Libros escritos por Sai Baba

{SB 74} Geetha Vahini ( El Gita )

CAPÍTULO XIV

( Impreso en castellano en El Gita (Gita Vahini) cap. 14 )

CAPITULO XIV

No hay nada igual al conocimiento. ¿Y qué es el conocimiento? Aquello que te ayuda a cruzar este mar de constante flujo y reflujo. Es de dos clases: el primero es el conocimiento objetivo (vishayajñana), y el segundo, el conocimiento integral (abhedajñana).

A la primera clase corresponde el conocimiento del mundo y a la segunda el conocimiento de la identidad de Dios y del Atma individual, el cual es llamado conocimiento indiferenciado o integral (abheda). Este conocimiento no es una función del intelecto (buddhi); es una característica de algo que está más allá, de algo que presencia las actividades aun del mismo intelecto. Destruye el engaño respecto a este constante fluir que se tiene por realidad; quita el temor del corazón del hombre; le revela a Dios y lo que él y todo esto son. Por ello se le llama el conocimiento correcto (myakjñana), el conocimiento más cercano (samipyajñana).

Hay dos senderos por los cuales el hombre puede acercarse a este conocimiento indiferenciado (abhedajñana): el interno y el externo. La práctica externa (sadhana) es la acción (karma) sin deseo por los frutos (nishkamakarma), el que se ocupa de actividades sin apego por el resultado de las mismas y como dedicadas al Señor. La sadhana consiste en la meditación y la iluminación (dhyana y samadhi). En terminología vedántica, a ésta se la llama meditación profunda y repetida (nididhyasana). "Escucha y reflexiona sobre lo que has escuchado". Estos dos pasos son las bases de esta concentración interna. Sin darlos, la meditación es imposible de lograr.

El significado de lo que se llama control de los sentidos (Atmasamyama) es el desapego del mundo sensorio exterior. La meta de toda vida es conocer al Alma Suprema (Paramatma), lograr la Liberación. No puede haber otra finalidad para el hombre. El hombre no es dotado de vida para que la utilice como un medio para construir casas y edificios ni para la adquisición de tierras o la acumulación de riqueza, el aumento de la progenie, la obtención de títulos ni para ascender a escaños más elevados de la vida social. Su grandeza no depende de esto. El éxito superior en la vida consiste en alcanzar la Bienaventuranza permanente, en el escape continuo del pesar y la agitación.

El llamado es: "Escuchen, ¡oh hijos de la inmortalidad en el mundo entero!" Esa es la invitación. La herencia de la inmortalidad debe ser reconocida y experimentada; tiene que volverse a ganar. Los lazos formados por los nombres y las formas tienen que romperse; sólo son ligaduras hechas por el mismo material que el de los sueños. Son cambiantes y temporales. No son características naturales y genuinas del individuo. La verdadera sabiduría consiste en reconocer que el hombre es Bienaventuranza pura; Bienaventuranza que perdura desde el pasado hasta el presente y perdurará en el futuro. El escapar del pesar por un breve período y lograr alegría por poco tiempo no son señales de verdadera Liberación. "Si buscas este estado de Bienaventuranza permanente, genuino y puro, debes apegarte a Mí", dijo Krishna.

"¡Arjuna! Quien efectúe práctica espiritual después de apegarse a Mí y con la mira de liberarse de la vejez y de la senilidad, llegará a saber todo lo que ha de saberse respecto a Brahman (Dios), al karma y al Atma. Soy el señor de los elementos que componen la materia, el constante devenir de las deidades tutelares o espíritus y del sacrificio, y si como tal soy adorado, el adorador logrará ser ecuánime y controlar por completo los caprichos de la mente. Además, esa persona morará en Mí, sin olvidarme ni siquiera en sus últimos momentos. Por esta razón, él también me alcanzará. Es decir, se fundirá en Mí.

"¡Arjuna! Todo el mundo está ansioso de evitar la vejez y la muerte; es propio de la naturaleza humana tener esa ansiedad. Pero, ¿de qué sirve la mera ansiedad? La conducta y el comportamiento deberian estar de acuerdo con el propio objetivo. Si se tiene un anhelo sincero y se entrega toda la confianza al Señor y se rinde uno fielmente ante El, la niebla del dolor será dispersada por los rayos de Su Gracia. Si por el contrario, uno deposita su confianza en los objetivos de este mundo, el sufrimiento consiguiente nunca terminará; ni tampoco podrá ser eliminado por nadie más que por el Señor. Así que sirve al Señor de la maya, al diseñador de todo este país de ensueños, en lugar de servir al sueño mismo. ¿Cómo podría el apego a la ilusión producir otra cosa que desilusión? ¿Cómo podría lograrse la felicidad por tales medios? Si no se obtiene la felicidad y no se evita el pesar ¿cómo puede lograrse la Liberación?", preguntó Krishna.

Arjuna intervino y dijo: "Krishna, ¿no podrán alcanzarte hombres con un comportamiento semejante? Dices que el dolor debe ser conquistado antes que uno pueda alcanzarte. Pues bien, ¿cuál es el origen de ese dolor? ¿Cómo debe atacarse? ¿Cómo aparece? ¿Cómo puede uno tratar de superarlo sin conocer su origen y su desarrollo? Por favor, dime cómo surge este dolor en la mente humana".

"Escucha, Arjuna", condescendió a explicar Krishna. "La fuente de toda clase de sufrimiento es la ignorancia. Podrías ahora preguntarme cuál es la fuente de la ignorancia. Te lo diré. Es la identificación con el cuerpo, la ilusión de sentir que eres sólo el cuerpo. Esta puede ser eliminada únicamente mediante la adquisición del conocimiento apropiado. Para ahuyentar las tinieblas, lo que se necesita es luz; no se las puede espantar, no es posible que se desvanezcan con la oración, la petición o la protesta. A menos que haya luz, la oscuridad no desaparecerá, por mucho que uno se esfuerce en ello. Así, la ignorancia tampoco desaparecerá tan sólo con desear que desaparezca. Una vez que hayas comprendido la naturaleza y las variaciones de este aspecto, de este no conocimiento, la verdad quedará desnuda y el pesar se desvanecerá.

"Cuando se va la ignorancia, el dolor también se va. Por lo tanto, apégate a Mí, obtén la luz del conocimiento verdadero y camina por el sendero del no pesar", dijo Krishna.

Inmediatamente, Arjuna replicó: "¡Krishna! Hasta ahora estuviste hablando de determinados senderos por los cuales podemos alcanzarte. Pero si al final de todo me dices estas cosas tan incomprensibles, ¿cómo podré yo captar su significado? ¡Ni siquiera medas, como medida preliminar, alguna capacidad para lograrlo! Por eso te pido me complazcas describiéndome este punto con mayor detalle, de manera que yo pueda seguirte mejor y alcanzarte".

Krishna contestó: "¡Amado cuñado! ¡Escucha! Podrás comprender Mi misterio una vez que tengas clara la idea de Dios (Brahman), del Espíritu Supremo, de todo lo relativo al ser individual (adhyatma), de la acción (karma), de la esencia de la materia (adhibhuta), del espíritu tutelar (adhidaivam) y del sacrificio supremo (adhiyajna). Y te digo esto también: cualquiera que entienda Mi misterio me alcanzará".

"Entonces, oh Señor, háblame del primero de éstos, de Brahman", exclamó Arjuna.

"¡Arjuna! `Aksharam Brahma Paramam'... Brahman (Dios) es mencionado como el indestructible que está más allá de todo. `Akshara' significa sin `kshara' o destrucción, o sea indestructible. Brahman proviene de una raíz que significa grande, vasto, etc. ¿Qué tan vasto? preguntarás. Más vasto de lo que tú llamas vasto, es la respuesta. La palabra `akshara' tiene otro significado también. Significa omnipresente, inmanente a todo. Brahman no es meramente `akshara', como habrás notado. Es 'Param aksharam'. ¿Qué significa esto? Es esa clase de ser imperecedero que está más allá del alcance del tiempo, del espacio y del conocimiento; no puede ser reconocido por ningún ser de ninguna categoría; nunca declina ni tiene fin; es Paramaksharam, el indestructible, indescriptible Supremo.

"La meta de la humanidad es alcanzar ese Brahman. Aksharam y Dios significan la misma meta. Indican dos aspectos de la misma verdad; uno con atributos (saguna) y otro sin ellos (nirguna). Pues akshara significa también una sílaba, el 'pranava OM', que es el símbolo de Brahman (Dios). Por eso se le llama Yoga del Supremo e Imperecedero Brahman o Akshara Parabraman Yoga. Brahman tiene dos adjetivos: Paranam y Aksharam. Akshara indica el pranava a la vez que la maya. La maya también está contenida en el pranava. Estos dos aspectos tienen atributos, tienen cualidades específicas (savisesha). Brahman, sin embargo, no tiene calificativos ni atributos, es puro por su propio derecho (nirvisesha). Quien comprende esto, me alcanzará.

"Ahora vamos a un segundo punto: es Dios quien mora en cada cuerpo en la forma del `yo'. En efecto, cada cuerpo depende de esa entidad llamada `yo'. En el cuerpo, cada parte y cada órgano desempeñan una tarea principal. Cada sentido establece contacto con el medio e informa después respecto a un determinado conjunto de impresiones que recibe del mundo exterior. Pero aunque relacionado con los sentidos, hay un 'yo' que brilla en el cuerpo, por encima y detrás de ellos. Si esa relación se rompe, ¡esa entidad se convierte en materia inerte!

"Cuando la fuerza del `yo' fluye a través de los sentidos, éstos pueden desempeñar las tareas que tienen asignadas. Esa fuerza es el Ser Supremo (Adhyatma); no puede conocerse sin tener que hacer un gran esfuerzo. Utiliza tu más aguda capacidad de discernimiento y podrás conocer esa fuerza aunque sólo hasta cierto punto. Dios es la entidad `Aquello'(Tat); el Ser Supremo (Adhyatma) es la entidad `Tú' (Tvam). Para que esto sea más claro, considera estas entidades como si una fuera la apariencia y la otra el carácter, o bien una la forma y otra la sustancia, respectivamente. Dios (Brahman) es la forma, el Ser Supremo (Adhyatma) es la sustancia", dijo Krishna.

Hagamos más consideraciones sobre este asunto. Los Sastras (Códigos de Moral), describen a Dios como Ser ConcienciaBienaventuranza (Sat Chit Ananda), ¿no es así? Esta es una manera de nombrarlo con el lenguaje vedántico. También se le describe como "asthibhathipriyam". ¿Son iguales ambos, o significan cosas diferentes? Veamos, "Ser" (Sat) significa aquello que perdura en el pasado, el presente y el futuro. El mismo significado lo tiene la palabra "asthi", existente, presente. "Conciencia" (Chit) significa lo que está consciente de todo; el mismo significado tiene la palabra "bhathi", percepción, conocimiento. "Bienaventuranza" (Ananda) significa interminable fuente de alegría; "priyam", amado, favorito, que da alegría, también indica lo mismo. Estos tres atributos se encuentran en cada ser humano, y también en cada bestia y en cada ave.

Tomemos el primero de ellos, Ser (Sat), y lo veremos con mayor claridad. El cuerpo está sujeto a destrucción, tarde o temprano. Todo el mundo está consciente de esto; nadie ignora este hecho elemental. Sin embargo, ¡todo el mundo le tiene temor a la muerte! Nadie desea la muerte ni ansía encontrarse con ella. Pero es inevitable y uno tiene que encontrarse con ella, aunque no la desee y trate de evitarla. Todo lo que nace tiene que morir algún día; sin embargo, a nadie le gusta morir.

¿Cuál es la clave de esta paradoja? Fíjate en esto: ¿quién no desea la muerte? ¿Quién se encuentra con la muerte? ¿Qué es lo que se va y qué es lo que queda? Respuesta: el cuerpo es lo que muere, lo que cae. Lo que no muere es el Atma. Sólo que te engañas a ti mismo al pensar que es el Atma o "tú" lo que muere. El Atma nada tiene que ver con la muerte o el nacimiento. El cuerpo es lo que experimenta la muerte; el Alma, que es eterna, verdadera y pura, no muere. Tú eres el Alma, que no es afín con la muerte. Es decir, eres "sat" o la existencia; tu naturaleza es el Ser. El Alma es "hija de la inmortalidad", y no el cuerpo. El Alma es la existencia, no el cuerpo.

Tú eres el Ser (Sat), el Alma, la entidad que no muere. Es el Alma lo que está dentro de cada envoltura y, de esta manera, cada ser siente la fuerza de ese Ser (Sat) en forma de existencia eterna e inmutable. Esto está claro y no puede haber confusión.

Ahora tomemos el segundo punto, Conciencia (Chit), la fuerza que insta a uno a conocerlo todo. Toda persona tiene ansia de saber acerca de cualquier cosa que aparezca en su conciencia y se pregunta: "¿Qué es esto? ¿Cómo sucede aquello?" Los que tendrán éxito en averiguarlo serán unos cuantos. Otros sólo podrán tener el anhelo, porque carecen de la inteligencia persistente que se necesita para insistir en la búsqueda hasta lograrlo. Pero eso no importa, ya que el factor esencial es la sed, el anhelo.

Háganse acompañar por un pequeñuelo cuando vayan al mercado, al bazar o a una exposición. Notarán que el muchacho no solamente se paseará admirando las diversas cosas por todos lados, sino que está constantemente preguntándoles: ¿qué es esto? y ¿qué es aquello? Podrá tratarse de alguna cosa que él no necesita para nada o que no está al alcance de su comprensión y sin embargo, el torrente de preguntas no se agotará.

Consideren tan sólo el significado interno de esta sed de conocimiento. Es el poder de la conciencia (chitshakthi) que se está expresando. No es propio de su naturaleza dejar a un lado las cosas, ser indiferente a ellas. No puede descansar hasta obtener el conocimiento, y así es como surge el hambre de saber, como un torrente de preguntas. El poder de la conciencia es luminoso por sí mismo, de manera que tiene la virtud de iluminar hasta las cosas inertes. Esta es la razón por la cual estas cualidades brillan en el hombre y se vuelven más claras para él las demás cosas.

Esto es bastante para dejar bien asentado que el hombre tiene en sí mismo el principio de la inteligencia.

Y ahora al tercer punto, la Bienaventuranza o Ananda. Hasta las bestias y las aves anhelan felicidad, sin necesidad de ser instadas o persuadidas por otros; hacen cualquier esfuerzo por alcanzarla. Ninguna de ellas desea el sufrimiento o el dolor; todas se esfuerzan por escapar al dolor y al sufrimiento, y si éstos se vuelven inevitables, se esfuerzan por ponerles fin.

En cuanto al hombre, no se necesita mayor explicación. En toda ocasión, en todo acto, en toda actividad, él busca felicidad continua. En ningún momento, en ningún lugar, en ninguna etapa de su vida, desea el sufrimiento. Implora la alegría y la felicidad, propias y de los suyos, por medio de cualquier adoración que ofrezca o de cualquier reunión de bhajans (cantos devocionales) en que participe, por los votos que cumple, por los ritos que ejecuta, las peregrinaciones que efectúa y las ofrendas que hace para obtener mérito espiritual. ¿Y por qué? Hasta cuando el cuerpo sufre alguna enfermedad y el doctor receta una medicina para curarlo y sanarlo, ¡quiere que ésta sea dulce, sedante y agradable!

¿Qué es lo que está en la raíz de este deseo? El hombre es fundamentalmente de naturaleza feliz (sukhasvabhava). La Bienaventuranza es su personalidad misma. No es de la naturaleza del cuerpo que ocupa. Es de aquella del Alma. La felicidad es la naturaleza del Alma. Por eso es que nadie se sorprende cuando está feliz y nadie muestra curiosidad por la felicidad de uno, puesto que es algo natural. La gente se sorprende únicamente cuando observa algo que no estaba ahí antes. Lo que se ve todos los días no incita la curiosidad. Esta surge solamente cuando ocurre algo que no es natural y se hace notar.

Tómese este ejemplo. Una criatura está en su cuna. Alegremente ríe al oír el tintineo de las campanillas, o al disfrutar con algún juguete, o quizás porque ha recibido alguna sensación lo suficientemente placentera como para expresarse así; nadie se sorprende ni se preocupa por esto. Nadie pierde la calma a causa de eso. Pero en cuanto la criatura que antes jugaba y reía empieza a gritar y a llorar, entonces todo aquel que esté lo suficientemente cerca para oírlo correrá hasta la cuna y desesperadamente buscará en ella y entre las sábanas la causa de esa conmoción. Esta es la experiencia de todos aquellos que tienen algo que ver con niños. A nadie le preocupó descubrir la razón por la cual el niño estaba contento; pero todos buscaron la causa cuando lloró. ¿Por qué? Porque la felicidad y el gozo son su naturaleza propia; la tristeza es antinatural, contraria a su composición interna.

Pero esto no es todo. Tomemos de la experiencia otro ejemplo. Cuando algún amigo o pariente se encuentra feliz y en la opulencia, nadie se toma la molestia de preguntarle por qué está tan contento; sencillamente no le prestan atención, no lo molestan con preguntas sobre su estado de ánimo. Pero cuando se ve afectado por el pesar y se muestra infeliz, entonces empiezan a preocuparse y a preocuparlo a él también. ¿Por qué? Porque la felicidad es natural, es de esperarse, no es nada que sorprenda, puesto que es de la naturaleza del Atma, lo que todo el mundo es. Esa es la razón por la cual uno siempre anhela tener felicidad (ananda) constante.

Los tres atributos antes mencionados: Ser, Conciencia y Bienaventuranza (Sat Chit Ananda), pueden verse en cada ser como el meollo mismo de su existencia, como su propia realidad. De manera que es el Señor mismo quien ha asumido el papel de Alma individual o jiva y representa a una persona en ese papel. Es sobre este significado interno que Krishna habló en detalle, para que la relación de Dios con el espíritu (adhyatma), es decir, la identidad de ambos con El, pudiera ser bien comprendida por Arjuna.

Enseguida Arjuna rogó que el tercer tema, el de la acción o karma, le fuera explicado plenamente. Krishna desde luego estaba muy dispuesto a complacerlo. Empezó diciendo: " ¡Arjuna! La limitación necesaria para la creación, el desarrollo y la destrucción de los seres es lo que se llama karma. Tanto los que se mueven como los que están quietos, todos son seres. El acto mismo de decidir la creación es karma, el primerísimo karma, el mismo que todavía lo activa todo por doquier; todo este universo y todos los movimientos, agitaciones y actividades contenidas en él son la consecuencia directa del karma primario, Mi Voluntad Divina (Mi sankalpa). En tanto perdure Mi resolución, la corriente de karma seguirá fluyendo. Ese torrente no se secará mientras Yo no lo quiera. Todo lo que ustedes hacen es ser atraídos hacia esta corriente, pues ustedes no son sino corrientes dentro de este torrente, como si fueran ondas u olas. Mi voluntad ha impulsado todo karma, y así, el karma que se hace en consonancia con Mi voluntad se convierte en parte de Mí".