Libros escritos por Sai Baba

{SB 71} Bhagavatha Vahini ( El Bhagavatha )

42. La consumación en panda nandana

( Impreso en castellano en El Bhagavata (Bhagavata Vahini) cap. 43 )

LA CONSUMACION EN MANDA NANDANA

El Sabio comenzó a narrar el acontecimiento más glorioso revelando la realidad de la encarnación de Krishna. Él dijo: "Devaki y Vasudeva, quienes pasaban sus días en prisión, permanecían sentados con sus cabellos desarreglados, flacos y lánguidos a causa de la falta de apetito y los medios para alimentar sus cuerpos. No tenían deseos de comer o dormir. Se consumían lentamente por el dolor de la pérdida de los niños. Cuando su vida en la prisión entró en su segundo año, Devaki concibió por octava ocasión. ;Oh! ¡Aquello fue maravilloso! ¡Qué transformación les trajo esto a ellos! ¡Las caras de Devaki y Vasudeva, que se habían ajado y secado, florecieron repentinamente como los lotos en plena floración y brillaban con un extraño esplendor!

Sus cuerpos, que se habían reducido casi a huesos y piel, ahora se llenaban de carnes y se volvieron redondos y suaves y brillaban con un encantador tono dorado. La celda en la que permanecía Devaki estaba impregnada de fragantes arorfias, emitía una maravillosa luz y estaba llena de inexplicable música y el cascabeleo de pies que danzaban. ¡Verdaderamente eran visiones y sonidos asombrosos! Devaki y Vasudeva se percataron de los fenómenos, pero estaban aterrorizados de informarlo a Kamsa, pues en su furioso delirio de venganza podría destrozar la matriz de Devaki. Estaban ansiosos acerca del extraño futuro de su hijo que debería nacer y estaban inquietos con tétricos presagios".

"¿Y qué decir de Kamsa? El sabía que su tiempo volaba rápidamente hacia su fin, estaba consternado por la ambición de continuar como emperador incuestionable de esos dominios; estaba avasallado por el impulso de la conspiración, y de esta forma invadió los territorios de los principados de los Yadus, Vrishni, Boja y Andaka, y los anexó a sus dominios; estaba tan ansioso de establecer su régimen tiránico que mandó a Ungrasena, su propio padre, ya anciano, a un calabozo, después de lo cual se proclamó soberano".

Cuando Suka relataba esta historia, Parikshit lo interrumpió con las siguientes palabras: "¡Oh Dios! ¿Qué insensatez es esa? Sabiendo plenamente que su fin se acercaba, sabiendo que en el octavo embarazo la persona que iba a destruirlo estaba creciendo rápidamente, sabiendo que la voz del cielo que le había hablado no podía mentir, ¿se decidió aun así Kamsa a efectuar estos actos de ambición desmedida y de perversidad sin nombre? Esto es verdaderamente inconcebible".

Al escuchar estas palabras, Suka soltó una carcajada y le dijo: "¡Maharaja! ¡Evidentemente tú piensas que todos los que saben que su fin se acerca, al igual que tú, utilizarán el tiempo que les queda en la búsqueda de la realización de la visión de El, quien es la encarnación del tiempo! Sin embargo, este tipo de anhelos, como el tuyo, solamente pueden surgir en la mente como resultado de un balance favorable de méritos adquiridos en vidas previas. Este no puede surgir repentinamente. ¡Considera la gran diferencia entre las acciones a las que tú te has dedicado cuando supiste que la vida otorgada para ti se precipitaba hacia su final y las actividades en las cuales se involucró Kamsa cuando supo que su final estaba cerca! Estas dos actitudes son denominadas como Deva y Asura, Divina y demoníaca. Para aquellos que están provistos del Devi o virtudes Divinas de disposición para realizar buenas acciones y tener buenos pensamientos, fe en Dios, compasión hacia todos los seres, arrepentimiento por desviarse del camino Recto, Verdad, No Violencia y Amor, durante sus últimos días solamente tendrán pensamientos en Dios o urgencia de hacer buenos actos.

Por el contrario, aquellos que están sumergidos en el egoísmo, la autosuficiencia, la ambición, los vicios, la violencia y la corrupción, durante sus últimos días sufrirán de urgencias malignas, y se destruirán ellos mismos. Los primeros obtienen beatitud; los últimos adquieren solamente el infierno".

"A los ojos de un observador, sólo habrá una misma consumación, la muerte. Pero la meta alcanzada por cada uno de ellos es distinta; es invisible para los que están alrededor de ellos. La meta está determinada por los pensamientos que surgen en la mente del que está muriendo. La destrucción de la vida es algo común; la Visión Divina de Dios es algo que debe ser ganado y merecido. Esto es único. De aquí el proverbio `Cuando el desastre es inminente, el intelecto se vuelve en contra' ¡Solamente aquellos que están a punto de ser destruidos harán y consentirán semejantes intenciones perversas! Aquellos que están propensos a ser bendecidos con la visión de Dios se aferrarán a lo puro y elevado en sus últimos pensamientos".

Cuando Suka habló así, el Maharaja Parikshit dijo con toda sinceridad: "¡No, esto no es el resultado de mi esfuerzo o la consecuencia de los méritos adquiridos por mí en vidas previas! Es el fruto de la bondad de mis abuelos y mi padre la que me dirige a lo largo del camino correcto y más que todo la iluminación irradiada por gemas de la sabiduría como tú, y el efecto consagrante de la Gracia de Krishna. Todos ellos están elevando la devoción y la dedicación que surge en mí; por supuesto que las compañías que uno tiene el privilegio o impulso de compartir, tienen un efecto promotor o adverso.

Pero, afortunadamente, desde el momento de mi nacimiento, la Gracia de Dios ha sido la guía y el guardián para mí. Yo he sido formado y sostenido por la asociación con los hombres buenos, la amistad con los justos y morales; las relaciones con grandes eruditos y la inspiración y los actos magnánimos de mis ilustres abuelos. Yo debo también reconocer la ayuda proporcionada por los sabios ministros, que me sirvieron como mi mano derecha y que ganaron y disfrutaron del amor y reverencia de mis ciudadanos. Todo esto no pudo ser nunca el resultado de mis esfuerzos. A pesar de que la semilla fuera excelente, si el campo es estéril, ¿se podría acaso tener una cosecha abundante? Aun si mis ideales fueran sublimes, si mi reino no tuviera una elevada tradición establecida por mis ancestros, ni eruditos y sabios para instruir e inspirar, ni ministros para elaborar y efectuar acciones, ni ciudadanos que apreciaran y actuaran estos ideales, éstos serían sólo como las vasijas de leche arruinadas por las gotas de yogurt ácido; ¿no es cierto?"

"¡Si no hubiera sido por ellos, mis ideales se podían haber evaporado y podría haberme embebido en los vicios de la gente que me adulara y convertirme en otro corazón endurecido como Kamsa! Es por esto que mi conclusión es que los pecaminosos actos de Kamsa tienen que ser atribuidos en una cierta medida a los vicios inherentes en los eruditos, ancianos, ministros y súbditos del reino de Kamsa.

Por supuesto que tú eres el más competente para opinar sobre la exactitud de esta conclusión. Bueno, pero ¿para qué gastar las pocas horas restantes de mi vida buscando las faltas de los demás o analizando sus causas y consecuencias? Es mejor si yo santifico cada segundo; cuéntame, maestro, acerca del sagrado momento del nacimiento de Krishna, cuando el mismísimo aliento de mi vida, Gopala, apareció sobre esta tierra". Suplicando de esta manera, Parikshit se postró a los pies de Suka y se sentó con los ojos cerrados, ávido de escuchar. Estaba anhelando con jubilosa expectación saber de parte de Suka el asombroso misterio del nacimiento de Krishna.

Suka continuó la historia así: "Maharaja, el feto del séptimo embarazo fue tomado y transferido a la matriz de la esposa de Vasudeva, llamada Rohini, quien estaba en Gokula bajo la protección de Nada. Esto fue hecho con el fin de que el niño pudiera crecer como un compañero y ayudante de Gopala. Rohini dio a luz un niño, quien fue nombrado Balarama por Garga, el preceptor de la familia, ya que era extraordinariamente fuerte de cuerpo y cautivaba a todo el mundo por su inocencia y su inteligencia. Como había sido transferido de la matriz de Devaki a la de Rohini, también fue llamado Samkarshana (Aquel que fue atraído)".

"Mientras tanto, el octavo embarazo completó sus nueve meses; Devaki y Vasudeva sentían sus vidas pendiendo de un hilo, pues estaban torturados por el pensamiento de lo que podía suceder en cualquier momento, cuando llegara el nacimiento, ¡pues Kamsa podría castigarlos o destruir al enemigo al que temía! Se sentían indefensos, con gran angustia, sin apetito ni sueño. Cuando Kamsa supo que los nueve meses habían transcurrido, tomó precauciones adicionales para evitar que el niño se le escapara. Ordenó que se pusieran grilletes con cadenas en los pies y manos a Vasudeva y Devaki, mandó cerrar las puertas de la prisión con artefactos aun más complicados, colocó alrededor de la prisión un mayor número de guardias que también eran más capaces y alertas, ordenó también que cada cinco minutos los guardias deberían examinar y convencerse de que los prisioneros estaban dentro de las paredes de la prisión. Kamsa estaba incesantemente preocupado y ansioso por el nacimiento y lo que podía sucederle a él después".

"Pero, ¿quién puede sondear la inescrutable operación de la voluntad Divina? ¿Puede penetrarse y revelarse el misterio Divino? Los tontos que no pueden comprender la verdad, que no pueden reconocer la Divinidad ni medir el poder de Dios, que no tienen fe en Dios, vivirán en el engaño de que sus insignificantes planes los salvarán y que pueden triunfar a través de sus propios esfuerzos. El hecho es que ni siquiera el más pequeño éxito puede obtenerse sin la Gracia de Dios.

A pesar de que esto es verdad, no debemos sentarnos con las manos en actitud de plegaria, creyendo que una cosa se realizará por sí sola y cuando Dios desee. El esfuerzo humano es esencial y el hombre mismo debe hacer el intento. Debe usar la fuerza y habilidades con las cuales ha sido dotado y decidirse a continuar con el trabajo, dejando la responsabilidad del éxito a Dios. Porque sin la Gracia de Dios, todo esfuerzo se volverá infructuoso".

"Una noche, estando acostada sobre el piso de la prisión, Devaki sintió los dolores del parto; fijó su mente en Dios y veía atentamente hacia la llama de la pequeña lámpara de aceite, preguntándose ansiosamente: `¿Qué sucederá conmigo? ¿Qué me depara el destino?' Repentinamente la llama se extinguió y la oscuridad invadió la celda. En ese preciso instante ella vio una resplandeciente figura que emanaba un extraño resplandor y que permanecía frente a ella. Se preguntaba qué podía ser; llamó a Vasudeva temiendo que pudiera ser Karnsa en esa forma; estaba perdida en la confusión y la duda acerca de la identidad del fenómeno que estaba ante ella.

Repentinamente, la figura se volvió clara. Estaba armada con la concha, el disco, la maza y la cuarta mano colocada en el gesto de Abaya (la posición que indica que uno no debe temer). Aquella figura habló suave y dulcemente: `No se aflijan, soy Narayana. Voy a nacer en unos instantes más como tu hijo con la intención de aliviar todas tus aflicciones, en respuesta a la promesa que te hice cuando me visualizaste como resultado de tu intenso ascetismo. No se preocupen por mí. Sean simplemente testigos del drama que está a punto de representarse. En todos los catorce mundos no existe alguien ya nacido o por nacer que me pueda infligir el más pequeño daño; estén seguros de esto. Aun cuando les afecten algunas pequeñas ansiedades, como consecuencia del afecto hacia el niño que ustedes tendrán, y la ilusión nuble sus mentes, podrán ser capaces de atestiguar inmediatamente milagros que les revelarán mi naturaleza.

Tan pronto como Yo nazca, los grilletes caerán de sus manos y pies y las puertas de la prisión se abrirán por sí solas. Sácame de aquí sin que nadie se dé cuenta y llévame a la casa de Nanda en Gokula, después colócame al lado de su esposa Yashoda, que en estos precisos momentos tiene dolores de parto. Toma de su lado a la bebita que ella habrá dado a luz en esos momentos y tráela a esta prisión y manténganla con ustedes. Después envía el mensaje a Kamsa. Mientras él recibe la noticia, nadie en Matura ni en Gokula se dará cuenta de ti ni te aprehenderá; yo lo arreglaré todo de esta forma'. El brillaba con una Divina irradiación y bendiciendo a Devaki y Vasudeva, entró en la matriz de ella como una esfera luminosa. En pocos minutos Devaki daba a luz".

"Eran las 3.30 de la madrugada, la hora auspiciosa del Brahmamuhurtan. El Poder Divino de la Ilusión (Vishnu Maya) produjo un sueño repentino sobre todos los guardias y centinelas, quienes cayeron como troncos en sus lugares y entraron en un profundo sueño. Las gruesas cadenas de hierro que ataban las manos y pies de Vasudeva cayeron al suelo en un instante. Las puertas y los pórticos se abrieron de golpe. A pesar de que era la hora más oscura de la noche, los cucos cantaban con un espontáneo brote de júbilo, los pericos anunciaban la celestial felicidad que sentían. Las estrellas titilaban porque cada una de ellas estaba sonriendo con gran regocijo interior. El Dios de la lluvia derramaba una llovizna de gotas con forma de flores sobre la tierra. Alrededor de la prisión se arremolinaban parvadas de pajaritos trinando las dulces melodías de sus alegres cantos".

"Vasudeva se percataba de todas estas manifestaciones del encanto de Dios volvió los ojos hacia donde estaba el recién nacido y se quedó maravillado por lo que vio. `¿Es esto realidad?', se preguntaba dentro de sí. `¿O será esto una ilusión mental?', Maharaja, él estaba como clavado a ese lugar, como una columna, pues había un brillante halo de luz que circundaba al bebé, quien rió abiertamente al ver al padre y a la madre. ¡Daba la impresión de que estaba a punto de decir algo! ¡Y efectivamente, ellos escucharon sus palabras: `Ahora, sin demora, llévame a Gokula!"

"Vasudeva no titubeó, extendió un viejo doti sobre una esterilla de bambú y colocó al bebé sobre ella, después tomó un viejo sari de Devaki y cubrió con él al bebé. Finalmente, salió a través de las puertas y portones abiertos, y entre los guardias dormidos.

Observó que caían del cielo pequeñas gotas de lluvia y estaba triste de que el niño recién nacido pudiera empaparse rápidamente. Sin embargo, cuando miró hacia atrás, encontró que la serpiente Adi sesha seguía sus pasos y evitaba que la lluvia mojara al bebé manteniendo una ribeteada sombrilla formada por las amplias caperuzas de sus cabezas. A cada paso a lo largo del camino Vasudeva notaba señales favorables y auspiciosas. A pesar de que el sol no había salido aún, los lotos se habían abierto dentro de todos los estanques y se inclinaban hacia El cuando pasaba. A pesar de que era de noche y no había esperanzas de luz de luna, tal vez por el anhelo de tener una visión del Divino bebé, la Luna llena espiaba a través de las nubes, y durante todo el camino iluminó con sus frescos rayos de luz solamente la esterilla de bambú en la cual estaba acostado el bebé. El niño que atraía todos estos buenos augurios fue colocado en la casa de Nanda y la niña que había nacido en ese preciso instante fue llevada y colocada en las manos de Devaki. Tan pronto como hizo esto, Vasudeva explotó en lágrimas; no podía contener su llanto".

En los precisos instantes en que Suka expresaba estas palabras, Parikshit gritó: "¡Krishna, Krishna!" ¡Toda la gente miró hacia el rey y se apresuró a llegar hacia él y vieron a una serpiente que se alejaba zigzagueando rápidamente, después de haber mordido el pie derecho del Maharaja!

Fue evidente para todos que el final había llegado. Todos hicieron eco a las palabras de Parikshit y repetían: "¡Krishna, Krishna!" y "¡Oh Dwarakavasa! ¡Brindavanavihara." La vasta congregación no tenía otro pensamiento que el de Dios, ninguna otra palabra que el nombre de Dios.

El Maharaja cayó sobre la tierra repitiendo: "¡Krishna, Krishna!" Los eruditos en el Vedanta recitaban himnos védicos. Los devotos cantaban la gloria de Dios en coro, los ascetas y sabios estaban absortos en la repetición del Nombre (Japa) y meditación (Dhyana).

Suka derramó lágrimas de Bienaventuranza interior; les anunció: "¡El Maharaja ha alcanzado a Gopala!" Ordenó que los rituales funerarios fueran celebrados y se alejó de ahí sin que nadie lo notara.

La palabra Suka quiere decir loro; sí, él fue el loro que cortó del árbol de los Vedas la madura fruta llena de néctar llamada Bhagavata y le permitió al mundo probarla y ser nutrido por ella. ¡Que el mundo disfrute de esa fruta y a través de ella se fortalezca y obtenga la Bienaventuranza que ella puede conferir!

¡Que la humanidad alcance el Nanda nandana!