|
22. 05/05/98 La grandeza del amor de la madre | 6 de Mayo de 1998
Kodaikanal
 ***************************************************
Nadie trae riqueza
del vientre de su madre
ni se lleva nada
cuando abandona el mundo.
Un millonario solo puede comer comida ordinaria,
no puede subsistir con una dieta de oro.
Uno puede enorgullecerse de su riqueza acumulada,
pero nada de ella lo acompañará,
y al final, la riqueza puede caer
en manos de ladrones, o ir a parar al estado.
Dénse cuenta de que lo único permanente
es el espíritu.
¿Qué más puedo transmitirles?
Desde la antigüedad, en Bharat (India) se ha venerado a la madre como a Dios. Desde el principio, los Vedas han declarado: «Veneren a la madre como a Dios, al padre como a Dios y al preceptor como a Dios». Si ellos son dioses, ¿con qué fin lo son? En el curso ordinario de la existencia cotidiana, son dioses para fines mundanos. Para el cuerpo humano, la madre, el padre y el preceptor deben considerarse divinos. Sin embargo, para el propósito de la vida, el único Dios es la Divinidad. Hay otro dicho sánscrito que aclama a Dios como madre, padre, pariente, amigo, riqueza, conocimiento y, de hecho, el Señor Supremo de todo. Esto significa que para la vida espiritual, Dios lo es todo.
La madre y el padre son residentes del hogar. El preceptor mora en su ashram. Pero Dios es el morador del corazón.
Solo Dios puede residir en el corazón. Es cierto que la madre, el padre y el preceptor son divinos, pero no tienen derecho a morar en el corazón. Hay que venerarlos, reverenciarlos y hacerlos felices. Solo Dios merece ser adorado.
Dios está más cerca del hombre que su propia madre,
y también más cerca que el padre.
Abandonar a ese Dios es un pecado atroz.
Esta es la verdad proclamada por Sai.
Formaba parte de la antigua tradición que cuando el hijo deseaba partir hacia el campo de batalla para asegurar la victoria, o ir al bosque a realizar austeridades, primero acudía a su madre y buscaba su bendición. Dhruva, un niño de seis años, recibió la bendición de su madre, se dirigió al bosque para hacer austeridades y tuvo la visión de la Divinidad.
Arjuna se postró ante su madre para obtener su bendición antes de partir hacia el campo de batalla. La madre le dijo: «Que la victoria sea tuya».
Duryodhana también fue a ver a su madre, se postró ante ella y pidió su bendición para obtener la victoria en la guerra. La madre le dijo: «Donde esté el dharma, habrá victoria». Esta fue la bendición de la madre de Duryodhana para su hijo. Después, Duryodhana fue a ver a su preceptor y le pidió su bendición. El preceptor dijo: «Donde está Krishna, está el dharma. Donde esté el dharma, habrá victoria».
Según la madre y el preceptor, la victoria solo puede garantizarse cuando el dharma y la Divinidad están presentes.
En aquellos días, lo que la madre declaraba resultaba profético. Siempre que una madre confería su bendición a su hijo, la Divinidad estaba presente, declarando: «Que así sea». Además de la bendición de la madre, también es necesaria la gracia divina.
De ahí que todo hijo deba esforzarse al máximo por complacer a su madre. Sin complacer a su madre, el hijo no puede lograr nada en el mundo. El hijo debe tener cualidades que le permitan complacer a su madre. Al mismo tiempo, el hijo también debe esforzarse por ganarse la gracia del Señor. Sin ganarse la gracia de Dios, las bendiciones de la madre por sí solas no sirven de nada.
Tras el final de la guerra de Kurukshetra, Krishna fue a ver a Gandhari, la madre de los Kauravas. Dhritharashtra, el padre de los Kauravas, también estaba profundamente apenado. Gandhari habló a Krishna con gran ira y angustia:
—Krishna, los Pandavas y los Kauravas son hijos de hermanos. ¿Cuál es la razón de tu animadversión contra los Kauravas y tu parcialidad hacia los Pandavas? Protegiste continuamente a los Pandavas pero no salvaste de la muerte ni a uno solo de mis cien hijos. ¿Por qué esta discriminación tuya?.
Krishna le sonrió y contestó:
—En tu indignación y enojo, estás usando las palabras de modo imprudente. La culpa es solo tuya. Aunque tuviste cien hijos, ¿has visto a alguno de ellos? ¿Cómo pueden esperar obtener la gracia de Dios unos hijos a los que la madre no ha visto en absoluto?
Cuanto más se esfuerce uno por dar alegría a su madre, más se alegrará la patria. La madre y la patria van juntas.
Cuando los Pandavas estaban a punto de partir a la batalla, Kunti pronunció una bendición especial sobre ellos proclamando que la victoria siempre estaría del lado de los que defendían al dharma. Dijo que los grandes guerreros que iban a luchar con valor eran bendecidos por sus madres con un amuleto protector (raksha kavach). En el caso de los Pandavas, Kunti declaró que la bendición «Sri Rama Raksha» (que Sri Rama te proteja) podría servirles de amuleto en el campo de batalla. Esto demuestra lo importante que es la bendición de una madre para el éxito y el bienestar de los hijos.
Es para demostrar al mundo la importancia de la reverencia a los padres y la necesidad de recibir sus bendiciones que Swami también se ocupa de visitar el Samadhi de los padres de este cuerpo, dos veces al año. En realidad, Swami no siente amor filial como tal por los padres, pero adhiere a esta práctica para servir de ejemplo al mundo.
Ahora hace 30 años que falleció la madre de este cuerpo. Pero ella sigue estando cerca de Swami en su cuerpo físico. En la habitación de Swami duermen tres niños . Ellos también han sido testigos de su presencia. Cuento esto hoy, porque la vida de las madres ideales tiene un significado permanente.
En Prasanthi Nilayam, Swami toma el desayuno después de los bhajans y se dirige a su lugar en el Auditorio Poornachandra. Un día, temprano por la mañana, la madre Easwaramma estaba de pie en la puerta, en su forma habitual. Le pregunté:
—¿Por qué has venido?
Ella dijo:
—Swami, he venido aquí con una oración para Ti. Tú eres omnipresente y omnisciente, pero tienes que controlar una cosa.
—¿Qué cosa?
—Los devotos y los estudiantes te ofrecen pañuelos. Pero, atendiendo a mi ruego, por favor, no recibas pañuelos de todo el mundo. No corren buenos tiempos. El pañuelo puede estar contaminado con sustancias venenosas. Habitualmente usas el pañuelo para limpiarte la nariz y la boca. Por lo tanto, solo puedes recibir pañuelos de aquellos en los que confías como buenos devotos. No los aceptes de todo el mundo.
El amor de una madre vive para siempre, mucho después de su muerte. Dos veces apareció Easwaramma por la noche. Los chicos que dormían en mi habitación notaron su presencia. Esos chicos nunca la habían visto antes. Se preguntaban quién podría ser esa anciana. La llave del ascensor estaba en manos de ellos y no había ninguna escalera que condujera al apartamento. ¿Cómo se las había arreglado para llegar hasta allí? Cuando los chicos hicieron esta pregunta, Swami despertó. Me acerqué y le pregunté por qué había vuelto. Ella respondió:
—No puedo vivir sin verte a menudo.
Después de decir esto, me dio un consejo:
—Swami, todas las personas se describen a sí mismas como devotos. Pero nadie puede decir quiénes son devotos de verdad y quiénes son falsos. Los devotos totalmente dedicados estarán dispuestos a realizar cualquier cosa que Tú les pidas, pero hay otros que vienen por interés personal. Al acudir a Ti, satisfacen sus deseos y después se olvidan de Ti. En este asunto, debes ser muy cuidadoso.
Swami respondió:
—Tendré el debido cuidado. No hace falta que me lo digas.
Después de oír esto, ella rió y salió de la habitación.
Les transmito este episodio como testimonio directo de la grandeza del amor materno. Puede que ella haya renunciado a su cuerpo, pero siempre está con Swami. Ella dijo: «He realizado muchos sacrificios por Tu causa y he hecho muchos tipos de pujas. Como consecuencia, estuve contigo durante 40 años. Mi vida está justificada».
Kondama Raju era el abuelo de este cuerpo. También era como mi madre. Tenía dos hijos. El padre de este cuerpo era Pedda Venkama Raju. Su hermano menor era Chinna Venkama Raju. Dos hijos de su hermano fallecido, Subba Raju y Venkatarama Raju, también vivían con él.
Mientras los cuatro estuvieron juntos, la familia era numerosa y existía el deseo de que hubiera división de bienes. En aquella época, este cuerpo tenía ocho años. Kondama Raju convocó a los hijos. Le dijeron:
—A estas alturas, no puedes vivir solo. Así que puedes quedarte con cada uno de nosotros, por turnos.
Él respondió:
—No quiero quedarme con ninguno de ustedes. Pueden tomar su parte de la propiedad, pero dejen a Sathya conmigo. Es suficiente. Si Sathya está conmigo, todo está conmigo.
A partir de entonces, Swami permaneció con Kondama Raju. Él era un gran devoto y vivió hasta los 116 años. Debido a su profunda devoción, reconoció la verdad sobre Mí. Swami estaba entrando en su noveno año de edad. En aquel momento no había nadie cerca. Kondama Raju cerró la puerta. Yo estaba entonces preparando la comida. Swami conocía bien el arte de cocinar. La gente del vecindario solía venir a nuestra casa a tomar comida preparada por Swami.
Mientras Yo estaba en la cocina, Kondama Raju vino diciendo «Sathya, Sathya» y me tomó ambas manos. Dijo:
—Estas no son manos. Las considero como tus pies. Tengo un deseo que pedirte. Antes de que fallezca, Tú debes verter agua en mi boca, en el último momento de mi vida.
Después de esto, vivió 19 años. Una vez inaugurado el nuevo mandir (templo), él solía visitarlo, tanto por la mañana como por la tarde. Kondama Raju tenía la costumbre de venir temprano por la mañana. Swami solía dormir fuera del mandir, sobre la arena. Cuando su abuelo estaba llegando, Swami se cubría completamente, incluyendo su rostro. No quería que Kondama supiera que estaba despierto. Asumiendo que Swami estaba dormido, el abuelo tocaba los pies de Swami y se iba. Él tenía la embarazosa sensación de que los demás podrían quedarse con una impresión equivocada, al ver a un hombre de 116 años tocando los pies de un niño pequeño. Tan pronto como Kondama Raju se iba, Swami se levantaba.
Las gopis solían cantar una canción: «Oh Krishna, ¿puede alguien despertar a una persona que finge dormir? ¿Cómo puede alguien abrir los ojos de una persona que ha cerrado deliberadamente los suyos?». Así, yo solía mantener los ojos cerrados y fingía estar profundamente dormido. Esta era una de las leelas que solía realizar
Se acercaba rápidamente el momento de cumplir la promesa que había hecho a Kondama Raju. En aquellos días, Yo mismo conducía el coche. Iba a la ciudad en el Morris 200. Kondama Raju llamó a Easwaramma, la madre de Swami, y le dijo: «Ven aquí. Swami se acerca. Viene por mi bien. Ha llegado mi último momento. Por favor, trae un vaso de agua».
Luego le pidió que pusiera unas hojas de tulsi en el vaso. Pidió a Swami que se sentara en el catre. Le dijo: —Swami, aunque se caiga el cielo Tú mantendrás tu promesa. Aunque se seque el mar Tú no faltarás a tu palabra. Has venido para cumplir la promesa que hiciste hace treinta años.
Swami se echó a reír.
Kondama Raju dijo:
—No intentes engañarme con tu risa. Toma este vaso, bebe un poco de agua y vierte el resto en mi boca.
Entonces relató una historia.
—Dasaratha realizó el Puthrakameshti Yajna para obtener cuatro hijos, y el mismo Señor Narayana nació como su hijo. Adisesha nació como Lakshmana. La caracola y la maza se manifestaron como Bharata y Satrughna. Aunque tuvo cuatro hijos, nadie estuvo presente para administrarle agua en el momento de su fallecimiento. Swami, Tú has nacido en mi linaje Ratnakara en Apasthamba Sutra y Bhardwaja Gothra. Todos estos son los signos de la Divinidad. Esto significa que la Divinidad ha nacido en mi familia. Ahora cumple al menos esta plegaria mía; no me lo niegues.
Swami respondió:
—Precisamente, he venido con ese propósito.
Cuando empecé a verter agua en su boca, protestó diciendo:
—Primero debes beber un poco y luego verter el resto en mi boca.
Swami bebió un poco y vertió el resto en su boca.
Kondama Raju se volvió entonces hacia su nuera y le dijo:
—Easwaramma, la fama y el poder de tu hijo se extenderán por todo el mundo. El mundo entero está cambiando. Vendrá mucha gente de otros países. Mantente alerta. No des lugar a la ilusión de que este es tu hijo, tu niño. Él pertenece a todos. Swami pertenece a todos. No está relacionado con una sola familia. |