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14. 08/03/81 La piedra fundacional | 8 de Marzo de 1981
«Vidya Vihar», Hyderabad
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¿Cuál es exactamente la causa subyacente de todos los conflictos y confusiones que afligen al mundo actual? Las instituciones que imparten enseñanza han logrado dotar al hombre de fantásticas habilidades. Fíjense en el campo de la ingeniería atómica o de la exploración y conquista espaciales. El hombre ha logrado hazañas asombrosas. Pero en la vida cotidiana, estas proezas no se han traducido en paz, felicidad y armonía. Castas, razas y clases chocan entre sí con un odio incesante. Incluso los estudiantes y los jóvenes han tomado este peligroso camino. La situación se está volviendo incontrolable.
El número de estudiantes en las escuelas y universidades se está disparando. Proclamamos que la educación formal, que durante mucho tiempo fue privilegio de unos pocos eruditos y de los hijos de los ricos, está ahora al alcance de todos. Pero quienes amplían las facilidades para la educación deben examinar hasta qué punto se cumplen estos objetivos.
Nos alegramos cuando en todos los países del mundo surgen cada vez más escuelas y universidades, sin darnos cuenta de que lo que está ocurriendo a través de ellas es el empeoramiento de la enfermedad de la comunidad. El malestar, el miedo y la ansiedad aumentan como resultado de una educación inadecuada e incompleta. La educación solo puede producir paz y prosperidad cuando, además de conocimientos técnicos e información objetiva, se dota a los estudiantes de ideales morales, una vida virtuosa y una visión espiritual. Ahora bien, el proceso educativo no se dedica a estos valores. Incluso va en contra de ellos. No está dispuesto a hacer hincapié en la vida dhármica (virtuosa). No hace hincapié en la moral.
Como consecuencia, los productos de este proceso, que no tienen ningún sentido de los valores, entran gradualmente en las profesiones y posiciones de autoridad en las administraciones de las naciones, y con el tiempo ascienden a niveles más altos. Como resultado, el mundo ha llegado al borde del desastre.
Bharath brillaba entre las naciones como la tierra de la tolerancia, el autocontrol y el servicio... Ahora, se está convirtiendo rápidamente en una tierra que persigue el placer. Cada uno desea descansar en sofás, en oficinas con aire acondicionado. ¿Puede esto llamarse «placer»? ¿Puede ser ideal para una persona educada? No. Este estado engendrará enfermedades físicas y mentales.
¿Cómo puede considerarse que un estudiante ha tenido éxito si, al final del curso, llama a la puerta de todas las oficinas exhibiendo el diploma que ha conseguido y pide trabajo clamando como un mendigo? La educación le ha conferido este vergonzoso papel. ¿Puede la educación afirmar que ha cumplido con su deber? No. La persona educada debe servir al pueblo, con sudor y trabajo. La educación tiene que inspirar a la juventud a ofrecer servicio, a sacrificarse y a ayudar. No debe inspirar a la juventud a acumular dinero como meta, y a viajar cada vez más lejos para ganar más y más. Porque el dinero acumulado trae arrogancia, y la arrogancia trae en pos de sí muchos otros vicios.
En la actualidad, las instituciones educativas no instruyen a los alumnos siguiendo estos lineamientos, ni les inspiran a practicar estos ideales. No refuerzan ni subliman la instrucción material y secular para transformarla en formación moral y espiritual. Sólo así podría el hombre evolucionar hasta llegar a ser Dios, que es su realidad. Es por esta razón y con este propósito en vista que Yo estoy aquí colocando esta Piedra Fundamental para el Hogar para Estudiantes (Vidhya Vihar). Cuando tales instituciones se extiendan por todas partes, no cabe duda de que la antigua e inestimable cultura de Bhaarath renovará el dharma y establecerá shanti (la paz).
Traduccion SBd
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