Libros escritos por Sai Baba

{SB 71} Bhagavatha Vahini ( El Bhagavatha )

39. Los estudiantes omniscientes

( Impreso en castellano en El Bhagavata (Bhagavata Vahini) cap. 40 )

LOS ESTUDIANTES OMNISCIENTES

°¡Gran maestro! No estoy satisfecho; no importa si oigo muchas historias acerca de las diversiones de la niñez de Krishna, realmente este adorable niño Krishna es la Divinidad, quien tenía dentro de sí todo lo que existe, pero que, sin embargo, jugueteaba como si fuera un niño común. ¡Oh qué buena fortuna la mía! Cuando pienso acerca de ella, siento que me ha sido otorgada no como el resultado de los méritos obtenidos en esta vida. ¡Ah! Estoy pasando estos últimos días escuchando las hazañas de El, quien tiene a la serpiente Sesha como lecho! ¡La maldición de ese ermitaño me ha ayudado a purificarme de los pecados de esta forma! ¡Yo le ofrezco una vez más un millar de postraciones a la ira del monje por haberme concedido esta benéfica oportunidad!

Conforme se acerca el momento final, cada vez más, así se centra mi anhelo en la regocijante inmersión dentro de las narraciones de los juegos de Krishna. Estos me embriagan, me enloquecen. Este deseo me está consumiendo, dame esa refrescante bebida a lo largo de las pocas horas que le restan todavía a la vida que se me ha permitido tener".

Parikshit se postró a los pies de Suka, embargado por el cúmulo de la devoción de su corazón y le rogó que le contara más historias del niño Krishna. El manantial de la compasión del santo brotaba al oír estas plegarias, y le preguntó: "¡Oh rey! Entre los incontables y deliciosos incidentes Divinos, ¡cuáles desearías escuchar? Su número es tan grande que aunque fueran narrados continuamente por milenios, muchos quedarían aún por contar. Nadie, por muy eficiente que sea, puede abreviar las narraciones en unas cuantas horas".

En ese instante Parikshit contestó: "Maestro, he oído que nuestro amado y adorado Señor aprendió muchas destrezas y enseñanzas junto con Balarama de acompañante, de boca de un muy afortunado preceptor, Sandipani. ¿Quiere decir esto que era necesario que un hombre ignorante instruyera a aquel que es el maestro y soberano de todo? Esto debe de haber sido un juego. Solamente ese director de escena, Gopala, sabía quién tenía que ser bendecido y salvado, por qué medios y cuándo. El debe de haber actuado este papel a fin de salvar a Sandipani de las cadenas del nacimiento y la muerte, a través de la gracia de la compañía del Señor. Déjame escuchar los incidentes de la obra centrada alrededor de Sandipani; me salvará al escucharla". Suka dijo: "¡Oh rey! Lo que tú dijiste es la verdad irrefutable; sí, todo es su juego Divino. El universo es el escenario de la obra que Krishna dirige, en el cual los hombres son los actores para actuar varios papeles diseñados para salvar y librarlos. En vista de que el propicio destino de Sandipani había madurado, Él le dio esa gran oportunidad y lo bendijo en esa forma. Escucha, te relataré ese Divino drama".

"Balarama y Krishna, los hermanos Divinos, crecieron como el sol hacia el cenit y brillaron con creciente esplendor. Sus padres, panda y Yashoda, estaban preocupados del futuro de ellos, ya que estaban confundidos por la ilusión natural. Decidieron que los niños deberían ser educados en las artes y ciencias, las habilidades y virtudes adecuadas a su posición y condiciones. Garga, el sacerdote de la familia, fue llamado y al consultarlo se fijó una hora y día propicios para celebrar los rituales necesarios. Después se celebró con gran pompa y ceremonia el rito de iniciación en la sabiduría brahmánica, llamado Upanayana o el 'rito de conducir al alumno hacia el preceptor'. Ese día se hicieron muchos actos de caridad y se regalaron muchas cosas valiosas, de acuerdo con las recomendaciones shástricas. La gente de Gokula se sintió feliz con los juegos folklóricos que se les ofrecieron".

"En dicha ocasión, los padres invitaron a muchos eruditos y les encomendaron, junto con Garga, la misión de encontrar al preceptor que fuera más eficiente y deseable para la educación de los niños. Garga pensó por unos instantes y declaró que lo mejor era enviar a los niños con el gran Sandipani, un filósofo de Avanti, que vivía en Kasi, la ciudad santa sobre el sagrado río Ganges.

Decía que Sandipani era una persona santa, pero los padres no podían enviar a sus queridos hijos a un lugar tan distante; sin embargo estaban conscientes de la verdad de que 'el aprendizaje sin preceptor era solamente un aprendizaje a ciegas', por lo que estuvieron de acuerdo en esto y ellos mismos viajaron a Kasi con Balarama y Krishna. Cuando llegaron al sagrado lugar, le encomendaron a Sandipani el cuidado de los pequeños hermanos e hicieron todos los arreglos para su estancia con el famoso preceptor. Después retornaron rápidamente hacia Gokula con el corazón apesadumbrado".

"Desde aquel día, Balarama y Krishna estudiaron bajo el cuidado de Sandipani, ofreciéndole el tributo del respeto y la veneración. Oh rey, existen miles, cientos de miles, millones de niños que estudian con maestros, pero estudiantes que se comportaban de esa manera, que le daban satisfacción y alegría al maestro, son muy raros. ¡Ni siquiera uno en cada ciento! El deber de un estudiante es satisfacer al maestro estudiando bien lo que le ha sido enseñado, evitando la persecución de los placeres sensuales y apegándose solamente al propósito del conocimiento, siempre con la conciencia de que el estudio es la tarea y el deber. Esto era lo que Balarama y Krishna hacían".

"Ellos nunca, ni en una sola ocasión, interrumpieron el discurso del preceptor o interpusieron su voluntad en contra de él. Nunca pasaban sobre su voluntad o dirección bajo ninguna circunstancia. Nunca desafiaban su autoridad o se atrevían a desobedecer sus instrucciones. A pesar de que ellos eran los depositarios de la suprema autoridad sobre la tierra y los cielos, siempre le dieron a su preceptor el respeto y la obediencia digna de su posición y eminencia.

Estaban siempre llenos de diligencia y devoción; no permitían que alguna cosa los distrajera de su lección. Sandipani sentía brotar una gran alegría en su corazón al observar la disciplina y el entusiasmo por aprender que ellos demostraban. Cuando los veía, sentía un deseo incontrolable de instruirlos en muchas ramas del conocimiento. Los hizo maestros en los cuatro Vedas, los Vedantas, la ciencia de la lógica, gramática, jurisprudencia y economía. Les enseñó todo lo que conocía. Rey, ¿qué puedo decir? ¿Cómo puedo describirlos? El mundo podía haber sabido de genios que pudieron dominar una materia en cinco años, en un año o en un solo mes, pero, escucha: ¡Balarama y Krishna estuvieron solamente sesenta y cuatro días con Sandipani y en ese corto período dominaron las sesenta y cuatro artes y ciencias! Así fue como actuaron este papel de estudiantes; éste era sólo un juego para ellos. ¿Cómo puedo explicar este asombroso, convincente, Divino y teatral lila? ¿Puede un mortal común aprender tan rápido? ¿Podrían éstos dominar tanto en tan pocos días?"

"Mientras alababa la humildad y lealtad de los hermanos, aceptando al mismo tiempo sus reverencias y saludos ofrecidos tan sinceramente y se enfrascaba en la deleitante conversación con ellos, Sandipani solía derramar lágrimas, a pesar de sus reiterados esfuerzos por controlar la emoción que brotaba en él. Balarama y Krishna observaron esto por largo tiempo y parecían dudar en preguntarle acerca de los motivos. Finalmente, un día Krishna se paró ante su preceptor con las palmas de sus manos juntas en actitud de plegaria y se dirigió a él así: `¡Saludos al más grande de los maestros! Cuando hemos estado conversando contigo, hemos visto ocasionalmente que tus ojos se llenan de lágrimas. ¿Puedes decirnos las razones de este sufrimiento? Si ¡o consideras apropiado, por favor, dínoslo".

"Cuando Sandipani oyó esta súplica, la angustia reprimida de su corazón se desbordó. Agobiado por un tremendo sufrimiento abrazó a Krishna con ambas manos y lloró con angustia incontrolable. Krishna sabía toda la historia, pero pretendió no saberla y dijo: `¡Guruji! (Maestro querido) Dinos la razón de este sufrimiento. Nosotros trataremos de hacer nuestro mejor esfuerzo con toda nuestra energía y habilidad para remediarlo. Ninguna misión puede ser tan sagrada ni tan importante para nosotros que restaurar la alegría en el corazón de nuestro gurú. Dínoslo, no tengas ninguna duda. No nos consideres como niños, ni titubees'. Cuando Krishna se mostró así ante él, Sandipani se sintió muy aliviado. Se recobró y se acercó a los hermanos, haciéndolos sentar junto a él a su izquierda y a su derecha.

Después les dijo: `¡Queridos! Verdaderamente es una gran fortuna que los haya tenido a ustedes. Además, estoy obteniendo el gozo de realizar mi deseo, con sus palabras. Mi conciencia me dice que ustedes no son niños comunes. Siento que puede ser posible para ustedes realizar esta misión; esta fe me impulsa, a veces me estremecen las dudas. No sé qué hay reservado para mí'. Al terminar esto, calló y las lágrimas fluyeron una vez más. En ese instante Balarama se postró de nuevo a sus pies diciéndole: `Guruji, ¿por qué dudas y te resistes a creer en nosotros? Nosotros somos como tus propios hijos. Con tal de darte Bienaventuranza estamos preparados a sacrificar nuestras propias vidas'. La disposición de los niños y la firmeza de sus resoluciones le causaron un sentimiento de verguenza al preceptor, que lo reprimía de darles la razón de su sufrimiento, '¡Hijos! Tuve un descendiente después de muchos años de vida de casado. Lo crié amorosamente con muchos cuidados, lo protegía como a mi propia vida. Un día él fue al Prabakshetra, en el mar, y mientras realizaba la sagrada zambullida en las olas, se ahogó. Yo estaba obteniendo un gran consuelo y gozo al verlos a ustedes dos, y al observar su humildad y sentido de la disciplina, casi olvidaba mi perdida, pero ustedes han aprendido todo lo que yo queria enseñarles muy rápidamente y ahora ni siquiera ustedes pueden permanecer conmigo más tiempo. ¿A quién voy a cuidar y amar después de que ustedes se vayan?' El preceptor rompió en inconsolables sollozos"

`Krishna se irguio ante él, fuerte y derecho, y le dijo: ¡Oh tú el mejor de los maestros! Nosotros tenemos que ofrecerte nuestra gratirud por las enseñanzas que nos diste en una forma incomparable acerca de todas esas únicas artes y ciencias. Este es nuestro único Dharma, ¿no es cierto? Permítenos partir inmediatamente y lucharemos contra e¡ mar que se tragó a tu preciado hijo y lo recobraremos. Nosotros te lo regresaremos para darte la felicidad. Déjanos dedicarte este acto como nuestro Gurudakshina (obsequios ceremoniales que le hacen los alumnos al maestro). Bendícenos para que podamos iniciar esta expedición. Danos tus bendiciones y permítenos partir y empezar'. Después de decir esto, se postraron en el suelo ante sus pies se levantaron y permanecieron expectantes. Sandipani tenía la seguridad de que los niños no eran de una hechura común; tenía fe en que ellos podían tener éxito. Los abrazó, acarició sus cabellos y los bendijo". El rey exclamó: "¡Maestro! ¡Cuán afortunados fueron mis abuelos de haber podido presenciar estas cosas! Krishna era la Divinidad que actuaba en su papel de ser humano, a pesar de que tenía inmanente dentro de El todo lo que existe y lo que existirá!"

Suka dijo: "Oh rey, habiendo recibido la aprobación y bendiciones del preceptor, Balarama y Krishna se apresuraron hacia el mar y parándose ambos majestuosamente en la playa, le ordenaron con voz de mando! '¡Océano, regresa al hijo de nuestro gurú! Hazlo inmediatamente o sufrirás el castigo que pensamos darte'. El océano se estremeció de miedo cuando escuchó estas palabras, tocó los pies de Balarama y Krishna y les dijo: `¡Perdón! ¡No fue culpa mía! Cuando el niño estaba bañándose el destino lo llevó hacia un remolino y lo arrastró hacia las profundidades. En ese entonces el ogro Panchajana, que estaba viviendo en esas cavernas, se lo tragó y lo tiene en su estómago. Esta es la verdad de lo que pasó. Les dejo el resto a ustedes".

"Cuando el mar les habló en esta forma, Krishna asintió: `Bueno, he escuchado tu historia', y se zambulló en las profundidades del mar, hacia la caverna del ogro. Lo atacó y en el mortal combate, el ogro le dio el niño al dios de la muerte antes de morir, para que Krishna no lo pudiera recuperar cuando le desgarraba el estómago. Cuando buscaba con gran furia en los intestinos para descubrir en qué lugar estaba el niño, un enorme caracol llegó a sus manos. Asegurándolo firmemente, Krishna salió del mar y fue derecho a la Ciudad de la Muerte. Parándose en la entrada, Krishna tocó la caracola que había obtenido dentro de Panchajana. El sonido que produjo era como un trueno para los oídos.

Yama, el dios de la muerte, se abalanzó hacia la entrada aterrorizado; vio a Balarama y Krishna y les preguntó cortésmente la razón por la cual habían venido tan lejos. Los niños le ordenaron traer al hijo de su gurú y que se los dejara a su custodia. Con las manos en son de reverencia, Yama les respondió: `Como ustedes ordenen'. Después le dio órdenes a sus subordinados y en segundos el consagrado hijo de su preceptor fue puesto en sus Divinas manos. Lo llevaron de inmediato a la ermita y lo pusieron al lado de Sandipani y parándose junto a él, Krishna le dijo: `Este es nuestro Gurudakshina, por favor, acepta este acto como ta!".

"El gozo de los padres estaba más allá de las palabras; estaban embargados con el repentino brote de felicidad. Nadie que hubiera contemplado tal logro Divino como el de traer ala vida al hijo del gurú, quien estaba en los brazos de la muerte, y milagros sirnilares, puede tener la creencia de que ellos son mortales y no Divinos. Entonces, ¿qué decir de Sandipani? El sabía, tuvo conciencia de que ellos eran los gemelos Nara Narayana.

Estaba desbordado por la emoción cuando se acordaba de que había tenido la inmensa fortuna de tener a esos Divinos seres como sus discípulos y que ellos mismos lo hubieran llamado `su gurú'. Se postró mentalmente ante ellos y con lágrimas fluyendo sobre sus mejillas los abrazó e hizo los arreglos para que partieran del ashram".

"Después de despedirse de su gurú y su esposa, Balarama y Krishna se marcharon en su carruaje y llegaron a la ciudad de Matura. Cuando los habitantes de esa ciudad se enteraron de cómo los hermanos habían demostrado su gratitud a su gurú, los alabaron por su Divina compasión y sus hazañas. Todos se sintieron inmensamente felices de que hubieran llegado a estar con ellos".

°¡Oh rey! Reflexiona por un momento cuán inspirador fue el ejemplo de Gopala Krishna cuando estaba recibiendo su educación y cuánto contribuyó a la alegría de sus mayores con su conducta y diligencia. Cada acto de Krishna, aunque aparentemente insignificante y sin importancia, tenía un profundo significado y sentido. Los tontos no pueden descubrirlo, por lo cual consideran estos actos insignificantes. ¿Existe alguien en el mundo que pueda afirmar que puede enseñarles a los peces el arte de nadar? En forma similar, ¿quién podría enseñarle y convertirse en el preceptor de Dios? A pesar de que todas las enseñanzas emanan de El y deben ser ganadas a través de su gracia, El jugaba el papel de un alumno, como el prototipo del alumno ideal, a fin de mostrar al mundo, con su propio ejemplo, la forma en la cual se debe escoger y servir a un gurú, la cualidad de la humildad que la educación debe inculcar, y la gratitud y respeto que los alumnos tienen que ofrecer al maestro. El propio Krishna pasó a través del proceso educativo y encarnó un ideal con la finalidad de guiar e impulsar a los estudiantes de la actualidad. ¡Date cuenta cuán sutil es el misterio de Dios y sus lilas!" Mientras Suka repetía estas palabras, fluían sobre sus mejillas profusas lágrimas de alegría.