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Discursos dados por Sai Baba

{SB 14} (47 de 60 discursos 1978 a 80)

59. 24/11/80 La búsqueda de la realización

La búsqueda de la realización

( Impreso en castellano en Mensajes de Sathya Sai, Tomo 11 cap. 13 )

La búsqueda de la realización

24 de Noviembre de 1980

DE ACUERDO CON el progreso espiritual que hayan alcanzado, existen tres tipos de hombres: los plenamente realizados, los parcialmente realizados, o limitados, y los vacíos o negligentes.

Los primeros ganan la gracia divina por su buena conducta, trabajo y fe; son amados por Dios y bendecidos con la bienaventuranza ininterrumpida. El efecto del amor sólo puede ser amor y el amor se obtiene sólo con amor.

Los hombres no anhelan el amor de Dios; por el contrario, ansían los bienes materiales y las satisfacciones que éstos les producen; el ser inferior los impulsa a complacer sus sentidos. Sin embargo, los hombres plenamente realizados poseen el amor más elevado, libre de egoísmo; todos sus pensamientos, aspiraciones y actos están saturados de amor. Las gopis le suplicaron en sus oraciones al Señor Krishna: "Señor, toca en tu flauta la melodía que siembre las semillas del amor en el desierto de nuestros corazones, riégalas con la lluvia de tu amor y haz que crezcan para producir una rica cosecha de amor".

Los devotos plenamente realizados pueden pasar inadvertidos por su apariencia, pero pueden ser reconocidos por el brillo espiritual de su bienaventuranza interna, porque para poder ser bendecido con el Amor Divino del Señor hay que pasar a través de innumerables vidas de sadhana, la práctica espiritual del amor.

Los hombres parcialmente realizados han obtenido logros limitados mediante los esfuerzos espirituales; no obstante, dichas realizaciones son notables. Han aprendido acerca de la gloria de Dios a través de afanosos estudios de las Escrituras y profundas meditaciones acerca de esa gloria y han cultivado amor por Dios. Uno puede marcar el número telefónico para hablar con alguien, pero si el "otro" no levanta el teléfono, no podrán establecer ningún contacto con él. O sea, no es suficiente si ustedes calculan la cantidad de sadhana o el tiempo que han pasado estudiando y cumpliendo disciplinas.

Él considera más la transformación del corazón en un depósito de amor, la transformación _ obtenida a través del escuchar, razonar y analizar lo escuchado y la experiencia real de la lección oída. No considera lo más valioso las oraciones y el número de rituales que ustedes ofrecen. Un corazón lleno de compasión es el templo donde a Él le gusta instalarse. La mayor parte de la erudición es superficial, e incluso contraria a lo espiritual; entonces, la meta del sadhana debe ser la obtención de la pureza de corazón.

Alguien puede realizar rituales de adoración por horas o sentarse a meditar diariamente, pero si no tiene conocimiento de la Divinidad que está invocando o concibiendo, estos actos no le producirán ningún beneficio, porque la Divinidad está en su propia naturaleza, es Dios mismo y por lo tanto su naturaleza divina debe expresarse en la vida diaria. Pedro era un pescador; sin embargo, Jesús descubrió que él podía manifestar cualidades divinas.

Si alguien solloza en una plaza, se formará una multitud a su alrededor que buscará descubrir la causa del llanto, porque la tristeza es algo antinatural. Cuando una persona está alegre y sonriente nadie se preocupa, ya que la alegría es algo natural en el hombre. Para poder elevarse hasta el nivel de un hombre plenamente realizado, se debe desarrollar la confianza en uno mismo, la obtención de alegría a partir del Alma que uno mismo contiene, no dejarse seducir por lo que parecen ser fuentes de alegría en el mundo externo. La fama obtenida, las riquezas acumuladas y el poder ejercido son nubes que se lleva el viento. La adulación y la difamación en la cual se enfrasca la gente es sólo verbal, trucos que embriagan o lastiman por algún tiempo. Las personas parcialmente realizadas deben buscar elevarse hasta las alturas de los plenamente realizados.

Los negligentes son aquéllos que no resisten la atracción de los sentidos hacia el mundo material. Están arrastrados por la corriente de las trivialidades y lo inútil, ignoran la existencia de caminos para cruzar el mar de los cambios perpetuos (samsara). Caen en los torbellinos de la miseria, no tienen ningún conocimiento de la salvación y, por lo tanto, están atrapados en la rueda de nacimientos y muertes. La incesante corriente no les permite permanecer en algún lugar fijo; han nacido para morir y mueren sólo para nacer de nuevo. Ése no es el verdadero destino de la vida humana. Pero, ¿cómo escapar de este círculo? Así como el árbol se origina de una semilla, el deseo es la semilla por la cual el hombre aparece en la tierra. Si el hombre no tiene deseos ni el propósito de satisfacerlos, no necesita nacer para realizar los deseos insatisfechos, por consiguiente, no tiene que morir. Por eso el hombre debe reducir al mínimo los deseos y acabar con la búsqueda de la satisfacción de ellos, ya que son los que hacen al hombre débil y temeroso. No lo dejan elevarse hasta su plena altura, agobiándolo como lastres. Sin embargo, no hay que desesperarse, pues en todos nosotros existen las tres fuentes de fuerza para alcanzar lo divino, lo material y lo espiritual: el parashakti, el aparashakti y el avidyashakti. A partir de la convicción de que se posee un cuerpo físico uno puede alcanzar el poder físico o avidyashakti; teniendo en cuenta que uno es un alma individual, se puede llegar a obtener la fuerza espiritual o aparashakti; y partiendo del hecho de que se es uno con el Ser Supremo y que se puede lograr la conciencia de la unidad, se puede alcanzar la fuerza eterna y universal de Brahman mismo, el parashakti. A este poder se le llama también Vishnushakti porque es inmanente y trascendental al mismo tiempo.

Sin embargo, aquéllos que no pueden comprender este shakti (energía) que satura y mueve todo le dan una forma, un nombre, y lo adoran como la diosa madre, Kali o Amba.

Aparashakti está limitado al campo físico del individuo, mientras que avidyashakti está limitado por el obstáculo del poder ilusorio de maya. Sin embargo, es esta última la que incita al hombre a actuar y moverse en sociedad.

Parashakti es el distintivo del sabio, el alma realizada. Para alcanzar ese nivel o estado uno debe usar constantemente la inteligencia, discerniendo lo falso de lo verdadero, lo eterno de lo transitorio. Por ejemplo, examinemos cómo funciona la mente. Generalmente se acepta que la mente no corre tras los objetos externos, sino que los objetos son atraídos por ella. La gente que viene a Puttaparti, tan pronto como llega al establo, en las afueras, exclama: "iPuttaparti, he llegado!"; sin embargo, Puttaparti no va hacia ellos, permanece en el lugar donde siempre ha estado. De esa manera, también la mente recibe las impresiones de los objetos que están a su alcance, desarrollando deseos y apego por ellos.

Para liberar a la mente de estas ataduras, el sadhana más fructífero es la meditación. Hay gente que propaga y demuestra sus distintas etapas, pero sólo aquéllos que han descubierto la finalidad suprema de la vida y que se vuelven amos de sí mismos pueden guiar a otros como lo hacen los gurús.

Los Shastras, códigos morales, indican lo que debe ser conseguido y lo que debe ser desechado; esta sabiduría aplicada a la vida cotidiana es lo que distingue al verdadero gurú.

La meditación no debe detenerse; debe continuar aun después de levantarse y abandonar el lugar de meditación.

Ya que el ser individual es también el Ser (universal), la plenitud del Ser (la Divinidad) debe manifestarse en el hombre también. "Purnam adah Purnam idam". "Eso es pleno, esto es pleno", dicen los Vedhas (escrituras sagradas de los hindues)

De un gran trozo de dulce ustedes pueden sacar una rebanada muy delgada, pero ella es tan dulce como el trozo grande, la cualidad es la misma. Dios es dulce amor, y el hombre debe revelar la misma dulzura para manifestar que su realidad es Dios. La meditación debe conducirnos a la conciencia de este hecho.

Algunos practicantes de la meditación poseen ecuanimidad, pero la abandonan, empiezan a enojarse de todo. Algunos son yoguis (aspirantes espirituales) en la mañana, boguis (licenciosos) al mediodía y roguis (enfermos) en la noche. El Gita exhorta a ser siempre yoguis y a no actuar tres papeles distintos en un día.

Muchos de ustedes creen que las peregrinaciones a lugares santos producen progreso espiritual, y recorren todo el camino hacia Tirupati, Rameswaran, Badrianath o Amarnath elevando oraciones para liberarse de problemas mundanos. Hacen la promesa de raparse la cabeza si gracias a la intervención divina ganan el primer premio de la lotería, como si Dios necesitara de sus cabellos. Pero este truco de las ofertas es engañarse uno mismo y un intento de engañar a Dios. No eleven plegarias pidiendo fortuna, fama, posición o poder, ni siquiera los frutos de sus acciones. El verdadero buscador rezará únicamente por Dios. Este anhelo debe saturar todos sus actos, ofrenda, canto, meditación, etcétera.

Cada ola de emoción, cada nota de un cántico, cada latido de su pulso, responderá sólo a ese deseo, porque Dios es la base que sostiene la creación entera.

El anhelo más profundo del hombre es experimentar al Uno, la base, el Ser que llegó a ser, que se manifestó. De oriente a occidente y de sur a norte han venido miles de ustedes y ahora son uno solo en este Auditorio Purnachandra, sintiendo una bienaventurada unidad espiritual. Dense cuenta de que el Uno se manifiesta como muchos; eso es la vida divina. Aspiren a una vida de esta índole y no simplemente a una vida larga. Aspiren a la bendición que confiere el conocimiento del Alma y no a los objetos placenteros que el mundo les puede brindar.

Dios es omnipresente; por lo tanto, no actúen en forma diferente cuando estén en mi presencia. En cualquier lugar que se encuentren, estén siempre conscientes de mi presencia; aun cuando cumplan las tareas más sencillas, manténganse en silencio, tanto en los rincones de su corazón como exteriormente. El Gita dice: "Las manos y los pies de Dios están en todas partes". Ustedes podrán escuchar sus pasos sólo cuando ningún otro sonido los encubra. Dios, en su infinita gracia, asume la forma que el devoto anhela ver. Él es la pureza, el conocimiento supremo; es siempre libre y compasivo. Sean conscientes de Dios, véanlo y sírvanle en cada ser humano.

Prashanti Nitayam

24 XI 80