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Discursos dados por Sai Baba

{SB 57} Lluv. 6 (31 disc. 1979)

18. Los cuatro estados de conciencia

Los cuatro estados de conciencia

( Impreso en castellano en Lluvias de verano Tomo 6 cap. 18 )

Los cuatro estados de conciencia

1979

Brahman es el Uno que desafía toda identificación

y descripción ciertas. Es Aquel que sólo puede ser indicado

por medio de negaciones y desmentidos.

Es el Uno que es Eterno e Infinito:

Ser Conciencia Bienaventuranza absolutas.

El todo penetrante Brahman impregna todo el Universo de objetos animados e inanimados. Este Brahman omni incluyente ha asumido la forma audible de la palabra o verbo primordial: AUM. En este supremo Parabrahman (Absoluto Universal) hay cuatro elementos inseparables que son distintos estados de conciencia (Vishwa, Taijasa, Prajna y Turiya).

El estado de vigilia (Jagratavastha) es el estado de la conciencia normal y concierne al mundo denso de la materia. Entrega un conocimiento empírico del mundo fenoménico, adquirido a través de percepciones y sensaciones. Cuenta con varios medios para conocer. Estos consisten en los cinco órganos de la acción, los cinco órganos de la percepción, los cinco pranas o energías vitales, la mente, el intelecto, la conciencia y el ego. En el estado de vigilia se encuentran integrados estos diecinueve aspectos del conocimiento empírico o sensorial. Es esencialmente este tipo de conocimiento el que ansía los placeres del mundo material.

El estado de conciencia del soñar (Swapnavastha) posee la facultad subconsciente de reconocer o de lograr un atisbo de la sagrada experiencia de la Divinidad y la Santidad. Concierne a los aspectos más sutiles del conocimiento y la experiencia humanos. Lleva consigo las impresiones más sutiles de las experiencias del estado de vigilia.

El estado de conciencia pura de la Divinidad (Prajnavastha) constituye un estado trascendental de conciencia en que la dicotomía entre lo denso y lo sutil desaparece en la supraconciencia. En él se vuelven inoperantes las facultades de diferenciación y de diversificación de la mente. Por este motivo es que se dice que este estado de conciencia es Brahman. Para ayudarle al hombre a alcanzar esta cumbre de la Divinidad fue que expuso Krishna la práctica espiritual de la meditación en el Bhagavad Gita. En esta conciencia pura son sublimados en la dicha de la experiencia espiritual todos los deseos y los sueños mundanos. En este estado de conciencia superior brilla constantemente la suave luz del Uno.

En el más elevado estado de conciencia (Turiyavastha) se experimenta la naturaleza esencial del Alma. En él, el aspirante espiritual vivencia serenidad, bondad y no dualidad. Es éste un estado puro, sereno y estable de supraconciencia, en el que se trascienden todos los atributos (gunas) que discriminan y diferencian, los que se ven disueltos en la eterna y absoluta realidad de Brahman.

Omkar representa la fusión de los tres sonidos primordiales: A, U y M. Estas tres letras representan, respectivamente, a los tres estados de conciencia y, también, simbolizan a Brahman, Vishnu y Maheswara. Esta trinidad representa a las tres realidades personificadas correspondientes a los estados de conciencia mencionados antes. Un collar de cuentas lleva un hilo que pasa por todas ellas y las mantiene unidas. De manera similar, Brahman pasa a través de todos los individuos y los hace ser interrelacionados e interdependientes.

La autorrealización representa la aprehensión inmediata, íntima y unitiva de la realidad absoluta, suprema e integral de Brahman. Se trata de una experiencia mística que se ubica más allá de la mente, del espacio y el tiempo. La meditación representa una ayuda para esto. Así como el ojo no puede verse a sí mismo, tampoco el Alma puede verse. Si una muñeca de sal es hundida en el mar para sondearlo, se disolverá en el agua y se hará irrecuperable. De manera similar, el Alma Individual que busca al Alma Suprema pierde su individualidad e identidad. Brahman es un océano insondable. Un ser viviente que vaya en busca de Brahman se hace uno con El. El Alma Individual y el Alma Suprema son ontológicamente idénticas y no duales. No son sino aspectos del más elevado de los estados de conciencia.

En la meditación, la mente, el intelecto y los distintos sentidos, son trascendidos por medio del autocontrol. Todas las dualidades, las dicotomías, las diferencias y las relatividades desaparecen en el estado supraconsciente de la meditación. La meditación es sinónimo del conocimiento unitivo de la Deidad. Constituye una visión de lo Divino y un camino hacia ello. Conduce hacia el Sat Chit Ananda o realidad integral de Existencia Conciencia Bienaventuranza. Otorga la dicha perdurable y la Bienaventuranza del Alma. Le ayuda al hombre a alcanzar la Bienaventuranza Suprema y la de la no dualidad.

Krishna dijo: "Ahamatma Gudakesha". Krishna, quien es Hrishikesha se dirigió a Arjuna en cuanto Gudakesha. Hrishikesha es el Señor, el amo de todos los sentidos. Arjuna es Gudakesha o aquel que ha logrado el control de los sentidos, el discípulo de Hrishikesha. El Señor de los sentidos es el Gurú Supremo y aquel que ha logrado el control de los sentidos es su sishya, su discípulo. Krishna era, por ende, el Gurú Supremo y Arjuna su sincero discípulo. Arjuna es el Ser humano ideal y Krishna el Ser Supremo o Dios. Puede ser que haya buenos gurús hoy en día, pero no hay discípulos sinceros. Esto se debe a la influencia de Kali sobre los seres humanos. La gente recuerda y repite el nombre de Krishna, pero no lleva a la práctica sus enseñanzas.

Hace mucho tiempo había un noble gurú. Este tenía un discípulo. Una tarde, el gurú, que había salido temprano, retornó a casa bajo el ardiente Sol. En esos momentos el discípulo estaba dedicado a la adoración del gurú. Frente a la puerta, el gurú sentía el Sol candente y sus pies le dolían sobre la tierra quemante. Le pidió al discípulo que le abriera la puerta y lo dejara entrar. Pero el discípulo que estaba recitando el "ashtothara" para su gurú, le respondió que no debía ser interrumpido durante sus oraciones. De modo que no fue a abrir la puerta hasta que no hubo terminado con su culto. El pobre gurú, entretanto, hubo de quedarse afuera, soportando la inclemencia del calor, hasta que el discípulo diera por finalizada su práctica. ¿Nos será posible encontrar semejantes discípulos hoy en día? ¿De qué podría servir el proceder a una adoración ritual del gurú, si al mismo tiempo se le está causando sufrimiento? Son muchos también los devotos que adoran a Krishna, pero que no se preocupan de sus enseñanzas.

Cada individuo habrá de reconocer la Verdad de que no hay sino un Señor Supremo para todos. Dios puede ser concebido de muchas maneras diferentes. Brahmán puede ser ya sea "saguna" o "nirguna", vale decir, puede o no tener atributos. No hay una diferencia esencial entre ambos, del mismo modo en que no hay diferencias sustanciales entre una tela y el algodón. El Dios sin atributos vendría a ser como el algodón, la sustancia básica, en tanto que el Dios con atributos vendría a ser como la tela, el producto derivado. Ambas denominaciones no son sino dos niveles de la Realidad.

Un rayo de luz que caiga sobre un prisma es refractado. Como resultado de la refracción veremos los diferentes colores del espectro. Los colores del espectro son diferentes, pero la luz no es sino una. De manera similar, posiblemente haya variados nombres y formas para la Realidad última. Brahmán no es sino uno y sus manifestaciones son múltiples.

Un aspirante espiritual tendrá varios tipos de experiencias durante la meditación. Cuando llegue a estar absorto en la Divinidad, escuchará diferentes clases de sonidos. Desarrollará una especie de percepción extrasensorial. Oirá el sonido de diversos instrumentos musicales. Estos dulces sones musicales son símbolo del Sakara Brahmán y son los primeros resultados de la meditación. Durante las etapas preliminares de la meditación, los órganos sensoriales se vuelven hipersensibles. Esta aguda sensibilidad le permite al aspirante responder a visiones y sonidos extraordinarios. Con el tiempo, esta facultad de hipersensibilidad o de percepción extrasensorial se va desarrollando en la más elevada facultad de poder oír la Voz del Silencio misma. Hay sonido en esta Voz del Silencio: es el Pranava, el sonido primordial de Iswara, de Dios. El aspirante espiritual escuchará la repetición y la reiteración de la Voz Primordial del AUM. Estará experimentando la inefable e inexplicable dicha del estado de supraconciencia.

Durante la meditación profunda, hay algunos aspirantes espirituales que sienten que sus cuerpos se han vuelto pesados y que no pueden moverse libremente. Otros experimentan una sensación de extremada liviandad y levitan hacia arriba. Hay otros que experimentan sensaciones de temblores y escalofríos. Los aspirantes tenaces y mentalmente estables, sin embargo, no se dejarán amilanar ni desconcertar por estas experiencias supranormales: continuarán con su práctica, sin, dejar que sus fantásticas vivencias la obstaculicen.

Ramakrishna Paramahamsa pasó por todas estas etapas de la meditación, desde las formas a lo carente de forma. Durante su evolución espiritual la Divina Madre se le reveló como Kali. No obstante, el Alma carece de forma. Es por ello que se le aconseja al aspirante dejar tras de sí todas las formas y nombres y esforzarse por alcanzar la experiencia del Dios sin forma. El Brahmán Absoluto, sin forma ni atributos confiere el más elevado de los éxtasis espirituales. El aspirante es embelesado y arrobado por la Divina inspiración del Dios sin forma. Experimenta una dicha perfecta. Este estado de meditación supraconsciente habrá trascendido toda dualidad. Es el estado del conocimiento unitivo de Brahmán. Es perdurable y trasciende todos los atributos y sentimientos.

Un novicio habrá de comenzar por la meditación en el Dios con forma. Habrá de observar todas las restricciones. Habrá de ser regular y puntual en su práctica. Un brote nuevo tiene que ser protegido de los animales: tendrá que ser rodeado con un cerco hasta que se convierta en un árbol. Después de eso, el cerco se hace innecesario. De manera similar, se requiere de normas y reglamentaciones para los principiantes en la práctica espiritual. Un aspirante espiritual avanzado ya no dependerá de apoyos externos. Podrá entrar en trance cuando quiera. La meditación se convierte en algo espontáneo y habitual para él.

Hay que distinguir la meditación de la concentración. La concentración es la primera etapa de este proceso que habrá de ser seguido por la contemplación y la absorción. Esta absorción conduce a la meditación. La meditación no constituye el monopolio de ninguna religión en particular. Representa un programa universal y pragmático para ganar el conocimiento unitivo de la Divinidad.