Libros escritos por Sai Baba

{SB 74} Geetha Vahini ( El Gita )

CAPÍTULO X

( Impreso en castellano en El Gita (Gita Vahini) cap. 10 )

CAPITULO X

"¡Dhananjaya! (epíteto de Arjuna: `Aquel que ha obtenido mucha riqueza'). Tiene derecho a llamarse erudito sólo aquel que ha sabido hacer claramente la distinción entre lo que es karma y lo que es akarma. Si sólo ha atiborrado su cabeza con el material contenido en los libros, no es un erudito. El erudito debe tener un intelecto que capte la visión real de la verdad... la percepción correcta (samyag darsana). Cuando se obtiene esa visión, todo karma se vuelve nulo e inofensivo. El fuego del conocimiento tiene la facultad de consumir y de quemar el karma.

"Algunas personas dicen que un jñani (sabio, conocedor de Dios), tiene por fuerza que sufrir las consecuencias del karma destinado a ser consumado en la vida actual; que no puede escapar de él. Esta es la conclusión a que llegan los demás; no es la experiencia del jñani mismo. A los que lo observan podrá parecerles que él está cosechando el fruto del karma pasado, pero él no se ve afectado en absoluto. Quien dependa de los objetos para su felicidad, o persiga los placeres sensoriales; quienquiera que sea motivado por los impulsos y los deseos, estará atado al karma. Pero quienes están libres de éstos no pueden verse afectados por las tentaciones del sonido, del tacto, de la forma, del sabor, del olor o de otras sensaciones que produzcan los sentidos. Tal es el verdadero renunciante (sannyasin). Es inconmovible. El jñani (sabio) es inmensamente feliz por sí mismo, sin necesidad de depender de otra cosa. El encuentra acción en la no acción y no acción en la acción. Podrá dedicarse a la acción, pero no estará afectado por ella en lo más mínimo. No tiene el ojo puesto en el fruto de las acciones.

"Te preguntarás cómo es capaz de hacer eso. Escucha: él está siempre contento. El hombre contento es libre, no depende de otros; no se ve afectado por la sensación de la actividad. Está satisfecho con lo que le sucede, sea bueno o malo, pues está convencido de que la voluntad del Señor ha de prevalecer. Su mente es imperturbable y firme; siempre está jubiloso. La falta de alegría caracteriza al que no posee el conocimiento (ajñani). Aquellos que dejan a un lado los verdaderos fines que debe seguir el hombre (purusharthas) y van por el sendero de la pereza, ¿cómo puede decirse que son felices, suceda lo que suceda? El júbilo es el tesoro ganado por el jñani; no puede ser obtenido por el ignorante (ajñani) que acumula un deseo sobre otro, que elabora un plan detrás de otro, que perpetuamente está anhelando, preocupándose, y que inflama su corazón con las llamas de la codicia.

"El jñani no se deja dominar por las dualidades de la alegría y de la tristeza, de la victoria y de la derrota, de la ganancia y de la pérdida. Está libre de los opuestos. Desprecia el odio y nunca se deja invadir por él. Tanto la propia forma (svarupa) como la propia naturaleza (svabhava) del Alma garantizan su inmunidad. Está libre de todas las ataduras. No recibe influencia de nada que no sea el Alma. No tiene ni nacimiento ni muerte, ni hambre ni sed, ni pesar ni duda. El hambre y la sed son cualidades del prana (el aire vital); el nacimiento y la muerte son características del cuerpo; la tristeza y el desengaño son aflicciones de la mente. Por lo tanto, Arjuna, no les des ninguna categoría; sabe que tú eres el Atma; abandona toda ilusión y vuélvete desapegado. Sé como la hoja del loto en el pantanoso lago de la vida (samsara); no dejes que te ensucie el lodo que te rodea. Esa es la señal que lleva el que está libre de ataduras: está en el mundo, y, sin embargo, fuera de él. Sé como la hoja del loto, no como el poroso papel secante que se mancha con cualquier cosa que lo toca.

"Da un baño ceremonial (Abhisheka) al Atmalinga (la Forma de Dios), el lingam que simboliza la energía creadora del Atma, con las límpidas aguas de tus propios y puros impulsos mentales. Cuando la mente se mueve en una dirección y los sentidos en otra, la persona está.doblemente confundida. Por tanto, mantente alejado del apego a las cosas. Cuando se hace eso, todo lo que se ejecute se convierte en sacrificio (yajna). Lo que digas se convierte en un mantra sagrado (fórmula mística); donde pises, el lugar se vuelve sagrado.

"¡Arjona! Te diré también algo acerca de los sacrificios o yajnas. Escucha tranquilamente, eliminando toda agitación de tu mente. La gente habla del sacrificio por la entrega de cosas materiales (dravyayajna), del sacrificio por medio de la austeridad (thapoyajna), del sacrificio por el yoga (yogayajna), etc. Si se escarba un hoyo, la tierra que se saca se convierte en un montón al lado. No hay hoye sin montón de tierra; cuando la riqueza se acumula en un lugar, tiene que haber también la correspondiente caridad: la utilización correcta de las propias riquezas es `dravyayajna'. ¿Y qué es la utilización correcta? La donación de vacas, de tierras, de habilidades, se incluyen en ello (dravyayajna). Por otro lado, cuando todas las actividades físicas, las actividades mentales y el habla son utilizados para el sadhana (prácticas espirituales), entonces se convierten en sacrificios de austeridad (thapoyajna). ¿Cómo puede considerarse que realizas un acto de austeridad si luego tendrás que permanecer acostado por la debilidad que te ha causado el haber perdido una comida? El hacer acciones sin quedar ligado al karma es el Yoga del Conocimiento (yogayagna).

"¿Y el sacrificio de recitar los Vedas (svadhyaya yajna)? Significa estudiar con humildad y reverencia las Sagradas Escrituras que te conducirán a la Liberación. Esa es la manera de pagar la deuda que se debe a los sabios, conocedores de Dios que elaboraron las Escrituras. El siguiente es el sacrificio del conocimiento (jñanayajna). Por éste quiere indicarse, no el conocimiento de lo visible y perceptible, sino el conocimiento de lo invisible, lo imperceptible (parokshajñana, no aparojshajñana). Escucha los Sastras relativos a este conocimiento (jnana), estúdialos y reflexiona sobre sus enseñanzas, pesando en tu mente los pros y los contras; a esto se lo llama sacrificio del conocimiento (jñanayajna). El conocimiento (jñana) también significa la ansiedad por realizar la verdadera naturaleza del Alma (Atmatattva) mediante preguntas que se hagan a los mayores y a quienes tengan experiencia espiritual.

"¡Arjona! Podrás preguntarme acerca de los medios para adquirir esto. Aquellos que tienen ansia de obtenerlo deben dirigirse a las almas realizadas, y logrando su gracia y estudiando bien sus estados de ánimo y sus maneras, esperar la oportunidad para pedirles su ayuda. Cuando surjan las dudas, deberán acercarse a ellos con calma y valor. El estudio de montones de libros, el dar discursos de horas y usar la túnica color ocre, no hacen a un sabio (jñani) genuino. El Conocimiento puede obtenerse solamente a través de los ancianos que han experimentado lo Absoluto. Tienes que servirlos y recibir su Amor. ¿Cómo podrían acabarse las dudas con el estudio de libros? Estos sólo tienden a confundir la mente.

"Los libros, cuando más, pueden informar; no pueden de mostrar con pruebas contundentes lo que dicen. Sólo los que se han realizado pueden convencer por medio de la demostración directa. Por tanto, tienen que ser buscados y servidos reverentemente. Sólo entonces podrá obtenerse este precioso conocimiento. Ninguna cantidad de agua de mar puede apagar la sed; ninguna cantidad de estudio de los Sastras puede resolver la duda. "Además, el aspirante al Conocimiento debe tener no sólo devoción y sinceridad, sino también ser sencillo y puro. No debe impacientarse ni irritar a! maestro. La prisa echa a perder las probabilidades de éxito. Lo que el gurú diga será lo que debe ser practicado y experimentado. No deberás intentar probar cada consejo que recibas o te llegue de aquí y de allá, cambiando así la práctica a tu capricho, aun cuando provenga del deseo de convertirte rápidamente en un sabio (jñani). Al hacer esto, terminarías en una completa ignorancia (ajñani). A veces es preferible seguir siendo ignorante, pues la gente que se deja llevar por la confusióntiende a terminar en la locura. Por tanto, hay que ser cuidadoso.

"Debes esforzarte por complacer al maestro espiritual y obtener su gracia obedeciendo sus órdenes y sirviéndole amorosamente. No deberás tener otro pensamiento que su bienestar y felicidad. Abandona todo lo demás y obtén su gracia; entonces el conocimiento será tuyo. En cambio, si eres desobediente y crítico por egoísmo y falta de fe, no podrás ser bendecido con la visión de la Verdad; te hundirás en las tinieblas. "Así como la vaca acerca hacia sí al becerro cuando lo ve, así también el maestro espiritual acerca al discípulo ante su presencia y le da la leche de la gracia. El discípulo debe ser de un carácter puro; así, al igual que un pedazo de hierro limpio es atraído por el imán, él recibirá la atención inmediata del maestro.

"Las calificaciones del maestro espiritual pueden ser analizadas por el discípulo; y en efecto, deben serlo, pues él necesita un maestro. ¡Arjuna! Describiré las características que un maestro debe poseer. Ha de tener, no un mero conocimiento libresco, sino la sabiduría que proviene de la experiencia directa. Deberá estar establecido en la Realidad (ser un Brahmanistha). El mero conocimiento de los Sastras es por sí sólo incapaz de otorgar la Liberación (mukthi); cuando mucho, puede ayudar a lograr el sustento (bhukthi). Además, los hay que con la mera percepción han logrado la Liberación, sin conocer un ápice de los Sastras. Pero esas personas no pueden salvar a los discípulos acosados de dudas; no pueden comprender sus dificultades ni simpatizar con ellos.

"Hay centenares y centenares de millares de personas que son maestros (gurús) sólo de nombre. ¡Todos aquellos vestidos de tela de `gerua' son ahora considerados erróneamente gurús; aun aquellos que fuman marihuana (ganja) se creen gurús; todos los que dan discursos dicen ser maestros (gurús); todos los que escriben libros son gurus. Tan sólo por deambular por todo el país y aprender a discutir, no pueden pretender llevar ese nombre. Deberían poseer el poder por experiencia directa para elevar al discípulo y encaminarlo en la práctica espiritual (sadhana) prescripta por los Sastras. ¿De qué sirve la habilidad para argumentar? Lo que se diga y haga debe estar aprobado por los Sastras. El decir cosas que han sido aprendidas de los libros en prolongados discursos que mueven al auditorio de una ola de excitación a otra, no hace a un gurú. Podrán ser héroes del discurso; pero son ceros en cuanto a los ejercicios espirituales (sadhana) y en cuanto al dominio del campo espiritual. Pueden ser maestros de escuela, pero no pueden conferir devoción ni señalar el camino de la Liberación. Estos gurús alcanzan solamente ese estado, y los discípulos que a ellos recurren obtienen nada más que eso. Tienen tanto valor como los libros, que contienen todo el material que ellos vierten. Muchos aspirantes espirituales (sadhakas) incautos son atraídos por la magia de las palabras y las acrobacias verbales de esos espectaculares gurús. Podrá llamárseles filósofos o sabios (pandits); podrán dar conferencias; pero tan sólo por esto no adquieren el derecho de otorgar el don del Conocimiento. Eso sólo pueden hacerlo los Avatares, los Devamsa sambhutas, y los Tattvavids, que han realizado lo absoluto (el Señor en forma humana, las personas que representan los atributos y gloria divinos, y los jñanis que han alcanzado la meta del sadhana espiritual y han gustado de la Suprema Bienaventuranza). De nada sirve alegar sobre una fracción de esta o de aquella experiencia. La experiencia tiene que ser sobre lo completo y debe ser ella misma completa. Aquellos que conocen sólo una fracción los llevarán sólo hasta cierto punto y ahí los dejarán, en la región del medio, como a Trisanku , que quedó colgado entre el Cielo y la Tierra.

"El gurú debe estudiar las virtudes y cualidades del aspirante que busca su dirección; no debe ser movido o tener prejuicio por su riqueza, su estado o su situación. Debe ser capaz de juzgar el corazón del aspirante, su verdadera naturaleza. El maestro (gurú) debe actuar como el reloj despertador para los discípulos que se encuentran en el sueño de la ignorancia. Si el maestro es un avaro y el discípulo un perezoso, ¡pobre de los dos!"

De esta manera Krishna enseñó muy claramente a Arjuna los requisitos que deben llenar tanto el maestro (gurú) como el discípulo: sus características, sus virtudes, sus debilidades, su educación, sus actividades y su conducta. Estas valiosas gemas de sabiduría y estos consejos iban dirigidos no sólo a Arjuna, sino al mundo entero. Todos aquellos que deseen convertirse ya sea en gurús o en discípulos, deben prestar atención a estas preciosas palabras.

La naturaleza de los gurús y de los discípulos de hoy en día son del mismo tenor que las demás bajas normas imperantes. En la antigüedad, un gurú sólo podía encontrarse con gran dificultad; millares de ansiosos aspirantes se adentraban en los bosques en busca de ellos, pues eran muy raros y apreciados. Ahora, los gurús se encuentran por docenas a la vuelta de la esquina, mientras que los verdaderos discípulos decrecen en número. Ambos sufren rápido deterioro, el uno volviéndose igual que el otro, y así los dos se quedan en el mismo nivel. Los gurús han llegado a verse en la necesidad de cumplimentar a los discípulos para despertar su interés, y no es que esto sea malo, cuando los discípulos lo merecen, pero lo hacen porque temen que los discípulos los abandonen, y para evitarlo los complacen en sus gustos y caprichos. Los discípulos sostienen que son hijos del gurú, que son aspirantes espirituales (ashramitas), etc., pero sus vidas no muestran la influencia de la atmósfera del ashram (lugar donde vive un maestro), ni las cualidades de la práctica espiritual (sadhana) o del sadhu (la persona virtuosa). No tienen siquiera la más elemental gratitud por el gurú. ¡Pronuncian lemas que significan dedicación a Krishna, pero sus actos no son sino dedicación al cuerpo, no a Dios!

Además, ¡los discípulos son los que establecen las condiciones! Sus deseos de diversión, de vida fácil y de comodidad tienen que ser respetados por el gurú. El maestro espiritual (gurú) tiene que asegurar la felicidad del discípulo sin insistir en ninguna práctica ni causar pérdida ni preocupación alguna. La Liberación debe caer en su regazo como un fruto maduro. El gurú no ha de recomendar ninguna disciplina ni forma rigurosa de vida y debe respetar todos los deseos del discípulo, porque si los contraría es abandonado y condenado inmediatamente.