellano en El Gita (Gita Vahini) cap. 18 )

CAPITULO XVIII

"Puesto que el sendero del solsticio de verano (Uttaraya marga) está iluminado por el sagrado esplendor de la Sabiduría, se le alaba como el sendero blanco (Sukla marga). EL sendero del soisticio de invierno es oscuro, lleno de inercia y de ignorancia; por eso se le llama el sendero oscuro (Krishna marga). Aquellos que desechan el cuerpo caminan a lo largo del sendero blanco, alcanzan la etapa de Liberación (moksha), que carece de engaño y que es el asiento y la fuente de la Bienaventuranza de Dios (Brahmananda). Cuando se alcanza este nivel ya no hay que regresar a este mundo de nombres y de formas, a esta arena de seres encarnados. En cambio, aquellos que abandonan el cuerpo durante el solsticio de invierno (Dakshinayana) y avanzan por el sendero oscuro, tendrán que soportar nuevamente esta envoltura física llamada cuerpo (deha), sujeta a nacimiento y muerte.

"El solsticio de verano (Uttarayana), más que un período de tiempo, es más bien un estado mental. Aquellos que se despojan del cuerpo por haber obtenido la gloria del Conocimiento del Ser, avanzan a lo largo del sendero blanco (Uttarayana marga), y los que mueren en la ignorancia de la realidad de su Alma caminan por el sendero de sus ancestros (Pithryana) o el sendero oscuro (Dakshinayana).

"De las cualidades (gunas), la de la virtud (satvaguna) es pura y refulgente; la de la ignorancia (tamoguna) es oscura; por eso se distinguen con los colores opuestos de blanco y negro; por otro lado hay dos nervios sutiles o nadis: Ida y Pingala; Ida a la izquierda y Pingala a la derecha de Sushumna. El del nadi Ida es el sendero lunar y el nadi Pingala es el sendero solar. Los yoguis avanzan por el sendero solar y los demás por el lunar. Este es otro de los misterios inadvertidos.

"El final de todo lo que nace es la muerte; el verdadero Yoga conduce a la desunión; la construcción tiene que terminar en la destrucción de lo que se ha construido. Es ley de la naturaleza que el nacimiento termine en la muerte y que la muerte conduzca al nacimiento. La etapa que no conoce ni ir ni venir es la etapa en que el Brahman universal es visualizado, ya que si Dios (Brahman) lo penetra todo, ¿dónde podrá haber un lugar donde se pueda originar el `ir' y el `venir'?

"No hay que dudar que esa etapa está al alcance de todos. Todos pueden alcanzar esa victoria. No es necesario hacer algún esfuerzo especial, ni tener una extraordinaria fortuna, ni ejecutar algún acto particular. Es suficiente que la mente esté siempre fija en el Supremo (Paramatma) y que se medite sin interrupción en el Señor. Eso limpiará la mente, y el error que la entorpece desaparecerá. Esto por sí mismo comprende la Liberación (Moksha), pues ¿qué es la Liberación (moksha) si no la declinación del error? Quien haya alcanzado ese estado en el que ya no hay engaño logrará el pleno Conocimiento de Dios (Brahman), la etapa en que todo es Brahman, sea cual sea la forma en que muera. A tal persona se le llama sabio (jñam)."

En esto, Arjuna hizo una pregunta. Dijo: "¡Krishna! No comprendo bien el significado de lo que llamas Sabiduría (jñana). ¿Es el conocimiento que se aprende del maestro por el oído? ¿O es el conocimiento extractado de los Sastras? ¿O es el conocimiento impartido por aquellos que son ricos en experiencia verdadera? ¿Cuál de éstos libera al hombre de la esclavitud?"

Krishna replicó: "Las clases de conocimiento que acabas de mencionar son todas útiles en una u otra etapa del desarrollo espiritual; pero ¡por ninguno de esos medios puede uno escapar del ciclo de nacimiento y muerte! Aquello que lo libera a uno se conoce como el conocimiento que uno mismo experimenta (anubhava jñana); sólo ése puede ayudarte a ser libre. El maestro puede ser de alguna ayuda en el proceso; pero no puede mostrarte tu verdadero ser. Tienes que visualizarlo por ti mismo; además, tienes que estar libre de vicios tales como la envidia. Sólo entonces puede alguien ser llamado uno que ha alcanzado el pleno Conocimiento (purna jñani). Quien tenga fe en este Conocimiento, quien esté dedicado a adquirirlo y esté lleno de anhelo por obtenerlo, sólo ése podrá realizarme a Mí.

"Debe además ser sincero, estar libre de envidia y hallarse impregnado de fe. La sinceridad es esencial aun para la ejecución del más sencillo acto del hombre. No solamente el hombre, también el ave y la bestia, el gusano y el virus, todos tienen que ser sinceros para alcanzar el éxito. Cuando no hay sinceridad en la actuación no puede recogerse el fruto de ella.

"¡Arjuna! Yo soy el testigo, es a través de Mi que esta naturaleza (prakrithi), este conglomerado de los cinco elementos llamado `prapancha' y todos estos objetos móviles e inmóviles toman forma. A través de Mí como causa, el `prapancha' se comporta de diversas maneras. Los necios que no pueden comprenderme como el más elevado principio y como el Señor de todos los elementos, cuya voluntad tienen que obedecer, me toman por un mero hombre. Algunos grandes hombres meditan reverentemente en Mi como Dios (Brahman), otros me adoran bajo diversos nombres y en diversas formas; otros más me adoran mediante el sacrificio del conocimiento (jñanayajna) y el sacrificio del Alma (Atmayajna).

"Cualquiera que sea el nombre, cualquiera la forma de la adoración, Yo soy el que recibe puesto que soy la meta de todos. Soy el único; no hay otro. Yo mismo me convierto en el adorado, a través de Mis múltiples Nombres y Formas. No sólo esto; Yo soy el fruto de todas las acciones, el otorgador del fruto, la base, el apuntador, el promotor de todo. ¿Para qué volver a contar y a repetir esto? Soy la fuerza que está detrás del nacimiento, de la existencia, de la muerte y de toda cosa y de toda vida. Soy la causa sin, nacimiento y sin muerte. .

"Realizarme a Mi que soy la causa primordial, eso es en verdad Liberación. Aquel que alcanza esta Liberación es un liberado aun en vida (jivanmuktha). Por tanto, Arjuna, si alguien anhela lograr la Liberación (convertirse en jivanmuktha), tiene que seguir algunas disciplinas sencillas. Es decir, tiene que erradicar completamente el apego al cuerpo."

Al escuchar esto, Muna interrumpió diciendo: "¡Krishna! ¿Te refieres a esta práctica espiritual (sadhana) de completo desapego como una disciplina sencilla? ¿Es tan. fácil de practicar? Hasta los ascetas perfectos lo encuentran difícil ¡y Tú lo recomiendas tan a la ligera a gente como yo! Hablas de ella como si se tratara de una tarea muy sencilla; pero eso me parece un empeño formidable. Siento que me estás poniendo a prueba con tales sugerencias. ¿Puedo alguna vez lograr ese estado? ¿Puedo obtener la Liberación? No tengo ninguna esperanza". Así dijo Muna y se sentó desalentado.

Krishna observaba cómo paulatinamente perdía el valor. Se acercó y dándole unas palmadas en el hombro para tranquilizarlo le dijo: "Arjuna, no necesitas asombrarte y desesperarte tan sólo por eso. No, nadie obtiene la fe en cuanto oye hablar de ella. Uno tiene que adentrarse en ella con ayuda de la razón; entonces se verá que esta disciplina no es tan difícil como se le considera. Para volverse completamente desapegado no es necesario dejarse crecer el pelo, vestir túnicas color ocre, ni torturar el cuerpo hasta convertirlo en un esqueleto. Es suficiente ejecutar todo acto como dedicado al Señor, sin ningún deseo. Este es el secreto de la Liberación.

"El desempeñar todas las actividades de esta manera no es difícil. Sólo que se debe tener fe constante y sinceridad. Por supuesto, éstas son esenciales para cualquier clase de actividad y, así, puedes darte cuenta de que son indispensables también para la actividad espiritual.

"Quienquiera de entre los devotos que me dedique todos sus actos a Mí sin ningún otro pensamiento, quien medite en Mí, me sirva a Mí, me adore a Mí y me recuerde a Mí, ten por cierto que me tendrá siempre con él, siempre proveyéndole en este mundo y en el siguiente; Yo asumo la responsabilidad de su bienestar (yogakshema). ¿Me escuchas?", preguntó Krishna, dándole nuevamente palmadas en el hombro, infundiendo valor en el desfalleciente corazón de Arjuna.

Este aserto respecto de que el Señor garantiza la prosperidad del devoto ha dado lugar a muchos malentendidos. Hasta los pandits ¡y qué decir de los demás! han fallado al tratar de captar su verdadero significado. Los comentaristas del Gita propagan esta declaración de maneras muy diversas.

Este sacratísimo concepto es como el ombligo para el cuerpo que es el Gita. El ombligo de Vishnu fue el lugar donde Brahma tuvo Su nacimiento; así, ese verso (sloka) es el ombligo o lugar de nacimiento para aquellos que anhelan el Conocimiento Supremo. Si ese verso (sloka) es observado en la práctica, el Gita entero puede ser comprendido.

Hay un buen número de historias interesantes que circulan respecto a este sloka. Daré un ejemplo: Un pandit estaba dando discursos sobre el Gita en la augusta presencia de un maharaja. Un día le tocó el tumo a este sloka:

Ananya chintayantho mam Ye janah paryupasathe Thesham Nithyabhiyukthanam Yogakshemam vahamyaham.

A aquellos que sólo me adoran a Mí sin pensar en nadie más con toda devoción doy abundancia y seguridad.

El pandit estaba explicando con entusiasmo las múltiples inferencias de este sloka, pero el maharaja movió la cabeza y dijo: "Ese no es el significado correcto", y siguió disputando la validez de cada una de las explicaciones que daba el pandit. El pobre filósofo que había obtenido anteriormente distinciones muy meritorias en la corte de más de un maharaja y había sido honrado con pomposos títulos, sentía como si lo hubieran apuñalado cuando este maharaja calificó de errónea, en presencia de todos los cortesanos, la explicación que él daba a este verso (sloka). Se sintió ofendido; pero haciendo acopio de valor, acometió de nuevo la tarea, y reuniendo toda su erudición, se lanzó con un elocuente discurso sobre el múltiple significado de las palabras yoga y kshema. El maharaja tampoco aprobó esas interpretaciones y le ordenó: "Busca el significado correcto de este verso (sloka) y si logras comprenderlo bien, regresa mañana". Una vez dicho esto, el maharaja se levantó del trono y se dirigió a sus habitaciones interiores.

El pandit perdió el poco valor que le quedaba, se sintió agobiado por el peso de la ansiedad y se tambaleó bajo el efecto de aquel descrédito. Cuando llegó a su casa dejó a un lado el ejemplar del Gita y se tendió sobre el lecho.

Sorprendida al ver esto, su esposa le dijo: "Cuéntame por qué regresaste del palacio con tanto pesar hoy. ¿Qué es exactamente lo que sucedió?" Tan ansiosamente le espetó una pregunta tras otra, que el pandit se vio obligado a relatarle todo lo que había sucedido: las ofensas acumuladas sobre su cabeza y el mandato con el cual el maharaja lo había enviado a casa. La esposa escuchó tranquilamente la descripción de lo que había ocurrido y, después de reflexionar profundamente sobre el incidente, le dijo: "Es verdad lo que dijo el maharaja. La explicación que diste de este sloka no es la correcta. ¿Cómo había de aprobarla el maharaja? La culpa es tuya". A esto, el pandit se levantó iracundo, como una cobra cuando le pisan la cola y rugió: "¿Qué sabes tú, tonta mujer? ¿Soy acaso inferior a ti en inteligencia? ¿Pretendes tú, que pasas todo el tiempo cocinando y sirviendo, saber más que yo? ¡Calla y retirate de mi presencia!"

Pero la dama se mantuvo firme y replicó: "¡Señor! ¿Por qué te lanzas en un ataque tal de ira ante la revelación de una verdad? Repítete a ti mismo el verso (sloka) una vez más y reflexiona sobre su significado. Entonces encontrarás el significado correcto por ti mismo". De esa manera, con la suavidad de sus palabras calmó la mente de su esposo.

El filósofo (pandit) empezó a analizar el significado de cada palabra del sloka aisladamente. "Aquellos que sólo me adoran a Mí" (ananya chinthayantho mam), deliberada y lentamente comenzó a repetir en voz alta los diversos significados. La esposa intervino y dijo: "¿De qué sirve explicar el significado de las palabras? Dime, ¿cuál era tu intención cuando te acercaste a este maharaja? ¿Cuál fue el propósito?" Al oír esto, el pandit se encolerizó y gritó: "¿Cómo he de dirigir esta familia y este hogar? ¿Cómo he de costear el alimento y la bebida, los vestidos y otras cosas para ti y los demás? Es por esto que fui allá; de otro modo, ¿qué negocio habría yo de tener con él?"

La esposa replicó entonces: "Si tan sólo hubieras comprendido lo que el Señor Krishna ha declarado en este sloka, ¡no habría surgido en ti el impulso de ir ante este maharaja! Si El debe ser adorado sin ningún otro pensamiento, si uno solamente debe rendirse ante El, si en todo momento la mente debe estar fija en El, entonces el Señor ha declarado implícitamente en este verso (sloka) que El proveerá todo para el devoto. Tú no has hecho ninguna de esas tres cosas; ¡tú te acercaste al maharaja creyendo que él te proveería de todo! Ahí es donde has ido en contra del significado de este verso y ésa es la razón por la cual el maharaja no aceptó tu explicación".

A1 escuchar esto, el famoso erudito se sentó durante un rato, rumiando las observaciones de su esposa. Se dio cuenta de su falla y no fue al palacio al día siguiente.

En cambio, se sumergió en la adoración de Krishna en su propia casa. Cuando el rey inquirió por qué no había aparecido el pandit, los cortesanos le dijeron que se había quedado en casa. El rey envió un mensajero, pero el pandit rehusó salir y dijo: "No hay necesidad de que yo salga a ver a nadie; mi Krishna me proveerá de todo; El mismo se encargará de mi bienestar (yogakshema). Fui humillado porque no me di cuenta de esto en tanto tiempo, porque estaba cegado por la ansiedad de conocer los múltiples significados de las palabras solamente. Si me entrego a El y me ocupo de adorarlo sin cesar, El mismo me dará todo lo que necesite".

Cuando el súbdito llevó este mensaje a palacio, el maharaja se encaminó a pie a la morada del pandit, y postrándose a sus pies le dijo: "Te agradezco sinceramente que me hayas explicado hoy, con tu ejemplo, el significado del sloka que expusiste ayer". De esa manera el rey enseñó al pandit que cualquier propagación de asuntos espirituales que no salga del crisol de la experiencia es mero oropel y ostentación. ¿Han entendido el punto?

Aun hoy día, muchos hombres eruditos que van por ahí dando discursos sobre el Gita y haciéndole propaganda, no observan sus principios en la práctica; se ocupan simplemente de exponer al mundo la envoltura sin valor, el significado literal, el sentido de las palabras, y nada más. El tratar de difundir el Gita sin practicarlo equivale a arruinar la causa y a desvirtuar el libro sagrado. Alaban el Gita como si fuera el aliento mismo de su vida, como la corona de todas las Escrituras y como si hubiera emanado de los labios del Señor mismo. Muestran tanta reverencia hacia el libro que sus ojos se llenan de lágrimas a la sola mención de su nombre, se lo colocan en la cabeza, lo presionan contra los ojos, lo mantienen en sus altares y le rinden culto con explosiones de expresiva devoción. Todo el respeto, toda la adoración, ¡es sólo para el papel, para el libro!

Si en verdad tuvieran reverencia por las palabras del Señor, por el contenido del libro, se habrían esforzado en ponerlas en práctica, ¿no es así? No; ellos no se esfuerzan, no tienen la más mínima experiencia. Si la tuvieran, ninguno trocaría la difusión de esa experiencia por dinero. Anhelarían solamente la Gracia.

Ni siquiera uno entre un millón de los exponentes del Gita de hoy, aquellos que hablan de su misión de divulgar el Gita, anhelan la Gracia del Señor. No; si tuvieran ese anhelo no estarían pensando en ganancias o dinero.