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09. 05/04/98 La potencia del nombre de Rama | 5 de Abril de 1998
Sala Sai Ramesh, Brindavan
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Más dulce que el azúcar
más sabroso que la crema de cuajada,
creciendo en dulzura como la miel,
a medida que el nombre es cantado,
verdaderamente es el néctar mismo.
Meditad todos en el sagrado nombre de Rama.
Encarnaciones del Amor:
Rama es el amigo del universo. Es su protector. Es su santo patrón. No es fácil comprender la naturaleza de una personalidad ideal tan singular. Es más fácil contar las olas del mar que describir las cualidades de Rama.
Ramachandra es el Morador en todos los seres. El cosmos es una vasta mansión. La humanidad es una familia (o comunidad). Sólo la persona que reconoce esta relación entre el cosmos y la humanidad puede comprender el Principio de Rama.
La tierra está a los pies de todo ser humano. Es mismo firmamento está por encima de todos. Todos respiran el mismo aire. El agua que beben es la misma para todos. Sólo quienes reconozcan este principio unificador buscarán comprender el Principio de Rama.
Los Vedas enseñan dos tipos de dharma (códigos de justa conducta). Uno se denomina pravrithi y el otro nivrithi. El pravrithi (el camino exterior) está relacionado con las actividades mundanas. Prescribe las cualidades necesarias para conducirse en la vida, en el ambiente mundano. Nivrithi (el camino interior) enseña el conocimiento del Uno Mismo (Atma-jnana). Quien conoce la diferencia entre ambos es intrépido.
Pravrithi indica cómo debe realizarse una tarea determinada. Nivrithi (el camino interior) indica en qué estado mental debe realizarse el trabajo.
Por ejemplo, cuando una persona tiene hambre, pravrithi le dice que coma alimentos y calme su hambre. Nivrithi enseña qué tipo de alimentos debe consumir, cuáles son buenos para su salud y cuáles son perjudiciales, y cómo deben consumirse. Pravrithi y nivrithi están, pues, relacionados con lo externo y lo interno.
Todo lo que ustedes ven, todo lo que oyen y todo lo que piensan tiene que ver con el camino pravrithi. El camino pravrithi crea confusión en la mente, perturba la inteligencia e impide seguir el recto camino. Pravrithi tiende a alejar al hombre de Dios.
La vida es una especie de lucha. Hay que enfrentar conflictos de opiniones. Pero Ayodhya es un lugar libre de luchas y controversias. Ningún enemigo puede entrar en él. El corazón humano es el símbolo de Ayodhya. Todos los conflictos y divisiones surgen en la mente. El sello distintivo de pravrithi (el camino exterior) es que genera conflictos y produce alternativamente unión y separación. Debido a este hecho, el hombre de hoy es presa del desasosiego y está privado de paz. Ravana es un ejemplo de una persona que arruinó su vida de esta manera. Él seguía perpetuamente el camino pravrithi. Incapaz de conquistar sus deseos, sacrificó a sus hijos. Incapaz de dominar sus deseos (vanchalu), acabó arruinando a todo su clan (vamsa). Sin control sobre sus pasiones, perdió su reino.
Al final, esta fue la lección que Ravana dio al mundo: «¡Oh, gente del mundo! Incapaces de controlar sus apegos como yo, incapaces de limitar sus deseos como yo, no se arruinen como yo. En última instancia, yo también abandono el mundo. ¿Qué queda en el mundo? Sólo la infamia. Todo el renombre va a Rama. Por lo tanto, esfuércense por ganar buena reputación. No den lugar a la mala fama». Esa fue la lección que enseñó Ravana. El Principio de Rama destruye todos los pecados y redime la vida. Todo el mundo debería tratar de comprender el Principio de Rama.
Rama actuaba en el mundo como un ser humano corriente. Aunque era el ejemplo de la vida ideal, todos lo consideraban un ser humano corriente. Pero, ¿vive como Rama la gente corriente? Rama era alguien que, aunque parecía llevar la vida de un hombre corriente, llevaba la vida divina. Demostraba la vida ideal de una persona espiritualmente consciente de Sí Misma.
Hoy en día, el mundo necesita el mensaje del Ramayana. ¿Por qué? Porque los niños no prestan atención a las palabras de sus padres. Los padres no dan buenos ejemplos a sus hijos. Los preceptores no enseñan a sus discípulos la justa conducta. Los discípulos no muestran a los maestros el debido respeto.
Hoy en día, empresarios, administradores, gobernantes y ciudadanos están todos manchados por la misma brocha. El mundo está repleto de discordia. La gente ha olvidado el gran mensaje de Rama. Han envenenado la vida en su origen. Han olvidado Lo Divino, con el resultado de que están inmersos en penurias.
¿Qué oraciones dirige hoy la gente a Dios? Rezan por la comodidad corporal y la paz mental. Estos deseos son naturales. Pero hay algo antinatural en la forma de hacerlo. Se ofrecen plegarias a la imagen en piedra del Señor de las Serpientes. Rezan: «¡Oh, Señor de las Serpientes! Elimina mis problemas». Pero cuando la serpiente aparece ante ellos como una cobra viva, utilizan el ídolo de piedra para matarla.
Hoy en día esta es la difícil situación de lo Divino. ¿Quién puede determinar cuál es la naturaleza de la Divinidad? Nadie puede hacerlo. La naturaleza de la Divinidad solo puede ser determinada por la Divinidad y no por nadie más.
Thyagaraja reconoció esta verdad, en su canción: «¡Oh Señor! ¿Cómo puede alguien decidir lo que eres?». Thyagaraja derivó el nombre «Rama» de las dos letras Ra y Ma en los dos mantras asociados con Vishnu y Siva (Los dos mantras son: Namo Narayanaya y Namah Sivaya). Los dos mantras, sin las sílabas Ra y Me, carecen de sentido. Ra y Ma son, pues, las letras que dan vida en los dos mantras. El nombre de Rama es la esencia vivificante de los dos grandes mantras.
El término «Rama» tiene otro significado esotérico. Consta de tres sílabas: Ra + Aa + Ma. Ra significa Agni (el Dios del Fuego). Aa representa a Surya (el dios Sol). Ma representa a Chandra (la diosa Luna). La combinación de las tres letras constituye el nombre de Rama. Ra, que representa al Dios Fuego, quema todos los pecados, Aa, que representa al Dios Sol, disipa la oscuridad de la ignorancia. Ma, que representa a la diosa Luna, refresca el temperamento y produce tranquilidad. El nombre de Rama tiene el triple poder de lavar los pecados, eliminar la ignorancia y tranquilizar la mente. ¿Cómo puede impartirse a la humanidad el profundo significado de este nombre sagrado? Solo puede hacerlo la Divinidad, viniendo en forma humana y demostrando a la humanidad el poder de la Divinidad. El nombre de Rama significa armonía en pensamiento, palabra y acción. Rama demostró esta armonía con sus pensamientos, palabras y acciones.
El Principio de Rama encarna numerosos poderes y potencias. El Ramayana no es un texto sagrado que deba utilizarse solo para la lectura ritual (parayanam). El Principio de Rama es omnipresente como el Espíritu Cósmico. Antiguamente, la gente solía decir que sus secretos interiores sólo eran conocidos por el Espíritu Residente de Rama (Atma-Rama). El Uno Mismo es llamado «Rama». Rama significa «el que agrada». ¿Cómo se puede dar una forma específica a alguien que agrada o deleita?
En la divina epopeya del Ramayana hay un mensaje especial y profundo. Ese mensaje es: el hombre debe llevar la vida de un ser humano, y el hombre debe buscar la unidad con lo Divino. El hombre debe armonizar las tres cualidades que hay en él (satwa, rajas, tamas). En todo ser humano están presentes las tres naturalezas: humana, divina y demoníaca. Pero la mayoría de los hombres de hoy ignoran su humanidad y su divinidad, y fomentan solo su naturaleza demoníaca.
De hecho, el hombre debe esforzarse por manifestar su divinidad y no mostrar su debilidad o sus cualidades demoníacas.
Rama eligió ir a la selva para cumplir la promesa de su padre, y por ello se sometió a muchas dificultades. Cabe preguntarse: ¿Fue al bosque por alguna obligación,
por propia decisión, por un sentimiento de insatisfacción, o simplemente para cumplir la promesa de su padre?
No. Rama partió hacia el bosque con el mismo sentimiento de serenidad y alegría con el que esperaba su coronación. Rama demostró el espíritu de la ecuanimidad. Demostró que el dolor o el placer, la ganancia o la pérdida, la victoria o la derrota, eran lo mismo para él. En la vida humana, el placer y el dolor, la felicidad y la tristeza se alternan todo el tiempo. No es una buena cualidad acoger el placer y rechazar el dolor. Hay que acoger el dolor con el mismo espíritu alegre con el que se acoge la felicidad. La felicidad no tiene valor si no hay también dolor. Por eso se dice: «El placer no se logra con medidas agradables». Para lograr el placer es necesario el dolor. Rama demostró al mundo la verdad de este concepto.
En cada acto, Rama dio el ejemplo. En la conducta individual, en el cumplimiento de los deberes para con la familia y en el cumplimiento de las obligaciones para con la sociedad, Rama demostró los ideales a seguir.
Todo debe comenzar por el cumplimiento de las obligaciones del individuo. El deber del individuo es manifestar la divinidad que lleva dentro. Como individuo, Rama reveló la divinidad en Él con su conducta ideal.
Cuando Valmiki terminó su Ramayana, Brahma declaró que su epopeya duraría tanto como las montañas y los ríos. El significado profundo de la bendición de Brahma es que el Ramayana perdurará mientras existan hombres (montañas) y mujeres (ríos) en la Tierra. El Ramayana perdurará mientras exista la sociedad humana. La gente debe adquirir la capacidad de comprender las verdades eternas que encierra el Ramayana. Ignorando las verdades eternas del Ramayana, los Bharathiyas (indios) malgastan sus vidas en búsquedas mundanas.
Celebramos este día como el cumpleaños de Rama. ¿Cómo celebra la gente este día? Realizan algún puja (adoración) especial. Se adornan con marcas sagradas. Pero, ¿hay que esperar al cumpleaños de Rama para hacer estas cosas? No. Sea cual sea su edad, en todo momento y en todo lugar, ustedes deben dedicarse a pensar en Rama.
Después de completar la redacción del Ramayana, Valmiki convocó a los sabios a su ashram y les preguntó quién era capaz de propagar la epopeya inmortal y sagrada a cada rincon del mundo. Los sabios no se mostraron complacidos. Declararon: «Guruji, somos ancianos. Estamos al final de nuestra vida. Somos incapaces de llevar el Ramayana a lo largo y ancho del mundo». Valmiki estaba abatido. En ese momento entraron en escena los gemelos Lava y Kusa, y dijeron a Valmiki:
—Guruji, hemos escuchado todo lo que se ha dicho aquí. Estamos preparados para llevar el Ramayana a todos los lugares».
El sabio se sintió inmensamente feliz. Lava y Kusa eran príncipes de sangre real. Llevando panderetas, emprendieron la gran tarea de propagar el Ramayana cantando los slokas (versos) durante todo el camino. ¿Hay alguien hoy que emprenda semejante tarea? Muchos temen que el público se burle de ellos. Incluso las personas que desean hacer bhajans en público temen que se burlen de ellas. Los devotos deberían ser capaces de trascender tales consideraciones. ¿Por qué debería temer el ridículo público alguien que está haciendo algo sagrado?
La gente debe estar preparada para cualquier sacrificio por el bien de la Divinidad. La alegría que se deriva de cantar el nombre del Señor es inefable. Sin el recuerdo constante de Dios, no puede haber experiencia de lo Divino.
Cualquiera que sea el nombre que se cante, cuando se hace de todo corazón los frutos son seguros. Todo debe hacerse con un corazón puro.
La historia del Ramayana está repleta de ideales. Durante mi reciente visita a Madrás, hablé de la historia de tres madres: Kausalya, la madre de Rama; Anjanadevi, la madre de Anjaneya (Hanuman); y la madre del sabio Agasthya. Cuando las tres se encontraron, Kausalya preguntó a la madre de Anjaneya: «Madre, ¿quién eres?»
Ella respondió: «¡Qué, no lo sabes? Mi hijo Hanuman es bien conocido en todo el mundo. Hanuman está presente allí donde se pronuncia el nombre de Rama. Rama y Hanuman tienen un apego inseparable entre sí. Son una sola alma, en dos cuerpos. Yo soy la madre de Hanuman. Él saltó sobre el enorme mar, hasta Lanka».
Al oír estas palabras, la madre de Agasthya observó: «Lo que hizo tu hijo no es nada tan grande. Tu hijo saltó sobre el mar. Mi hijo se bebió el mar de un solo trago. Yo soy la madre de Agasthya».
Ambas dijeron entonces a Kausalya: «Tú eres la madre de Rama, cuyo nombre permitió a Hanuman saltar sobre el océano y a Agasthya beber las aguas del mar».
Mientras estaban enfrascadas en esta conversación, Rama se acercó y comentó inocentemente: «¿Cómo es que ustedes, madres, se lo pasan hablando de Mí?». Aunque era la encarnación del propio Señor Narayana, actuaba como si fuera un simple hijo. Él les dijo: «Hanuman pudo cruzar el mar debido a su intensa devoción. Agasthya pudo beber el mar debido a su intensa austeridad. Yo no fui en modo alguno responsable de sus logros. No soy tan grande como ellos. Soy un ser humano ordinario. El nombre que se me ha dado es la fuente de todo poder. Yo soy solo un instrumento. Es mi nombre el que ayuda a realizar todo. Este nombre está lleno de todas las potencias. Este cuerpo mío se mueve debido al poder del nombre. Por lo tanto, considérenme solo un instrumento».
Después de que Rama se hubo retirado, Kausalya observó: «Madres, mi hijo habla como si fuera un ser ordinario. Pero él es la reserva de todo conocimiento, y no hay nada que no pueda realizar».
Kausalya, que tenía esta opinión de Rama, se sintió diferente cuando Rama vino a decirle que estaba a punto de partir hacia el bosque para cumplir la promesa hecha por su padre a Kaikeyi. La madre estaba llena de alegría ante la perspectiva de la coronación de Rama. Rama le dijo: «Madre, he venido a darte una feliz noticia. No solo soy el Señor de Ayodhya; ahora soy el Señor de toda la selva del país. Me estoy preparando para reinar sobre la selva».
Kausalya no podía comprender las implicaciones de la declaración de Rama. Mientras ella se preguntaba de qué se trataba, llegó Lakshmana. Lakshmana siempre seguía a Rama como una sombra. Del mismo modo, Satrughna siempre acompañaba a Bharata. Lakshmana y Satrughna eran hijos de la madre Sumitra. Pero estaban llenos de humildad y se apegaron respectivamente a Rama y a Bharata.
Lakshmana estaba muy agitado al entrar. Dirigiéndose a Rama, le dijo:
—¡Hermano! Tu calma es sin duda una gran virtud. Pero no en asuntos como éste. El mundo entero está pendiente de ti. Por el bien de un individuo te estás embarcando en esta empresa. No puedo aceptar esto. Voy a destruir a Dasaratha y Kaikeyi y te coronaré rey en este mismo momento.
Al oír esto, Rama dijo:
—Lakshmana, no te agites. Cálmate. Esta calma (santham) te protegerá. Es tu gloria y grandeza El autodominio es la virtud suprema. Es la cualidad suprema de los sabios. Por lo tanto, cálmate.
Lakshmana relató entonces a Kausalya lo que había sucedido. Al oír toda la historia, Kausalya se desmayó allí mismo. Cuando recobró el conocimiento, declaró:
—¡Rama! No puedo vivir ni un solo momento sin ti. Estás dispuesto a cumplir la palabra de tu padre. No puedo interponerme en tu camino. Pero te ruego que me lleves contigo.
Rama entonces le dijo:
—Para una esposa, su marido es verdaderamente Dios mismo. No puedes dejar a tu marido bajo ninguna circunstancia. Tu marido lo es todo para ti. Mientras esté vivo, no puedes abandonarlo. Ahora está sumido en la tristeza por mi inminente partida. No puedes dejarlo. Debes servirlo y ofrecerle consuelo.
Sita llegó poco después. Ella no era una mujer ordinaria. Hija del emperador Janaka, era conocida como «Vaidehi», una persona sin apego al cuerpo. Al escuchar los consejos de Rama a su madre, Sita se echó a reír y comentó:
—A tu madre le enseñas una cosa y a mí la contraria. Cuando te dije que quería seguirte, intentaste disuadirme. Me aconsejaste que me dedicara al servicio de tus ancianos padres. Pero, cuando te reuniste con tu madre, le pediste que tratara al marido como a Dios. ¿No eres entonces un Dios para mí? ¿Existe una regla para una mujer y otra para otra? Además, te llamas Ramachandra. Chandra significa luna. Yo soy la luz de la luna para ti. ¿Cómo puede estar la luna en el bosque y la luz de la luna en Ayodhya? La luz de la luna debe estar con la luna. Por lo tanto, debes llevarme contigo.
Rama tuvo que apaciguar las demandas de su madre y su esposa de modo muy suave. Después de apaciguarlas, Rama partió hacia la selva. En su vagar por la selva, viendo las atrocidades demoníacas de los Rakshasas (demonios). Rama sintió que había sido aparentemente enviado al exilio , pero en realidad para enfrentar a estas fuerzas malignas. «Los Rakshasas están obstaculizando las actividades sagradas de los ascetas. Debo destruir a los Rakshasas para que estos sabios puedan practicar en paz sus austeridades», pensó Rama.
Un problema surgió en su mente en ese contexto. Al destruir a los Rakshasas, ¿era apropiado matar a las mujeres? Rama había recibido la respuesta a esta pregunta de Viswamitra cuando, de joven, había sido llevado por el sabio para vigilar su yajna y quiso saber si era correcto por su parte matar a Thataki, una demonia. Viswamitra le aseguró que no había nada malo en matar a una persona malvada, aunque fuera una mujer. Para proteger a los piadosos, a los justos y a las personas santas dedicadas a actividades sagradas no había nada malo en destruir incluso a mujeres.
Cuando Rama preguntó al sabio si había habido algún precedente a este respecto, Viswamitra relató el caso de Virochana, el hijo de Prahlada, que mató a la demonia Mantra, que estaba cometiendo muchas maldades contra los rishis (sabios) y sus familias.
No hay nada de malo en repudiar a la madre, al padre, al marido o al preceptor si se interponen entre el devoto y Dios. Cuando Kaikeyi se interpuso entre él y su devoción a Rama, Bharata la repudió totalmente. Uno debe estar dispuesto a sacrificarlo todo por Dios. |