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Discursos dados por Sai Baba

22. 05/05/98 La grandeza del amor de la madre

6 de Mayo de 1998

Kodaikanal

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Nadie trae riqueza

del vientre de su madre

ni se lleva nada

cuando abandona el mundo.

Un millonario solo puede comer comida ordinaria,

no puede subsistir con una dieta de oro.

Uno puede enorgullecerse de su riqueza acumulada,

pero nada de ella lo acompañará,

y al final, la riqueza puede caer

en manos de ladrones, o ir a parar al estado.

Dénse cuenta de que lo único permanente

es el espíritu.

¿Qué más puedo transmitirles?

Desde la antigüedad, en Bharat (India) se ha venerado a la madre como a Dios. Desde el principio, los Vedas han declarado: «Veneren a la madre como a Dios, al padre como a Dios y al preceptor como a Dios». Si ellos son dioses, ¿con qué fin lo son? En el curso ordinario de la existencia cotidiana, son dioses para fines mundanos. Para el cuerpo humano, la madre, el padre y el preceptor deben considerarse divinos. Sin embargo, para el propósito de la vida, el único Dios es la Divinidad. Hay otro dicho sánscrito que aclama a Dios como madre, padre, pariente, amigo, riqueza, conocimiento y, de hecho, el Señor Supremo de todo. Esto significa que para la vida espiritual, Dios lo es todo.

La madre y el padre son residentes del hogar. El preceptor mora en su ashram. Pero Dios es el morador del corazón.

Solo Dios puede residir en el corazón. Es cierto que la madre, el padre y el preceptor son divinos, pero no tienen derecho a morar en el corazón. Hay que venerarlos, reverenciarlos y hacerlos felices. Solo Dios merece ser adorado.

Dios está más cerca del hombre que su propia madre,

y también más cerca que el padre.

Abandonar a ese Dios es un pecado atroz.

Esta es la verdad proclamada por Sai.

Formaba parte de la antigua tradición que cuando el hijo deseaba partir hacia el campo de batalla para asegurar la victoria, o ir al bosque a realizar austeridades, primero acudía a su madre y buscaba su bendición. Dhruva, un niño de seis años, recibió la bendición de su madre, se dirigió al bosque para hacer austeridades y tuvo la visión de la Divinidad.

Arjuna se postró ante su madre para obtener su bendición antes de partir hacia el campo de batalla. La madre le dijo: «Que la victoria sea tuya».

Duryodhana también fue a ver a su madre, se postró ante ella y pidió su bendición para obtener la victoria en la guerra. La madre le dijo: «Donde esté el dharma, habrá victoria». Esta fue la bendición de la madre de Duryodhana para su hijo. Después, Duryodhana fue a ver a su preceptor y le pidió su bendición. El preceptor dijo: «Donde está Krishna, está el dharma. Donde esté el dharma, habrá victoria».

Según la madre y el preceptor, la victoria solo puede garantizarse cuando el dharma y la Divinidad están presentes.

En aquellos días, lo que la madre declaraba resultaba profético. Siempre que una madre confería su bendición a su hijo, la Divinidad estaba presente, declarando: «Que así sea». Además de la bendición de la madre, también es necesaria la gracia divina.

De ahí que todo hijo deba esforzarse al máximo por complacer a su madre. Sin complacer a su madre, el hijo no puede lograr nada en el mundo. El hijo debe tener cualidades que le permitan complacer a su madre. Al mismo tiempo, el hijo también debe esforzarse por ganarse la gracia del Señor. Sin ganarse la gracia de Dios, las bendiciones de la madre por sí solas no sirven de nada.

Tras el final de la guerra de Kurukshetra, Krishna fue a ver a Gandhari, la madre de los Kauravas. Dhritharashtra, el padre de los Kauravas, también estaba profundamente apenado. Gandhari habló a Krishna con gran ira y angustia:

—Krishna, los Pandavas y los Kauravas son hijos de hermanos. ¿Cuál es la razón de tu animadversión contra los Kauravas y tu parcialidad hacia los Pandavas? Protegiste continuamente a los Pandavas pero no salvaste de la muerte ni a uno solo de mis cien hijos. ¿Por qué esta discriminación tuya?.

Krishna le sonrió y contestó:

—En tu indignación y enojo, estás usando las palabras de modo imprudente. La culpa es solo tuya. Aunque tuviste cien hijos, ¿has visto a alguno de ellos? ¿Cómo pueden esperar obtener la gracia de Dios unos hijos a los que la madre no ha visto en absoluto?

Cuanto más se esfuerce uno por dar alegría a su madre, más se alegrará la patria. La madre y la patria van juntas.

Cuando los Pandavas estaban a punto de partir a la batalla, Kunti pronunció una bendición especial sobre ellos proclamando que la victoria siempre estaría del lado de los que defendían al dharma. Dijo que los grandes guerreros que iban a luchar con valor eran bendecidos por sus madres con un amuleto protector (raksha kavach). En el caso de los Pandavas, Kunti declaró que la bendición «Sri Rama Raksha» (que Sri Rama te proteja) podría servirles de amuleto en el campo de batalla. Esto demuestra lo importante que es la bendición de una madre para el éxito y el bienestar de los hijos.

Es para demostrar al mundo la importancia de la reverencia a los padres y la necesidad de recibir sus bendiciones que Swami también se ocupa de visitar el Samadhi de los padres de este cuerpo, dos veces al año. En realidad, Swami no siente amor filial como tal por los padres, pero adhiere a esta práctica para servir de ejemplo al mundo.

Ahora hace 30 años que falleció la madre de este cuerpo. Pero ella sigue estando cerca de Swami en su cuerpo físico. En la habitación de Swami duermen tres niños . Ellos también han sido testigos de su presencia. Cuento esto hoy, porque la vida de las madres ideales tiene un significado permanente.

En Prasanthi Nilayam, Swami toma el desayuno después de los bhajans y se dirige a su lugar en el Auditorio Poornachandra. Un día, temprano por la mañana, la madre Easwaramma estaba de pie en la puerta, en su forma habitual. Le pregunté:

—¿Por qué has venido?

Ella dijo:

—Swami, he venido aquí con una oración para Ti. Tú eres omnipresente y omnisciente, pero tienes que controlar una cosa.

—¿Qué cosa?

—Los devotos y los estudiantes te ofrecen pañuelos. Pero, atendiendo a mi ruego, por favor, no recibas pañuelos de todo el mundo. No corren buenos tiempos. El pañuelo puede estar contaminado con sustancias venenosas. Habitualmente usas el pañuelo para limpiarte la nariz y la boca. Por lo tanto, solo puedes recibir pañuelos de aquellos en los que confías como buenos devotos. No los aceptes de todo el mundo.

El amor de una madre vive para siempre, mucho después de su muerte. Dos veces apareció Easwaramma por la noche. Los chicos que dormían en mi habitación notaron su presencia. Esos chicos nunca la habían visto antes. Se preguntaban quién podría ser esa anciana. La llave del ascensor estaba en manos de ellos y no había ninguna escalera que condujera al apartamento. ¿Cómo se las había arreglado para llegar hasta allí? Cuando los chicos hicieron esta pregunta, Swami despertó. Me acerqué y le pregunté por qué había vuelto. Ella respondió:

—No puedo vivir sin verte a menudo.

Después de decir esto, me dio un consejo:

—Swami, todas las personas se describen a sí mismas como devotos. Pero nadie puede decir quiénes son devotos de verdad y quiénes son falsos. Los devotos totalmente dedicados estarán dispuestos a realizar cualquier cosa que Tú les pidas, pero hay otros que vienen por interés personal. Al acudir a Ti, satisfacen sus deseos y después se olvidan de Ti. En este asunto, debes ser muy cuidadoso.

Swami respondió:

—Tendré el debido cuidado. No hace falta que me lo digas.

Después de oír esto, ella rió y salió de la habitación.

Les transmito este episodio como testimonio directo de la grandeza del amor materno. Puede que ella haya renunciado a su cuerpo, pero siempre está con Swami. Ella dijo: «He realizado muchos sacrificios por Tu causa y he hecho muchos tipos de pujas. Como consecuencia, estuve contigo durante 40 años. Mi vida está justificada».

Kondama Raju era el abuelo de este cuerpo. También era como mi madre. Tenía dos hijos. El padre de este cuerpo era Pedda Venkama Raju. Su hermano menor era Chinna Venkama Raju. Dos hijos de su hermano fallecido, Subba Raju y Venkatarama Raju, también vivían con él.

Mientras los cuatro estuvieron juntos, la familia era numerosa y existía el deseo de que hubiera división de bienes. En aquella época, este cuerpo tenía ocho años. Kondama Raju convocó a los hijos. Le dijeron:

—A estas alturas, no puedes vivir solo. Así que puedes quedarte con cada uno de nosotros, por turnos.

Él respondió:

—No quiero quedarme con ninguno de ustedes. Pueden tomar su parte de la propiedad, pero dejen a Sathya conmigo. Es suficiente. Si Sathya está conmigo, todo está conmigo.

A partir de entonces, Swami permaneció con Kondama Raju. Él era un gran devoto y vivió hasta los 116 años. Debido a su profunda devoción, reconoció la verdad sobre Mí. Swami estaba entrando en su noveno año de edad. En aquel momento no había nadie cerca. Kondama Raju cerró la puerta. Yo estaba entonces preparando la comida. Swami conocía bien el arte de cocinar. La gente del vecindario solía venir a nuestra casa a tomar comida preparada por Swami.

Mientras Yo estaba en la cocina, Kondama Raju vino diciendo «Sathya, Sathya» y me tomó ambas manos. Dijo:

—Estas no son manos. Las considero como tus pies. Tengo un deseo que pedirte. Antes de que fallezca, Tú debes verter agua en mi boca, en el último momento de mi vida.

Después de esto, vivió 19 años. Una vez inaugurado el nuevo mandir (templo), él solía visitarlo, tanto por la mañana como por la tarde. Kondama Raju tenía la costumbre de venir temprano por la mañana. Swami solía dormir fuera del mandir, sobre la arena. Cuando su abuelo estaba llegando, Swami se cubría completamente, incluyendo su rostro. No quería que Kondama supiera que estaba despierto. Asumiendo que Swami estaba dormido, el abuelo tocaba los pies de Swami y se iba. Él tenía la embarazosa sensación de que los demás podrían quedarse con una impresión equivocada, al ver a un hombre de 116 años tocando los pies de un niño pequeño. Tan pronto como Kondama Raju se iba, Swami se levantaba.

Las gopis solían cantar una canción: «Oh Krishna, ¿puede alguien despertar a una persona que finge dormir? ¿Cómo puede alguien abrir los ojos de una persona que ha cerrado deliberadamente los suyos?». Así, yo solía mantener los ojos cerrados y fingía estar profundamente dormido. Esta era una de las leelas que solía realizar

Se acercaba rápidamente el momento de cumplir la promesa que había hecho a Kondama Raju. En aquellos días, Yo mismo conducía el coche. Iba a la ciudad en el Morris 200. Kondama Raju llamó a Easwaramma, la madre de Swami, y le dijo: «Ven aquí. Swami se acerca. Viene por mi bien. Ha llegado mi último momento. Por favor, trae un vaso de agua».

Luego le pidió que pusiera unas hojas de tulsi en el vaso. Pidió a Swami que se sentara en el catre. Le dijo: —Swami, aunque se caiga el cielo Tú mantendrás tu promesa. Aunque se seque el mar Tú no faltarás a tu palabra. Has venido para cumplir la promesa que hiciste hace treinta años.

Swami se echó a reír.

Kondama Raju dijo:

—No intentes engañarme con tu risa. Toma este vaso, bebe un poco de agua y vierte el resto en mi boca.

Entonces relató una historia.

—Dasaratha realizó el Puthrakameshti Yajna para obtener cuatro hijos, y el mismo Señor Narayana nació como su hijo. Adisesha nació como Lakshmana. La caracola y la maza se manifestaron como Bharata y Satrughna. Aunque tuvo cuatro hijos, nadie estuvo presente para administrarle agua en el momento de su fallecimiento. Swami, Tú has nacido en mi linaje Ratnakara en Apasthamba Sutra y Bhardwaja Gothra. Todos estos son los signos de la Divinidad. Esto significa que la Divinidad ha nacido en mi familia. Ahora cumple al menos esta plegaria mía; no me lo niegues.

Swami respondió:

—Precisamente, he venido con ese propósito.

Cuando empecé a verter agua en su boca, protestó diciendo:

—Primero debes beber un poco y luego verter el resto en mi boca.

Swami bebió un poco y vertió el resto en su boca.

Kondama Raju se volvió entonces hacia su nuera y le dijo:

—Easwaramma, la fama y el poder de tu hijo se extenderán por todo el mundo. El mundo entero está cambiando. Vendrá mucha gente de otros países. Mantente alerta. No des lugar a la ilusión de que este es tu hijo, tu niño. Él pertenece a todos. Swami pertenece a todos. No está relacionado con una sola familia.

Puso sus manos sobre los pies de Swami y exhaló su último suspiro.

Él también sigue viniendo a verme de vez en cuando. Me dijo:

—No tengo más renacimiento. Por mi asociación contigo, mi vida ha sido redimida. Con tu Gracia, me he vuelto inmortal.

Él solía venir de vez en cuando y advertirme de lo que ocurría en el mandir (templo):

—Nadie puede tocarte, y no puede haber peligro para Ti desde ninguna parte. Esto lo digo por mi pasada asociación física contigo. Es más bien una plegaria dirigida a Ti.

Incluso ahora, Kondama Raju y Easwaramma siguen viniendo y hablando conmigo.

En Prasanthi Nilayam había un devoto que sufrió un grave ataque al corazón. Swami abandonó su propio cuerpo para protegerlo. Salió del cuerpo a las dos de la madrugada y no volvió al cuerpo hasta las tres de la tarde del día siguiente. Los chicos que dormían abajo y los que dormían en la habitación de Swami estaban llorando. Junto con ellos, Chiranjeevi Rao fue a buscar al doctor Alreja.

El doctor siente una gran devoción por Swami. Ha estado en Prasanthi Nilayam durante los últimos 40 años. Vino y examinó el pulso de Swami. No había pulso en absoluto, ni movimiento en el cuerpo. Él tambien comenzó a llorar. Comentó que no había señales de vida en el cuerpo.

Entonces Chiranjeevi Rao observó que no era inusual que Swami saliera de Su cuerpo de vez en cuando, y que él lo había visto. Les dijo a los seis muchachos que no hablaran de ello con nadie. Los seis eran buenos muchachos. Obtuvieron el título de M.B.A.[1] en el instituto de Swami y tuvieron entrenamiento en Delhi. No querían dejar a Swami. A pesar de las palabras de Chiranjeevi Rao, los muchachos no podían contener su pena.

En ese momento, me levanté con una sonrisa y les pregunté qué les pasaba. Les pregunté:

—¿Qué obra teatral están representando?

Ellos respondieron:

—Swami, ¿quién está representando una obra, Tú o nosotros?

Hay un chico llamado Srinivas. Ha aprobado Ingeniería y M.B.A., y está con Swami. Él comentó:

— Swami, la obra no es nuestra sino tuya.

Entonces Swami dijo:

—Mucha gente está esperando fuera. Debo salir para el darshan.

Desde primera hora de la mañana hasta las tres de la tarde, Yo no había bebido ni un sorbo de agua. Me pidieron que bebiera al menos una taza de suero de leche o comiera avena. Swami dijo:

—No estoy acostumbrado a eso.

Swami se dio un baño y salió. Este tipo de cosas solían ocurrir de vez en cuando. Todos los chicos que se quedan conmigo lo saben.

Hay madres que se preocupan cuando sus hijos emprenden el camino espiritual. No se dan cuenta de que es fruto de muchas vidas pasadas que los niños tomen el camino espiritual. Las madres deberían alegrarse de esa decisión, en lugar de preocuparse.

Muchos padres desean que, una vez terminada la educación de sus hijos, estos se casen, consigan un buen trabajo y alcancen una posición elevada en la vida. Por amor, quieren que sus hijos alcancen la grandeza. El amor de Swami no es así; Swami quiere que alcancen la bondad.

¿Cuál es la diferencia entre la grandeza y la bondad? Un hombre bueno ve la divinidad incluso en un ser humano. Un gran hombre ve lo humano incluso en Dios.

Ravana era un gran hombre, que había realizado grandes austeridades. Era muy poderoso. Pero viendo a Rama en forma humana, lo consideraba un simple ser humano. Por su parte, Rama era diferente. Él veía a la Divinidad en todos los seres. Este es el sello distintivo de la bondad.

Es mejor ganarse una reputación de bondad que ser conocido como un gran hombre. En un gran hombre solo se encuentra egoísmo. Pero en un hombre bueno se encuentra el desprendimiento total. Por lo tanto, todos ustedes deben esforzarse por convertirse en hombres buenos. Veneren a sus padres. Denles alegría. Muéstrenles su gratitud.

Algunos estudiantes prefieren quedarse con Swami. Los estudiantes saben que Satyajit hizo una declaración en público en Kodaikanal, aun estando presentes sus padres:

—Estoy saliendo al descubierto con mi duda. Todos deben perdonarme. Todo tipo de funcionarios acuden a Swami. Buscan la satisfacción de sus deseos y se van. Muchos hombres de negocios también acuden a Swami. Consultan a Swami sobre sus dificultades y se van después de obtener alivio. Las personas enfermas acuden a Swami y se marchan después de curarse. Nosotros, los estudiantes, acudimos a Swami. Muchos se benefician de la educación gratuita impartida por Swami y después se marchan del Instituto.

¿Quién cuida de Swami? Nadie parece preocuparse por el bienestar de Swami. Muchas veces Swami se cae. Una vez, cuando Swami resbaló y se cayó, una columna le cayó encima. Swami no se preocupó por ello. Los muchachos estaban muy preocupados por la noche. Es necesario que alguien esté siempre con Swami. Swami toma un poco de comida solo si una o dos personas se sientan con Él. Cuando va solo a comer, come muy poco.

Mi actitud es comer lo que comen los estudiantes. No quiero comer por separado. Swami vino a Brindavan desde Puttaparthi y llevó a los estudiantes a Kodaikanal. Swami solo comía ragi[2] y chutney de maní. En Kodaikanal todos comían juntos, y Swami también comía entre ellos.

Si yo comiera ragi, a los chicos no les gustaría. Aun si Yo quisiera que coman ragi, no están acostumbrados a él. Por eso, Swami empezó a comer la comida de arroz que acostumbran consumir los estudiantes. A Swami solo le gusta el ragi; como dejó de comer ragi, perdió seis kilos de peso durante los veinte días de estancia en Kodaikanal.

En Puttaparthi, Satyajit tenía la costumbre de controlar mi peso de vez en cuando. Él solía suplicar a Swami que subiera a la balanza. Cuando Swami estaba en Puttaparthi pesaba 49 kilos. En Kodaikanal, cuando se tomó el peso, mostró una reducción de 6 kilos. Swami pesaba 43 kilos. Satyajit dijo que estaba muy preocupado.

Le dije que no debía hablar de esto en público. Satyajit decía: «Ofrezco mi vida entera a Swami». Swami dijo que no debía decir tales cosas en público, pero Satyajit habló con valor y audacia.

En ese momento estaba presente Indulal Shah, Presidente del Consejo Mundial, junto con otros. Todos ellos felicitaron a Satyajit por su discurso. Este es un punto del que nadie se ha preocupado. Indulal Shah dijo: —Aunque soy miembro del Central Trust, no había pensado en este punto. Es un grave error de nuestra parte. En adelante, lo tendremos en cuenta y actuaremos en consecuencia.

Está claro que cada devoto tiene sus propios ideales y aspiraciones. Pero los que están imbuidos de un sentimiento de reverencia hacia su madre siempre tendrán buenos sentimientos. Un día Satyajit estaba preocupado por la operación que le habían hecho a su madre por una fractura en la pierna. Por lo que a mí respecta, todas las personas son buenas, pero hay algo especial en este muchacho Satyajit. Solía pedir permiso a Swami y masajearle la pierna todos los días. Quería hacer esto para aliviar el dolor de su madre.

En Brindavan, yo estaba acostado en la cama. Él vino y empezó a masajearme la pierna. Le dije:

—No me duele la pierna.

Él comentó:

—Swami, si tienes dolor no lo mencionas, sigues moviéndote a pesar del dolor.

Swami observó entonces:

—Estoy acostumbrado a esto.

Satyajit dijo:

Al masajear los pies de Swami estoy prestando un servicio a mi madre.

Fue a Puttaparthi, donde se alojaba en el albergue. Cerró los ojos y experimentó que estaba masajeando los pies de Swami. Observó:

—Con esta experiencia, ¿cómo puedo estar apegado al mundo?

Swami le dijo:

—No hables así. Guarda silencio y sigue cumpliendo tus tareas.

Aprobó el máster en ciencias y después se matriculó en el máster en administración de empresas. Yo le dije:

—Ya tienes un título profesional. ¿Para qué quieres entrar en administración de empresas?

Respondió:

—Swami, así puedo quedarme contigo dos años más. Esa es la razón.

Cada estudiante tiene sus propios deseos. Hay cualquier cantidad de estudiantes imbuidos de tales sentimientos. Aquellos que gustan del amor maternal adoran a Dios como madre. Muchos muchachos salen al mundo y quedan atrapados en asuntos mundanos, debido a sus acciones en vidas anteriores. Los estudiantes deben sentir: «Habiendo descubierto a Dios, no necesitamos nada más. Dios cuidará de mi madre, de mi padre y de todos los demás». Ellos deben desarrollar esta firme convicción. Sin esta fe no pueden tener felicidad.

En Puttaparthi, un tal Reddy, proveniente de Nellore, trajo la película «Prahlada» y la proyectó para los estudiantes. Los actores eran niños pequeños. La película mostraba que, mientras bebía veneno, Prahlada cantaba el nombre de Narayana. Su padre hizo que dos rakshasas (demonios), Chanda y Amarkha, arrojaran a Prahlada desde la cima de una montaña. Mientras caía, cantó el nombre de Narayana, y Narayana sostuvo a Prahlada en sus manos. El padre quiso que fuera mordido por serpientes. Mientras cantaba el nombre de Narayana, la serpiente no lo mordió. El padre intentó aplastarlo bajo las patas de un elefante. Cuando Prahlada pronunció el nombre de Narayana, incluso el elefante se convirtió en Narayana y no le hizo ningún daño.

Todo esto se mostró en la película; pero Satyajit dijo:

—He experimentado todo eso directamente. No necesito ver una película. Solo quiero a Sai Narayana.

Es solo por el mérito hecho en la vida anterior que tales experiencias llegan a una persona desde la infancia.

El otro día, le pedí que participara en los bhajans. Dijo que se sentaría bajo un árbol Asoka y participaría en los bhajans. Swami no impone Su Voluntad a nadie. Le dijo a Satyajit:

—Puedes hacer lo que te plazca.

De este modo, muchos estudiantes se imbuyen de nobles sentimientos. Algunos estudiantes parecen devotos supremos mientras están en la universidad, pero en el momento en que la abandonan, se desvían. Hablan mal y actúan mal. Por eso, a menudo les digo, como hice en Kodaikanal:

—Cultiven las buenas palabras. Desarrollen una buena visión (samyag drishti). Esto conduce a buenos pensamientos. Los buenos pensamientos hacen que una persona escuche lo que es bueno. Al escuchar los buenos pensamientos, uno se siente impulsado a realizar buenas acciones. Las buenas acciones conducen a la liberación.

Satyajit adhiere estrictamente a los ideales de Swami. No mira a nadie. Le pregunté:

—¿Qué hay de malo en ver a las personas con buenos sentimientos, o en ver a los demás?

Me respondió:

—No me sirven esos buenos sentimientos, ni ver a los demás. Solo quiero en mi interior sentimientos hacia Swami.

Swami dijo entonces:

—Haz como te plazca.

Algunos estudiantes son así. Todos los que vinieron a Kodaikanal este año eran chicos excepcionalmente buenos. No se puede describir lo afortunados que son. Me ocupé de todos, de todas sus necesidades. Si hay más chicos así, el mundo mejorará enormemente. La sociedad puede mejorar solo cuando los individuos mejoran. Cuando la sociedad mejora, el país mejora. Las mejoras deben empezar por los individuos. El individuo, el colectivo y el mundo juntos constituyen la Divinidad.

Madres nobles dan a luz hijos nobles. Las madres también deberían sentirse afortunadas de tener hijos nobles. Kondama Raju solía decirle a su nuera:

—Easwaramma, no tienes ni idea de tu gran suerte. No eres una mujer corriente. El Señor mismo está contigo. ¡Qué afortunada eres!

Easwaramma era la nuera de Kondama Raju. ¿Ha habido algún caso de un suegro adorando a su nuera? Él solía decir:

—Easwaramma, tu nombre ha sido reivindicado. La madre de Easwara es Easwaramma.

Así alababan a Easwaramma. Kondama Raju era una de esas raras personas que pueden percibir la Verdad. Aquellos que no pueden reconocer la Verdad nunca serán capaces de entenderla. Son como un ciego, que no puede ver el sol aunque sea de día.

Aquellos que están en el camino espiritual y que tienen amor por su madre pueden lograr cualquier cosa en el mundo. Muchos hombres adultos menosprecian el papel de sus madres, diciendo que «puede que les hicieran algún bien en la infancia». Se sienten orgullosos de su trabajo y de su posición, pero olvidan a quién deben su posición.

Adi Sankara obtuvo la bendición de la Madre Parvati cuando era un niño de siete años, mientras rendía culto a la diosa en ausencia de su padre. Después de obtener la bendición de la diosa, logró gran distinción al dominar todos los Vedas y las Escrituras en un tiempo muy breve.

Ustedes tienen que ofrecer su corazón a Dios porque Él es el Morador del corazón, mientras que el padre y la madre son solo moradores del hogar. Respeten a sus padres con la Divinidad en el corazón. Saboreen la dulzura del amor de su madre, ofrézcanle su amor y disfruten de la vida.

[1] M.B.A. (Master in Business Administration) equivale a administrador de empresas.

[2] Ragi es mijo.


Traduccion SBd