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Discursos dados por Sai Baba

{SB 57} Lluv. 6 (31 disc. 1979)

21. El control de la mente

El control de la mente

( Impreso en castellano en Lluvias de verano Tomo 6 cap. 21 )

El control de la mente

1979

La Bienaventuranza representa la experiencia

de llegar a conocer el Alma; y la angustia es lo que se siente cuando la Verdad permanece desconocida.

El que conoce a Dios en verdad se convierte en El.

¡Encarnaciones del Alma Divina!: El Kundalini Shakti yace dormido en el Mooladhara Chakra, por debajo del ombligo del hombre. Para despertarlo habría que emprender la meditación. El Kundalini despertado procede a dirigirse hacia el Sahasrara Chakra o el loto de los mil pétalos, a través del Swadishtana, Manipura, Anahata, Vishuddha y Ajna Chakras.

El aspirante ha de sentarse en posición de Padmasana, con su cabeza, cuello y columna vertebral en una línea recta, por así decir, con el objeto de facilitar el movimiento parejo y sin trabas de la energía del Kundalini. Algunos sostienen que mientras se está dedicado a la meditación, la vista habría de ser fijada en un punto entre las cejas. Sin embargo, el Gita nos aconseja fijarla en la punta de la nariz y contemplar al Señor que reside en nuestro corazón. Para experimentar la verdadera delicia de la meditación, el aspirante espiritual no habrá de cerrar por completo los ojos, ya que ello le induciría al sueño. Deberá mantenerlos entreabiertos, lo que le ayudará a erradicar a los gunas rajásico y tamásico.

En quien ha sido recientemente iniciado en la senda de la meditación se da a menudo que no es capaz de gozar plenamente de la dicha que produce, debido a la carencia de tranquilidad mental. Como resultado de la estrecha asociación de su mente con el mundo exterior, con todas sus fantasías y tentaciones, es incapaz de fijarse establemente en el objeto de la meditación. El primer imperativo en la meditación, por ende, será la correcta canalización de los pensamientos en la dirección deseada, a través del control de la mente.

"La práctica hace perfecto al hombre". Para lograr perfección incluso en los actos más comunes y rutinarios como caminar, leer o escribir, es necesaria una práctica constante. El proceso de la meditación también exige una práctica constante y sincera.

El primer paso para controlar la mente consiste en grabar en ella que el mundo es transitorio y que, en consecuencia, los placeres que derivan de él serán momentáneos. Los placeres sensoriales no llegan a producir contento. Mientras más se satisfacen los deseos sensoriales, más crecen en número e intensidad, en la misma forma en que el fuego arrecia en su furia mientras lo alimentamos con más y más leña.

La mente no tiene una identidad independiente propia. Representa un conglomerado de deseos que brota de los impulsos. Una tela es, esencialmente, un atado de hilos. Los hilos, a su vez, son básicamente algodón. De manera similar, los deseos nacen de impulsos básicos y la mente está constituida por estos deseos. En la misma forma en que una tela se desintegra cuando se le van sacando los hilos, la mente puede ser destruida mediante la erradicación de los deseos.

El corazón puede ser comparado con el Cielo, la mente con la Luna, y el intelecto con el Sol. Los pensamientos que son generados en la mente son como las nubes pasajeras. La causa para la felicidad o la desdicha y el placer o dolor de uno, reside en sus pensamientos. Sin embargo, estas ideas gemelas de feliciíiad y desdicha o de placer y dolor logran relevancia únicamente en el mundo de las dualidades. De la misma forma en que una cámara entrega impresiones fotográficas de los objetos sobre los que se la enfoca, la mente absorbe las impresiones de los objetos hacia los cuales es dirigida. Mientras más se la dirija hacia el mundo de los placeres sensoriales, más alejará al hombre de Dios. Un episodio del Ramayana ilustra esto con gran claridad.

Acompañando al Señor Rama, Sita lo siguió a la selva con una actitud de renuncia total al mundo. Sin embargo, estando ya en la selva fue encantada por un ciervo dorado y deseó tenerlo. Este deseo la separó del Señor Rama y, como consecuencia, tuvo que languidecer en Lanka.

Sita es la hija divina de la Madre Tierra. Ella sabía muy bien que el ciervo dorado en la selva no era real. Mas eligió representar este drama para advertirle al hombre de los peligros forjados por una mente que persiga las posesiones mundanas.

Por ello, el buscador no debería dejarse arrastrar, en su práctica de la meditación, por los caprichosos vagabundeos de la mente. Para la práctica de la meditación es esencial la pureza de corazón. El hombre habrá de darse cuenta de que la misma Alma activa a todas las criaturas. Deberá compartir las alegrías y pesares de los demás como si fueran propios. Cuando el hombre desarrolla este sentimiento de empatía espiritual, se hace elegible para alcanzar la Divinidad por la práctica de la meditación.

La grandeza del hombre no se revela en las grandes tareas que emprende de manera ostentosa. Sino que, más bien, se muestra en los pequeños actos ejecutados con absoluta sinceridad y grandeza de corazón. Debemos buscar de santificar cada pequeña cosa que hagamos con un sentido de dedicación a Dios.

¿Cuál es la causa de la desdicha del hombre y de su miseria? ¿Le es natural el pesar al hombre o es un mero artificio? La ignorancia es la causa última del pesar. El apego nace de la ignorancia y conduce al nacimiento, lo que puede denominarse como la causa inmediata del pesar. Por lo tanto deberemos esforzarnos por eliminar nuestra ignorancia y evitar el pesar. El sufrimiento no le es natural al hombre. Si lo fuera, su eliminación habría llevado a la extinción de la naturaleza humana. El bebé que gorjea feliz en su cuna apunta al hecho de que la alegría le es natural al hombre. Con el bebé jugando contento en su cuna, la madre se dedica despreocupadamente a sus quehaceres domésticos. Pero un grito súbito del bebé la hace abandonar todo lo que está haciendo y correr de inmediato a su lado para buscar afanosa un insecto o una hormiga que le haya podido hacer llorar.

Nunca le preguntamos a nadie por qué está feliz; en cambio, a un hombre preocupado le preguntamos por el motivo de su pesar. En verdad la alegría representa el estado natural del hombre, en tanto que la tristeza resulta anormal en él. La vida humana ha de irradiar alegría y felicidad; el pensar de manera distinta no es más que resultado de la ignorancia. Hemos de reconocer y proclamar la real naturaleza de la vida humana y su Divinidad innata, por medio de la observancia de ciertas reglas disciplinarias.

Krishna enseñó la Senda de la Verdad a todo el género humano a través de Arjuna. "Arjuna" significa pureza y santidad. Existe un renombrado lugar de peregrinación llamado "Srisailam" en Andhra Pradesh y un gran santuario en donde Iswara es venerado como "Mallikarjuna" y su consorte como "Brahmaramba". Si captamos el significado interno de estos dos nombres, estaremos en posición de entender el sentido interno de la vida. "Mallika" es jazmín y "Arjuna" significa puro y blanco. Parvathi, la madre del mundo es comparada a una "Bhramara" o una abeja oscura. De modo que la Divina Madre, que es como una abeja oscura, entra en el corazón de Iswara que se parece al puro y blanco jazmín, y liba allí el néctar de su Amor. La abeja de nuestra mente habrá de entrar en la flor de nuestro corazón, para libar en él el néctar de la Gracia de Iswara instalado allí.

A menudo nos referimos a "la hermandad del hombre" en cuanto ideal. Pero hay muchos hermanos que pelean entre ellos y llevan sus litigios incluso hasta la Corte Suprema. Reconocer la unicidad del Espíritu es un ideal aún más alto que el de la hermandad del hombre. Por ende, los buscadores habrán de esforzarse por llegar más allá de este límite de la "hermandad del hombre" y reconocer a través de la experiencia que la misma Alma reside en todas las criaturas.