Libros escritos por Sai Baba

{SB 71} Bhagavatha Vahini ( El Bhagavatha )

19. Los Pandavas, ejemplo para la era de Kali

( Impreso en castellano en El Bhagavata (Bhagavata Vahini) cap. 19 )

LOS PANDAVAS, EJEMPLO PARA LA ERA DE KALI

Parikshit suplicó con los ojos llenos de lágrimas y con tal humildad que Vyasa le dijo: "Rey, los Pandavas eran estrictos seguidores de las leyes morales, nunca se desviaban de la palabra que daban. Observaban las reglas de que el jugador vencido no tenía derecho a retar al vencedor; tu abuelo y sus hermanos menores reconocían la superioridad moral de Dharmaraja, su hermano mayor, y se controlaron, o de otra forma hubieran caído sobre los viles Kauravas para bañarlos en su propia sangre y tirar sus cadáveres para que fueran devorados por los perros y buitres".

"A pesar de esto, tu abuelo Bhima se retorcía como un león encadenado a un árbol, por las ansias de caer sobre esos viciosos hombres y se reía sarcásticamente de la debilidad por el apego a la Rectitud que tenía Dharmaraja. Pero, ¿qué podía hacer él? Estaba convertido en alguien inofensivo debido a la voluntad de su hermano mayor. Por esta razón se tuvo que comportar como una persona incapaz".

Cuando Vyasa le dijo esto, Parikshit le preguntó la razón por la cual sus abuelos estaban tan "maniatados"; Vyasa sonrió y le contestó: "Hijo, te explicaré eso también. Tu abuelo Dharmaraja estaba celebrando con grandiosidad sin precedentes el ritual Raja suya en el salón de asambleas que Maya construyó para él. Los Kauravas fueron invitados para el ritual y, tal como te había dicho, quedaron asombrados y sorprendidos ante la majestuosidad y maravilla del lugar. Se llenaron solamente de envidia y espíritu de venganza, como si hubieran sido insultados por la abundancia y poder de los Pandavas. Se reunieron con otros elementos malignos y buscaron algunas formas con las cuales podían terminar con su fortuna. Finalmente idearon un plan".

"Este plan era una competencia de juegos de azar por medio del juego real de dados. Ellos se comportaron como si estuvieran llenos de amor filial y como si estuvieran motivados por el mayor afecto. Sus palabras eran gotas de miel envenenadas, navajas escondidas en mantequilla. Persuadieron a su ciego y viejo padre Dritarashtra para que enviara un mensaje a Dharmaraja que decía lo siguiente: 'Hijo, todos ustedes son hermanos, vengan y reúnanse en este lugar y diviértanse en un juego de dados'. Cuando tu abuelo recibió esta invitación, como no tenía idea de las vilezas de que eran capaces los Kauravas y tenía una mente libre de malicia, aceptó y participó en los juegos que ellos le propusieron, ajeno a las estratagemas que habían planeado. Después fue incitado a apostar a sus hermanos y finalmente aun su reina Draupadi. No se dio cuenta de que el juego estaba lleno de movimientos sucios y trucos preparados. Nunca se imaginó que sus primos lo haría caer en la más baja miseria. Así que, bajo las reglas de! juego de apuestas, Draupadi pasó a ser propiedad de los vencedores, y éstos, a fin de tomar venganza y colmar su avasalladora pasión de odio, decidieron deshonrar a la reina de los Pandavas ante la vista de toda la asamblea de integrantes de la corte. Las mentes corruptas sólo pueden planear cosas sucias".

Al oír estas palabras, Parikshit empezó a derramar lágrimas y le preguntó a Vyasa con una voz interrumpida por los suspiros: "¿Cómo fue que ese ciego de Dritarashtra, que era también emperador, toleró que sucediera ese degradante acto en contra de una mujer y reina a la vez? Por supuesto que no tenía ojos para ver, pero tenía oídos para oír. ¿Se tapó los oídos y por esto fue que sus lamentos no pudieron alcanzar su conciencia? ¿O también éstos se volvieron sordos? Los Shastras (Códigos de moral) enseñan que ninguna mujer puede ser lastimada o insultada; ella debe ser ayudada y socorrida, y esos reyes que deberían ser ejemplo para sus súbditos en moralidad y justicia tuvieron la osadía de romper los Shastras con impunidad. ¿Cómo pueden gentes con tales vicios ser emperadores? ¿No son éstos los más malvados entre los mortales? Solamente los peores pecadores planearían insultar y deshonrar a la esposa de otro, una mujer indefensa. Siento que esta tierra tendría que ser destruida en pedazos a causa de que gentes tan abominables como éstas se hubieran elevado hasta el poder; finalmente, estas atrocidades trajeron consigo la destrucción total. Dios no es ciego, ¿no es cierto' "

Parikshit continuó con sus airadas protestas: "Aun los ogros y los bárbaros respetan a sus mujeres entre ellos. Si alguna mujer es insultada así, ellos toman revancha como si se hubiera mancillado a toda la tribu. Si éste fue el caso, los decanos del clan, el emperador, sus preceptores, ascetas y hombres sabios estaban presentes ahí, presenciando en la asamblea abierta este atroz acto. ¿Acaso la inteligencia de esos elevados testigos se desintegró repentinamente? ¿Quedaron cegados sus ojos por una terrible enfermedad? ¿O era que se alimentaban con yerbas, por lo que su gusto se volvió tan bestial? ¿Olvidaron el honor de su raza en medio de su bestialidad? ¿Y los brujos? ¿Su sentido del discernimiento los abandonó? Deben haberse visto como grotescas caricaturas".

Vyasa interrumpió estos ásperos comentarios en contra de aquellos ancianos que estuvieron sentados inmóviles durante esos espeluznantes momentos y le habló así: "¡Hijo! ¡Parikshit! No te precipites en esa confusión y esas conclusiones. Ninguno de los mayores en esa reunión estaba en favor del atroz comportamiento de Duryodana, Dusasana y los demás Kauravas; ellos les advirtieron las consecuencias de sus iniquidades. ¿Qué podían hacer ellos, si esos viles hombres habían perpetrado tal pecado? Cuando Dusasana estaba arrastrando a Draupadi del pelo, justamente enfrente del salón real que estaba lleno de miembros de la corte y otras gentes, el sufrimiento experimentado por Vidura, Bhishma y Drona era más de lo que podían soportar. Las palabras son instrumentos inadecuados para describirla. Las lágrimas fluyeron profusamente por sus mejillas. No pudieron siquiera levantar sus caras, ni posar sus ojos sobre ese abominable clan".

"Había otra razón también, ¡de los furiosos ojos de Draupadi salían chispas cuando era torturada de esa forma y si alguna de ellas hubiera caído en alguien en el salón hubiera sido reducido a cenizas! Por fortuna, ella estaba mirando solamente hacia tu abuelo mayor, Dharmaraja; su fortaleza y ecuanimidad estaban impresas en su mente, y debido a esto la asamblea de hombres se salvó de la destrucción. De otra forma, Duryodana, Dusasana y el resto de esa sucia descendencia no hubieran sobrevivido".

"La cara de Dharmaraja, tan plena de ecuanimidad, tuvo ese efecto transformador en ella. Tus abuelos, Bhima, Arjuna, Nakula y Sahadeva estaban observando esa cara, mientras sus corazones estaban siendo destrozados por los forcejeos de Draupadi; sin embargo, conforme veían a su hermano, sus temperamentos se enfriaban. La cara impasible de Dharmaraja salvó a todos del cataclismo en ese día, o de otro modo todo hubiera sido consumido en el fuego de la ira de Draupadi, haciendo innecesaria la batalla del Kurukshetra".

"Nada puede suceder a menos que Dios lo desee así, ¿no es cierto? ¿Cómo puede alguien oponerse a la voluntad del Señor Krishna? Ella se quejaba de que ninguno de sus señores se levantaba a socorrerla, a pesar de que los llamó y les recordó su valor y heroísmo. En ese preciso instante, el pensamiento de Krishna el Salvador centelleó en su mente como un relámpago colmando de valor su atribulado corazón y gritó: `¡Oh Shyamasundara! Este no es un insulto en contra mía, ni tampóco es una infame injuria en contra de los Pandavas. Es un insulto, una injuria perpetrada en contra Tuya. Tú lo eres todo, nosotros dependemos de Ti en todo. ¿Es entonces justo que ahora toleres que se perpetre esta cruel afrenta en nuestro honor? Nosotros te dedicamos nuestros corazones. ¡Escucha! He dedicado mi ser a Ti. Quizás Tú no estés contento con todo lo que hemos ofrecido a Tus pies. Que Tu voluntad prevalezca'. En esa forma ella se rindió completa e incondicionalmente al Señor".

"En ese instante, el guardián del más allá, el salvador de aquellos que se rinden a El, el Señor, tomó sobre sus hombros la carga de rescatarla del sufrimiento. El se movió en silencio, sin ser visto, y la bendijo sin que nadie se percatara. Y... ¡oh maravilla de maravillas! El sari que esos ogros humanos trataron de quitarle para mancillarla se convirtió en una prenda interminable; todo el mundo se quedó perplejo, incluyendo a sus verdugos, ante la demostración de la Gracia de Krishna y la devoción de Draupadi. Los hombres buenos y los sabios se dieron cuenta de que la Verdad y la Rectitud (Sathya y Dharma) nunca pueden ser dañadas. Brotaron lágrimas de alegría de sus ojos como prueba de la exaltación que ellos experimentaron. Draupadi no sufrió la más mínima deshonra. Toda la humillación cayó sobre el grupo de los Kauravas y los Pandavas no fueron deshonrados".

°¿Podría Dios permitir que los justos y morales Pandavas sufrieran esa humillación? El daño que los Kauravas planearon infligir a los Pandavas se revirtió en contra de ellos. Esto fue la consecuencia directa de la Gracia que el Señor Krishna derramó sobre tus abuelos y abuela y de la devoción y fe que ellos depositaron en el Señor Krishna.

El Señor planeó todo este impactante drama con la intención de mostrar al mundo la intensa devoción de los Pandavas y su eficacia. Y también para ponerlos a ellos como ejemplo para la edad de Kali que estaba por empezar. No había en todo esto sino este plan del Señor. Tú puedes ser sometido a calumnias, insultos y deshonra, puedes ser sumido en la pobreza o el dolor, pero la persona que se rinde a la voluntad del Señor dará la bienvenida a todas estas cosas alegremente y las soportará con ecuanimidad. El Señor nunca abandonará a sus niños, los devotos del Señor tienen que ser tranquilos y pacientes ante las más hirientes provocaciones. El hecho es que los píos y los que creen en Dios son los que más son frecuentados por los problemas y los obstáculos. Krishna realizó todo este drama con los Pandavas en el papel principal, con el fin de enseñar a la humanidad estas grandes verdades. Cada incidente de sus vidas no fue sino una escena de su obra".