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38. 30/04/97 Canta el nombre de Dios y experimenta la Divinidad | 30 de Abril de 1997
Sai Sruthi, Kodaikanal
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Este discurso no se publicó en la serie 'Sathya Sai Speaks'. Se publicó en Sanathana Sarathi, de Marzo de 2016.
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No por la penitencia ni por la peregrinación,
ni por el estudio de las Escrituras, ni por el canto,
se puede cruzar el mar de la vida.
Solo se lo puede cruzar sirviendo a los piadosos.
(Poema en sánscrito)
No es necesario recurrir a austeridades para tomar consciencia de Dios. Tampoco es necesario peregrinar para lograr la liberación. Entonces, ¿cómo se puede cruzar el mar de la vida mundana? Sirviendo a los piadosos, eso dicen.
¿Quién tiene que servir? Todos tienen que servir. Todo el mundo es un sirviente en este mundo. El hijo es el sirviente de la madre; la madre es la sierva del hijo. El marido es el siervo de su mujer; la mujer es su sierva. El profesor es el siervo de los alumnos; los alumnos son siervos del profesor. El gobierno es el siervo de su pueblo; el pueblo es siervo del gobierno. Desde un rey hasta un agricultor, todos son siervos.
Si nos fijamos en nuestra riqueza, podemos considerarnos amos. Pero amo hay uno y solo uno. Ese es Dios. Todos los demás son solo sirvientes.
Una vez, un viejo amigo de un rey vino a su encuentro. El rey se alegró de ver a su viejo amigo y charló con él afectuosamente. Este hombre era muy anciano y llevaba un bastón para apoyarse. El rey preguntó a su amigo cómo era su vida. Su amigo le contestó que en la vejez uno necesitaba algún apoyo, y el bastón era su apoyo. El anciano preguntó al rey si estaba sirviendo bien a su pueblo, a lo que el rey respondió que él era el rey y no podía ser un sirviente.
El anciano quiso darle al rey una lección práctica, así que dejó caer su bastón en el momento de saludar al rey. Como no podía agacharse a recogerlo, el rey se inclinó, recogió el bastón y se lo dio a su amigo. Entonces el anciano dijo: «Dices que no eres un sirviente, pero ahora mismo me has servido. Por lo tanto, eres mi sirviente».
Todos tenemos que servir a los demás en algún momento. Decir que uno no es un sirviente es ignorancia. El espíritu de servicio está presente en todo el mundo, pero varía de una persona a otra según sea el estado de su mente.
El agua de lluvia es absorbida en la arena,
pero se hace un charco cuando cae sobre arcilla.
Cuando una gota de lluvia cae en una ostra,
se convierte en perla y brilla intensamente.
Del mismo modo, el servicio brilla en una persona
según sea su merecimiento.
(Poema en telugu)
No hay un momento específico para realizar el servicio. Puede ser necesario hacer servicio en cualquier lugar, en cualquier momento, a cualquier persona. La actitud de servicio no puede adquirirse mediante el estudio de las Escrituras. El servicio es el camino real hacia la satisfacción en la vida.
Una vez, un ángel estaba estudiando un libro de la Biblia llamado Apocalipsis. San Juan se acercó al ángel y le preguntó: «Oh, ángel, ¿qué estás estudiando?».
El ángel respondió: «Estoy estudiando el libro del Apocalipsis. Tú también deberías leer este libro. Pero no basta con leerlo. Debes comerlo, masticarlo y digerirlo». Luego, el ángel desapareció.
San Juan no comprendía el significado de aquellas palabras. Se preguntaba cómo iba a comer, masticar y digerir aquellas páginas del libro. Lo pensó una y otra vez.
¿Qué significa comerse el libro? Comprender el contenido por completo, de principio a fin, es comerlo. Contemplar es masticarlo, y ponerlo en práctica es digerirlo. Solo la práctica da satisfacción y fuerza.
Hoy en día, la gente estudia las Escrituras, pero ni siquiera una frase del libro entra en su corazón. ¿No es eso una pérdida de tiempo?
San Juan digirió el contenido del libro y comenzó a contemplar sus enseñanzas. Pasó su vida al servicio de Dios. En la cultura india (Bharathiya), se dice: «El conocedor de Brahman se convierte verdaderamente en Brahman» (Brahmavid Brahmaiva Bhavati). Si contemplamos a Dios nos convertimos en Dios. Con el tiempo, el rostro de San Juan comenzó a irradiar la refulgencia divina de un ángel.
En la cultura india, existe la historia de Valmiki, quien solía robar y hacer daño a la gente. Cuando conoció a siete grandes sabios, comenzó a cantar el nombre de Rama constantemente siguiendo sus consejos. Estaba tan concentrado en esta disciplina espiritual que se formaron termiteros ( nidos de termitas ) sobre su cuerpo. Ni siquiera entonces dejó de cantar el nombre de Rama. Finalmente, el resplandor de Rama comenzó a aparecer en su rostro, y se fundió en Rama.
La refulgencia de Hari irradiaba en el rostro de Prahlada, porque estaba todo el tiempo cantando el sagrado nombre de Hari.
Ustedes llegan a ser uno con la forma divina que contemplan, y el resplandor se refleja en su rostro. Esta es la verdad. Personas así están siempre en la dicha, y su rostro irradia felicidad. Debido al canto constante del nombre de Dios y debido a Su proximidad, obtienen la riqueza de la Divinidad.
Cuando el carbón entra en contacto con el fuego, también se vuelve rojo como el fuego. Satsang significa proximidad con Dios.Se puede encontrar la plenitud en la vida cultivando la proximidad con Dios y realizando servicio. Servicio a Dios significa servicio al mundo. Siempre que sea necesario, hagan servicio a los demás. Pero realicen todas las acciones para complacer a Dios. Este es el deber primordial de la humanidad.
¿Qué nos enseña la naturaleza? La naturaleza trabaja sin descanso. No descansa ni un momento. La tierra gira sobre su eje a la velocidad de 1.600 kilómetros por hora. Debemos pensar en lo que esto implica.
Debido a esta rotación, tenemos días y noches. La gente en el mundo trabaja todo el día y descansa por la noche. Del mismo modo, todos los seres de la Tierra descansan por la noche gracias a esta rotación. Incluso los animales, pájaros, gusanos e insectos descansan por la noche.
La Tierra gira alrededor del Sol a una velocidad de 106.000 kilómetros por hora. Como resultado de ello, tenemos estaciones. Debido a las estaciones, tenemos lluvia; debido a la lluvia, tenemos cosechas; debido a las cosechas, tenemos alimentos. La Tierra trabaja sin descanso para proporcionarnos alimentos. La Tierra siempre está en acción.
Las personas que nacen de la Tierra deben emularla y prestar servicio. De lo contrario, ¿cómo podrían llamarse hijos de la Madre Tierra? Una persona, al ser hija de la Tierra, debe demostrar su valía dedicándose al servicio desinteresado.
Los barcos son guiados por un faro. Cada pensamiento divino es como un faro para el ser humano.
Krishna siempre solía dirigirse a Arjuna como Partha. Aunque Arjuna tenía varios nombres, Krishna siempre elegía llamarle Partha. Nuestro nombre original es Partha, porque hemos nacido de la Tierra. Partha también significa alguien que tiene un corazón puro. Arjuna tenía un corazón puro, y por eso fue llamado Partha.
El corazón de una madre es muy puro. La gente puede crear contaminación, pero la Tierra permanece siempre pura. Si la Tierra descansara, toda la vida se detendría.
Las escrituras dicen: «De todos los seres vivos, el nacimiento humano es el más raro» (Jantunam nara janma durlabham). Las personas no son diferentes de los animales en lo que respecta al sueño, la comida y la procreación. ¿Por qué son mejores que los animales?
Una persona tiene el poder de discernir entre lo que es permanente y lo que es impermanente. Esto también se conoce como Consciencia Integrada Constante. En ausencia de esta facultad, uno es realmente un animal. Solo los humanos tienen este poder.
Pero la gente hoy en día ha olvidado su poder. Este poder es el regalo de Dios a la humanidad. Lo que ustedes reciben de Dios, deben ofrecérselo a Él. Pueden dedicarse al servicio a los demás, pero deben ofrecer todos sus poderes a Dios.
Lakshmana siempre siguió a Rama. Tenía esposa, madre, un reino y también muchas responsabilidades. Pero no podía vivir sin Rama. Así que lo sacrificó todo, diciendo: «Rama, Tú lo eres todo para mí. Tú eres mi único refugio. No puedo vivir sin Ti. La esposa y los hijos son temporales, como nubes pasajeras que van y vienen. Tú existías antes de mi nacimiento, y existirás después de mi muerte».
«La Verdad permanece inalterable en los tres periodos de tiempo: pasado, presente y futuro» (Trikalabadhyam Sathyam). La Verdad es Dios.
Un día en el bosque, Rama fingió estar cansado. Sentado sobre una piedra, dijo:
—Lakshmana, por favor, construye una cabaña.
Lakshmana preguntó:
—¿Dónde construiré la cabaña, Señor?.
Rama respondió:
—Donde quieras.
Lakshmana se echó a llorar y empezó a lamentarse:
—¿Qué pecado he cometido?.
Sita se sorprendió y preguntó:
—¿Qué ha dicho Rama para perturbarte y provocarte estas lágrimas?
Lakshmana dijo:
—¿Acaso tengo alguna afición propia? Me he entregado totalmente a Rama. Si Rama dice que tengo mis propios gustos y disgustos, entonces significa que mi entrega a Él no es total. Esto es lo que me ha causado dolor.
Rama estaba probando a Lakshmana para demostrar al mundo la pureza de su corazón. Los sentimientos divinos se originan en una persona según sea la pureza del corazón. La sagrada historia de Bharat (India) demuestra vidas ideales.
Incluso Arjuna tenía ego, y habló a Krishna duramente antes de la batalla. Dijo a Krishna:
¿Dejarán los mezquinos Kauravas sus diferencias para hacer amistad con nosotros?
¿Pueden los polos norte y sur encontrarse?
En lugar de perder el tiempo, ¿por qué no les dices que estamos listos para la batalla?
Dar buenos consejos a los malvados es como arrojar jazmines al fuego.
¡Basta de hablar de paz!
(Poema en telugu)
Pero en el campo de batalla, el mismo Arjuna se quejó:
—¿Cómo puedo matar a mis propios parientes? Llévame de vuelta a casa, no puedo librar esta batalla.
Fue en ese momento cuando Krishna impartió a Arjuna las enseñanzas del Bhagavad Gita. Desde el primero hasta el último verso del primer capítulo del Bhagavad Gita, Arjuna siguió quejándose y lamentándose, mientras Krishna no pronunciaba una sola palabra.
Cuando Arjuna se detuvo, Krishna le preguntó:
—¿Has terminado? Ahora te diré lo que tienes que hacer; escucha.
Después de escuchar las palabras de Krishna, Arjuna dijo:
—Haré todo lo que Tú me mandes hacer (Karishye vachanam tava). |