Libros escritos por Sai Baba

{SB 74} Geetha Vahini ( El Gita )

CAPÍTULO XVI

( Impreso en castellano en El Gita (Gita Vahini) cap. 16 )

CAPITULO XVI

La gente común no puede fijar la mente en Dios tan fácilmente en el momento de la muerte. Ello presupone un largo entrenamiento, el logro previo de ciertas realizaciones; lo que se llama tendencias anteriores (purva samskara). La mente habrá tenido que pasar por un determinado curso de disciplina; tiene que estar inmersa en profunda meditación (yogayukta). Y ni siquiera eso es suficiente. La mente tiene que desechar cualquier otro pensamiento como bajo e inferior, y hasta como corruptor. Este disgusto respecto a todos los demás objetos debe ir fortaleciéndose. Si eso se logra, el pensamiento de Dios ciertamente surgirá y será constante durante los últimos momentos.

De modo que la mente es lo importante; cuando la' mente se pudre, todo lo demás se pudre. El hombre se mueve con la rapidez de su mente, en la dirección que la mente toma. Para domar y entrenar a la mente hay que buscar buenos hábitos y disciplinas. Por tanto, Krishna empezó a describir cómo tiene que visualizarse al Señor en la mente durante las etapas de la práctica y con qué sentimientos y emociones debe fijarse en la mente.

"¡Arjuna! La gente me describe de tres maneras diferentes: 1) sin atributos y sin forma (nirguna y nirakara), 2) con atributos y sin forma (saguna nirakara), y 3) con atributos y con forma (saguna sakara). Te hablaré primero de la segunda y de cómo tienes que visualizar al Señor en este aspecto. Escucha: se le describe como poeta (kavi), antiguo (puranam), independiente (anusasita), más sutil que lo sutil, el apoyo y la base de todo, de forma indescriptible, con el esplendor del Sol como Su naturaleza, más allá de todo vestigio de ignorancia y de tinieblas."

En este punto Arjuna interrumpió a Krishna para preguntar: "¡Señor! ¡Dijiste que El es un kavi o poeta! Hay también poetas entre los mortales comunes. ¿Cómo entonces puedes llamar poeta también al Señor y así desacreditarlo? ¿O la palabra poeta denota algo especial cuando se aplica a El? Aclara un poco más ese punto". Krishna contestó: "Poeta (kavi), cuando se refiere al Señor significa no solamente quien compone versos; significa también uno que está consciente del pasado, del presente y del futuro, y así resulta una descripción del Señor. El lo sabe todo; El lo ve todo. Por tanto, la derivación de poeta (kavi) se menciona como `Aquel que lo sabe todo' (Sarvajña), `Aquel que ve el paso siguiente' (Krantadarsi). Es el Señor que se mueve en cada corazón y que efectúa cambios paso a paso. Para toda la Creación, el poeta (kavi) es el motivador, la base primaria; Su poema es todo esto". Arjuna nuevamente inquirió: "Señor, en segundo lugar dijiste antiguo (purana), que El es antiguo, ¿cuál es el significado de eso?" Krishna replicó: "Por supuesto, el Señor es el más antiguo, pero El es tan moderno como antiguo. Es el Principio (sanathana) Primario, Eterno, más allá del comienzo; también es nuevo en cada momento (nutana). Antiguo (purana) significa anteriormente nuevo (pura navamiti), nuevo a cada minuto del pasado y del presente".

"¿Y qué me dices de la palabra anusasita (independiente), Señor?" "Independiente, no supervisado. El fija la conducta de todos. Los cinco elementos cumplen Sus órdenes. No pueden sobrepasar los límites fijados por El. Sus leyes gobiernan también al mundo interno de todos los seres, como ninguna ley humana puede hacerlo. El trabaja en las regiones de la mente."

"La cuarta expresión que usaste es que `El es más sutil que lo sutil' (anoraniyam)."

"¿Sutil...? ¡Quizás pensaste que sutil quiere decir un diminuto cuerpo microscópico! No, no. La expresión `más sutil que lo sutil' significa sin atributos, sin características, desprovisto de cualidades; algo que no puede ser escudriñado por el ojo, el oído y el resto de los sentidos. Una cosa se vuelve más sutil con la reducción de sus características; si tiene más, resulta menos sutil.

"El sonido (sabda), el tacto (sparsa), la vista (rupa), el gusto (rasa) y el olfato (gandha), éstas son las características de los cinco elementos que son el éter (akasha), el aire (vayu), el fuego (agni), el agua (jala) y la tierra (prithvi). La tierra tiene todos los cinco; el agua tiene sólo cuatro; el fuego tiene tres: forma, tacto y sonido; el aire tiene solamente el tacto y el sonido; el éter tiene sólo uno, el sonido. Es decir, cada uno es más sutil que los anteriores y el éter es el más sutil de todos.

"Esto es evidente por sí mismo. La tierra está fija; el agua es más sutil y, por lo tanto, fluye. El fuego es más sutil que el agua y así se eleva. El aire, que es aún más sutil, puede moverse en todas direcciones. Y el éter tiene solamente una característica, el sonido o palabra; no tiene tacto, ni forma, ni sabor, ni olor. El Señor, que está más allá de estos cinco elementos, no tiene ninguna de estas características; es más sutil que lo más sutil. Todo lo penetra, es inmanente a todo. Es el cúmulo de características lo que hace pesada una cosa. El Señor no tiene esa carga; de modo que es más sutil que todo lo demás.

"Enseguida, respecto a la quinta expresión: `el apoyo de todos' (Sarvadhara), hay dos categorías: lo sostenido y el sostenedor. Todo lo que existe es visto por el ojo o escuchado por el oído, pues la Creación entera está sostenida, es lo basado: todo está compuesto de los cinco elementos. Pues bien, los cinco elementos están sostenidos, puesto que están asentados sobre una base que es Dios. Dios es la única base; El no se apoya en otra entidad, puesto que no hay un segundo. Por tanto, El es la base de todo (Sarvadhara).

"La sexta también te la aclararé. Significa `con una Forma indescriptible' (Achintya rupam), una Forma que no puede ser delineada ni imaginada, puesto que El está más allá del alcance de la mente y es la mente la que visualiza, delinea o imagina. De manera que Su Forma es incapaz de ser imaginada por la mente. Podrás vacilar para aceptar esto. Pero la mente es material; es inerte. Es pasajera. En cambio Dios, el Supremo, es `Conciencia' Pura; es Eterno, Perpetuo, Imperecedero; El y la mente están en polos opuestos lo permanente y lo pasajero , están totalmente separados el uno del otro. La una muere, ¡el otro permanece! Lo inerte y lo activo no se relacionan entre sí.

"En tu mente puede surgir la pregunta: ¿qué es entonces lo que debe hacer el aspirante? Ah, él no carece de esperanza. Que visualice al Supremo como indescriptible, eso es suficiente. Mora en pensamientos como éste y el fruto se te otorgará. El aspirante debe conocer los canales por los cuales deben correr sus pensamientos."

A esto, Arjuna imploró a Krishna así: "Señor, sigamos: el tiempo se está yendo rápidamente. No podemos estar parados en este campo de batalla sin asumir alguna responsabilidad o sin tomar alguna decisión. La guerra nos acecha con las fauces bien abiertas, prestas para tragarnos y exterminarnos. Estoy listo para obedecer las instrucciones que Tú te dignes darme; sólo te pido que no haya más demora. Por tanto, ilumíname pronto sobre el séptimo atributo de lo llamado sin atributos y sin forma".

"Sí, el séptimo es ‘con el esplendor del Sol como Su tez' (aditya varavam)". Esto significa: `El es autor efulgente como el Sol; es independiente; es la fuente de la misma luz con la cual brilla'. Es el fulgor del Sol; El hace brillar al Sol. Por eso se le llama Aditya. Enseguida te hablaré del octavo, `más allá de las tinieblas' (tamasah parastat); El es el testigo de la oscuridad o ignorancia, pues sólo es testigo (para), alguien no afectado; y ninguna oscuridad es tan oscura como la ignorancia, ni tan profunda y peligrosa. La maya es otra palabra para esta ignorancia y así, esto significa más allá de la maya (tamasah parastat).

"Arjuna, cierra los ojos por un momento. ¿Qué es lo que percibes? Oscuridad completa, ¿no es así? ¿Cómo supiste que estaba oscuro? Tú no puedes ver la oscuridad; entonces, ¿cómo aseveraste que había oscuridad ahí? Hay dos entidades: la oscuridad y quien ve la oscuridad, ¿no es así? Si tú mismo fueras la oscuridad, ¿cómo podrías ver la oscuridad? Entonces tú eres el que ve, y así no eres la oscuridad. La oscuridad es lo que es visto; el que ve eres tú, tú eres el testigo.

"Ahora considera otro hecho; el hombre con mucha frecuencia se tilda a sí mismo de ignorante, pero si en realidad fuese ignorante o un necio, ¿cómo es que resulta capaz de reconocer su propia ignorancia? ¿De dónde obtuvo ese conocimiento? ¿Cuándo penetró en él ese conocimiento? ¿Y cómo?

"La ignorancia esto `visto'; el conocimiento es el que ve. Tú eres quien ve el objeto que es la ignorancia. De la misma manera hay que contemplar las ocho entidades arriba descriptas. Esa es la manera correcta de meditar sobre la Forma del Señor."

Arjuna preguntó: "¡Krishna! ¿Es tal meditación suficiente por sí sola o tiene que ser complementada?"

"Por supuesto, cuando se practica esta forma de meditación, debe ponerse cuidado en ver que la mente esté concentrada en ello solamente. No deberá perseguir objetivos diversos. Debe adherirse a ese Supremo Uno, con amor y devoción. Por regla general, el amor del hombre suele fijarse en cosas triviales y temporales, y de esa manera sufre reveses y pesares. Por eso el amor tiene que ser retirado de tales objetos y centrarse en el Señor.

"Te diré brevemente en qué consiste la devoción. ¡Escucha! La devoción es la completa identificación de las propias actividades mentales con las del ideal sobre el cual se centra el apego."

Aquí Arjuna interrumpió con otra pregunta: "¿Cómo es eso posible, oh Señor?" "Es posible, Arjuna. Controla los sentidos, deja que la mente se retire a un segundo plano, que el corazón se purifique, que los aires vitales se eleven a la más alta región del Sirsha (una montaña), que el individuo se establezca en la verdad del Alma (átmica), y que el Om sea el único punto de atención en el momento en que el aire vital (prana) abandone el cuerpo. Un hombre tal viene a Mí y se reúne conmigo; sus actividades mentales se vuelven iguales a las Mías", dijo Krishna.

Aquí los lectores deberían fijar su atención en lo que el Señor le dijo a Arjuna. El Señor habló del control de los sentidos, no de su destrucción. Controlar significa poner bajo las órdenes de uno, obedecer a la voluntad. Destrucción significa negación de actividad, inacción completa. El Señor también habló de todos los sentidos, no solamente de uno de ellos o de dos. El hombre debe mantener todos sus sentidos bajo su control y usarlos solamente cuando ha de cumplirse el propósito para el cual fueron hechos. No deberían dejarse sueltos nada más que porque uno los tiene. Aplíquenlos a las funciones para las cuales fueron creados, pero no permitan que los dominen y los arruinen. Déjenlos que funcionen estrictamente sobre líneas reguladas. Esa es la intención del Señor.

Hay otra cosa más. Ustedes tendrán que razonar y descubrir por sí mismos qué es exactamente lo que expandirá su corazón y lo que engendra en él intranquilidad; luego, aférrense a lo primero y abandonen lo último. De otra manera, desviándose por senderos tortuosos como un mono loco, darán vueltas, confundidos. ¿Cuál es la causa de todos los problemas y el descontento que tantos sufren hoy día? Es el uso inapropiado que hacen de los sentidos. Deben decidir y vigilar cuidadosamente quiénes son los que han de entrar por las puertas de su casa. Aquellos que deban entrar por una puerta no deberían usar ninguna otra; si lo hacen, entonces en esa casa habrá solamente descontento, confusión, desorden. Es más prudente tomar precauciones contra tal desorden antes de que se efectúe la entrada, que tener que tratar con los intrusos una vez que hayan entrado por la puerta equivocada. Podrán excusar la transgresión la primera vez; pero deberán tener el cuidado suficiente para que eso no se repita. Ese es buen método, aunque no el mejor.

De nuevo, Arjuna sintió surgir otra duda dentro de sí: si los sentidos están sujetos, ¿cómo puede pronunciarse el Om? Krishna comprendió esto y El mismo citó el asunto. "¡Arjuna! ¡El Om tiene que pronunciarse en la mente, no por medio de la boca como un órgano sensorio!" Enseguida Arjuna hizo otra pregunta para quitarse otra duda. "Tú dijiste: `Aquel que repite el Nombre (japa) no cae en pecado'; pero si el repetir ese Nombre lo libra a uno del pecado, ¿qué es lo que ocurre con la Liberación? Evidentemente, la sola repetición del Nombre es insuficiente para lograrla; no hará que uno concretice al Señor."

El Señor se alegró de que Arjuna mencionara esta duda. "¡Partha! (`Hijo de la Tierra', otro nombre de Arjuna). Tu pregunta es importante y voy a responderla: la Liberación no necesita ser buscada separadamente, aparte de otros objetivos. Si se recita el Om y se medita sobre su significado, es decir, sobre el Señor, entonces el Señor es alcanzado; en otras palabras, uno se libera". Arjuna insistió en este punto y preguntó: "¡Señor! ¿Es posible que alguna vez la repetición produzca ambos resultados? Por supuesto, es muy fácil para Ti declararlo así, pero la dificultad empieza cuando seguimos el sendero de la repetición y de la meditación."

Krishna replicó: "Es precisamente con este propósito que mencioné desde el principio el valor de la práctica (abhyasa yoga). Con la práctica constante obtendrás ambos resultados, la ausencia del pecado y la Liberación. Probablemente no te das cuenta de la importancia de la práctica. ¡Oh, necio Arjuna! ¿No ves cómo con la práctica un animal logra realizar tareas difíciles? Mira esos caballos uncidos a tu carro, esos elefantes alineados en el campo; ellos prestan en la batalla una ayuda que ni siquiera el hombre que cuenta con un equipo superior como es la razón podría dar. Considera cómo se ha logrado. ¿Dónde han visto las tácticas de guerra aquellos elefantes que viven en el bosque? ¿O acaso dirás que pelear sobre el campo de batalla es propio de su naturaleza? No, su destreza actual es una prueba del valor de la práctica.

"En forma similar practica persistentemente tú el ejercicio de retirar la mente de los sentidos, y entonces tu mente desarrollará habilidades que te liberarán de la esclavitud. Yo te aseguro que aquellos que con su último aliento repiten el sagrado pranava Om alcanzan al Señor." Krishna dijo esto con énfasis.

Arjuna se atrevió a plantear otra pregunta: "¡Señor! Está bien que aquellos que repiten el pranava con su último aliento alcancen al Señor. Pero, ¿qué ocurre con aquellos que no lo hacen? Su número es ciertamente mucho mayor. ¿Acaso no tienen oportunidad alguna de Liberación? En la corte del Todopoderoso, ¿acaso sólo algunos han de ser aceptados? ¿No tienen los miserables y los pobres, posibilidad alguna? Dime adónde van; dónde serán admitidos".

"¡Arjuna! Estás cayendo en un grave error, ten cuidado. El Señor no discrimina entre el débil y el fuerte, o entre el elevado y el bajo. Tal actitud jamás torcerá Su visión. Todos tienen derecho a Su Gracia; todos tienen derecho a entrar en Su sala de audiencias. Sus puertas están siempre abiertas para todos. No hay guardias que impidan la entrada de ninguno. A nadie se priva y nadie es invitado. Todos son bienvenidos. ¿Qué se puede hacer si algunos no se acercan a la puerta? Aquellos que desean calor tienen que acercarse al fuego lo suficiente o sentarse cerca. Los que permanecen lejos sólo pueden ver la luz que sale de las llamas. ¿Qué dices tú de aquel hombre que, permaneciendo alejado, sostiene que el fuego no tiene calor? Que ciertamente no está en sus cabales.

"Todos los que anhelan la Presencia, que desean entrar a la sala de audiencias del Señor y que constantemente fuerzan su mente para lograr este deseo, todos tienen admisión y acomodo ahí. Pero no todos pueden repetir el pranava en el último momento; ésa es la razón por la cual se dice que el constante recuerdo del Señor tiene el poder de inducir al Señor a que asuma la carga de tu bienestar (yogakshema), la felicidad aquí y más allá. Por supuesto, esto también tiene que practicarse prolongadamente. La práctica lo logra todo cuando es constante y fuerte."