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Discursos dados por Sai Baba

Discurso del 09/04/93 ( también en SaiBabaDice/26/42 )

9 de Abril de 1993

Sai Sruti, Kodaikanal

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Este discurso no se publicó en la serie 'Sathya Sai Speaks'. Se publicó en

Sanathana Sarathi, August 2016.

Todos los nombres y formas son manifestaciones del Ser Supremo,

que es la encarnación de la paz y la buena fortuna.

Él es Existencia, Conocimiento,

Felicidad Absoluta y no dual.

Él es Sathyam, Sivam, Sundaram (Verdad, Bondad, Belleza).

Encarnaciones de la divina Atma:

El universo entero es la forma misma de Dios. Hay aire fuera y dentro de nosotros, pero no podemos verlo ni agarrarlo. ¿Podemos por eso negar la presencia del aire? ¿Cómo viviríamos si no hubiera aire? De la misma manera, Dios lo impregna todo. Es la Divinidad, instalada en el sagrado corazón. Considerar que Dios está presente solo en un determinado lugar es un sentimiento incompleto. Él tiene sus ojos, oídos, miembros y cabezas en todas partes.

El universo es la forma misma de Vishnu. Cuando observen el universo, háganlo con un sentimiento universal. Ahora no lo están contemplando con el sentimiento de Vishnu; cuando lo hagan, comprenderán al verdadero Uno Mismo, o Atma.

Aquí está el ídolo de Krishna. Cuando ven la forma de Krishna no piensan en el metal del cual está hecho. Cuando piensan en el metal del ídolo, no pueden comprender su verdadera forma. Hay dos factores; uno es la forma (swarupa) y el otro es la cualidad o naturaleza (swabhava). Cuando tienen la atención puesta en la forma de Vishnu no piensan en otros aspectos del universo. Cuando contemplan el universo con un sentimiento mundano no pueden pensar en Vishnu, el Señor. La diferencia reside en la divinidad de su mirada.

La visión (drishti) es la creación (srishti). Cuando cambiamos nuestra visión, la creación entera cambia. Uno percibe el mundo del color de los anteojos que utiliza. Por eso, lo principal es cambiar la propia mirada. Se plantea la pregunta: “¿Dónde está Dios?”. Dios está donde se origina la mente, donde ella reside y se desempeña. No hay ningún lugar en este mundo adonde no pueda llegar la mente. Por lo tanto, el universo entero es una creación de la mente. Ustedes contemplan el universo, pero dicen que no ven a Vishnu, el Señor. El universo mismo es la forma de Vishnu. Por lo tanto, cambien su sentimiento (bhava).

Cuando ustedes se concentran en lo que ven, comienza el sufrimiento. Si piensan en el Señor están felices (santosha). Los responsables del placer y el dolor son nuestros sentimientos. La mente es la responsable de la esclavitud y de la liberación. Tenemos que utilizar a la mente en la dirección correcta. Si la mente está en la dirección correcta, la naturaleza misma de la mente será dirigida hacia la Divinidad.

Si la mente toma por caminos secundarios termina en el egoísmo. Debemos utilizar la mente para tener amplitud de sentimientos, con amor; esto es amor expansivo, en lugar del amor contraído. Sin embargo, actualmente vivimos en el amor contraído; egoísmo, egoísmo y más egoísmo. Hay egoísmo tras cada cosa que hacemos. Cuando se ama a alguien, no se lo ama por sí mismo, sino por el Yo del que ama. Si se ama a un objeto, no se lo ama por el objeto en sí, sino por el mismo Yo que ama. Actualmente, la naturaleza del hombre ha llegado a ser un juguete en manos del egoísmo. Nadie da un paso sin egoísmo (swartha). Solo podremos comprender al Uno Mismo o Atma, cuando nos alejemos del egoísmo y avancemos por el camino de la Divinidad.

Las relaciones entre padre y madre, hijo e hija, todas se relacionan con estos sentimientos. El hombre se apega en base a las diferencias de formas y vestimentas. Antes del nacimiento, ¿quién era el padre, quién era el hijo? Antes de la boda, ¿quién era el esposo, quién era la esposa? Ellos son solo nubes pasajeras; aparecen y luego desaparecen. El Uno Mismo permanente, el Atma, es invariable. Es puro, inmaculado, eterno, inmortal, permanente y puro; así es el Atma, el Uno Mismo.

Una vez, Suka, el hijo de Vyasa, dejando a su padre y al hogar, se fue a la selva. Su padre no podía soportar el dolor de la separación, y comenzó a correr tras de su hijo diciendo: “No abandones el hogar, quédate con nosotros y sirve a tus padres”. Suka replicó: “Vyasa, tú no eres el padre ni yo soy el hijo. Ambos provenimos de la misma dicha; la dicha es nuestra residencia. Toda persona aspira a ser dichosa. Sin dicha, no se puede vivir ni un momento. El hombre aspira a la dicha, pero sus acciones lo conducen a la inquietud (asanthi). Debe hacer un esfuerzo por conseguir aquello que anhela.

La gente no emprende acciones meritorias,

sino que quiere obtener sus frutos;

se entrega a actividades pecaminosas,

pero quiere escapar de sus consecuencias.

Punyasya phalamichchanthi,

Punyam nechchanthi manava,

Na papa phalamichchanthi,

Papam kurvanthu yathnatha.

(poema en sanscrito)

El hombre quiere los resultados de las buenas acciones, pero sigue precisamente el camino opuesto. No desea las consecuencias de las malas acciones, pero voluntariamente las comete. Según aquello a lo que se aspira, así debe ser el camino elegido. Aspirar a una cosa pero practicar algo diferente no es el objetivo de la vida humana. El mejor estudio de la humanidad es el hombre. La unidad de pensamiento, palabra y acción es el verdadero valor humano. Después de recibir estra enseñanza de su hijo, Vyasa regresó a su casa.

Cada persona es la forma misma del amor, pero quiere transformar ese amor de diversas maneras. En el momento en que nace, tiene un intenso amor por su madre. Siendo niño, no vive ni un momento lejos de su madre; espera poder pasar toda la vida en el regazo materno. A medida que pasa el tiempo, cambia su alimentación, comienza a estudiar, y gradualmente el amor a su madre disminuye, y su amor a sus amigos aumenta. Considera a su amigo, que es un cuerpo separado, como su propia vida.

¿Cuánto duran los amigos? Si el padre tiene tiene dinero y una buena posición, un individuo tiene cientos de amigos, que dicen “hola, hola”. Cuando la situación cambia, ellos dicen “adiós, adiós”. Cuando hay agua en el estanque, allí se reúnen miles de ranas. Cuando el estanque se seca, no queda ni una sola. Así es la amistad mundana, pero la amistad en relación a la Divinidad es diferente. Dios, que es el verdadero amigo, está con ustedes en el hogar, detrás de ustedes, a su alrededor, cuidándolos como el párpado cuida al ojo.

Debemos tener la auténtica amistad del Señor. Los estudiantes no comprenden la amistad divina, sino que prestan atención a las amistades efímeras. Esto no significa que deban odiar a una amistad temporaria, pero ¿cuánto tiempo deben disfrutarla? Solo dentro del marco de “hola, ¿cómo estás?” y “adiós”. Adwestha sarva bhutanam (Bhagavad Gita 12:13), es decir sin odiar a nadie. No deben implicarse totalmente. La razón es que la vida cambia momento a momento.

Un joven completa su educación y se casa. Después del matrimonio, el amor a sus amigos disminuye; su vida gira alrededor de la esposa. Por ella se esfuerza mucho, y la ama. ¿Cuánto dura ese amor? El amor es intenso hasta que engendran uno o dos hijos. Aun antes de esto, el amor hacia la esposa declina en uno o dos meses.

Inmediatamente después de la boda, ambos dan un paseo por el parque. El marido observa una espina en su camino. Con el temor de que su esposa pise inadvertidamente la espina, la toma de la mano y con gran ansiedad grita “¡Una espina, una espina!”. El amor a su esposa es su vida misma. Después de seis meses, van caminando en otra dirección; ese día el marido también nota una espina, y dice: “Hay una espina, ten cuidado”. El primer amor se ha hecho gradualmente más débil. Después de un año, cuando caminan por otra parte, él ve una espina en el camino, y dice: “¿Estás ciega, no ves la espina? ¡No pases por ahí!”.

Hay una gran diferncia con el primer amor; así es el amor mundano. El amor mundano con seguridad declinará. Al principio, el joven toma el amor a su esposa como lo máximo. Después de uno o dos hijos, lo más importante pasan a ser los hijos; el padre se esfuerza por cuidarlos, educarlos, criarlos. Pero los niños olvidan que su cuerpo, su sangre, su cabeza, todo es un obsequio de los padres. Entonces, comienzan las diferencias entre padre e hijos. Entonces, el padre ejerce su control sobre el dinero. Con esto, el odio se hace más intenso. El amor, que comenzó con la esposa, termina con el dinero.

Este amor nunca fue permanente. Cuando el amor es divino, va en aumento continuamente, nunca disminuye. Debemos hacer todos los esfuerzos necesarios para disfrutar del amor divino. Las preocupaciones del hombre son muchas. El tener dinero no significa que no va a tener preocupaciones; es inevitable que las haya, a pesar del dinero. De la misma manera, estar rodeado de otras personas no significa que no habrá preocupaciones. El hombre está sujeto a padecer doce formas de preocupaciones.

Nacer es una preocupación, estar en la tierra es una preocupación;

El mundo es causa de preocupación y también la muerte;

Toda la infancia es una preocupación y también lo es la vejez;

La vida es una preocupación, el fracaso es una preocupación;

Todas las acciones y dificultades causan preocupación;

Incluso la felicidad es una preocupación misteriosa.

Sólo la devoción a Swami pondrá fin a todas las preocupaciones.

¡Oh gente! Desarrollen esa devoción y ese amor.

(Poema en telugu)

Vivimos bajo el árbol de las preocupaciones y las ansiedades.

Para cada enfermedad hay un medicamento diferente. Pero el amor divino resuelve todas las preocupaciones, cura todas las enfermedades. La Divinidad está en todos, pero la vemos en diferentes formas. La que lo ocupa todo y lo permea todo es la Divinidad única. Cuando comprendemos la unidad en la diversidad podemos comprender a la Divinidad. En casa preparamos mysore pak, gulab jamun, burfi, jalebi, etc., pero en todas estas golosinas el azúcar es la misma. La Divinidad presente en todos es la misma. Los nombres y las formas son diferentes, los pensamientos y las aberraciones pueden ser diferentes, las aspiraciones pueden ser diferentes, pero la meta es la misma. Debemos reconocer la unidad en la diversidad, no la diversidad en la unidad.

Las joyas son muchas, con sus diferentes nombres, pero el oro es uno. De la misma manera, los seres son muchos, pero el aliento es uno. Ustedes tienen un aliento, y Mi aliento no es diferente. Las naciones son muchas, pero la Tierra es una. Debemos hacer el esfuerzo de lograr la unidad en la diversidad. Aunque los nombres y las formas son diferentes, el amor (prema) es uno.

El sonido más importante en la vida humana es la palabra. Solo mediante la palabra se puede cambiar la mente o convertirla. Hablen bien, hagan un uso correcto de las palabras. No siempre podrán agradar, pero hablen siempre agradablemente. Tal vez ustedes no tengan pensamientos y sentimientos sagrados, pero hablen bien. Las palabras cambian la mente y derriten el corazón.

Una vez, en un gurukula, el profesor estaba enseñando a sus alumnos la doctrina védica, diciendo: “reconozcan a la Divinidad que todo lo impregna”. Un inspector que estaba visitando la escuela, dijo al profesor:

—¿Por qué enseñas estas cosas que no tienen sentido? En estas palabras no hay ningún significado. El profesor respondió:

—En ninguna otra parte está contenido el misterio que hay en estas palabras. Las palabras indican un reino. Sin las palabras, quedaríamos separados del reino. Las palabras son importantes.

El inspector dijo:

—No estoy dispuesto a creer eso.

—Si no lo crees, es tu derecho, pero yo tengo fe en esto. ¿Quién eres tú para negar mi fe? Mi fe es mi fe. Tu creencia es tu creencia.

—Explícalo claramente, no estoy satisfecho con eso.

—Lo haré. Por favor, siéntate en una silla.

El profesor hizo que el alumno más joven se levantara, y le pidió:

—Dile al inspector que se vaya de aquí.

El joven dijo al inspector:

—!Vete de aquí!

El inspector se encolerizó, y dijo lleno de ira:

—¿Qué es esto? ¡Este niño me dijo que me fuera!

El maestro dijo:

—Inspector, nuestro niño no te ha golpeado, solo ha pronunciado una frase, “vete de aquí”. ¿Por qué estás tan enojado? ¿Acaso tu mente no ha cambiado? Una frase te ha llenado de agitación.

Una palabra puede cambiar a una persona. Nuestras palabras deben contener valor. La vida humana debe estar llena de obediencia y humilidad. La educación confiere humildad. La humildad acarrea merecimiento. El merecimiento da riqueza. La riqueza conduce a la rectitud (dharma). A través de ella ustedes tendrán prosperidad, aquí y en el más allá. La humildad es sumamente importante. Sin humildad, la vida humana no puede brillar en la sociedad. Debemos hablar con mucha humildad y obediencia. Las palabras derriten el corazón. Derriten la mente, y el corazón se abre. En la vida humana debemos conocer el valor de la palabra.

Esto es lo que dijeron Chaitanya y Jayadeva. “¡Oh, lengua, la conocedora del sabor, la dadora de dulzura, cuán sagrada eres! Solo tú conoces tu naturaleza. Tú eres el respeto, eres el sacrificio, eres la cortesía, eres el idealismo, eres la tolerancia. En este cuerpo, nadie más tiene estas cualidades”. ¿Cuál es el sacrificio que tienes? Cuando comemos una fruta, si la fruta es deliciosa, la lengua enseña una lección de sacrificio. Si la fruta es buena, no la retiene para sí, sino que la envía al estómago para que pueda ser compartida con todos los miembros del cuerpo. Si la fruta es insípida, la lengua dice: “Oh, Madre Tierra, ¿por qué me has dado esta fruta insípida?”, y enseguida la escupe.

¿Saben ustedes qué clase de tolerancia tiene la lengua? En la boca hay treinta y dos afilados dientes. La sensible lengua se mueve entre ellos. Si no tuviera cuidado, cualquiera de los treinta y dos podría morderla. Los dientes son muy fuertes, mientras que la lengua es muy blanda. “¡Oh, lengua, cuánto respeto tienes! A pesar de todos los problemas, obstáculos y ansiedades que pasas, permaneces dentro de la boca, sin salir nunca de ella. No solo eso, sino también mucha tolerancia (sahana). Tienes el sentimiento de que todos son de los tuyos, por eso, ayudas incluso a aquellos que te lastiman”.

Supongamos que ustedes mastican nueces o alguna preparación dura. Por negligencia, los dientes muerden a la blanda lengua. Ella no castiga a los dientes que la mordieron, porque ellos también son de los suyos. Aunque los dientes la lastiman, ella nunca reacciona. Según la persona que ustedes tengan enfrente, pueden elogiarla diciendo qué persona noble y santa es. Si es malvada y utiliza palabras ofensivas, dirán qué malvada es. O dirán que es un animal, aunque la misma lengua dirá que esa persona es divina. Todo esto se logra con palabras; las palabras son muy importantes.

De la fuerza de voluntad (iccha shakti) se origina el habla (vaak), también el discernimiento (nirnaya shakti), la inteligencia (medha shakti) y la sabiduría (prajnana shakti). Todas estas fuerzas se originan de la fuerza de voluntad. La fuerza de voluntad es la principal energía en el hombre. Debemos preservar esta energía. No debemos hacer uso de ella para fines superficiales. El sacrificio es necesario. Si no hay sacrificio, no se puede disfrutar del yoga. En la vida cotidiana, si ustedes no sacrifican sus hábitos, no podrán sacrificar los apegos.

No están sacrificando el café, no están sacrificando el cigarrillo, no están sacrificando el juego de naipes. Sabiendo bien que estas son malas cualidades, si no las sacrifican, ¿cómo esperan sacrificar sus apegos? No somos capaces de sacrificar cosas que nos hacen daño. Na karmana na prajaya dhanena tyagenaike amritatvamanasuh (la inmortalidad no se obtiene mediante la acción, la progenie ni el dinero, sino mediante la renunciación).

La inmortalidad reside en el sacrificio. Siempre tenemos que sacrificar. Para nadar hay que empujar hacia atrás el agua que tenemos por delante, sin preocuparnos por esa agua. El pasado ya ha pasado; olviden el pasado, que nunca volverá. Para el futuro, quizás ustedes tengan una enorme expectativa, pero el futuro es incierto, ¿por qué preocuparse por eso? Vivan en el presente. Este no es un presente ordinario; es omnipresente. Los resultados del pasado están en el presente. Los resultados del futuro están en el presente.

El árbol del pasado contiene las semillas del presente, y las semillas del presente contienen el árbol del mañana. Vivan en el presente. Sean felices. No se preocupen por el pasado ni por el futuro. El presente es muy, muy importante. Si ustedes son felices en el presente, el futuro será seguramente feliz. Hoy, el hombre olvida el presente; está preocupado por el pasado y por el futuro.

Las preocupaciones se van sumando cada vez más. No den cabida a las preocupaciones. ¿Qué forma tiene la preocupación? No es más que un miedo creado en la mente, una imaginación que les provoca preocupación. Sean siempre felices. La bienaventuranza es la unión con Dios, no con el mundo. En el mundo no hay bienaventuranza, hay solo fragmentos de felicidad. Hay una diferencia entre la bienaventuranza y la felicidad.

La felicidad corresponde a la cabeza; la cabeza tiene responsabilidades. En cambio, el corazón se corresponde con la bienaventuranza; el corazón tiene derechos. El derecho y la responsabilidad, el corazón y la cabeza: ambas partes son importantes. Ustedes deben seguir al corazón. No debemos seguir todos los pensamientos que surgen de la cabeza. La felicidad es temporaria, mientras que la bienaventuranza es permanente.

Imaginemos que tienen hambre; van a un restaurante y comen dos chapatis. Entonces, se sienten felices. Pero ¿cuánto dura esa felicidad? Solo dos o tres horas; después, tendrán hambre de nuevo. Esta felicidad es temporaria, por lo cual se la llama santosha. San-tosha significa “un regalito”. No debemos luchar por esta pequeña felicidad; debemos esforzarnos por la bienaventuranza permanente, que nunca cambiará. No debemos olvidar esta verdad.

Encarnaciones del amor: lo que tenemos que reconocer es el camino espiritual. Lo importante es que purifiquemos el corazón. Debemos cultivar el amor divino. Debemos vivir manteniendo a la vista estas tres cosas: el amor a Dios, el temor al pecado y la moralidad en la sociedad. Cuando hay amor a Dios, automáticamente hay temor al pecado, y como consecuencia habrá moralidad en la sociedad; ustedes serán buenos, nunca harán nada malo. Cuando no hay temor al pecado, las personas son negligentes; no pueden vivir respetuosamente en sociedad.

La sociedad es muy importante. En la vida, el nacimiento, el crecimiento y la muerte transcurren en la sociedad. Ni siquiera un momento se puede estar fuera de la sociedad. Gánense un buen nombre en la sociedad, y así tendrán sentimientos divinos. Cuando ustedes sean uno con la sociedad, habrá auténtica unidad. Esta unidad conducirá a la pureza. La pureza los conducirá a la divinidad. Son tres pasos. Donde no hay unidad, hay cabida para la enemistad.

Hoy, no hay unidad, no hay pureza ni hay divinidad. Solo bailamos con la comunidad. ¿Dónde está la comunidad? Todos somos uno. Todos son uno; sé como todos. Hay una sola casta, la casta de la humanidad. Hay una sola religión, la religión del amor. Hay un solo idioma, el idioma del corazón. Este es el auténtico sentimiento. Rechacen las diferencias. Cultiven el amor (prema). Cultiven la tolerancia (sahana). Actúen juntos. Vivan en unidad.


Traduccion SBd