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Discursos dados por Sai Baba

07. 25/05/93 La enfermedad y el remedio

1993

Brindavan

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Como la fragancia oculta en las flores,

el Señor está oculto en ustedes.

Como el loco ciervo almizclero que busca en otra parte

la fuente de su propia fragancia,

¿por qué buscan al Señor en otro lugar,

oh, necios?

Encarnaciones del amor:

hoy la gente busca a Dios fuera de sí, mientras que Dios está en ellos mismos. Como la ceniza cubre las brasas, el apego y el odio cubren al hombre y ocultan la forma de Dios. Así como la ceniza se sopla de las brasas, el odio y el apego también pueden ser soplados. Entonces la gente tendrá la visión de la Divinidad. Los procesos mentales de las personas difieren entre sí. Los procesos mentales de la gente varían dependiendo de su rol como padre, esposo, abuelo o hijo.

Estos procesos mentales varían según las diferentes situaciones. El tipo de relación que existe entre las personas determina la naturaleza de sus respuestas mentales. El amor que una madre tiene por su hija es diferente del amor que tiene por su nuera. El amor que uno tiene por su propio hijo es diferente del amor que tiene por su yerno. El apego que uno tiene por su esposa es diferente del afecto reverencial que tiene por su madre. ¿Cuál es la causa de todo esto? Es la relación la que determina respuestas como amor, afecto, apego, etc. ¿Por qué está la mente atada por estas relaciones efímeras y transitorias?

¿Cuál es la causa del dolor, el deleite y el apego de la gente? La causa puede rastrearse a los diferentes «Kleshas» (dolores) que afligen a la gente de vez en cuando. El primer dolor que aflige a la gente es «Avidya Klesha» (el dolor causado por la ignorancia). Engañados por la sensación de que son el cuerpo y que Dios está en otra parte y es muy diferente de ellos, la gente hace de su vida un padecimento. La ignorante creencia de que Dios y la gente están en polos opuestos crea una distancia entre ella y Dios, y causando angustia. Aunque la gente sabe con certeza que la mente es la causa de su esclavitud, no se esfuerza por restringir la mente, y como consecuencia sufre. Aunque es plenamente consciente de que la mente es la fuente de sufrimiento, angustia, apego y una serie de otras preocupaciones, no hace ningún esfuerzo por calmar la mente.

El dolor que la gente sufre como consecuencia de su complacencia se llama «Abhinava Klesha». La persona que está sumida en el fango de las alegrías materialistas es afligida por el dolor, ya que «Vishaya» (las alegrías sensuales) no son más que «Visha» (veneno). En su ansia frenética por disfrutar de las alegrías sensuales, una persona pierde su capacidad de discernir y sufre muchos dolores. La gente toma las alegrías materialistas como el máximo valor de la vida y sufre penas incalculables. Todos los dolores nacidos de estas actitudes materialistas se conocen como «Asthitha Klesha».

También hay seres humanos que son atraídos por el deseo de adquirir riqueza y propiedades, y trabajan día y noche para satisfacer sus ansias insaciables de adquirir más y más. Sin tener en cuenta el alimento, el sueño y el descanso, la gente lucha de la mañana a la noche para adquirir riqueza y propiedades. Incapaz de restringir su deseo de acumular estas adquisiciones materiales, hace de su vida un sufrimiento, aunque sabe perfectamente que la riqueza y las propiedades son efímeras e impermanentes. El apego de la gente por satisfacer su codicia insaciable es lo que la aflige. La aflicción nacida de este apego se conoce como «Raga Klesha».

El odio surge como una secuela de la frustración nacida del desencanto. Las personas, motivadas por la expectativa de recompensas, buscan refugio a los pies de otros. Pero cuando las recompensas esperadas no siguen a sus esfuerzos, se sienten destrozadas y desilusionadas. Albergan odio contra aquellos que no las recompensan. La ira también surge como resultado del egoísmo y el interés personal que alimentan dentro de sí mismas. La gente se acerca y adora a otros, motivada por el egoísmo. Pero cuando estos no cumplen con sus demandas egoístas, se enoja y sufre como resultado. Hay algunas personas que albergan odio contra Dios cuando Dios no condesciende a sus deseos. El dolor que surge como resultado del odio se llama «Dvesha Klesha». Una persona tan desafortunada es presa fácil de la angustia y la decepción, y desatiende la presencia del Uno Mismo dentro de ella. La ilusión de que es el cuerpo y que la Divinidad es diferente de ella es la causa del dolor de la gente.

El mundo presenta un espectáculo variado de personas que experimentan diversas vivencias. Hay algunas personas que parecen estar siempre serenas, y también hay personas que parecen estar siempre tristes. También hay personas que parecen experimentar tanto alegría como dolor; y también hay personas, perdidas en la divina embriaguez, inmersas totalmente en la felicidad suprema. ¿Cuál es la causa de estos diferentes estados de la gente? La mente es la causa de todo esto. La causa es la presencia en la gente del demonio, la bestia, lo humano y lo divino; y para todo esto, la mente es la causa principal. Solo en la gente encontramos lo «humano-divino», lo «humano-humano», lo «humano-demoníaco» y lo «humano-animal». Todo esto está profundamente arraigado en la mente de las personas.

Se dice «Brahmahanista Paro Devaha». Siempre establecido en la conciencia divina, realizando acciones y deberes encomendados a ella para el placer del Señor, la persona divina ve a la Divinidad en todas partes. Para tal persona, todas las formas y seres son reflejos de la Divinidad, y lleva una vida de alegría nacida de la divina embriaguez.

«Sathya Dharma Paro Martyaha». Viviendo en el mundo humano, la persona humana camina por el sendero de la verdad y la rectitud, y lleva una vida veraz y recta. Sigue escrupulosamente los mandamientos de «Sathyam Vada Dharmam Chara» (hablar con la verdad y actuar según la rectitud), y vive una vida noble. Para tal persona, el deber es lo primero; y también está dotada de las nobles cualidades de compasión, caridad, tolerancia, simpatía, etc. No tiene ansia por el poder ni las riquezas.

La persona demoníaca es descrita como «Madhyapana Ratho Danavaha». La persona demoníaca se entrega a una vida de comer, beber y dormir. Desprovista de compasión y entendimiento, discreción y capacidad de discernir, se deleita en infligir dolor a otros al abusar de ellos y criticarlos. Desviada por el egoísmo y el interés personal, se esfuerza por su propia alegría y no contribuye en lo más mínimo a la felicidad de los demás. Alberga odio y celos contra las personas rectas y nobles, y se enfurece al verlas. La persona demoníaca es la encarnación misma de cualidades malignas, pensamientos malignos y sentimientos malignos.

La persona humana-animal está apegada a los placeres sensuales y pasa la vida buscando alegrías sensuales, desde el nacimiento hasta la muerte. Vive la vida de una bestia, sumida en el egoísmo y los placeres sensuales. Las leyes de la razón y la temporada son ignoradas sin ningún remordimiento de conciencia, aunque los animales observan estas leyes escrupulosamente. No hay fin para los vicios de los que es presa. No hay cabida para virtudes como la rectitud y el amor por la justicia, en el corazón de la persona humana-animal.

La mente es la causa de toda esta variación de carácter y conducta. La gente debe primero fomentar la fe en la existencia en este mundo de un poder sagrado. También debe alimentar la convicción de que en este mundo debe llevar una vida perfecta. El mundo aplica sus trucos con la gente, proveyendo a las alegrías de sus sentidos. Es el mundo el que tienta su cuerpo, atormenta su mente, regocija sus ojos y moldea su vida. Pero hay una Divinidad inmortal en este mundo mortal. Lo mortal y lo inmortal, lo temporal y lo eterno son los aspectos de «Satchidananda». El mundo perfecto emerge del mundo totalmente perfecto. Solo la perfección permanece, después de que el cuerpo perece. Es a la luz de esto que los Upanishads declaran «Purnamadha Purnamidam Purnath Purnamudhachyathe; Purnasya Poornamadhaya Purnameva Vasishyathe». Aquello es Plenitud, esto es Plenitud. La Plenitud nace de la Plenitud. La Plenitud restada de la Plenitud, también es Plenitud. Lo que resta también es Plenitud.

Todo es solo Plenitud. Todo en el mundo es un aspecto de «Satchidananda». Aunque la gente es una encarnación de «Satchidananda», se somete a dolor y sufrimientos al seguir las extravagancias de la mente. La vida «humana-divina» es la vida más elevada. La vida «humana-humana» es una vida intermedia. Las vidas «humana-demoníaca» y «humana-animal» son las peores. La mente, que es la sede del apego, es la causa de toda esta confusión. La gente no está hecha de dolor, la gente está hecha de alegría. La gente es, de hecho, la encarnación de «Satchidananda». Dado que es la encarnación de «Satchidananda», debe esforzarse con diligencia por experimentar esto. En este mundo amplio y vasto, debemos fomentar en nuestro interior sentimientos amplios y nobles, sin dar lugar a que surjan sentimientos de mentalidad estrecha. En este mundo infinito debemos cultivar sentimientos de amor infinito. Al cultivar sentimientos de mentalidad estrecha, la gente lleva hoy una vida de angustia. ¿De quién es la culpa? La culpa recae en la gente que se deja llevar por su mente.

La persona que se apoya en la mente

cae peor que un animal.

La persona que se apoya en el intelecto («Buddhi»)

se transforma en Dios.

¿Qué es «Buddhi»? El intelecto está marcado por la discreción y la capacidad de discernir. Va más allá de la mente, pero está situado por debajo del Uno Mismo. Dado que está situado cerca del Uno Mismo, se baña en la luz del Uno Mismo. El conocimiento del «Atma» pertenece a quien sigue el intelecto, viviendo una vida de discernimiento. Hoy la gente trabaja de la mañana a la noche solo en busca de alimento. ¿Qué logra con este esfuerzo?

De la mañana a la noche, el hombre lucha

por llenar su pequeño vientre, desperdiciando su vida.

¿Qué gran alegría ha ganado al descuidar

la adoración de «Aquel de los ojos de loto»?

Detente y reflexiona sobre esto, oh, hombre.

¿Qué ha logrado la gente al descuidar a Dios? ¿Qué ha logrado al llevar una vida de búsquedas materialistas? Todo lo que ha logrado es solo dolor. ¿Qué ha logrado por leer libros y conocer a «Mahatmas» (grandes personas)?

¿Por qué se jactan de haber dominado

muchos libros y textos?

¿De qué sirve su aprendizaje y erudición?

¿De qué sirve su vida y su esfuerzo

si no piensan en el Señor

y no juntan las manos para saludarlo?

¿De qué sirve nuestra adoración, nuestra fe, nuestro aprendizaje e inteligencia si no nos ayudan a avanzar hacia el Señor? Nuestros esfuerzos solo producen alegría temporal, pero no la permanente felicidad suprema.

Es un crimen y un pecado ser arrogante por la fuerza de nuestro poder y autoridad. La verdadera autoridad reside en la persona que experimenta la Divinidad en todos. La verdadera autoridad es de quien cree que todas nuestras experiencias deben encontrar su cumplimiento en Dios. La brecha que existe entre nuestro pensamiento, nuestra palabra y nuestra acción contribuye a nuestro comportamiento demoníaco.

Adi Shankara, tras su marcha triunfal por toda la India, llegó a la ciudad de Benarés. Fue al templo de Vishwanatha y oró así:

«¡Oh Señor! He venido aquí para redimirme de los tres pecados que he cometido. Se dice “Yatho Vacho Nivartante Aprapya Manasa Saha”. Aunque sé que el Señor es inefable, más allá del alcance del pensamiento y la palabra, me he atrevido a describirte. He cometido el pecado de no practicar lo que sabía. Este es mi primer pecado. Aunque he profesado “Eashwara Sarvabuthanam, Eashwasya Idamsarvam, Vasudeva Sarvamidam”, he venido en busca de tu darshan. Aunque declaraba que el Señor está en todas partes, he venido a buscarte aquí. He cometido el pecado de decir una cosa y hacer otra. Este es mi segundo pecado. A pesar de hacer las declaraciones “Ekatma Sarvabhutantaratma, Ekameva Adwitiya Brahma”, he venido en busca de tu darshan. A pesar de declarar que en el mundo hay solo una entidad, he venido por tu darshan. Con ello, te he considerado muy diferente de mí mismo. Este es mi tercer pecado, ¡oh, Señor! Redímeme de mis tres pecados y bendíceme con la felicidad suprema nacida de la no dualidad».

La desarmonía entre el pensamiento, la palabra y la acción es en sí misma un pecado. Debemos buscar la expiación por los pecados que hemos cometido. Solo después de redimirnos de nuestros pecados y después de experimentar la Unidad, nos transformaremos en seres humanos perfectos. Los Upanishads declaran «Manasyekam, Vachasyekam, Karmanyekam, Mahatmanam». El «Mahatma» (noble) es aquel que ha alcanzado la unidad del pensamiento, la palabra y la acción. El malvado es aquel que no observa la unidad del pensamiento, la palabra y la acción. Por eso se dice en los Upanishads, «Manas Anyath, Vachas Anyath, Karman Anyath Duratmanam».

Es la mente la que hace que una persona escale alturas etéreas y también caiga a profundidades irrecuperables. Todo se subordina a nosotros, si podemos controlar la mente. Es la mente la que hace a la persona. Es la mente la que hace al mundo. La persona, la mente y el mundo son uno y lo mismo.

Si estos tres son uno, ¿cómo es que tienen tres formas y tres nombres? Como el brahmán que realiza diferentes funciones es llamado por diferentes nombres, las cosas también adquieren diferentes nombres en consonancia con sus acciones. Por ejemplo, el brahmán, cuando cocina alimento, es conocido como «brahmán el cocinero»; el brahmán, cuando consulta el horóscopo, es conocido como «brahmán el astrólogo». El brahmán que inicia a una persona en un mantra es conocido como «brahmán el preceptor». Aunque el brahmán que ha realizado todas estas funciones es una misma persona, ha adquirido diferentes nombres debido a los diferentes deberes realizados. De manera similar, dado que la persona está hecha de mente, se le llama «Manishi». Como el mundo es la manifestación de los cinco elementos, se le conoce como «Prapancha». Las cosas adquieren nombres según sus funciones. En la palabra «Prapancha», «Pra» significa florecimiento (manifestación) y «Pancha» significa los cinco elementos.

Por lo tanto, debemos esforzarnos por ver la unidad en la diversidad. Aunque miles de personas están sentadas en este auditorio, el aire que respiran es el mismo. Los seres son muchos, pero el aliento es el mismo. Nuestros cuerpos son como carrozas y el auriga es el Uno Mismo. Aunque las carrozas son diferentes, el auriga es el mismo. A pesar de la múltiple diversidad entre las personas, también hay una sorprendente unidad. En cuanto al nacimiento, un millonario y un pobre llegan a este mundo a través del vientre de la madre. Todas las personas tienen hambre, tanto un millonario como un pobre. El millonario puede tomar opíparas comidas, mientras que el pobre puede tomar comidas escasas, pero el hambre es común a ambos. El millonario y el pobre son iguales en la muerte. Todas las personas tienen sed, aunque la forma en que sacian su sed puede ser diferente. El millonario puede consumir bebidas heladas, mientras que el pobre puede beber agua de un arroyo, pero la sed es la misma. La unidad marca la vida de la gente, en el hambre y en la sed, en el nacimiento y en la muerte.

Anhelando empleos y dinero, nos dejamos atraer por caminos malvados y cuestionables. Al tomar el camino equivocado, finalmente arruinamos nuestras vidas. La vida de la gente se ha vuelto ulcerosa como la vida de un gusano. A medida que crecen la autoridad y la opulencia, el carácter también debería crecer a alturas elevadas. Ya sea que la persona se eleve en el campo de la espiritualidad o la política, sus pensamientos deberían elevarse junto con su estatus. Sin embargo, hoy, en lugar de alimentar los pensamientos más nobles, la gente alberga los peores sentimientos. La gente finge sentirse feliz, aunque se dirige rápidamente hacia el desastre. Las personas son como marionetas manipuladas por un titiritero.

Hay una necesidad imperiosa de que la gente controle su mente. No deben lanzarse a la acción inmediatamente, escuchando los impulsos de la mente. Debemos discernir y avanzar más. Pero hay personas en el mundo que escuchan el mandato de la mente y lo traducen en práctica inmediatamente. La gente se transforma en Dios cuando hace esfuerzos con su mente. ¿Quién es «Manava» y quién es «Deva»? Aquel que no está limitado por el día es «Deva», pues el día simboliza la mañana y la noche. Por lo tanto, «Deva» es aquel que trasciende la mañana y la noche. El Señor está más allá del placer y el dolor, del mérito y el pecado. Hoy manchamos a Dios con nuestra conducta equivocada. Pero Dios está más allá del placer y el dolor. Va más allá de nuestro alcance. Excede lo que podemos aferrar. Los perros ladran cuando pasa un elefante. ¿Qué pierde el elefante cuando los perros ladran? ¿Qué pierde Dios cuando la gente lo critica? Es la gente quien pierde, no Dios. La persona que ha fijado su fe en Dios debe fomentar sentimientos divinos y acciones divinas. Dios es la encarnación del amor. El amor es Dios. Vivan en el amor.

Comiencen el día con amor.

Llenen el día con amor.

Pasen el día con amor.

Terminen el día con amor.

Este es el camino hacia Dios.


Traduccion SBd